My Immortal

Author: 151989



Capítulo Nº1

- Ya duerme –Musitó mi compañera de apartamento- Es tarde, será mejor que descanses.
- No puedo… -Dije sin quitar la vista de mis cuadernos.
- Vamos, mañana puedes seguir –Dijo insistente y apagó la única luz que iluminaba mi cuarto, la de mi escritorio- El examen es el miércoles, recién es viernes, vamos, hazlo por mi –Sonrió.
La miré sin ánimos, luego pegué un vistazo al revoltijo de hojas y decidí darle el gusto.
- Está bien –Soné rendida- Pero mañana pienso quedarme hasta tarde.
- Como digas –Sonrió- Que tengas buenas noches.
Agitó su mano y salió de la habitación.
Me paré de la incómoda silla en cual había estado sentada alrededor de 5 horas, prendí la luz del mi velador, me desvestí y dejé caer el peso de mi cuerpo en la cama… estaba agotada, la universidad cada vez me presionaba más, pero tenía que seguir adelanta para mantener mis excelentes calificaciones, es más, logré una beca gracias a mi excelencia académica.
Al día siguiente me vestí con lo primero que encontré, eché lo necesario a mi morral y me marché antes de Keira despertara.
Las clases se me hacían fáciles, la materia la llegaba adelantada y ya no era un trabajo entenderla.
Era la hora del almuerzo, solía sentarme sola, la mayoría pensaba que era una obsesionada por los estudios o cosas así, que era rara, por lo que no se me hacía fácil aceptar a alguien conmigo.
Llegué a una mesa sola en el comedor, mi mesa, todos los sabían, me senté en esta, saqué mis cuadernos y mientras degustaba de mi no muy apetitoso almuerzo leía y recordaba la materia.
- ¿Puedo sentarme? –Escuché una suave voz delante de mí.
Levanté la vista y ahí estaba un muchacho de pelo rizado, ojos verdes y pude notar en su sonrisa una perfecta dentadura.
Luego de mirarlo detalladamente recorrí el comedor con mi vista.
- Están todos ocupados, soy nuevo –Sonó nervioso.
- Claro –Dije seria y volví a lo de mis cuadernos.
Solo noté que se sentaba y comenzaba a comer, no lo tomaría en cuenta, no perdería tiempo en una conversación con un perfecto extraño.
- y… ¿Qué tanto estudias? –Lo escuché preguntar.
Levanté mi vista lentamente y me encontré con esa misma sonrisa ida.
- Pronto tendré un examen, solo repaso –Dije tratando de notar indiferencia.
- Oh, ya veo, lamento molestar –Enseguida guardó silencio.
Solo seguí metida en mi lectura.
- ¿Es medicina? –Preguntó.
Aquí va de nuevo.
- Si –Lo miré molesta.
Al parecer el chico quería conversación, después de todo era nuevo, no sería muy agradable que te recibieran como yo lo hacía en estos momentos.
- ¿Qué estudias tu? –Dije con la misma frialdad, pero esta vez lo miré.
- Música –Sonrió- es mi pasión.
¿¡Música!? ¿¡Música!? No estaba disponible para perder el tiempo con un músico, ¿Qué? ¿Acaso cree que algún día llegará a ser famoso y tener su propia banda, o ser solista? Dios, la gente si que tiene esperanzas, al menos rescato eso de el.
- ¿Qué opinas de ello? –Sonrió.
- ¿La verdad? –Dije seria- Es que lo encuentro absurdo… tantas carreras y eliges música, solo pierdes tu tiempo –Levanté mi cuaderno y lo puse en frente de mi rostro, detestaba los músicos.
- Pues, todos tenemos diferentes gustos –Lo noté molesto y bajó mi cuaderno para que lo mirara.

Capítulo Nº2

- Lo sé, tu me preguntaste mi opinión y bueno, eso es lo que opino –Dije seria- Ahora… trataré de ser amable, estoy estudiando, necesito concentrarme, te di el puesto porque no quedaban más, no estoy para hacer vida social ¿Si?
Lo miré por última vez y nuevamente… traté de concentrarme.
Se quedó callado y al parecer entendió que no quería hablar con el.
Finalmente terminé mi almuerzo, cerré mis cuadernos y los guardé en mi morral, el chico me quedó mirando sin decir nada, solo le regalé una sonrisa de pocos amigos y comencé a caminar.
- Oye… -Sentí como tomaban de mi brazo- Ni si quiera me dijiste tu nombre.
Me volteé con ganas tremenda de darle una buena paliza, pero calma… trata de ser amable y no me conoce.
- Lucy… -Susurré.
- ¿Cuánto? –Soltó mi brazo al ver que no saldría corriendo.
- ¿Por qué te interesa saber tanto de mí? ¡NO SOY AMABLE! –Dije alterada.
- No lo sé… llamas mi atención –Esbozó una sonrisa tímida.
Lo quedé mirando fijo… a ver ¿Qué tenía de bueno? Era músico, seguramente vago, molesto y al parecer estúpido y sin inteligencia para no darse cuenta de que no quería ser su amiga… o sea nada, pero alto… era gracioso, el hecho de que intentara hablarme mientras yo no lo tomaba en cuenta… me daba risa, sus ojos eran hermosos, una sonrisa tierna y supongo que… lo diré, una buena persona.
- Soy Kevin, por si te interesa saber –Susurró- Kevin Jonas…
- Bien… –Esbocé una sonrisa.
Solo me di media vuelta y continué con mi trayecto hacia el edificio.
- Espera… una vez más… -Dijo agotado de seguirme a paso apresurado.
- ¿¡Que quieres!? –Dije casi alterada girándome hacia el.
- Necesito que alguien me enseñe sobre el lugar, la ciudad, todo, soy nuevo… en general ¿Entiendes? –Dijo rogando.
Me quedé callada.
- ¿No hay alguien más? –Arqueé una ceja.
- Te lo ruego, pareces ser buena persona, los demás me parecen tan… no lo sé –Dijo serio.
Solo lo miré ¿Por qué yo?
- Está bien… -suspiré sin ánimos.
- ¡Genial! –Exclamó- ¿A que hora terminas tu clase de ahora?
- Em… a las 7:30 ¿Por qué? –Arqueé una ceja.
- Pasaré por ti, iremos a mi casa, serás mi invitada de honor –Sonrió.
- ¿¡Que!? –Exclamé- No, no… no puedo, tengo examen, otro día –Dije seria y seguí con mi camino.
- Estaré esperándote afuera de tu saló, ya es un hecho –Lo oí exclamar detrás de mi.
¡Dios! Era lo que faltaba…. Que un músico me invitara a cenar… era un completo extraño, no podría ir, sabía que no debía juntarme con desconocidos… No puede ser, aún parezco una niñita de 10 años, no me quedaba otra opción que ir.
Al salir del salón cuando la clase finalizó, apoyado en la pared del frente estaba mi… nuevo extraño amigo.
- Al fin sales –Sonrió- ¿Te ayudo? –Dijo tomando mi morral.
- No, no… no te preocupes –Se lo quité y lo colgué a mi hombro derecho.
Solo me miró desanimado y en silencio caminamos hasta su auto… ¡DIOS! Era hermoso, blanco y negro, uno deportivo.
- Valla… -Dije casi con la boca abierta.
- Supongo que no te lo esperabas de un músico –Rió irónico.
- No, no me lo esperaba –Sonreí y entré en el auto.
Al llegar a su casa… mi expresión tuve que contenerla, era hermosa, bueno… solo el trabajo de sus padres.
Entramos a la casa.
- Acomódate, iré por cosas de comer –Dijo llevándome a una sala.
- Em… claro -¿Cómo podría sentirme cómoda en un lugar donde no conocía a nadie?
Me quedé mirando la hermosa y bien decorada sala, los cuadernos me llamaban y comencé a buscar el adecuado para repasar un poco.
- ¿Tu quien eres? –Escuché una voz.
Levanté mi mirada y ahí estaba un joven… alto, de pelo negro y algo largo, sus ojos eran almendrados, labios finos… dios… que maravilla, era perfecto. Comencé a analizarlo de pies a cabeza, usaba pantalones pitillos blancos, ajustados hasta no poder más... y una camisa blanca que por debajo se notaba una musculosa azul.
- Yo… yo… -Balbuceé.
- No me digas que eres amiga de Kevin –Dijo serio.
- Algo así –Musité nerviosa.
Solo sonrió y se me acercó, se sentó a mi lado y besó mi mejilla.
- Joe, hermano de Kevin –Sonrió.
- Lucy –Sonreí coqueta y agaché mi mirada.
Nos quedamos mirando, era como si cupido nos hubiese flechado con solo el contacto visual.


Capítulo Nº3

Dios, la verdad de todas las cosas es que me había quedado un tanto desconcentrada por el resto de la cena con uno de los hermanos de Kevin, ya que estaban Nick y Frankie.
- y… ¿A que te dedicas querida? –Preguntó la gentil madre de los chicos.
- Medicina –Dije sonriente y orgullosa.
- Oh, es un tanto pesado ¿Verdad? –Preguntó el padre.
- No, la verdad es que no, si uno es dedicado… no es pesado ni difícil –Sonreí una vez más.
Así fue el resto de la cena, al parecer la familia completa estaba interesada en saber más que música, ya que por todas partes veía guitarras, micrófonos… una batería… en general, instrumentos por doquier, ahora era cuando me sentía mal al descubrir la buena familia que era y juntar mi comentario acerca los músicos.
Al terminar la cena me invitaron a ver una película, acepté… a Keira le entretendría saber sobre mi nueva amistad.
Nos sentamos todos en un sillón bastante largo, menos Joe, quien se sentó de un lado y así podíamos mirarnos.
Como estábamos a oscuras era difícil que alguien notara nuestras coquetas miradas, cuando siento algo helado correr por mi pecho.
- ¡Dios! –Exclamé asustada parándome de mi puesto.
Llevé mi mano a mi pecho y me di cuenta de que estaba empapada en un líquido dulce pegajoso, coca cola.
- ¡Lo siento, lo siento! –Exclamó Kevin.
Se perdieron las luces y pude notarme toda mojada.
- Dios, como lo siento –Dijo nervioso y apresurado.
- No te preocupes –Dije disimulando lo molesta que me había puesto.
- Linda, será mejor que te cambien, Kevin, por mientras pásale una de tus poleras, mañana le devuelves la suya –Comentó Denisse.
- Oh, claro –Dijo nervioso aún- Ven sígueme.
Corrimos por las grandes y amplias escaleras hasta llegar a un gran cuarto, revisó sus cajones y sacó una polera que posiblemente me quedara como vestido.
- Genial, ¿No tienes una más grande? –Sonreí irónica.
- Lo siento, pero es linda, te quedará bien –Sonrió amable- Bien, te dejo.
Cerró la puerta y esperé a terminar de oír los pasos de Kevin que se alejaban… suspiré y miré la polera, era divertida… de varios colores, solo sonreí y quité la polera mojada de mi cuerpo… tomé una toalla que me había dejado a mano y comencé a secar mi pegajoso pecho, noté como mi bracier igual lo estaba… planeé quitarlo e irme al baño de la habitación para humedecerlo con agua y quitar lo pegajoso, cuando siente unas suaves manos acariciando mi cintura.
- ¿¡Quien mierda te crees que eres!? –Dije enojada volteándome.
Me quedé en silencio al ver que tenía a… Joe frente a mí.
- ¿Qué haces? –Dije con un hilo de voz.
- ¿Sabes que eres bastante atractiva? –Susurró sobre mis labios.
- yo… estem… so… -Balbuceé.
- Vamos –Sonrió- solo un rato.
Finalmente nuestros labios hicieron contacto. Sentí como sus manos se deslizaron por mis brazos hasta encontrarse con mis manos y las tomó para así llevarlas a alrededor de su cuello. Enseguida enredé mis dedos en su sedoso cabello oscuro.
Su lengua combatía con la mía… mientras yo no dejaba de morder su labio inferior.
Deslicé mis manos por su pecho que... valla, como explicarlo, era increíble.
Tomé el borde de su polera y la quité del camino para sentir por primera vez… la piel de un chico sobre la mía, digamos que mis experiencias con chicos no habían sido duraderas ni tampoco había tenido ese tipo de “Experiencias” antes.
Me tiró en la cama y yo me dejé caer sin ni un problema, como me había encantado este chico. Cerré los ojos y esperé a que me atacara nuevamente.
Así fue, sentí como sus labios y dientes recorrían mis hombros y luego mi cuello.
Me robó un apasionado beso mientras acariciaba mis piernas y luego se alejó.
Abrí mis ojos para ver que hacía, se sentó en mi cadera y mientras jugaba haciéndome suaves cosquillas en mi vientre comenzó a desabrochar mi pantalón.
Ese miedo de saber que pasaría me invadía, el parecía tan decidido, como si ya hubiese hecho este tipo de cosas antes… mientras yo… con suerte sabía besar.
- Joe… -Susurré agitada sintiendo sus caricias en mis piernas a medida que bajaba el pantalón.
- ¿Si? –Ahora eran sus labios y lengua en mi vientre.
- Yo… no… -Articulé nerviosa.
Levantó la vista y me miró.
- Tranquila –Sonrió.
SI, si… el estaba decidido y ese miedo seguía en mí… aunque valla que me ganaba, sentía sus caricias y ya estaba rendida a sus pies.
Quitó mis pantalones y yo los suyos… por voluntad propia hice una llave en su cadera con mis piernas y así poder mantenerlo apegado a mi cuerpo.
- Dios… eres… genial… -Articuló agitado besando mis pechos ya descubiertos.
- Joe… -Gemí estirando mi cabeza hacia atrás… el placer y la excitación ya me habían llevado lejos.
Acaricié su espalda triangular y mis manos se deslizaron hasta sus boxers… tomé cada lado de este y algo temerosa comencé a bajar este.
Volvimos a acariciarnos por completo… valla que caricias, sus manos eran armas mortales.
Masajeó una vez más mis pechos y separó mis piernas acomodándose entre ellas.
Cerré los ojos y le robé un dulce beso, cuando a los segundos lo sentí entrar con ternura y delicadeza… era mi primera vez. Enterré mis largas y bien cuidadas uñas en su espalda, produciendo que ambos gimiéramos despacito…
Solo quería gritar y desahogarme, pero claro… no podíamos.
Ahora quería mas… y el también, sus movimientos dentro de mí se volvieron violentos y rápidos… y luego de un largo rato lo sentí llegar dentro de mí, ambos soltando un suave y largo gemido sobre nuestros labios.
Finalmente cayó rendido sobre mi pecho y con las pocas energías que me quedaban llevé mis manos a su cabello, acariciándolo lentamente y sentí como nuestros corazones chocaban.

Capítulo Nº4

Nos miramos y luego el cerró sus ojos, besó una vez más mis labios con gran pasión y recorrió mi cuerpo con sus manos una vez más… yo solo me quedé quieta, mis energías se habían acabado.
- No pude haber echo esto –Sollocé quitándomelo de encima.
Me levanté totalmente avergonzada por mi desnudez y busqué mi ropa.
- Oye… oye… -Dijo imitándome- Lo que pasó no puede quedarse así como así.
- ¿Ah no? –Dije molesta.
No sabía si estaba molesta con el o conmigo por haberme dejado envolver por el tan fácilmente, de hecho… nunca había caído rendida frente a un chico.
- Oye, ni si quiera te conozco, con suerte se que tu nombre es Joe… Joseph en realidad, Jonas… que tienes… ¿Cuántos años tienes? –Dije acomodando mi polera y luego comencé a jugar con mi cabello para ordenarlo.
- Diecinueve –Esbozó una sonrisa acompañada por una leve risita.
- Igual… -Musité- Salé a temprana edad del colegio para… bueno, estudiar medicina.
- ¿Es en lo único que piensas? –Caballero abrió la puerta y me dijo el espacio para que saliera de la habitación.
- Pues… es lo único que debo pensar ¿O no? Es la única responsabilidad que tengo… aparte de mantenerme –Dije seria caminando delante de el.
- No me refiero a eso… ¿No sales a fiestas? La palabra amigos… diversión ¿Te suenan? –Su voz sonó como si estuviese haciéndome una interrogación.
Me volteé hacia el y lo miré.
- Ya déjame en paz, ni si quiera quiero que… -Me interrumpió tomando mi rostro con sus manos y llevándome a sus labios para juntarlos con los míos y así poder darnos un apasionado beso.
- ¿Qué necesitas saber de mi? Eres atractiva y ambos sabemos que hubo algo apenas nos miramos –Sonrió.
Lo quedé mirando en silencio.
- Eres un extraño para mi… eso eres –Dije seria.
- ¿Y qué? Podemos conocernos ¿Verdad? –Sonrió seductoramente.
Solo suspiré y asentí con mi cabeza.
Bajamos y nos dirigimos a la sala.
- Lucy… te tomaste tu tiempo –Rió Kevin.
- Si, creo que… Joe… se entusiasmó con saber de medicina –Dije esbozando una falsa sonrisa.
- Oh… Entonces, ya tendremos tiempo para que me des una charla –Sonrió mi nuevo amigo.
- Si… oye… ya es tarde, será mejor que me valla, tengo que preparas cosas para mañana –Dije seria.
- Seguro –Sonó sin muchos ánimos, Kevin.
Me despedí de toda la familia y al despedirme de Joe su suave aliento mentolado me envolvió, susurró a mi oído que pronto nos veríamos y luego me deseó buenas noches… todo esto con un cierto tono sensual que provocó un color rosa intenso en mis mejillas.
De camino a casa solo hablamos de nuestros estudios, lamentablemente tuve que escuchar temas relacionados con la música, ya que yo ya había tenido mi tiempo para hablar y ahora le correspondía a Kevin.
Estacionó su lujoso auto a las afueras del edificio en que vivía.
- Gracias… -Lo escuché susurrar interrumpiendo el incómodo silencio en el que habíamos quedado.
- ¿De qué? –Lo miré y arqueé una ceja.
- Por haberme aceptado –Sonrió.
Valla, lo traté de mal modo al principio ¿y ahora me daba las gracias por eso?
- Oh… estem… no hay de qué, disculpa como actué en el comedor de la universidad, no estoy acostumbrada a… bueno, recibir compañía –Dije tímida.
- Es difícil de creer viendo lo inteligente, cuerda y preciosa que eres –Dijo serio.
Solo lo miré y agaché mi mirada ocultando el color rojo de mis mejillas.
- Bueno… yo… es mejor que me valla, supongo que nos veremos mañana -¿Fui yo? Soné amable.
Me quedó mirando serio, supongo que sorprendido, pero luego sonrió.
- Seguro. –Dijo dulce.
Besó mi mejilla con delicadeza y luego salí del auto, desde afuera agité mi mano en señal de un adiós y tomé camino hacia el interior del edifico.

Capítulo Nº5

Apenas entré a mi piso traté de ser lo suficiente silenciosa para que Keira no se diera cuenta de que había llegado y no me tuviera por dos horas en un interrogatorio.
Llegué a mi habitación y cerré la puerta quedando frente a ella y suspiré.
- ¿Pensabas que te ibas a escapar? –Escuché la voz de mi amiga.
Me di media vuelta con una gran sonrisa.
- ¿Escapar de quien? –Sonreí.
- Ya cuenta ¿Dónde estabas? ¿Con quien? –Sonrió. Aquí va el cuestionario.
- Es una larga historia –Dije tirando mi bolso en el sillón y comencé a quitarme mis aros.
- Tenemos toda la noche –Sonrió.
- Tu, yo no, tengo que estudiar –Suspiré cansada.
- ¿Un resumen? –Se aventuró a preguntar.
Nuevamente suspiré, pero ahora enojada.
- Un molesto chico, que por cierto ahora me parece simpático, insistió en pasar el día con el… es nuevo… -Antes de que digiera algo para molestarme hablé- Y no… solo es un amigo no me gusta ¿Ok? –Dije seria.
Solo sonrió.
- ¿Fuiste a su casa? –Se puso de pie.
- ¿Cómo lo sabes? –Arqueé una ceja.
- No creo que hallan estado en la universidad hasta esta hora –Miró su reloj- Son las once de la noche.
- Si… su familia es agradable –Dije buscando mi pijama en cajones.
- Bueno, me alegra que hallas sido mas sociable –Risoteó.
Solo la miré molesta, se despidió de mi salió hacia su habitación.
Tomé algunos cuadernos y me senté en mi escritorio… estudié un poco y el sueño me invadió… antes de acostarme a dormir, me metí al baño y me di una ducha,..Después de todo el dulce olor de la coca cola seguía impregnado en mi cuerpo.
Al día siguiente estuve durante toda la mañana en casa, tenía clases en la tarde.
Cuando llegué a la universidad no divisé por ni una parte a Kevin, ni si quiera en el almuerzo y lo mas raro era que yo lo andaba buscando.
Al terminar mis clases salí frustrada por no haberlo encontrado… pero… era mejor que me calmara, quizás el no tenía los mimos horarios que yo.
Comencé a caminar por las calles en busca de algún taxi, cuando un auto deportivo, parecido al de Kevin, pero esta vez negro se estacionó a mi lado, me detuve y la ventanilla del conductor de bajó.
- ¿A dónde vas tan sola a estas horas? –Dijo una voz familiar.
Era Joe. Sonreí coqueta y hablé.
- De vuelta a casa –Sonreí.
- Vamos, yo te llevo –Sonrió y abrió la puerta del otro lado para que subiera.
No dije nada y me metí en el auto. Enseguida nos pusimos a conversar… valla, era bastante interesante conversar con el… por una extraña razón paresia saber todos mis gustos o cosas así.
Después de un largo camino –yo ya desconcertada- me di cuenta que Joe estacionó su lujoso auto a las afueras de una pequeña casa.
- ¿Dónde estamos? –Arqueé una ceja mirando el lugar.
- La casa de una tía –Susurró.
Me quedé callada y sin quitar la vista de la casa sentí como una mano subía por debajo de mi falda… enseguida volteé mi cara y me sorprendí al ver a Joe tan cerca de mi, sus labios rozaban con los míos y yo por otra parte concluí lo que el quería… un apasionado beso. Ni si quiera alcanzamos a entrar a la casa, ni uno de los dos esperaría más… Sentí como Joe comenzaba a pasar hacia los asientos de atrás y me arrastraba para que yo quedara sobre el.
Al estar ambos recostados en la parte trasera del auto comenzamos a quitarnos nuestras prendas de vestir… su pecho ya estaba desnudo y al mío le faltaba poco, pues el bracier impedía que nos tocáramos con completa facilidad…
- Lucy… -Dijo entremedio de un apasionado beso.
- Shh… -Lo hice callar en un cierto tono sensual.
¿Qué? Vamos… ¿Yo sensual? Dios, al parecer Joe lograba sacar lo más profundo de mí, cosas que no sabía que existían.
Acaricié su pecho de arriba hacia abajo con ambas manos… sintiendo su ya caliente y húmeda piel.
Bajé mis manos hasta sus piernas y las acaricié sobre la molesta tela del pantalón ajustado color negro… una y otra vez hasta lograr sentir como Joe gemía con más frecuencia. Luego de unos minutos logré dar con mi objetivo, el botón de su pantalón… Separamos nuestros labios y nos miramos… mantenía sus ojos abiertos solo un poco… al igual que su boca, Dios, este muchacho planeaba matarme… sin dejar de mirarnos lentamente fui desabrochando su pantalón, luego bajé el cierre y enseguida el mismo ayudó a quitar la molesta prenda del camino.
Sus manos se encontraban entretenidas en mis piernas subiendo y bajando, manteniéndome apegada a su cuerpo.
Volteamos… ahora el estaba sobre mi… y enseguida comencé a gemir al sentir su lengua bajando por mi cuello y llegó hasta mis pechos, sus dientes tomaron de mi bracier y comenzaron a bajarlo…
- Dios… -Articulé agitada mientras estiraba mi cabeza hacia atrás y enredaba mis dedos en su cabello.
Toda nuestra ropa salió del camino y antes de pasar al último paso nos miramos.
- Eres única ¿Sabías? –Sonrió con sensualidad y besó mis pechos una vez más.
Separó mis piernas, me tomé de sus brazos y enseguida lo sentí entrar en mí, era un vaivén lleno de pasión… se movía con velocidad dentro de mí.
Ambos gemíamos… de ves en cuando nos besábamos para desahogarnos un poco y lo sentía acariciar mis pechos.
Luego de no se cuanto tiempo lo sentí llegar dentro de mi, ambos con un grito ahogado de placer… total nadie podría escucharnos… estábamos dentro de un patio alejado de toda la ciudad… en una casa desconocida, donde probablemente no hubiese nadie.
Nos cubrimos con nuestra ropa y cambiamos de posiciones, para yo dormir sobre su pecho… besó mi cabello y cerramos los ojos para caer dormidos profundamente.

Capitulo Nº6

Al día siguiente desperté con la luz del sol molestando en mis ojos… Al verme recostada sobre el pecho de Joe solo atiné a sonreír y suspirar al recordar la mágica noche que habíamos pasado.
Admiré su perfecto rostro iluminado por el sol, al parecer su sueño era profundo, pues esa expresión serena de su rostro no parecía desaparecer por una molesta.
Comencé a recorrer su rostro con la yema de mis dedos, así podría mantenerlo en mi mente durante el resto del día… hasta que algo en mi espalda comenzaba a molestarme… era la chaqueta de Joe, había algo en los bolsillos interiores de esta que me incomodaba, la revisé y encontré su billetera… decidí dejarla a un lado, pero la curiosidad me mataba, solía ser demasiado curiosa.
Separé las secciones de esta y no encontré nada interesante… una que otra tarjeta, algo de dinero y entre este había un papel, lo saqué y mis ojos se abrieron como platos al igual que mi boca… mi corazón parecía dejar de bombear sangre y mi respiro se detuvo.
No sabía que hacer, si despertar a Joe o dejarlo dormir.
Opté por la segunda opción, lo dejé que siguiera en el profundo sueño en el que estaba, por mientras yo me vestí y salí del auto.
Me senté en una pequeña banquita que había a unos metros alejada del auto… cerré mis ojos dejando que los pensamientos me llevaran cuando siento como ese suave aroma de Joe estaba cerca de mi.
Abrí los ojos y ahí estaba sentado a mi lado.
- ¿Qué tanto haces sola aquí? –Sonrió y trató de besarme, pero me alejé.
- ¿Quién es? –Dije moteándole la fotografía que había encontrado en su billetera.
Se quedó callado y luego nervioso sonrió y quitó la fotografía de mis manos.
- Ella… fue mi ex… -Risoteó guardando la fotografía en un bolsillo de su pantalón.
- ¿Y aún guardas su fotografía en tu billetera? –Arqueé una ceja.
Sabía que estaba metiendo, se cuando la gente lo hace y eso me molestaba… la chica de la fotografía era Keira… significa que… ¿Engañé a mi mejor amiga? No, no… después de todo e4s su culpa, ella no confió en mi y nunca me contó sobre Joe.
- Oh, bien… -Musité seria- Quiero volver a casa ¿Podrías ir a dejarme? –Me puse de pie y tomé camino hacia el auto.
- Lucy ¿Qué es lo que te sucede? –Dijo tomándome de un brazo.
- ¡Nada! –Exclamé molesta, no se si estaba enojada con Keira o con Joe, los dos me habían ocultado algo- Solo… déjame tranquila, dije que quiero volver a casa, llévame ahora mismo –Ordené.
Joe solo me miró sin entender nada, nos subimos al auto y emprendimos camino hacia casa, al llegar Joe me miro y cerró las puertas con seguro para que yo no escapara.
- Déjame salir Joseph –Dije con los ojos cerrados, tratando de calmarme, no quería explotar.
- Dime que es lo que te sucede… y te dejaré ir tranquila –Articuló serio e incluso se acomodó para que le contara mi drama.
- Quiero saber quien es la chica de la foto –Lo miré directo a los ojos.
- Linda, tranquila… -Sonrió relajado- Te diré la verdad –Tomó de mi mano- E suna chica que conocí, mas o menos hacia un año… es linda, pero no… bueno no me siento realmente atraído hacia ella… es diferente a cuando estoy contigo… no eres igual a ella ¿O quieres que te repita lo de anoche? –Sonrió dulce.
- ¿Qué cosa? –Miré directo hacia un punto fijo del auto.
- Que eres única –Musitó en un susurro sensual sobre mis labios.
- Joe, aléjate… -Lo tiré delicadamente hacia atrás con una fuerza sobrenatural.
- ¿Ahora que? –Acarició mi mejilla.
- No… nada –Susurré- tengo que irme… pronto nos vemos, déjame salir –Ordené una vez más.
No muy satisfecho con mi respuesta quitó el seguro de las puertas y me dejó salir, para no ser maleducada besé su mejilla y me encaminé a mi piso, al entrar la mirada seria y a la vez divertida de Keira me amenazaba desde el sillón.
- ¿No me digas que pasaste la noche con tu “Nuevo amigo”? –Risoteó.
- No… -Musité nerviosa ¿Que le digo?
- Vamos… sabes que puedes confiar en mi –Sonrió.
- ¿¡Que!? –Exclamé molesta y la miré- ¿Tanto como tú confías en mí? –Arqueé una ceja.
- emm… si, Lucy ¿De que hablas? –Dijo sin entender nada y se puso de pie.
- No… no… nada, tranquila… -Era mejor que guardara silencio- De verdad, no te preocupes estoy algo… resfriada –Pegué un estornudo falso y luego le sonreí- tengo que estudiar… en un rato más hablamos.
La miré por última vez y me encaminé a mi habitación, ahí me encerré, tiré mis cuadernos en el escritorio y me dispuse a estudiar, mi examen era mañana… cuando mi maldito teléfono comenzó a sonar.
Lo tomé y miré la pantallita… Numero desconocido.
- ¿Si? –Dije molesta, no me dejaban estudiar.
- Dios, estás bien –Dijo una voz familiar del otro lado.
- Disculpa… ¿Con quien hablo? –Me tiré en mi cama.
- Lucy, tenemos que hablar, te espero en la heladería que está al frente de la universidad, es algo importante.
Cortaron la llamada y me quedé sin entender nada con el teléfono en el oído.

Capítulo Nº7

Suspiré molesta y me paré en busca de mi chaqueta. Solo salí, sin siquiera avisarle a Keira, no quería hablar con ella.
Al llegar a la heladería con el presentimiento en mi corazón de que esta junta no era por buenas noticias busqué con mi mirada a alguien que se me hiciera familiar.
- ¡Por aquí! –Escuché detrás de mí.
Me volteé y en unas mesas a unos cuantos metros de mi, se encontraba Kevin agitando su mano y con el una seria mirada.
Me acerqué pensando en que posiblemente se hubiese enterado de mi fugaz romance con su hermano.
- Que sucede –Dije sentándome.
- No sabía a quien contárselo, sabes que soy nuevo en la ciudad –Musitó apenado.
- Dime que es lo que pasa –Ordené de una sola vez.
- Es mi hermano, no se si te acuerdas, Joe, ayer Salió temprano y no volvió –Miró la mesa.
Me quedé callada y suspiré, por lo menos no se había enterado de nada que me pusiera mal en frente de el.
Por supuesto tuve que apoyarlo, decirle que todo iba a estar bien, que su hermano era joven y ese era el tipo de cosas que los jóvenes hacían.
Ese mismo día, nos quedamos por horas conversando… me comentó sobre una chica de quien estuvo enamorado por mucho tiempo y que aún se le hace difícil sacarla de su mente… lo entiendo, es verdad.
- Solo olvídala –Musité mirando mi copa de helado ya vacía- No sacarás nada pensando en alguien que no te merece –Dije fría.
- Pero… estuvimos casi 3 años juntos, es difícil –Insistió.
- Entonces no me pidas un consejo si estás empeñado en seguir los tuyos –Articulé ya enojada.
Comenzaba a molestarme que me hablara tanto de esa chica.
Así comenzaron a pasar los días… de Joe no quería saber y a Keira poco la tomaba en cuenta.
Era un día sábado, como de costumbre revisé mi celular… había recibido un mensaje de Kevin, sonaba afligido, así que me encaminé a nuestro lugar de encuentro, una plaza.
Ahí estaba sentado, en una banca, se tomaba el rostro en ambas manos y sus codos se encontraban apoyados en sus piernas.
- Kevin… -Musité posando una de mis manos en su espalda.
Se volteó para mirarme y ahí me encontré con sus ojos rebalsados en lágrimas, ya con un tono algo rojo y su rostro empapado.
- Dios, ¿Qué sucedió? –Dije sentándome asustada a su lado.
- Es… nada… yo… necesitaba hablar con alguien –Hundió su rostro e mi cuello.
- Vamos, dime que es lo que pasa –Acaricié su fuerte espalda.
Levantó su rostro, tomó del mío y nos fundió en un apasionado beso… no se porqué razón no quise alejarme, solo seguí su ritmo… llevé una de mis manos a su mejilla e hice aún mas presión… la diferencia entre Joe y el era mucha… Dios que hago, no puedo estar comparándolos, son diferentes y punto.
- ¿Qué es lo que haces? –Musité alejándome de el, mis ojos seguían cerrados sintiendo el sabor del beso.
- Es que… -Balbuceó a muy bajo volumen- Deseba hacerlo ya hace tiempo.
Aún con mis ojos cerrados me guié por su respiración y encontré sus labios… creo que nunca había dado un beso así en mi vida, sentía… ¿Cariño? No sé lo que era, pero lo hacía diferente a muchos otros.
Acaricié la tersa piel de su mejilla y el acariciaba la mía.
- Daph… -Musitó entre el beso.
Enseguida me alejé de el y lo miré serio.
- Lucy… yo… yo… -Dijo afligido.
- ¿Cómo me llamaste? –Dije seria y me puse de pie.
- Lo siento… solo… se me escapó –Dijo poniéndose de pie y quedando frente a mí.
- ¿Me cambiaste de nombre? –Rabié.
- No… o sea si… pero… yo, yo no quise… -Dijo tomando de mi brazo.
- Me voy. –Dije digna, si no mostraba señales de rabia o tristeza… lo haría quedar con cargo de conciencia y volvería a mí.
- ¡Lucy! Vamos… -Tomó de mi brazo- No te enojes… yo… solo… solo me equivoqué, nadie es perfecto ¿Recuerdas? –Sonrió.
- No necesitas ser perfecto para saber a quien estas besando.
Tiré de mi brazo y enseguida lo estiré cuando vi que un taxi se aproximaba.

Capítulo Nº8

El taxi se detuvo y sin si quiera voltearme para mirar a Kevin me subí a este.
- Espere –Sonó desesperado mi acompañante y se subió.
- Dios –Musité con rabia y escondí mi rostro entre mis manos.
El auto se puso en marcha.
- ¿A dónde señorita? –Preguntó el conductor mirándome por el retrovisor.
Antes de responder Kevin dio su dirección.
- ¿Puedes dejarme en paz? –Murmuré entre dientes.
- Solo quiero que me escuches ¿Está bien? Basta de ser tan testaruda ¿Si? Tengo mis razones –Dijo serio.
- Oh… -Risoteé irónica- Entonces ¿Ahora tienes razones para cambiarme de nombre? –Regañé arqueando mi ceja derecha.
Ates de que respondiera algo que no era de mi interés busqué en mi bolso ese aparato tecnológico que siempre me acompañaba, mi querido iPod, me puse los audífonos y lo prendí, así no tendría que estar soportando sus excusas.
Escuché alrededor de 7 canciones seguidas, hasta que por fin nos encontramos en frente de la casa de Kevin.
Nos bajamos del auto y me guió hasta el interior de su casa… al parecer no había nadie, para mi era una suerte, así no tendría que soportar la cara de Joe.
Subimos a su habitación y se sentó en su cama, señalándome de que lo acompañara.
- Ve directo al punto, la verdad es que no me queda mucho tiempo, sabes que estoy ocupada con los exámenes –Dije mirando mi reloj.
- Linda… -Tomó mis manos entre las suyas- Se que lo que pasó hace un rato fue feo… -Lo interrumpí.
- ¿Solo feo? –Dije molesta- Fue horrible… ¿Te gustaría que estuviéramos besándonos y te dijera… que se yo… Justin? –Rabié.
- Lo se, lo se, Lucy, tengo que contarte algo… -Agachó su rostro.
- ¿Qué? –Arqueé una ceja y separé mis manos de las suyas- ¿Acaso aún sigues con esa tal “Daph”?
- No, no… yo nunca podría engañar a una persona –Musitó sincero- es una larga historia y espero a que tengas tiempo, porque eres a la única persona que se la contaría.
- ¿Qué sucede? –Me incomodé, al parecer su situación era delicada.
- Te contaré quien es… Daphne –Suspiró- Ella y yo… éramos novios, tres años, creo que te lo dije –Musitó triste.
- Si –Dije firme.
- Nunca le había entregado a una persona tanto amor, ni si quiera para mi familia… era única, pensé que sería con la chica que me casaría y todo el cuento… No es amábamos, hasta que un día… me arrepentí de irme a casa cuando tocaron el timbre del colegio… la busqué en su sala, pero ni si quiera alcancé a decir su nombre, lo primero que vi fue a ella y otro chico besándose, supongo que entenderás como me sentía… La rabia que llevaba dentro era enorme, juro que en esos momentos no sabía que hacer, si llorar, gritar o incluso… acabar… -Guardó silencio.
- No pensaste cortarte la vida ¿O si? –Dije asustada.
Levantó su rostro y me miró con tristeza a los ojos.
- Si… -Susurró.
- Por dios –Llevé una de mis manos a mi boca- No pudiste.
- No lo hice, pues… sería cobarde, cuando vino a mi no hice mas que gritarle, de hecho… casi… yo… no sé que era lo que llevaba dentro, la tomé de los brazos y la empujé… su cabeza… -Su voz en ese instante se cortó, las lágrimas brotaron de sus ojos y se echó a llorar refugiándose en mi pecho- Yo no quise, lo juro… nunca quise lastimarla… yo… -Dijo llorando.
- ¿Qué pasó con Daphne? –Me aventuré a preguntar, sabiendo que era algo delicado.
- Daphne murió –Dijo seco.
No se que sentí en esos momentos, pero mis ojos al igual que los de Kevin se cubrieron de lágrimas… solo me puse de pie y tapé mi boca con una mano.
Atiné a mirar a Kevin atónita… pero a la vez asustada.

Capítulo Nº9

- Lucy… no fue mi culpa, solo quise tomarla de los brazos, no me di mi fuerza, ella resbaló y… -Dijo ahogado en llanto mientras se ponía de pie.
- No lo se yo… -Dije con un hilo de voz.
- Por favor, créeme –Rogó- Nunca e querido hacerle daño a una persona, menos si era a alguien que yo tanto amaba –Sollozó.
- Ahora veo que no me podrás amar nunca ¿Verdad? Pues la chica te seguirá por el resto de la vida –Lo sé, fui fría, pero sentía rabia, tristeza, asombre… no lo sé bien.
- Solo déjame, yo… lo siento –Me sequé una lágrima.
Avancé alrededor de 3 pasos sin quitarla la vista de encima y al chocar con la puerta, enseguida la abrí y comencé a correr por las escaleras.
- Alto… ¿De quien escapas? –Sonó una voz detrás de mí y me tomaron de un brazo.
Me volteé y me encontré con una tierna mirada de Joseph… no estaba en momentos de discutir con el, así que a lo primero que reaccioné dentro de mis condiciones fue a abrazarlo.
- Joe… -Sollocé refugiándome entre sus brazos y pecho.
- Lucy… ¿Estás bien? –Lo noté afligido.
Solo levanté mi rostro y negué con la cabeza.
- Dios… -Articuló al verme llorar y secó unas lágrimas- ¿Qué pasó? ¿Estabas con Kevin?
- ¿Podemos irnos? –Sollocé.
- Claro, claro… -Dijo rápido.
Tomó de mi mano y salimos en dirección a mi apartamento aprovechando de que Keira se había ido a quedar en casa de una amiga.
- ¿Aquí vives? –Dijo sonriendo cuando entramos.
No respondí nada y caminé en silencio a mi habitación y Joe me siguió, al entrar cerró la puerta mientras yo me estiraba en mi cama.
- ¿Me contarás lo que sucede? –Dijo acomodándose a mi lado.
Me giré hacia el y me aferré a su cuerpo.
- ¿Me protegerías? –Susurré mirando hacia un punto infinito.
- ¿De que hablas? Claro que te protegería… -Musitó acariciando mi espalda de arriba hacia abajo.
Solo suspiré y cerré los ojos.
- Lucy ¿Por qué llorabas? –Me levantó un poco para quedar mirando a los ojos.
- Nada… son cosas de… chicas –Susurré- No quiero molestarte con esas cosas, solo quiero que… me hagas compañía –Besé su frente.
Cerré mis ojos y sentí como mis dedos se entrelazaban con los de Joe… con mis labios bajé por su mejilla derecha hasta llegar a sus labios… nos fundimos en un tierno beso.
- Lo lamento… -Susurré al mirarlo a los ojos.
- No… está bien –Sonrió.
Acaricié su rostro y luego volvimos a besarnos… Sus labios con los míos se encontraban en un perfecto compás… delicado, pero a la vez lleno de pasión. Sentí como sus dientes suavemente mordían mi labio inferior y de a poco como su lengua abría paso en mi boca para encontrarse con la mía e iniciar un vals, ya que ahora todo era lento y delicado.
Solté un leve gemido al sentir la presión que cada vez más ejercía con sus labios y enseguida su anatomía estaba sobre la mía.
Las manos de Joe no resistieron más a tocar mi cuerpo y una cada una se encargaron de subir por mis piernas a un ritmo único, provocando en mí el deseo de estar juntos una vez más.
- Te e extrañado –Susurró Joe, ya algo agitado sobre mis labios.
Solo sonreí y volví a atacar sus dulces labios, con un cuidado único sus manos se encontraban dándome suaves masajes.
De un momento a otro se arrodilló en la cama rodeando mi cintura con sus piernas y llevó sus labios hacia mi vientre… comenzando a dar pausados y húmedos besos en este.
No me dejó otra opción que tomar el borde de mi polera y comenzar a subirla yo misma al sentir como quería subir, pero esta no lo dejaba. Cerré los ojos dejándome llevar hasta sentir como era solamente su lengua quien marcaba un camino en mi vientre…
- Dios… -Gemí encorvando mi espalda hacia atrás y me mordí mi labio inferior para no desahogarme con un grito.
Frenó en seco al encontrarse con mi bracier, sus manos húmedas se arrastraron por mi piel dando pequeños saltos producto al sudor… subieron por mis pechos, presionándolos con fuerza y de un momento a otro quitó la molesta prenda, ahora tenía toda la libertad que el quisiera, mis pechos eran suyos, los besaba los tomaba… yo no hacía más que gemir y acariciar su cabello.
Tomé de su rostro y volví a llevar sus rojos e hinchados labios a los míos.
Mientras que nos besábamos y escuchaba como Joe emitía leves gemidos, mis manos subían y bajaban por su pecho, asechando al primer botón de su camisa.
La desesperación de poder tocar su piel logró que los botones de la camisa salieran disparados en diferentes partes y sin esperar mas acaricié sus piernas y subí hasta llegar a su bajo vientre, para así poder torturarlo con caricias.
Desabroché el molesto cierre y bajé lentamente el pantalón, aprovechando sentir su exquisita piel.
Por fin ambos cuerpos en ropa interior, su piel quemaba contra la mía… su torso bien trabajado me mataba, sus labios eran un crimen, sus caricias eran tortura, en total… lograba hacer que mis hormonas hicieran una revolución nunca antes vista.
Acarició una y otra vez mis piernas, hasta tomarlas y llevarlas alrededor de su cintura… ambos quitamos las únicas prendas que quedaban en nuestros cuerpos y antes de cometer el tan esperado actos nos miramos.
- Te adoro –Sonrió robándome un pequeño beso.
No, no… no me daría el coraje para responder que yo igual, así que como de costumbre sonreí.
Cerré los ojos, Joe se acomodó en mis piernas y comenzó a entrar en mi… solo gemí enterrando mis uñas en su espalda… estirando mi cabeza hacia atrás, mientras Joe solo mantenía sus ojos cerrados y su boca entreabierta…
Ambos gemíamos a medida que la situación tomaba velocidad… sujetó mi cintura para guiarme en cuanto al ritmo de ambos cuerpos.
Lo sentí llegar dentro de mí, ambos dando un grito lleno de placer. Cayó rendido sobre mi pecho y suspiró.
Nos quedamos por minutos tratando de recuperar las energías perdidas hace un rato.
- Estoy… muerto de sed –Dijo sonriendo mirándome a los ojos.
- Entonces ve por algo y luego vuelves –Sonreí.
- Claro.
Se puso su ropa interior y así se marchó a la cocina, yo solo procuré meterme bajo las sábanas y esperarlo… hasta que escuchó como la puerta central se cerraba ¿Por qué Joe saldría de la casa solo en boxers?
Enrollé mi cuerpo desnudo en una sábana y me aproximé a la cocina… cuando escucho un baso quebrarse. Corrí hasta llegar a mi destino y me encontré con Keira y Joe, frente a frente… yo en la puerta y queriendo escapar… la sorpresa y el susto me detuvieron, dejándome con el corazón en la mano.

Capítulo Nº10

- ¿Qué diablos haces aquí? –Expresó mi amiga con un hilo de voz. Supongo que sorprendida.
- Estem… ¡Keira! –Exclamó Joe- Averigüé donde vivías para darte una sorpresa.
Se acercó a ella y la abrazó, por atrás me hizo señas de que por favor saliera corriendo lo más pronto posible.
- ¿Dónde la conseguiste? ¿Y que haces en ropa interior? –Se alejó de el.
- Bueno… así sería mas fácil que… -Sonrió.
Me vino la tentación de risa, pero luego me puse seria… ¿Qué pasaba si Joe y Keira habían tenido relaciones? Ella aún era muy… digamos que no tenía la edad de madurez para hacerlo.
- Joe, tu sabes que no estoy… bueno… -La noté incómoda y me dio la tranquilidad de saber que no había pasado lo que pensaba- No se como no entiendes –Sonó afligida.
- Linda… linda… Tranquila, no… te estoy presionando ¿Si? –Dijo con ternura y acarició el rostro de mi amiga.
Solo suspiré y me fui a cambiar, enseguida salí de la casa.

{Keira}

¿Qué hacía mi no oficial novio en casa vestido solamente con boxers?
- ¿Tu no sabes que vivo con alguien? –Dije seria.
- No… -Murmuró.
- ¿Quieres vestirte? Iré al baño y cuando salga te quiero vestido.
Me di media vuelta y fui directo al bañó, me tomé el tiempo suficiente para saber que al salir Joe ya estaría vestido.
Entré a mi pieza y lo encontré como yo quería estirado en mi cama, solo sonreí, caminé hacia el y me estiré a su lado.
- Suelo ser obediente –Susurró mientras rodeaba mi cuello con un brazo.
- Y eso me encanta –Cerré mis ojos inhalando su perfume.
- Cuando… -Lo escuché susurrar- ¿Cuándo… realmente podremos estar juntos?
Solo suspiré y me levanté un poco para mirarlo.
- Cuando yo esté lista… -Lo miré apenada- ¿Por qué tanta presión?
- ¿Me quieres verdad? –Sonrió.
- Si… lo sabes ¿Y tu a mí? –Dije seria la pregunta.
- Lo sabes bien, es por eso… si nos queremos ya… legará la hora en que nos demostremos todo ese amor –Acarició mi mejilla.
- ¿¡De que hablas!? –Exclamé molesta- Hay muchas maneras de hacer sentir bien a una persona, de demostrar todo ése amor, no es necesario tener relaciones para eso… ¿Y quieres saber algo? No se como puedes decir que me quieres si ni si quiera respetas mis pensamientos –Dije enojada y me puse de pie.
Caminé hacia mi ventana que daba una esplendida vista a la ciudad, me crucé de brazos y enseguida sentí que un nudo en mi garganta se formaba.
- Linda, linda… -Lo escuché afligido y en segundos estaba arrasándome por la espalda- Siempre te e respetado… -Dijo en un susurro.
- Lo se –Sollocé- Pero a veces pienso que… es tanta la necesidad de que… bueno tu sabes, suelo pensar que buscarás a otra persona que te de lo que yo no –Sollocé.
- Amor no digas eso –Me giró para que lo mirara y me besó en la frente- Sabes que te adoro y que… te esperaré una vida entera si es necesario, lo que mas quiero es que seas feliz –Tomó de mi mentón y secó una lágrima.
- Necesito que me respondas algo Joseph y quiero que me digas la verdad –Lo miré directo a los ojos.
- Dime… -Rozó su nariz con la mía y sonrió.
- ¿Aún eres virgen? –Lo alejé un poco para seguir con una fija mirada en sus ojos.
Se quedó callado, lo que levantó en mí la sospecha de un rotundo y doloroso no.
- Respóndeme Joe –Insistí.
- No… -Musitó lentamente.
Lo quedé mirando con los ojos llenos de lágrimas.
- ¿Fue antes o mientras estuvimos juntos? Di la verdad –Miré el suelo.
- Lo siento… -Susurró.

Capítulo Nº11

- ¿Podrías irte? Por favor –Musité con un nudo en la garganta y caminé hacia el living.
- Keira… por favor, no… no quiero enojarme contigo… -Suplicó detrás de mí.
- ¡Maldición! –Exclamé volteándome con rabia hacia el- ¡Vete de aquí ahora mismo! No quiero saber nada de ti ¿Oíste?
Abrí la puerta principal con rabia y esperé a que Joe saliera.
- Keira yo de verdad no quise… -Sonó afligido frente a mí.
- Vete de aquí –Dije con rabia apretando mis dientes.
No dijo más y apenas salió cerré la puerta con todas mis fuerzas, corrí hacia mi habitación y me dejé caer pesadamente en la cama.

{Lucy}

Sentía como si estuviese ahogada, como si necesitara respirar, sin pensarlo dos veces me fui por el parque, así podría relajarme, el día había sido bastante intenso, la chocante historia de Kevin y luego Joe… luego Keira, creo que había sido demasiado.
Suspiré dejando que mi cuerpo agotado se sentase en una banca con la pintura ya desgastada.
El sonido que producía el viento, uno que otro pájaro cantando y yendo de aquí hacia allá.
- Supuse que vendrías aquí –Dijo una fría voz detrás de mí.
Me giré asustada y me encontré con la figura mas seria y rígida que pudiera ver en mi vida… Kevin.
- No quiero hablar ¿Si? Quiero estar sola –Miré el suelo.
- Tenemos que hablas ¿O piensas evadirme por el resto de la vida? Después de la decisión que tomé dudo que lo hagas –Musitó tranquilo.
Nos quedamos en silencio por minutos… cuando se sentó a mi lado.
- ¿Qué vas a hacer? –Miré el suelo.
- Quiero cambiar mi vida Lucy… pero no puedo solo… menos si no tengo tu apoyo ¿Entiendes? –Tomó mis manos.
- ¿Y en que te podría ayudar? –No lo miré.
- Que te quedes a mi lado y no me dejes solo, sabes que por lo que mi vida a pasado no es nada fácil… tu eres quien menos quiero que se aleje de mi –Levantó mi mentón para quedar con nuestras miradas fijas- Te necesito tanto y… por ti y por mi, estoy dispuesto a hacer lo que sea para cambiar el pasado –Acarició con delicadeza mi mejilla.
- ¿De que hablas?
- Pensé en… dejar mi carrera de músico y… -Guardó silencio clavando sus verdes ojos como dagas en los míos.
- ¿Qué? –Articulé con un cierto miedo en mi interior.
- Estoy dispuesto a cambiarme a Medicina… así podríamos estar mas tiempo juntos ¿No crees? –Sonrió.
- ¿¡QUE TU QUÉ!? –Exclamé poniéndome de pie.
- Lo hago por una buena razón. –Imitó mi acto.
- No puedes… la materia que llevo es avanzada, no lograrás sacar excelencia en un mes para alcanzarme –Fue pesada.
- Lo se, costará y no dije que sería fácil, pero… necesito de ti –Fue en un sollozo.
Solo lo miré, había sido tan sincero, nunca pensé que una persona se abriera completamente a mí.
- Ven aquí –Le estiré una mano y sonreí.
Tomó de mi mano y lo atraje a mi cuerpo para abrazarnos.
- Te quiero –Musité cerrando los ojos cerrados cuando hundí mi rostro en su cuello, sintiendo su exquisito perfume.
- Igual yo… -Sollozó nuevamente.
Lo refugié entre mis brazos por quien sabe cuanto tiempo.
- Prometo no dejarte –Susurré aún con los ojos cerrados.
Nos separamos y busqué sus labios rozando su mejilla con los míos… Mi mano que se encontraba en su pecho sintió como su corazón comenzaba a latir mas rápido y los latidos aumentaron cuando nuestros labios se juntaron de una forma única, el beso era acompasado y tierno, lo podía sentir e incluso a mí, algo especial.

Capítulo Nº12

Los días pasaban y todo se tornaba mas complicado, supuse que Kevin nunca fue biólogo, pues le costaba aprender, razonar y memorizar la materia.
Sentía como si fuese mi culpa que gastase tanto su cuerpo como su mente… el no era para estas cosas.
Era fin de mes y estábamos en mi departamento reforzando algo la materia.
Solo lo veía suspirar y agotarse exigiéndose a sí mismo.
- Ya basta –Dije cansada, tomando su lápiz y dejándolo sobre la mesa- No puedes seguir así… es demasiado, yo… -Musité con desesperación.
- ¿Qué sucede? –Como de costumbre tomó de mi mentón y levantó mi rostro para cruzar miradas.
- ¿Qué no te das cuenta? –Susurré con un hilo de voz, culpándome- Eh… quitado en ti el sueño de ser… talentoso en la música, triunfar en ello, no se como te permití el cambio de carrera –Tomé mi rostro entre las manos y apoyé mis codos en la mesa. Suspiré- no quiero seguir así.
No dijo algo por varios segundos.
- Lucy, sabes porqué lo hago ¿Verdad? –Dijo en un susurro.
- Si… -Musité- pero hay miles de maneras por las cuales podemos mejorar el pasado ¿Entiendes? Y no elegimos la mejor –Lo miré.
- Es la mejor, además… ¿No tienes fe en mí? –Arqueó una ceja algo decepcionado.
- Claro que tengo fe en ti, esto no se trata de esto… La medicina no te gusta ¿Verdad? Yo no tengo el derecho de obligarte a estudiar algo –Musité.
- Tu no me obligaste a nada Lucy… fui yo –Me miró con tristeza.
Sus ojos brillantes me capturaron por segundos y luego de un periodo suficiente me dejé caer en sus brazos buscando refugio.
- Podemos intentarlo de otra manera –Susurré acariciando su pecho sobre la polera.
- Esta es la mejor, ahora estamos mas tiempo juntos –Acarició mi larga cabellera.
- ¿Seguro de que quieres continuar? –Musité tranquila.
- Si… -Susurró.
Me alejó de el, besó con ternura mi frente y luego sonrió al alejarse.
- Necesito… preguntarte algo –Habló nervioso.
- Dime… -Lo animé a seguir.
- Ven…
Se puso de pie, tomó de mi mano y me llevó hasta el sillón, supongo que era para estar más cómodos.
Tomó delicadamente de mis manos y besó el dorso de cada una.
- ¿Qué haces? –Dije entre una risita.
El solo sonrió y besó mi mejilla para luego volver alejarse.
- Sabes que odio los merodeos ¿Verdad? –Sonrió.
- Estem… si ¿A qué quieres llegar? –Sonreí.
- A estado días dando vuelta en mi cabeza y no sabía como decírtelo, temo a la respuesta que me des –Nuevamente noté el nerviosismo en su voz.
- Ve directo al punto –Al igual que el detestaba los merodeos.
- Quería preguntarte si… ¿Quisieras ser mi novia? –Clavó sus verdes ojos en los míos, dejándome helada por completo.
Sin decir nada, me quedé mirándolo seria… en ese momento miles de imágenes cuales la mayoría había vivido con Joe venían y pegaban fuerte en mi cabeza.
Sacudí mi cabeza varias veces dejando escapar las imágenes, pero imposible… luego la historia pasada de Kevin golpeaba contra mi pecho.
- No puedo –Sollocé poniéndome de pie y miré el suelo.
- Linda… ¿Qué sucede? –Dijo imitando mi acto y tomando mis brazos.
- Aléjate, por favor –Llevé una de mis manos a mi boca.
- Lucy ¿Estás bien? –Sonó afligido.
- Vete de aquí, vete… -Apunté la puerta.
- Lucy, fue solo una pregunta –Lo escuché sollozar.
- ¡Vete! –Grité.
- Amor… -Se me acercó.
- ¡QUE TE VALLAS, NO SOY TU AMOR, NO TE CONOZCO! ¡VETE! –Exclamé.
Corrí hacia la puerta y la abrí, veía su rostro borroso, extraño… el era un extraño.

Capítulo Nº13

¿Quién era el? ¿Qué hacía dentro de mi casa? Recuerdos tras recuerdo… y luego mente en blanco ¿Qué me pasaba? Parecía como si comenzase a borrar todo de mi mente, olvidarlo todo.
Comencé a llorar tirándome al suelo, apoyando mi rostro en el frió piso flotante.
Cerré mis ojos y unas frías imágenes vinieron a mi cabeza.
~
- ¿¡Que hacías con el!? –Gritó mi novio.
- Es solo un amigo –Sollocé- Pasó a verme, son cinco meses los que no nos hemos visto. –Traté de alejarme de sus brazos.
- ¿¡Y TANTA ES LA NECESIDAD DE VERLO!? –Gritó sobre mi rostro.
- Es mi mejor amigo desde la infancia –Comencé a lagrimear.
- ¡TU NO NECESITAS AMIGOS! ¡ME TIENES AMÍ! ¿¡ENTIENDES!? –Me agitó con fuerza- ¿¡Y SABES QUE MÁS!? LA VERDAD ES QUE E ESTADO CONTIGO PARA QE MIS PADRES ME CREAN YA MADURO, TE ADORAN, PERO YO NO… ERES SOLAMENTE ALGUIEN MÁS DEL MONTÓN, DE HECHO NO TE QUIERO NI UN SOLO POCO –Me dejó caer en el sofá- ¡Me largo! –Gritó y saló de mi casa.
~
Caí en depresión por mas o menos un año, sin querer ver a nadie, sola en un rincón de mi pieza lograba desahogarme con rayar mis cuadernos.
Luego de eso… es como si un periodo de mi vida estuviese en blanco, como si años me hubiera saltado, no tengo idea.
Ahora parecía confundir el presente con el pasado.
- Lucy, despierta… -Escuché a lo lejos.
Lentamente abrí los ojos y me encontré con Keira agachada frente a mí, sostenía una expresión preocupada.
- Dios… Menos mal que estás bien, pensé que te habías desmayado –Musitó preocupada y me ayudó a ponerme de pie.
- Tranquila… estoy bien –Sujeté mi cabeza con una mano.
- ¿Segura? ¿Qué hacías tirada e el suelo? –Arqueó una ceja.
La pregunta me confundió… no sabía que responder… de hecho ya no sabía que era lo que había pasado.
- yo… -Susurré mirando el suelo exigiéndome recordar algo- yo… no lo sé –Sacudí mi cabeza.
- Lucy… pudiste haberte… golpeado la cabeza, vamos al medico –Me tomó de un brazo.
- Ya deja… Si me hubiera golpeado la cabeza… me dolería, no es así –La miré molesta- ahora… quiero estar sola ¿Si?
Mis últimas palabras y me marché a lo que supuse que era mi habitación.
Al día siguiente desperté por el vibrador de mi celular, lo tomé sin ánimos y en la pantalla se encontraba marcado el nombre “Jack” ¿Quién era? Se me hacía un nombre tan familiar… solo contesté.
- ¿Si? –Susurré.
- Lucy, necesitamos hablar –Dijeron fríamente del otro lado.
- ¿Quién habla? ¿Jack? –Mi voz sonó serena.
- Lucy, soy Kevin… -Expresaron preocupación en la voz.
- ¿Kevin cuanto? –Dije mirando el techo.
- Lucy ¿Qué diablos te sucede? Soy yo… Kevin Jonas, ¿Por qué mierda actúas tan rara? –Sonó afligido.
- ¿De que hablas? Kevin… -Dije el nombre con desconfianza, pues no sabía con quien hablaba.
- Pasaré por ti a las 4:30 ¿Ok? –Fue cortante.
Solo colgó y me dejó sin decir más… dios, ¿Por qué me juntaría con un total extraño? No lo sé, solo me arreglé y esperé a que fuera la hora, cuando golpean la puerta principal… al abrirla me encontré con un perfecto muchacho de pelo rizado, ojos verdes profundos y de una sonrisa perfecta, pero parecía triste.
Lo miré con desconfianza y luego agaché la cabeza.
- ¿No dirás nada? –Lo escuché musitar.
- yo… ¿A dónde iremos? Jack… -Sonreí.
Me quedó mirando perplejo, como si le hubiese enterrado un cuchillo en su corazón.
- ¿Jack? –Sollozó- ¿Qué hiciste con mi Lucy? –Puso sus manos en mis brazos- ¿Por qué mierda actúas así? Te amo… -Vi sus ojos cubrirse de lágrimas y me atrajo hasta su pecho para abrazarlo- Por favor… ¿Qué es lo que quieres lograr? ¿Por qué pretendes hacer como que no me conoces? –Acarició mi pelo.
Solo me quedé callada, sin reaccionar a nada… mis ojos estaban abiertos y respiré profundo… logrando sentir su perfume.
Mis ojos se abrieron como platos y lo alejé de mí.
- ¿Kevin? –Un nudo se formó en mi garganta.
- ¿Qué es lo que te sucede? –Me miró y vi como una lágrima rodaba por su mejilla.
- ¡Dios! ¡Eres tú! –Exclamé y lo abrasé- ¿Por qué me dejaste tanto tiempo? –Sollocé abrazándolo.
- eh estado junto a ti todo el tiempo –Me alejó nuevamente- ¿Qué es lo que sucede?
Lo miré confundida, cerré mis ojos y apreté mis puños.
Todo volví fuertemente a mi mente.
- Dios… -Susurré en un sollozo llevándome una mano a la boca- yo… Kevin… yo… olvidé… yo… -Me afligí.
- ¿Estás bien? –Dijo preocupado y se me acercó.
- No… -susurré.
Tomé su rostro en mis manos y me acerqué hasta rozar mi nariz con la suya.
- Hazme recordar –Musité con los ojos cerrados sobre sus labios.
Sus manos se posaron en mi cintura y sus labios cumplieron lo que tanto deseaba, un dulce y tierno beso, el cual logro que la mayoría del tiempo que había olvidado volviera a mi memoria.

Capítulo Nº14

- Ven… -Susurré sobre sus labios y cerré la puerta de la entrada principal.
Tomé de su mano y lo guié hasta mi cuarto, al llegar solo me preocupé de que la puerta estuviera cerrada y con seguro.
Sentí como sus manos se posaron en mi cintura y comenzaron a darme suaves masajes.
Mordí mi labio inferior cerrando mis ojos para no descontrolarme, no quería parecer desesperada.
Me volteé lentamente y me acorraló contra la puerta.
- ¿Me explicarás que es lo que te sucede? Pareces estar diferente –Susurró sobre mis labios.
- Yo… yo… no lo sé –Musité mirándolo a los ojos.
Solo me miró apenado y acarició mi rostro… besó como de costumbre mi frente y luego besó mis labios.
Acaricié su pecho de arriba hacia abajo, sintiendo como su corazón golpeaba cada mas fuerte.
El tierno beso comenzaba a tomar velocidad… sintiendo como su carnosa lengua abría pasado entre mis labios para poder reencontrarse con la mía.
- Te amo tanto… -Susurró en un suspiro sobre mis labios.
Abrí mis ojos de par en par y lo alejé de mí.
- ¿Me amas? –Sollocé con mis ojos cubriéndose en lágrimas.
- ¿Tu sientes algo por mi? –Me miró serio.
- Si… -Musité cabizbaja.
Se acercó a mí y nos besamos una vez más… esta vez con descontrol.
Sus manos silenciosas se entretuvieron subiendo mi polera… ¿Por qué queríamos las cosas tan rápidos cuando el tiempo era nuestro?
Mordí sus exquisitos labios, sujetando su rostro con mis manos.
Lo obligué a retroceder sin dejar de besarnos hasta que calló sobre el suave acolchado… Me acomodé sobre el y busqué el borde de su remera.
Sus manos acariciaban mi espalda de arriba hacia abajo mientras soltaba leves gemidos a medida que mis manos hacían contacto con su piel mientras subía la remera.
Ya ambos con nuestros torsos desnudos, las caricias aumentaron… sentía ahora como acariciaba mis pechos con tranquilidad por sobre la tela de mi bracier.
Nos volteamos y enseguida decidió despojarme de mis pantalones ajustados.
Mis pantalones ya en el suelo… y sus manos acariciando mis piernas con completa ternura… suave y tranquilo.
Sin quedarme atrás jugué con sus pantalones y los quité del camino.
Ambos ya en ropa interior.
- Te amo… te amo… -Lo escuché susurrar agitado.
Miré un punto infinito de mi habitación, era como si cada vez que decía tales palabras se borraran de mi mente en un segundo.
Quitó mi bracier y yo la única prenda que cubría su perfecta anatomía.
Luego de un rato… ambos desnudos, jugando entre caricias y besos que ni uno de los dos podía detener.
Separó mis piernas y antes de cometer tan esperado acto me miró.
- ¿Siempre serás mía? –Musitó mirándome con tristeza.
- yo… no lo se… -Musité con desconfianza.
Se recostó sobre mi pecho y largó un suspiro.
- prometo serlo… -Susurré acariciando su pelo ya húmedo.
Me miró y sonrió, besó mi frente con ternura y enseguida lo sentí hacer presión entre mis piernas… Gemí estirando mi rostro hacia atrás… encorvando mi espalda y arañando la de Kevin.
Lo sentía entrar en mi con ternura… tan suave… delicado.
Ambos gemíamos en busca de desahogar el gran placer que estábamos sintiendo en estos momentos.
Lo sentí llegar dentro de mi… ambos soltamos un largo gemido y luego se dejó caer sobre mi pecho.
Cerré mis ojos y me dejé vencer por el sueño.
Desperté hundida entre las sábanas blancas y suaves de mi cama… apoyada en un pecho desnudo… miré mi cuerpo y también lo estaba.
¿¡QUE!? ¿¡QUE HACÍA YO ACOSTSTADA CON ALGUIEN!?
Levanté mi rostro temeroso y me encontré con un muchacho durmiendo placidamente, de pelo rizado.
Pegué un grito aterrorizada… salí de la cama y tapé mi cuerpo con una sabana.
El muchacho despertó y al verme noté preocupación.
- Amor… ¿Qué sucede? Te escuché gritar… -Dijo llevándose una mano a su cuello.
- ¿Quién eres? –Musité retrocediendo hasta chocar con la pared.
- Lucy… ¿Qué diablos te sucede?
Vi como iba a salir de la cama, entonces recordé que estaba desnudo y cubrí mis ojos con mis manos.
- Lucy… ¿Que es lo que planeas? –Sollozó alejando mis manos de los ojos.
Al verlo… estaba con una sabana amarrada a su cintura.
- ¿Quién eres? –Sollocé- no me toques… aléjate… -Dije asustada.

Capítulo Nº15

{Kevin}

Sentí como se formaba un nudo en mi garganta… Que diablos era lo que le pasaba a Lucy.
Traté y traté de acercarme a ella, pero comenzaba a elevar el tono de su voz cada vez más.
Tomé mis prendas de vestir, me metí al baño, me vestí y salí de la habitación.
No la divisé por la casa, por lo que tuve que irme sin despedirme.
Sentía rabia, peor a la vez miedo... como si algo estuviese a punto de pasar.
Mientras bajaba por las escaleras me encontré con Keira.
- Kevin… Me sorprende verte por aquí –Bromeó, últimamente mis visitas eran constantes.
- Hola… -Saludé con poco ánimos.
- ¿Estás bien? –Me miró preocupada.
La miré y sentí que mis ojos se cubrían de lágrimas.
- Kevin… -Musito- ¿Qué paso? –Dejó las bolsas que llevaba en el suelo y me invitó a sentarme en un escalón.
Necesitaba hablarlo con alguien, siendo Keira su acompañante supuse que debería saber algo.
- Es… Lucy, ella… yo… -Dije entrecortado, no sabía que decir.
- ¿Qué hizo ahora? –Me miró comprensiva.
- No hizo nada, solo… -Miré el suelo- Está actuando… muy extraño últimamente.
Quedamos en silencio, por lo que miré a Keira, estaba con su vista ida hacia un punto fijo, parecía preocupada.
- ¿Qué sucede? –Dije esperanzado de que me diera una respuesta.
Me miró y luego sacudió su cabeza.
- Lo siento… es que, nada… yo… sigue… –La noté nerviosa- Dime bien lo que sucede con ella.
- No lo sé –Miré hacia el frente- es como si… no me reconociera por momentos… luego grita, es como si olvidara todo.
- No puede ser… -Musitó llevándose ambas manos a su rostro- no, no, no… de nuevo no… -Sollozó.
De nuevo esa sensación de que algo estaba por pasar me invadió y se sentía horrible, era un vacío.
- ¿Podemos hablar en otra parte? –Expresó fríamente y clavó su mirada en mí.
- Seguro –Dije firme.
La ayudé con las bolsas, supongo que de víveres, y nos encaminamos a mi auto.
La notaba nerviosa, como si ocultara un gran secreto y tendría que revelármelo.
Detuve la camioneta en un salón de te y la invité a servirse algo, de seguro se sentiría mas cómoda.
- Kevin… -Musitó buscando mi mirada ida.
- Disculpa… ¿Si? –Dije agitando mi cabeza.
- Lo que te… diré ahora es algo delicado y necesito que sepas como manejarlo –Dijo en un cierto tono que me congeló.
- Aprendí a manejar situaciones –Agaché mi cabeza recordando el pasado-… ¿Qué es lo que sucede? –La miré.
- Lucy, no es solo mi acompañante ni mi… -Su voz se quebró- mejor amiga –Sollozó.
Sin continuar comenzó a lagrimear, me sentí desesperado, no sabía que hacer, solo estiré una de mis manos y tomé la de ella.
- Disculpa, de verdad es… -La interrumpí.
- No te disculpes –Musité dándole ánimos para continuar.
- Kevin… Lucy es mi hermana –Se secó una lágrima.
No se si escuché bien, pero las últimas cuatro palabras me golpearon fuerte… me quedé mirándola serio, era una noticia impactante.
- ¿Cómo que tu y Lucy son hermanas? –Dije serio, sin poder captar, sabiendo que si la hacia repetirlo sería peor.
- Así es Kev… -Miró la mesa- Ella y yo… somos hermanas, lo olvidó luego de que estuvo internada.
- ¿Internada? –Arqueé una ceja.
Suspiró y me miró con tristeza.
- Kevin ella… tubo un pasado fuerte, su novio… no quería que viera a nadie, que no tuviera amigas, tenía que vestirse como el lo quería, digamos que era absorbida por el… recuerdo que se llamaba Jack, creo que una vez el… la golpeó.
Otro golpe fuerte, ahora entiendo porqué reaccionó de mal forma cuando le conté lo que había sido mi pasado, pero alto… ¿Lo recuerda?
- ¿Y aún lo recuerda? –Dije mirando en mantel bordado.
- Si… pocas cosas que recuerda… muy pocas, dice que su familia es de Chicago, cuando viven a pocas cuadras de nuestro apartamento –Sollozó- Siguiendo con lo anterior ella… cayó en una depresión grave… supongo que fue tanto el esfuerzo y el querer borrar su pasado que… borró la mayoría. –Suspiró.
- ¿Uno puede lograr eso? –Pensé en lo bien que me hubiese hecho olvidar todo mi pasado y empezar con una vida nueva sabiendo las consecuencias.
- No lo sé, los doctores diagnosticaron amnesia… es lo más probable –Rodó sus ojos hacia la ventana.
Era un día gris, parecía que comenzaría a llover.
- Es mejor que… vuelva a casa, espero que… no vuelva a olvidarme –Se puso de pie.
- Oh… yo… si, te llevo –Me puse de pie aún sin poder creer lo que me acababan de contar.
Otra vez… en el trayecto al apartamento en silencio. Al llegar y detener el motor ni uno reaccionó a hacer algo.
- No la dejes sola, sería lo peor que podrías hacer –Musitó en un susurro, sin quitar la vista del frente.
- Nunca… nunca dejaría a un lado a la persona que mas amo en el mundo –Susurré y la miré apenado.

Capítulo Nº16

Solo me miró y esbozó una sonrisa ida, sin ánimos. Fue lo último, luego salió del auto, agitó una mano en señal de un adiós y le correspondí de igual forma.
Mi humor, mi rostro, mis acciones, delatarían mi deplorable estado si llegaba casa y en las circunstancias que me encontraba, conociendo a mi familia, harían lo posible por sacarme información.
Opté por dar vueltas en el auto, quien sabe por donde, era solo para que el tiempo pasara por más que no parecía avanzar.
Estaba ido en pensamientos, la confesión de Keira vagaba con más frecuencia, comenzaba a no soportarlo más, a no creerlo… cuando mi teléfono celular comenzó a sonar. Lo tomé y al ver el nombre de mi amada en la pantalla contesté sin pensarlo dos veces.
- Lucy… -Musité haciendo el auto hacia un lado de la carretera.
- Kevin… -Sollozó, ¿Acaso estaba llorando?
- Amor ¿Qué sucede? –Traté de sonar normal, no era mi idea contarle que era lo que pasaba.
- ¿Puedes venir? Me siento sola… - Musitó nuevamente en un… sollozo.
- ¿Quieres que pase por ti y vallamos a algún lado? –Suspiré con mis ojos cerrados.
- Yo… necesito contarte algo… -Fue fría.
- Entonces... paso por ti en 15 minutos, estoy cerca –Examiné la carretera.
- Bien… -Musitó, al parecer más tranquila.
Mis dedos estaban a punto de presionar el botón encargado de cortar la llamada, cuando la dulce voz de Lucy cantó en el teléfono celular.
- Kev…
- ¿Si? –Puse en marcha el auto.
- Te amo… -Sollozó una vez más.
Me quedé en silencio con las dos palabras dando vueltas por mi cabeza ¿Lo dijo? No, debe haber sido un sucio truco de mi memoria… ¿Y si, si lo dijo?
- Yo igual… -Soné firme, pero temeroso por dentro pensando que no era la respuesta que ella esperaba, mi mente hasta el momento no estaba funcionando a la perfección.
- Nos vemos… -Sonó con algo más de alegría.
Solo sonreí y corté la llamada, si lo había dicho, ahora, si volvía olvidar todo de nuevo, tendría la certeza de que si me amaba, pero alto, no Kevin, no puedes pensar eso ahora, ella… puede recuperarse.

{Lucy}
Me sentía extraña, como si me hubiese desmayado estas últimas horas y no lo recordara. Había llamado decidida a Kevin para enfrentarlo de una vez y contarle lo que había pasado con su hermano, se que es algo repentino, estaba pensando guardarlo para siempre, pero los secretos entre parejas no son una buena señal de que las cosas marchen bien… alto… ¿Somos pareja? Ya no… lo recuerdo.
Llegó al apartamento en poco tiempo, apenas tocaron corrí hacia esta, ya era tarde y supuse que Keira dormía, había llegado algo extraña, me miraba como si me quedaran tres días de vida, fue algo trágico.
- Hola… -Saludé con una sonrisa nerviosa.
- Hola –Me regaló una amplia sonrisa y entró al apartamento.
Cerré la puerta con cuidado y nos sentamos en el largo sillón del living.
Nos quedamos mirando… sentí como si fuera la primera vez que nos veíamos a los ojos, solo sonreí y agaché mi rostro sonrojado.
- Lucy… ¿Estás nerviosa? –Lo escuché decir entre una risita.
- Yo… -Dije sonriente y lo miré- ¿Por qué no?
- Te ves… diferente. –Sonrió simpático- Una linda diferencia.
- Oh entonces… gracias –Nuevamente sonrojada ¿Qué pasaba? Vamos, lo que le dirás es serio- Kevin… -Musité cambiando mi actitud.
- ¿Si? –Sonó con ternura.
Lo observé por un momento, sus ojos brillaban, parecía emocionado por algo, no lo sé, quizás que era lo que pasaba por su mente en estos momentos.
Me acerqué a el, cerré mis ojos y besé con calma sus exquisitos labios, era tan dulce que ya no podía dejarlo, solo concéntrate. Lo alejé de mis labios delicadamente, acaricié su mejilla y luego besé su frente.
- No me pongas nervioso –Sonrió.
Solo sonreí y suspiré con temor.
- Creo que después de que te enteres de esto… no quieras hablar mas conmigo… -Dije dándole una fugaz mirada, para luego desviarla hasta el suelo y sentir mi corazón partirse antes de una respuesta de el.
- ¿De que hablas? –Sonó preocupado y tomó mis manos- Linda… puedes confiar en mi, sabes que te amo –Besó el dorso de mi mano derecha.
- Es que no es nada simple… -Lo miré.
Solo guardó silencio y con una mirada me animó a seguir.
- Quiero que sepas que… bueno, si tenemos una relación o algo, no me gustaría tener secretos ni nada, fuiste muy sincero al contarme tu pasado y creo que debería comentarte algo… no muy pasado de mi –Escuché mi voz temblar.
- Seré fuerte –Logró expresar luego de ver mi estado.
- El primer día que fui a tu casa, entonces el primer día que nos conocimos… Tu hermano y yo… -No podía continuar, el pensar cual sería su reacción me asustaba.
- ¿Joe? –Preguntó soltando mis manos y llevándolas a sus costados.
- Si… -Susurré- Bueno… fue solo un error, un… terrible error, el y yo… bueno, me sentí atraída y… no puedes enojarte, pues no éramos nada –Lo miré con temor.
Estaba mas que serio, notaba un cambio de color en su piel, no era rosado ni rojo, era blanco, estaba pálido… apretaba los cojines con sus puños y enseguida noté como sus ojos brillaban más y más… esta vez no de emoción, si no de lágrimas… lágrimas por dolor.

Capítulo Nº17

- No… por favor –Sollocé.
Me acerqué solo un poco y retrocedió.
- ¿Tu y Joe? -Musitó con un hilo de voz.
- Kevin, fue solo un error, fue algo fugaz, además… no me debería sentir culpable, lo que pasó… fue antes de que sintiera cosas por ti –Miré el suelo.
- Pero… tú sabías lo que yo sentía por ti ¿Verdad? –Se puso de pie.
- Como dije no fue nada más que un simple error si… Yo te amo -Sollocé una vez más y me acerqué a el, tomé su rostro entre mis manos.
Su mirada estaba repleta de rabia y furia… sentía que en cualquier momento explotaría de ira, pero debía ser fuerte.
- ¡Aléjate! ¡No te quiero cerca! –Gritó y me alejó con fuerza de su cuerpo.
- Kevin… por favor, no… empieces… -Mantuve silencio, sería peor recordarle el pasado.
- ¿¡Que no empiece!? ¡Oh Genial! ¡Entonces tu me engañas y me pides que no me enoje! ¡Estás loca! ¡Te odio y nadie lo va a cambiar! –Agachó su rostro- ¿Por qué me haces esto Daph? –Sollozó.
Alto… ¿Me dijo Daph? ¿Su ex?
Levantó su mirada rápidamente, se me acercó y tomó de mis brazos.
- ¿Me amas? –Dijo fuertemente apretando sus dientes, la rabia ya se lo comía.
- Suéltame… me lastimas –Traté de hablar firme y miré hacia un lado- AH y por cierto mi nombre es Lucy.
- ¡Maldita sea Daphne! ¡Contéstame! –Me agitó con fuerzas.
Era como si su pasado comenzara a repetirse… y a mi mente venían fuertes imágenes de Jack… al parecer ambos teníamos algo en común, una persona inmortal viviendo en nuestros seres.
- ¿¡Que diablos está sucediendo aquí!? –Dijo una voz a lo lejos, era Keira que salvaba mi situación- ¿Kevin? ¡Dios! ¡Suelta a Lucy ahora mismo! –Exclamó enojada.
Kevin me dejó caer sobre un sillón y mi cuerpo se quedó en este inmóvil, no reaccionaba a nada.
Solo miraba ida lo que sucedía, tampoco lograba escuchar bien lo que pasaba, solo molestos ruidos distorsionados que retumbaban en mi cabeza. Tapé mis oídos con ambas manos… cerré mis ojos apretándolos y pronto vino un sonido mas fuerte… el choque de la puerta contra su umbral…
Desperté bien acomodada en mi cama… al abrir mis ojos me encontré con mi hermana sentada en el escritorio de mi habitación revisando algunos cuadernos.
- ¿Qué haces? –Dije tranquila sentándome en la cama.
Keira se volteó con lentitud hacia mí y al verme sonrió ampliamente.
- Dios, gracias al cielo que estás bien… -Dijo suspirando y caminó hacia mí.
- ¿De que hablas? –Arqueé una ceja y sonreí- Pobre… los estudios te han afectado ¿Verdad? –Reí.
- Lucy… ¿Estás bien? –Dijo seria.
- Nunca estaría mejor hermanita –Sonreí ampliamente.
Se quedó muda… era como si mis palabras les hubiesen llegado fuerte… ¿Está loca o qué? ¿Por qué actúa tan extraño?
- Oye ya basta ¿Pasa algo? ¿Tengo algo en la cara? –Llevé mis manos a mi rostro.
- No… -Musitó nerviosa- Oye estem… Nuestros padres vendrán a visitarnos –Sonrió.
- Oh valla, que sorpresa –Fui sarcástica- No quiero que intruseen mis cosas… será mejor que nosotras fuéramos a su casa.
- Pero… están en Chicago… -Dijo seria.
Comenzaba a asustarme, ¿Nuestros padres en Chicago? ¿Desde cuando? Siempre vivieron muy cerca de nosotras.
- Keira… ¿Tienes fiebre? –Llevé una de mis manos a su frente- Tu temperatura está normal –Dije seria.
Solo me miró y noté que sus ojos estaban rebalsados en lágrimas, ¿Ahora que dije? No supe que hacer, me quedé inmóvil sin pronunciar ni una sola palabra y en un abrir y cerrar de ojos me abrazó con fuerzas.
- Lucy… -Sollozó- me reconoces… -Comenzó a llorar.
La alejé de mí.
- Dios ¿De que hablas? –Sonreí confundida.
- No, no… de nada solo que… tuve una pesadilla –Sonrió.
- Tranquila… -Musité y la abrasé nuevamente refugiándola en mis brazos.
Nunca la había visto tan afligida por una pesadilla, al parecer fue muy profunda.
- Kevin se sorprenderá al saberlo… -Sonó animada.
- ¿Kevin? –Arqueé una ceja.
- Si… -Sonrió- Siempre espero que… -Guardó silencio y se puso seria.
- ¿Quién es Kevin? –Sonreí- ¿Tu novio?
- Lucy… -Musitó tan fría como antes- ¿No recuerdas a Kevin?
- No… ¿Por qué tendría?
- Es el chico que te… gustaba… -Dijo ida.
- Dios, sabes que no e querido salir con un chico desde que… bueno tu sabes, lo que pasó con Jack –Miré el suelo- Debes estar confundida con el sueño –Sonreí.
Me quedó mirando seria y luego esbozó una sonrisa sin ánimos.
- Tienes razón –Musitó.
No recordaba bien desde a que hora me había quedado dormida… pero aún me sentía cansada y el sueño invadía en mí… nuevamente.

Capitulo Nº18

{Keira}
Sentía que las cosas comenzaban a mejorar, pero por otra parte, sabía que empeorarían.
Dejé a Lucy sola, se le notaba cansada y yo tenía que hablar pronto con Kevin.
Era tarde, ya estaba oscuro, pero esto no podía esperar. Tomé las llaves del apartamento y una chaqueta, hacía frío.
Las luces de los autos venir hacia mi me cegaban y no lograba distinguir un taxi, por lo que se me habrán pasado unos tres, ya que mi reloj delataba que había estado alrededor de 30 minutos parada en medio de la fría noche.
Poco recordaba la dirección de Kevin, pero algo es algo, teniendo buen sentido de orientación logré dar con la casa, con temor toqué el timbre, pues ya eran alrededor de las 11:30 de la noche.
Un joven de pelo rizado y castaño me atendió.
- ¿Si? –Dijo aún con los ojos entrecerrados, noté la casa oscura, supuse que ya todos dormían.
- ¿Está Kevin? –Pregunté nerviosa.
- Oh eh… si, está dormido, pero… -Lo interrumpí.
- Es importante –Lo miré suplicante.
- En ese caso… pasa –Dijo serio, pues era una completa extraña en su hogar a las once de la noche.
Lo miré de pies a cabeza, me quedé perpleja al verlo solo en ropa interior y su torso cubierto por una suave tela blanca, casi transparente.
- emm… yo… -Desvié mi mirada hacia cualquier otro lugar de la casa.
- Te guío, ven por aquí –Sonó serio, pero calmado.
Tomó de mi mano con suavidad y me llevó escaleras arriba… ¡Dios! El muchacho era perfecto, yo tratando de ganarle el paso, pues no quería estar detrás de el y admirar sus perfectas piernas y bueno… eso.
Finalmente y lamentablemente… último escalón, solo suspiré nerviosa y comenzamos a caminar por los pasillos, cuando una puerta se abre.
- ¿Quién era? –Salió un muchacho de rostro bastante familiar llevándose una de sus manos a su cuello y con la otra libre se refregó un los ojos.
- Joe… -Detuve el paso en seco y me quedé estática frente a el- ¿Tu? –Arqueé una de mis cejas.
- ¿Keira? –Abrió sus ojos como platos- ¿Qué haces aquí? ¿A esta hora? –Se me acercó.
- No vengo a hablar contigo, vengo por Kevin –Dije seria y miré al chico que hace pocos segundos me guiaba.
- ¿Se conocen? –Dijo mirándonos.
- Si… -Dijo Joe- ¿Podrías dejarnos solos un momento?
- Estem… si, obvio –Sonrió y comenzó a caminar.
- No, espera… -Rogué- Yo no vengo a hablar con el, es urgente lo que debo hablar con Kevin ¿Dónde está su habitación? –Lo miré suplicante.
El chico miró a Joe sin saber que hacer.
- Keira, solo serán unos segundos, lo prometo –Sonó afligido.
Miré a Joe con cara de pocos amigos y luego asentí con mi cabeza.
- Está bien –Suspiré.
Mi guía se alejó por los pasillos y temerosa entré al cuarto de Joe.
Prendió la luz y pude observar la pieza.
- Es linda –Murmuré rodando mis ojos de un lado hacia otro.
- Keira, tenemos que hablar –Dijo detrás de mí.
Me volteé y me lo encontré sentado en su escritorio, vestía igual que su hermano, pero con la diferencia que su polera era color negra.
- Que sea rápido, a lo que vengo es importante esto no –Dije seria.
Noté como mis palabras le molestaron y giró su cabeza hacia un lado.
- Por favor no seas mas fría, ya e aprendido estos días sin ti… -Murmuró.
- No me pidas que te perdone cuando lo que hiciste fue de un cobarde –Dije enojada mirándolo con rabia.
Levantó su mirada, lo notaba apenado, se puso de pie y se me acercó.
- Linda… me e sentido terrible estos días, no tienes idea de todo lo que te extraño amor… -Dijo acariciando mis brazos de arriba hacia abajo.
Traté de no caer en su exquisito perfume y sus lentas caricias en mis brazos, por lo que me alejé, cerré mis ojos y suspiré.
- No sigas si –Dije aún con mis ojos cerrados- Hablaremos de esto otro día, lo prometo… -Lo miré y comencé a caminar hacia la puerta.
Me tomó de un brazos y con rapidez me apegó a su perfecto torso… sentí mi respiración agitarse, a su corazón chocar contra mi pecho, a su aliento mentolado sobre mis labios.
- Solo… unos minutos –Susurró rozando mis labios.
Ya no resistía, soy una débil mujer atrapada en los brazos del chico más sensual del mundo.
Solo falto un corto acercamientos y nuestros labios se juntaron, formando un lento y apasionado beso… su carnosa y traviesa lengua abría delicadamente paso entre mis labios para poder reencontrarse por fin con la mía y formar un recuentro fatal.
- De verdad lo lamento, no tienes idea todo lo mal que eh estado si no estás a mi lado, de verdad te extraño y amor… te amo tanto –Dijo en un dulce susurro sobre mis labios.
Esas palabras me estremecieron por completo, sentí mis piernas temblar y presentí que caería al suelo, pero Joe, siempre tan oportuno, tomó de mis piernas e hizo que rodeara con estas su cadera.
- Igual te amo –Dije sosteniendo su rostro con mis manos.
Me sentó en su escritorio y comenzó con un enloquecedor masaje en mis piernas y bajo vientre... Nunca pensé que volveríamos y menos de esta manera. Sin pensarlo dos veces mis manos que subían y bajaban por su pecho, tomaron el borde de la polera y comenzaron a levantarla lentamente hasta lograr quitarla. Su pecho perfecto estaba solo para mi, y el solo pensarlo me incentivaba a seguir.
Sentí sus manos recorrer mi piel por debajo de la polera, mi cuerpo tiritaba por completo al sentirlo y para ahogar un gemido mordí sus ya rojos e hinchados labios.
Ladeaba su cabeza una y otra vez para mantener el compás del beso.
No se en qué momento quedé en ropa interior… comenzaba a preocuparme… ¿Qué pasaba si esto “Pasaba a algo mas”? No, no quería ni imaginarlo.
Tomó una vez más de mis piernas y me llevó hasta su cama… se recostó tiernamente sobre mi cuerpo y me miró a los ojos, sonrió tranquilo.
- No quiero apresurar las cosas, te entiendo, si esto no es lo adecuado para ti o para nuestra relación lo entiendo –Dijo dulce y besó mi frente.
Solo sonreí y besé sus labios con tranquilidad mordiendo suavemente su labio inferior.
Tomé sus manos y mientras nos besábamos, las apegué a mi vientre y desde allí, comencé a arrastrarlas hasta llegar a mis pechos y luego llevé mis manos hasta su espalda y poder acariciarla con tranquilidad.
De un momento a otro, aún con ropa interior, sentí como ejercía una fuerte presión entre mis piernas y no pude evitar largar un suave gemido, para no seguir haciéndolo… no me dejó otra opción que morder mi labio inferior y ahogar mis gritos.
Si seguíamos así mi temor ocurriría dentro de segundos… algo afligida alejé a Joe de mi cuerpo y me abrasé al suyo.
- Aún no… -Sollocé refugiándome en su pecho.
- Tranquila… -Musitó sereno y acarició mi espalda- Te amo dulzura –Sonrió y besó mi cabello.
- Será mejor que me vista y valla a hablar con tu hermano –Dije alejándome de el, me paré de la cama y comencé a buscar mi ropa.
- ¿Por qué quieres hablar con el? –Imitó mis actos.
- Es algo que sucedió con Lucy, mi hermana… -Dije seria.
- ¿Qué diablos le sucedió? –Lo escuché afligido.
Al escuchar tanta preocupación desde su tono de voz llamó mi atención… ¿Se conocían?

Capítulo Nº19

- ¿Por qué tan afligido? No la conoces –Dije caminando hacia la puerta.
- No, no… o sea ¿No puedo expresar preocupación por un problema de otra persona? –Sonrió seductoramente, como siempre.
Más seria que nunca, me acerqué, tomé su rostro entre mis manos y besé delicadamente sus labios.
- Como digas –Sonreí- Debo ir con tu hermano ¿Me guías? –acaricié su mejilla.
- Claro –Sonrió.
Tomó mi mano y me llevó por los pasillos hasta el frente de una puerta color crema. Tocó la puerta y como era de esperarlo, demoraron en atender, hasta que un dormido hermano mayor, asomó la cabeza por la puerta.
- ¿Qué rayos quieres? –Dijo molesto al ver a Joe.
- Traigo visita –Sonrió y me hizo un paso adelante para que Kevin me viera.
- ¡Keira! ¿Qué haces aquí? Es tarde –Sonó afligido, sabía que mi razón de estar en su casa a estas horas no eran para traerle buenas noticias.
- Necesitamos hablar –Dije seria.
- Los dejo… -Dijo Joe- Besó mi frente y luego me robó un tierno beso.
Kevin no tenía idea de esto, por lo que nos quedó mirando algo petrificado.
Me hizo pasar a su habitación, encendió la luz y me invitó a tomar asiento en una sillita.
- ¿Qué sucede? –Se sentó en su cama- Es sobre Lucy ¿Verdad? –Me miró serio.
- Si… -Musité triste- Tendrás que empezar de cero Kevin –Lo miré directo a los ojos.
- ¿De que hablas? –Arqueó una ceja.
- Recuerda todo… -Susurré.
- Pero eso es maravilloso –Sonrió.
- No Kevin, recuerda todo menos… -Agaché mi mirada.
- ¿A mi? –Sentí su voz temblar.
Levanté mi vista cobarde de encontrarse con los ojos de Kevin y enfrentar la tristeza que habitaba en ellos.
- El apellido Jonas –Miré un punto dijo de la habitación.
- ¿Hablas enserio? –Sentí su voz quebrarse aún más.
Me puse de pie, me acerqué, me arrodillé frente a el y tomé delicadamente sus manos entre las mías.
- Kevin… tienes que ayudarla a recordar, por eso quiero que vallas a casa hoy, ahora mismo… quiero que te empiece a ver desde mañana –Dije tratando de darle esperanzas y acaricié su mejilla.
- No quiero sufrir, mi vida ah sido igual siempre… -Sollozó y dejó caer su cabeza en mi hombro.
Enseguida reaccioné a abrazarlo, acaricié su espalda de arriba hacia abajo.
- Tranquilo… se que ella, volverá a ser la misma –Dije sobre su oído, el nudo en mi garganta hacía su aparición.
- No lo se Keira, no lo sé –Sollozó.
Lo alejé de mi cuerpo y lo miré, besé su mejilla y sequé sus lágrimas con mis pulgares.
- Apuesto a que todo estará bien –Sonreí- Solo… has lo que te digo, mientras estés con ella, todo volverá a ser igual.
Me miró con tristeza, no me quedó otra opción que darle ánimos con una sonrisa.
Arregló su bolso y tratamos de ser cautelosos para salir de la casa, aunque al llegar al living la figura de Joe se encontraba acomodada en el sillón.
- ¿Adonde creen que van? –Dijo serio y se puso de pie.
- Es mi hermana, necesita a Kevin –Dije seria.
- Alto… ¿Ustedes dos tienen algo? –Preguntó el hermano mayor.
- Si, ella es mi novia –Dijo el perfecto moreno, tomando mi brazo y me atrajo a su cuerpo.
¿Dijo novia?
- ¿Novia? –Arqueé una ceja y miré a Joe.
- Si… -Sonrió dulce y besó mi frente.
- Keira, ¿Nos puede acompañar? –Preguntó Kevin.
Solo pensé las cosas algo confundida, si Lucy se pasaría la mayoría del tiempo con Kevin, algo de compañía no me vendría mal.
Solo acepté y en medio de la noche tomamos camino hacia el apartamento, designamos las habitaciones y cuando al fin estuve libre el cansancio me venció.
Me metí en mi cama, tapando mi cuerpo con las suaves sábanas color crema.
Mientras trataba de conciliar el sueño sentí unas fuertes manos rodear mi cintura, me asusté y volteé enseguida.
- Joe… ¿Qué haces? –Sonreí a pocos centímetros de sus labios.
- ¿Dormimos juntos? –Susurró.
- Seguro… -Corté la distancia con un apasionado beso- Novio mío –Sonreí.
Me apegué a su cuerpo y me dormí inhalando el exquisito perfume ya tan conocido.

Capítulo Nº20

{Kevin}

Comienzo a preguntarme si esto es un castigo para recompensar el daño que causé en Daphne, pero es demasiado… la verdad es que no se si lo soportaré más.
Fue una noche terrible, no pude dormir gracias a los vagos pensamientos que iban y venían a mi cabeza. Era de día, muy temprano… mi cuerpo se sentía cansado tirado en la cama, no me dejó opción que vestirme y esperar a todos en algún espacio de la casa.
Mi estómago comenzaba a sonar una y otra vez producto al hambre y me tomé la libertad de hacerme un café.
Lo revolvía con lentitud… mi expresión delataba tal cual era la situación que vivía en estos momentos.
- ¿Quién eres? –Esa dulce voz interrumpió mis turbios y complicados pensamientos.
Me volteé con cuidado y ahí estaba esa figura, esa persona a quien mi corazón amó, ama y sabe que amará.
- Hola –Sonreí con un nudo en mi garganta, lo que decía Keira era cierto.
- Otra vez… ¿Quién eres? –Se acercó y cargó su peso apoyando los brazos en la mesa.
- Kevin… -Musité triste.
- ¿Novio de mi hermana? –Arqueó una ceja.
- No… somos solo amigos, su novio es mi hermano Joe –Dije nombres para ver si los recordaba.
- Oh, la muy tarada no me dijo nada –Murmuró seria y molesta.
- Tranquila, solo… comenzaron ayer –Sonreí.
Me miró seria y directo a los ojos, como si buscaba algo… Sentí la sensación de que iba a reconocerme en cualquier momento y me llené de esperanzas.
- Bueno… -Suspiró- Es temprano, planeaba ir a dormir, pero… siendo amigo y visita de Keira, no puedo dejarte solo ¿Verdad? –Sonrió.
Solo sonreí de pocos ánimos y miré la mesa.
- ¿Sucede algo? Te noto… apenado –Dijo buscando mi mirada.
- No, no… estoy bien, gracias –Le sonreí para que quedara conforme.
Me sentí observado, como si su mirada estuviese clavada en mi y no me dejara escapar.
- Tienes lindos ojos –Dijo sentándose a mi lado.
La miré y sonreí.
- Los tuyos son hermosos… -Dije ido.
- Oh… estem… gracias –Sonrió agachado su cabeza.
- Sabías que te… amo –Dije en un susurró tratando de ver su rostro escondido tras la cortina de su cabello.
- ¿Qué? –Dijo mirándome seria.
- Es que… te había visto… por… por fotos y me enamoré… -Dije triste, las mentiras no eran mi fuerte.
- Que tierno –Dijo con voz dulce y sonrió.
Nos quedamos un poco mas de tiempo charlando de cosas que nunca había pensado, esto era como hablar con un desconocido.
Nuestra conversación fue interrumpida por risas provenientes desde el living.
- ¿Hay alguien más? –Preguntó ella mirando la puerta.
- Si… mi hermano, novio de tu hermana –Dije acompañando su mirada.
Llegaron a la cocina y apenas nos vieron su paso se detuvo en seco.
- Hola hermanita, valla… buen trabajo al no haberme contado de tu novio –Dijo Lucy algo irónica.
Joe la miró confundido, supe que no sabía que era lo que pasaba… Oh si, ahora que recuerdo, pobre de el si se acerca a Lucy desde ahora.
Keira solo trató de sacarme información con una mirada afligida.
Tomamos desayuno, bueno, Keira y Joe, Lucy y yo ya habíamos desayunado.
En el resto del día Lucy no dio ni una señal de que su memoria volviera y eso me desesperaba.

Los meses comenzaron a pasar, eran lentos y dolorosos, en general… horrendos, aunque Lucy pasara todo el día junto a mí, parecía que fuese peor, mas me dolía verla y que no recordara absolutamente nada. Por cierto, el resto de los días me había quedado a alojar en su casa.

Agosto.

Septiembre.

Octubre.

Noviembre.

Diciembre.

Nada de nada.
Era de noche, las chicas dormían y yo aún seguía tirado en mi cama, vestido y sin cubrirme con las sábanas, mirando el techo.
- Que voy hacer –Sollocé en un susurro y me llevé una mano a la frente.
Me quedé callado al sentir pasos afuera de la habitación.
Miré los bordes de la puerta, si una sombra pasaba de un lado hacia otro, luego mi vista estaba fija en la manilla y sentí que mi corazón se detenía cuando esta comenzó a girar con lentitud.

Capítulo Nº21

La puerta se abrió como si estuviéramos en cámara lenta, hasta que la conocida silueta de Lucy apareció en el umbral de mi habitación.
- Estás despierto… -Susurró cerrando la puerta detrás de ella.
- Lucy… -Musité sentándome en la cama y estiré una mano para encender la lámpara- ¿Qué hora es? –La luz me cegaba, había estado bastante tiempo a oscuras.
- Kevin… -Sollozó.
- ¿Lucy? ¿Qué sucede? –Dije preocupándome y extendiéndole una mano para que se acercara.
- Tengo miedo… -Musitó débil tomando mi mano y sentándose a mi lado.
- ¿Pasó algo? –Acaricié su cabello.
Se dejó caer sobre mi cuerpo, refugiándose en mi pecho.
- Son muchas caras… -Sollozó nuevamente.
- ¿Caras? ¿Dónde? –Pregunté pasando uno de mis brazos por su espalda y así poder acariciarla.
Solo sollozaba y arrugaba mi polera tratando de sacar el miedo que sentía en esos momentos.
- Ven aquí –Susurré.
Me estiré en la cama y se estiró a mi lado apegada a mi pecho. Acaricié su cabello y espalda tratando de que se calmara… había comenzado a llorar.
- Tranquila… -Susurré- Estás conmigo, no pasará nada, fue solo una fea pesadilla ¿Si? –Besé su frente.
- ¿Puedo… puedo dormir aquí? –Susurró.
Guardé silencio y la miré, la notaba tan débil… refugiada entre mis brazos parecía temblar.
- Claro que puedes –Susurré y besé su cabello.
La sentí suspirar y nos quedamos en silencio.
- Sabes… -Rompió el silencio- ¿Sabes contar cuentos? –La escuché risotear.
Solo sonreí y la levanté un poco para mirarla a los ojos.
- Creo que no, pero por ser tu haré el intento –Sonreí y observé cada delicada y perfecta facción de su rostro- Cierra los ojos –Susurré.
Solo sonrió y luego obedeció a lo que le pedía.
- Era una pareja… Ella era… hermosa… sus ojos, sus labios, su cabello... –Musité llevando mis dedos a su rostro y delineando sus facciones.
- ¿Cómo era el? –Interrumpió sin abrir los ojos.
- El era… alguien que pensaba que no era lo suficiente para ella… -Musité ido en pensamientos.
- ¿Por qué?
- Porque ella era inteligente, madura, hermosa… un millón de características, cuando el no tenía ni la mitad…
Quedamos en silencio y acaricié su espalda.
- Ellos se conocieron un día de almuerzo en la universidad… el quería conocerla, pero al parecer ella no estaba interesada. El… a primera vista quedó totalmente enamorado de ella, nunca imaginó que existiera esa persona que el tanto esperaba.
- Eso es hermoso… -Suspiró interrumpiendo- ¿Cómo ella no vio enseguida en sus ojos que el la quería? –Abrió sus ojos y me miró.
- Pero luego… ellos se enamoraron… profundamente, se querían, se amaba… aunque ni uno de los dos lo demostrara –Susurré.
- ¿Se dieron cuenta algún día? –Preguntó curiosa.
- Si… cuando se dieron cuenta de que lo que no les permitía amarse era su pasado.
- ¿Pasado? –Arqueó una de sus cejas.
- Digamos que ni uno de los dos tenían pasamos que se quieran recordar… -Acaricié su mejilla.
- Oh… yo… entiendo… -Musitó triste- ¿Quedaron juntos? –Me miró esperanzada.
- Como dije ellos… se amaban… nunca nadie podría amarse tanto como lo hacían ellos… pero… -Guardé silencio.
- ¿Pero que? –Me miró asustada de un final no feliz.
- Pero… nadie podrá averiguar el final… -La miré triste a los ojos.
- ¿De que hablas? –Susurró.
- Ella… perdió la memoria… ella… no lo recuerda… -Sentí un nudo en mi garganta.
- Eso… es terrible… -Sonó angustiada.
- Es como si el la hubiese perdido, como si ella lo hubiese dejado…pero el sabe que no se ha ido por completo y que en un futuro volverán a estar juntos… el esperará por siempre que su amor vuelva para quedarse y no irse jamás.
Solo sonrió con tristeza y nos miramos a los ojos.
No conté el tiempo en que nos quedamos mirando fijamente, era un momento hermoso, sentía que volvía en el tiempo y volvíamos a estar juntos… pero… solo era lo que sentía.
Mientras me perdía en sus hermosos ojos me di cuenta de que se humedecían por completo y en segundos brotaron lágrimas y corrieron por sus mejillas.
- Lucy… -Susurré preocupado secando sus lágrimas.
- éramos nosotros… -Sollozó y acarició mi mejilla.
Me quedé serio mirándola… ¿Había escuchado bien o solo era un mal juego de mi memoria?
- Kevin… tu y yo… mi amor… -Sollozó abrazándome.
Sin decir nada la abracé y acompañé su llanto con el mío.
- Lucy… tu… -Lagrimeé refugiado en su cuello.
- Te amo, te amo, te amo… te amo tanto… -Sonó con desesperación.
Nos separamos para mirarnos a los ojos.
- Igual te amo amor, te amo… -Musité mientras lloraba y tomé su rostro con mis manos.
Sin dejar de mirarnos acerqué mis labios a los suyos y así poder fundirnos en un apasionado y a la vez… tierno beso, lo que más esperaba había llegado.
Entrelacé sus dedos con los míos cuando volvimos a mirarnos.
- Te amo… -Susurró cerrando sus ojos.




Fin.