Video Girl.
Author: 151989
Capítulo 1
Gracias a dios mis sueños por fin comenzaban a realizarse, hace un año atrás había comenzado con cesiones de fotos de moda para una revista y por fin me llamaban para grabar un video musical, esto era realmente emocionante.
Como ya deben saber, estos videos son de gente famosa, o sea… algo a mi me importa mucho.
Llegué a los estudios donde comenzaríamos las grabaciones.
- Stella, por fin llegas –Dijo mi maquilladora apenas entré a los estudios.
- ¿Llegué tarde? –Quité mis gafas y las corrí hacia atrás.
- No, estás bien, pero tenemos que arreglar todo.
Enseguida tomó uno de mis brazos y me arrastró hacia uno de los camerinos, me senté frente a un amplio espejo bordeado de luces y comenzaron con la cesión de maquillaje, como de costumbre.
Me vestí con la ropa elegida, un hermoso vestido de gasa con diferentes formas y colores.
- Te ves hermosa –Dijo Mike, mi novio.
- Lo se –Sonreí coqueta.
- Oye ¿No podré entrar? –Pareció estar molesto.
- Como lo siento, no dejan entrar a nadie mas que no sea de la producción –Sonreí, a veces Mike me incomodaba, quería estar en todas.
- Está bien, entonces… ¿Te espero?
- No, no… estaré bien, si quieres vienes por mí a las siete y media, terminaremos mas o menos a esa hora, si es mas temprano te llamo –Dije mirándome al espejo y acomodando mi cabello.
- Claro –Suspiró, se me acercó y acarició mis hombros- Te quiero nena, no me olvides. –Dijo con los ojos cerrados.
- Como olvidarlo –Sonreí y me volteé hacia el, tomé su rostro con ambas manos y lo besé delicadamente en los labios.
Mike salió del camerino, me quedé sola hasta que llegó Hellen, “encargada de mí” y partimos hacia donde grabaríamos para conocerme con la producción y todo.
Saludé a todos amablemente, pero me molestaba el hecho de que nadie con “fama” estuviese presente, entonces me venían las dudas de lo que grabaríamos.
- Oh, ahí vienen –Dijo Hellen sonriendo mirando por detrás de mis hombros.
Me volteé casi en cámara lenta… Dios, me quedé con grandes ojos cuando veo aparecer a estos tres hermanitos famosos, si, ellos mismos… los “Jonas Brothers”.
Pretendí simular la emoción y sonreír, pretendiendo demostrar ser “profesional” y no enloquecer, fue bien difícil debo decir. Valla, que manera de pensar en que era solo de uno de ellos mientras se acercaban… o bueno, de los tres.
- Chicos, ya llegaron, los estábamos esperando –Dijo Hellen saludándolos a los tres con un gran abrazo.
- Lamentamos la demora, problemas con el hermano menor –Habló el mayor de los tres.
- No tienen porqué disculparse, está todo bien, oh chicos… ella es la chica de su video –Dijo colocándome en frente de los tres.
- Hola –Saludé firme y con una sonrisa coqueta para todos.
- Oh, eres la chica linda, Kevin te escogió –Dijo el chico de dientes perfectos y pelo entre liso y medio ondulado.
- Gracias –Sonreí nuevamente, pero esta vez mirando a Kevin.
- Mucho gusto, Nick Jonas –Dijo el menor, serio y estiró su mano frente a mí.
- Stella –Dije tan seria como el.
- Bueno, venimos por trabajos, no nos distraigamos –Dijo con una profunda mirada en mí y comenzó a caminar hacia los productores.
- ¿Y a este que le pasa? –Dijo el del medio mirándolo fijo- como sea, Joe Jonas –Sonrió coqueto.
- Kevin Jonas –Dijo pegándole un pequeño empujoncito hacia el lado, tomó mi mano y me empujó hacia el para que nuestras mejillas se tocaran y lograran un suave beso.
- Bueno, estem… para los dos, Stella Hanssen –Sonreí, me volteé y caminé hacia la productora que nos había dejado a solas.
Capítulo.2
El primer día fue realmente… aburrido, si, no hicimos mucho, solo fue estar en una sala todos sentados en un circulo y charlando, no se para que tanto fue el maquillaje y el vestido. Al terminar la “reunión” fui a hablar con Hellen.
- ¿Para que tanto arreglo si no hicimos nada? –Dije detrás de ella mientras arreglaba unos papeles.
- Querida, tenías que estar presentada para los chicos –Sonrió apenas se volteó para verme.
- Siempre estoy presentable –Dije molesta y me crucé de brazos.
- Si, tienes razón –soltó una risita- Ya es tarde, es mejor que te vallas a cambiar de ropa, estás muy desabrigada y ocupa el camerino de los chicos, ya se fueron así que todo está bien, en el tuyo están arreglando unas cosas.
Sin decir nada y totalmente molesta me encaminé al camerino de los hermanitos, entré y mi ropa estaba muy bien ordenada en un sillón.
Comencé a desabrochar el nudo que sujetaba la parte superior de mi vestido atado atrás de mi cuello… lo sujeté en mi pecho para que no cayera y así poder comenzar a bajar el cierre… digamos que me dio varios problemas. Frustrada por no poder conseguir bajarlo comencé a sollozar en mi propio fracaso… cuando alguien entra a la habitación.
- ¡Ocupado! –Grité molesta y me giré para ver quien era.
- Lo siento, venía por mi chaqueta… -Era Nick, me miró como si estuviese molesto por algo- Para la próxima deja bien cerrada la puerta.
- Claro, como si tú tocaras para entrar –Me defendí molesta por su actitud pesada.
Se quedó en silencio mirándome de pies a cabeza.
- ¿Por qué estás molesta? –Se apoyó en la pared.
- Por que estoy ocupada y tu entras de la nada, imagínate si hubiese estado… bueno no importa –Dije aun sujetando el vestido.
- no, apenas entré te noté molesta –sonrió.
- ¿De que te ríes? –Regañé.
- Hubiese sido gracioso que hubiese entrado mientras te cambiabas –soltó una risita.
- Eres un cerdo –Dije entrecerrando los ojos y mirándolo directamente.
- ¿Me dirás la razón por la cual ya estabas molesta? Y si, puede ser que sea un cerdo –Dijo poniéndose serio nuevamente y cruzándose de brazos.
- Es porque este cierre… -Guardé silencio y luego sonreí disimuladamente- ¿Podrías ayudarme? El cierre no baja, tengo problemas –Dije inocentemente, claro, con segunda intención.
- Estem, yo… yo… ya me… -Lo noté nervioso.
- Por favor, me a tomado varios minutos –Fui sincera.
- Bueno –sonó rendido.
Caminó hacia mí y yo me volteé, tomé mi pelo para que mi espalda quedara descubierta y sentí como lograba bajar el cierre sin ni un problema.
- Ya está –Noté el nerviosismo en su voz.
Lo mas coqueta que pude me volteé hacia el y le sonreí.
- Gracias –Dije con las manos apegadas a mi pecho para no dejar caer el vestido.
¿Por qué tan serio? Me molestaba que fuese así. Já, lo digo como si lo conociera ya hace tiempo.
- No hay de que…
Quedamos en silencio y sentí como delicadamente subía una de sus manos por mi brazo y llegaba hacia mi hombro. ¿Por qué lo hacia? ¿Acaso no sabe que su hermosura es profunda y esos labios ya me estaban tentando desde que lo vi? Sin resistirme más me acerqué a el y besé sus labios.
- Oye que haces –Dijo alejándose de mi.
- Lo que tú querías que hiciera –Dije entre una risita.
Volvió a acercarse a mí, tomó mis brazos y los llevó hacia su cuello, me apegó a su cuerpo y nos besamos tal como si hubiese sido un reencuentro.
Olvidé el hecho de que mis manos sostenían el vestido y lo dejé caer quedando sujeto en mi cintura e hice presión en los labios de Nick para que no se despegara de los míos.
Sentía sus frías manos subir y bajar por mi espalda descubierta… hasta que se separó de mi.
- Oye, eres una… -Lo interrumpí.
- Solo cállate, te merecías eso por tratarme tan fríamente –Lo empujé hacia atrás y volví a subir mi vestido.
- Pero yo… -Nuevamente interrumpido, pero esta vez por Kevin que llego hablando antes de vernos.
- Nick, ya te has demorado… -Se calló al vernos- ¿Qué hacen los dos? ¿Por qué Stella está así? –Dijo complejamente serio.
- ¡Kevin! –Sollocé- No mal interpretes las cosas –sonreí, estaba cambiándome de ropa y tu hermano mal educado abrió la puerta –Dije inocentemente.
Capítulo 3
Al terminar mis palabras, corrí hacia el y me refugié detrás de su espalda y puse una de mis manos en uno de sus hombros.
- Nick, es mejor que te vallas –Dijo Kevin.
Nick miró serio a Kevin y luego su mirada se desvió con lentitud hacia la mía, solo sonreí y estiré mis labios en señal de mandarle un beso, luego guiñé un ojo.
Noté como se ponía de un color rojo intenso, pero no por lo nervioso o tímido, si no por la rabia.
- ¿Dijiste que me valla? –Preguntó molesto.
- Estem… digo, nos vallamos, Joe espera en el auto –Dijo Kevin.
- Si, me voy –Dijo Nick.
Fueron sus últimas palabras y caminó hacia la puerta, donde aún seguíamos parados Kevin y yo, pasó por mi lado sin siquiera mirarme y salió de la habitación.
- Es muy desubicado –Me alejé nuevamente de Kevin y caminé hacia mi polera para así ponérmela.
Creo que en mi mente ya tenía una meta, tener a los tres Jonas en mis pies, debo decir que Mike era mi novio y lo quería mucho, pero esto es una oportunidad que ni una chica perdería, además… si se armaban rumores entre ellos y yo… podría salir a la fama total, o sea, mi sueño.
- ¿Te molesta si me cambio aquí? –Dije mirándolo con carita inocente.
- Eh… eh… estem… si, si… tu… yo me voy –Sonrió.
- Bien –Sonreí, me encogí de hombros y solté mis manos de mi pecho para tomar la polera y así mi vestido calló a la altura de mi cintura.
Traté de jugar con mi polera haciéndome la torpe a ver que hacía Kevin, le pegué una mirada de reojo para ver que hacía y traté de aguantar la risa cuando lo vi nervioso total, con una mano en su cuello, la boca casi abierta y con la mirada pegada en mi. Levanté la cabeza y lo miré, enseguida corrió su vista hacia un punto “x” de la habitación. Volví a mi polera y en unos segundos lo sentí tomar de mi cintura y apegarme a su cuerpo.
- Lo siento –susurró y comenzó con una serie de delicados besos en mi cuello.
Enseguida me volteé hacia el, tomé su rostro con ambas manos y lo besé apasionadamente en los labios.
- Hey… -Me alejó de el agitado y sonrió- ¿Te vienes al hotel con nosotros?
Me quedé en silencio, pero luego traté de reaccionar.
- Estem… claro, ¿Por qué no? –Sonreí.
- Genial. Te espero en el auto.
Salió enseguida de la habitación y decidí apresurarme, me vestí y sin preocupación tiré el vestido en el sillón del camarín.
Salí con mi chaqueta y a medida que me iba acercando al auto de los chicos pude ir notando como se le transformaba la cara a Nick al verme caminar hacia ellos, al llegar, Kevin bajó en un dos por tres de la enorme camioneta, me abrió la puerta, subí y el imitó mi acto, enseguida partimos al hotel.
- Chicos, Stella cenará con nosotros esta noche –Sonrió Kevin.
- ¿A ti? –Escuché a Nick susurrar muy bajo, mientras miraba la ventana.
- ¿Perdón? –Dije ofendida.
- ¿Pasa algo? –Preguntó Kevin.
- No, no nada –Dijo Nick.
- Oye, andas bien rarito ¿Sabías? –Dijo Joe mirándolo fijamente.
- No te importa.
La últimas palabras y de todos, nadie mas pronunció algo en todo el camino al hotel, al llegar subimos enseguida a la habitación de los chicos.
- Toma asiento, estás en tu casa –Dijo Joe muy coquetamente detrás de mí.
Me volteé hacia el y ahí estaba, con una hermosa sonrisa pegada en los labios y su pelo a medio alisar cayendo por encima de uno de sus ojos.
- Gracias –Sonreí y tomé asiento en un cómodo sillón.
- Chicos, esperen, iré por las cosas de comer –Dijo Kevin muy gentil y se fue a la cocina.
- Con permiso, yo me voy a dormir –Dijo Nick.
Me quedé mirándolo seria, creo que hasta llegué a contar la cantidad de pasos que dio hasta desaparecer tras la puerta de su habitación.
- Enfermo –Dijo Joe con una mirada ida a un punto lejano en la casa.
El solo hecho de ver su expresión me hizo reír, tan concentrado en lo que decía.
- Oye –Me miró.
- ¿Si? –Sonreí.
- Eres muy atractiva –Sonrió y se refugió en mi cuello.
- Pienso lo mismo de ti –Sonreí.
Se alejó al escuchar mis palabras y me miró serio.
- Pero a Kevin le gusto, no quiero que… -Me interrumpió.
- Lo se –Sonrió- Seré yo quien te irá a dejar a casa, te vas temprano yo bajo a tomar aire, me esperas y nos vamos –Me guiñó un ojo.
- Excelente –Me mordí el labio inferior y sonreí.
Capítulo 4
Es preferible no mencionar lo incómodo que fue la cena entre las miradas de Kevin y Joe, no menciono a Nick, porque malhumoradamente se fue a encerrar a su habitación, me molestó, los quería a los tres, me encantaba pegar esas miradas directas y dejarlos nerviosos, era uno de mis juegos preferidos.
Al terminar la cena, con lo buena que soy, ayudé a Kevin con los platos, aunque claro, me costó convencerlo de mi ayuda.
- Oye, tranquila, acostumbro a ordenar todo –Dijo sonriente y puso sus manos en mis hombros.
- Quiero ayudar ¿Por qué no me dejas? –Me hice la bonita con un parpadeo de ojos rápido.
- No quiero que ayudes –soltó una risita.
- Ya, solo escucha lo que dice –Dijo Joseph apareciendo por la puerta de la cocina.
- ¿Ustedes no entienden? –Sonreí- Quiero ayudar.
- Ya es tarde, es mejor que te vallas a casa –Escuché esa sensual voz de Joe.
- No quiero que se valla –Salió a mi defensa, Kevin.
- No –susurré y miré directo a Joe- Tiene razón, es mejor que yo me valla, ya es tarde, está en lo correcto.
- No, pero… no, no… -Interrumpí a Kevin que sonaba afligido.
- Nos veremos mañana en la grabación –Dije saliendo de la cocina- Iré a despedirme de Nicholas –Tomé mi chaqueta.
- Claro –Kevin sonó vencido.
Caminé hacia la habitación del menor y abrí la puerta como el lo había hecho hoy en la tarde, sin permiso.
- ¿A ti no te enseñan a tocar la puerta? –Dijo al verme entrar.
- Creo que estamos a mano –Sonreí y caminé hacia el- Solo venía a despedirme.
- ¿Te vas? ¿Tan temprano? Pensé que pasarías la noche con Kevin –Miró su reloj.
- ¿Quieres que la pase contigo? –Al termino de mis palabras me acerqué enseguida a el, tomé de su corbata y lo atraje hacia mis labios. Un dulce y lento beso dejé marcado con mi rosado labial en sus labios.
Se quedó mirándome como si hubiese quedado petrificado o algo.
- Nos vemos mañana –Susurré.
Me alejé nuevamente y sin escuchar algo de su parte salí de su habitación.
- Joe te irá a dejar –Dijo Kevin en un tono serio.
Miré seria a Joe, pensando que le había mencionado algo.
- Tengo que quedar ordenando las cosas y Joe quiere pasar a casa de una amiga, aprovechará el trayecto –Se me acercó.
- Oh, está bien –suspiré aliviada.
Kevin besó mi frente y luego mi mejilla.
Joe y yo salimos en silencio de la suite, bajamos y subimos a su auto.
- A si que… ¿Una amiga? –Dije seria mirando hacia el frente en el camino a mi casa.
- ¿Celosa? –Noté que sonreía, pero sin quitar la vista del frente.
- No, para nada –Dije seria.
- Está bien… no te creo –Lo escuché decir, mi mirada aún seguía pegada hacia fuera, cuanto sentí una de sus manos subir y bajar por mi pierna.
Enseguida tomé su mano y entrelacé sus dedos con los míos.
Al llegar a mi casa, a penas cerré la puerta, tiré mi cartera y chaqueta a un lugar “x” de mi casa, valla a saber quien donde y sentí como Joe me volteaba hacia el y me apegaba contra la puerta de mi casa.
- Esperaba tanto esto… -susurró besando mi cuello.
No resistí a tener esos tentadores labios tan cerca de mí sin poder tocarlos con los míos. Tomé su cara con ambas manos y lo atraje hacia mis labios para poder así devorarlos por completos. Enseguida sus manos subieron por mi cintura hacia arriba hasta llegar a mis hombros y con fuerza tiró de ambos lados del cuello de mi polera hacia los lados, así podría dejar mis hombros descubiertos y poder besarlos.
- Alto –susurré con los ojos cerrados y lo alejé de mí.
- ¿Qué sucede? –Preguntó besando mi cuello.
- Ven…
Tomé su mano y corriendo subimos hacia mi habitación… al cerrar la puerta de este, con todas mis fuerzas empujé a Joe para que cayera sobre mi cama, enseguida caminé hacia el y me senté en su cadera rodeándola con mis dos piernas. Iba a empezar a desabrochar su corbata, pero Joe enseguida me tomó con rapidez e hizo que el quedara sobre mí.
- Quiero jugar yo –Sonrió.
Tomó mis manos y las puso una a cada lada de mi cabeza. Sin recostarse sobre mí, corrió su cabeza hacia la altura de mi ombligo y de a poco comenzó a subir mi polera dando pausados y húmedos besos en mi vientre... cerré los ojos permitiendo sentir cada roce de su lengua con mi piel. Era imposible resistirse, tomé su cara y lo atraje a mis labios, mientras sentí como sus manos iban subiendo cada vez más por debajo de mi polera, hasta que logró quitarla. Sus manos comenzaron con su delicado masaje por todo mi cuerpo, cosa que provocó en mí un total descontrol.
Sus profundos besos lograban dejarme sin aliento, su lengua quería guerra y por querer complacerlo pelearía también. Sen enredaban una y otra vez… no queriendo soltarse. Acaricié su abdomen tan bien formado y busqué el primer botón de su camisa… con desesperación y sin tener éxito en quitarle los botones, tiré de la camisa con fuerza logrando que los botones salieran disparados en cualquier dirección, fue cuando ya quería que fuese mío. Lo empujé y ahora nuevamente estaba yo sobre el… comencé besando su cuello y así empecé a bajar, el solo hecho de sentir como pegaba pequeños gemidos me desesperaba mas… Su camisa ya formaba parte del suelo y mis labios iban a la medida de su ombligo… subí mis manos por sus piernas y llegué al broche de su pantalón.
Capítulo 5
Despegué mis labios de su abdomen y levanté la cabeza para poder mirarlo a medida que mis manos jugaban peligrosamente con el cierre de su pantalón, solo sonreí victoriosa al ver como estiraba tu cabeza hacia atrás con los ojos cerrados y soltaba de vez en cuando un pequeño gemido por el placer.
Comencé a subir con mis labios pegados a su piel, y a medida que avanzaba me iba dando impulso sujetada de sus pantalones para así bajarlos, al llegar a su cuello arrastré mi labio inferior por este y llegué a sus labios para humedecer completamente los míos. Su lengua parecía estar furiosa por la lejanía de la mía y la buscaba con desesperación, juntándose, enredándose logrando que nuestras mandíbulas lograran expandirse de una manera exagerada. Sus manos hicieron presión en mis pechos… y me tiró hacia atrás, nuevamente el sobre mí y dejaría que las cosas se quedaran así, el controlaría la situación.
Definitivamente estaba desperado, sentía como sus manos recorrían todo mi cuerpo, sin dejar ni un lugar a salvo de el, mordía mis labios, bajaba por mi cuello y luego mordía con delicadeza mis hombros.
Sus ambas manos se encontraban masajeando mis piernas de arriba hacia abajo, hasta que con fuerzas las tomó e hizo que rodearan su cintura.
Al estar en esa posición me aproveché se hacer presión en ambos cuerpos gracias a la llave que le sostenía en la cintura.
Sus mismos dientes fueron los encargados de correr hacia los lados los breteles de mi bracier, ya que hace rato les estaban molestado.
Lo empujé hacia atrás… me senté en la cama para así pude retroceder para quedar apegada hacia el respaldo de la cama. Sonrió picadamente y se me acercó gateando por la cama, al mismo tiempo aprovechó de quitar sus pantalones ajustados color blanco y al llegar a mi, tomó del borde de mis pantalones y los tiró con fuerza hacia abajo. Solo estábamos en ropa interior y sabía que pronto se desasiría de ella. Tomó de mi nuca y tiró mi cabeza hacia atrás para poder tener todo el espacio que quisiera desde mi cuello hasta mis pechos. Gemí lo suficientemente fuerte para descontrolarlo. Sentí sus manos traviesas jugaban con el broche de mi bracier y en segundos sentí como la prenda dejaba de hacer presión en mi cuerpo. Cada vez más los besos eran mas intensos y profundos… su lengua jugaba con la mía y recorría toda mi cavidad bucal como si anduviese en busca de algo de valor. Abrí mis ojos para poder apreciar su rostro, su pelo estaba húmedo, al igual que su cuerpo y el mío. Sus labios no daban más… ya estaban de un color rojizo intenso e hinchados, algo que me provocaba querer atacarlo cada vez más. Ya sin nada en nuestros cuerpos, sentí como separaba mis piernas, se acomodaba entre ellas y lograba hacerme suya completamente… Gemí tomando de su pelo y tirando de este hacia atrás.
Caímos vencidos, agitados… sin ya ni respirar y con la poca energía que nos quedaba, nos metimos dentro de las sábanas de mi cama y me recosté sobre su pecho.
- Que… que duermas bien –Murmuró agitado.
- Igual tu… -suspiré y subí una de mis piernas hacia su cadera para así poder mantenerlo apegado a mi cuerpo…
Desperté al día siguiente con el ruido de mi celular… Joe dormía profundamente a mi lado, en la misma posición en la que nos habíamos quedado dormidos. Tomé el molesto aparato tecnológico y miré la pantalla, era Mike, fruncí el seño y presioné el botón de “silenciar” la llamada, coloqué el teléfono en la alfombra para que el vibrador no se notara y volví a recostarme sobre el pecho de Joe.
- ¿Quién era? –Sentí su calmada voz.
Sonreí y levanté mi cabeza para mirarlo.
- Nadie en especial –suspiré- ¿Cómo estás? –Pregunté y besé sus labios delicadamente.
- De maravilla –Sonrió, acarició mi espalda de arriba hacia abajo y besó mis labios al igual que yo lo había hecho- Oye… te tengo una pregunta –Sonrió.
- Si… ¿Qué es? –Sonreí.
- ¿Por qué la cama de dos plazas? ¿Vives sola? –Sonrió.
- No, no… o sea sí, pero Mike a veces se queda –Miré mis uñas.
- ¿Mike? –Preguntó arqueando una ceja.
- Si, es mi novio, ya te lo había dicho –Mentira.
- No, nuca me lo comentaste –Me miró serio.
Lo miré y luego sonreí al ver lo molesto que estaba.
- Oye, que importa –Sonreí y me acerqué a sus labios, volví a robarle un apasionado beso- El no me importa, estaba pensando en terminar con el –otra vez… Mentira.
- Ah… entonces… -Sonrió y de un empujoncito me subió sobre el y comenzamos a besarnos apasionadamente.
Sentimos como el celular comenzaba a vibrar nuevamente, pero a los pocos segundos dejó de hacerlo, supuse que era un mensaje, así que me acerqué a el y leí el tan molesto mensaje.
“Me estoy preocupando, estoy a unas pocas cuadras de tu casa, saldremos a comer” Era Mike.
Capítulo 6
- ¿Quién es? –Preguntó pacíficamente, Joe.
- Es Mike –Lo miré nerviosa- Viene para acá.
- Es una broma ¿Verdad? –Arqueó una ceja.
- No, no lo es –Dije sin ánimos.
Me alejé de el y me agaché hasta recorrer mi polera, me la puse y lo mismo hice con un pantalón de pijama que guardaba debajo de mi almohada.
Al estar de pie, me volteé para mirar a Joe, ahí estaba muy calmado estirado en mi cama, con una tierna expresión en el rostro y mantenía los ojos cerrados.
- ¿Piensas quedarte ahí? Mike llegará aquí en unos segundos –Me alteré.
Abrió los ojos con lentitud y al mirarme sonrió.
- Si ¿Qué te parece? –Dijo muy cómodo y llevó ambas manos a su cabeza para así sujetarla.
- Joe, no estoy para juegos, será mejor que te vistas, además en un par de horas tenemos que volver a los estudios para grabar el video, se supone que hoy comenzamos. –Dije llevando una de mis manos hacia mi frente.
- Si tienes razón. –Murmuró sin ánimos.
Me acerqué a el gateando por la cama y al llegar frente a el besé delicadamente sus labios, dejándole paso a su traviesa lengua para que se reencontrara con la mía.
Un beso tan apasionado como muchos de los que no dimos, pero pronto sonó el timbre era Mike.
Joe seguía tranquilo tirado en la cama y yo seguía sentada en sus caderas, lo mire como esperando que dijera algo o por lo menos que entendiera que Mike estaba afuera.
- ¿No vas a atender? -me pregunto calmado.
- Atiendo si quieres -Sabia que comenzaba con un jueguito al cual estaba dispuesta a jugar.
- Bien -dijo resignado se levanto sin ánimos y se vistió.
El timbre no paraba de sonar
- Mejor te escondes –Dije seria.
Entro al baño, tras cerrar la puerta, me dirigí hacia la principal para atender a Mike.
- ¿Por que demorabas? -Pregunto un tanto preocupado.
- Me vestía -le respondí tan tranquila, aunque debo admitir que los nervios ya me estaban invadiendo.
Sin siquiera saludarme con un beso como siempre lo hacia entro de la nada
Entro a la habitación de un golpe y le seguí la acción, esperaba que Joe no saliera o que por lo menos no percibiera nada
- Mmmm… -musito y miro alrededor.
- ¿Mike me puedes decir que es lo que pasa? -trate de desviarlo.
Me tomo rápido de la cintura y me acerco a el, me tomo tan bruscamente que mi cuerpo quedo estático, enseguida me miro a los ojos luego de un rato me soltó de su agarre y se dirigió a la cama se apoyo de la misma y tomo del suelo algo
- Esto no es mío -Giro sobre si y volvió a encontrase con mi mirada.
- ¿Qué… que cosa? –Pregunte con un tartamudeo.
Levanto su mano era un soquete de Joe, que había olvidado
- Pero… ¿Que no recuerdas que te he regalado un par así?- trate de que no se diera cuenta que había alguien mas en esta habitación, me empujo de donde estaba, se dirigió al baño, a paso veloz, fui detrás de el corriendo prácticamente, abrió la puerta, en ese momento se corto mi respiración
- ¡No!-Le grite, a lo que el se dio vuelta, pero no hizo caso, volvió a voltearse a su objetivo, de par en par la puerta la puerta, pero ya no había nadie...
- ¿Se ve que no confías en mi no? –Dije a la vez en que ambos entrábamos al baño, corrió la cortina del baño pero sin siquiera mirar volteo nuevamente.
- ¿Como se supone que confíe?...se que alguien mas estuvo aquí
Abrí mis ojos como platos.
- ¿Alguien mas? -musite-
- Esto no es mío y... ¿Por que tan desordenada la cama?
Volteé a mirar la misma
- Ay Mike… -Suspiré- se nota que no me conoces aun -le dije provocativa y me acerque a el.
- No trates de engañarme -Me dijo amenazante- ¿Si lo haces sabes de que soy capas no?
Capítulo 7
- ¿Qué estás tratando de decir? –Pregunté seria y arqueé una ceja.
Sin decir nada salió del baño, lo seguí y enseguida cerré la puerta del baño.
- Tu sabes de lo que hablo, si me llegas a hacer algo –Con brusquedad me tomó del brazo.
- Cuidado, me lastimas –Sollocé.
- Eso no me importa, eres mi novia y si te llego a ver con alguien más o escucho algo… Ya sabes que no solo lo de nosotros termina, si no mucho mas que tu.
¿Metáfora? Ni idea, pero no entendí, aunque preferí guardar silencio.
- Por favor suéltame, yo no… no te estoy engañando, ¿Cómo lo piensas? –Dije mostrando una actitud ruda y lo tiré hacia atrás- Y no te atrevas a tocarme una vez más –Llevé una de mis manos a mi brazo rojo por la presión que había hecho con su mano.
- Vístete, te iré a dejar a los estudios –Llevó sus manos a los bolsillos.
- No, puedo irme sola –Dije firme.
Con furia se me acercó, tomó de ambos brazos y me agitó bruscamente.
- Ahora escúchame bien, aquí se hacen las cosas como yo digo, así que vístete.
Sin quererlo comencé a derramar lágrimas, tomé mi ropa y para tomar una escapatoria entré al baño, donde aún se encontraba Joe.
- ¿Qué sucede? –Preguntó en un susurro, estaba preocupado al verme llorar.
- No es nada –Susurré secándome las lágrimas.
Joe caminó hacia mí y me abrazó.
Me refugié en su pecho ya cubierto por su camisa impregnada a mi perfume.
- Mike se enteró –Me alejó de el para poder mirarme a los ojos.
Solo negué con la cabeza.
Me vestí y en silencio salí del baño, acordé con Joe que yo llegaría más temprano.
Mike y yo llegamos a los estudios, me bajé del auto y salí corriendo, ya no quería verlo y podría estar a salvo en un lugar rodeado de gente.
Al llegar a los camerinos a la única persona que pude ver fue a Nick, estaba apoyado en una puerta, sus manos escondidas en los bolsillos de su chaqueta y la cabeza agachada, enseguida me acerqué.
- Es temprano ¿Qué haces aquí? –Pregunté tratando de olvidar los problemas y sonreí.
- No es de tu importancia –Me miró serio- ¿Sabes algo de Joe? Pesé que se había quedado contigo.
- ¿Por qué lo dices? –Me hice la extrañada y preocupada.
- Pasa que anoche nunca volvió –Dijo serio.
- No tengo idea, si hubiese estado con el hubiera llagado con el ¿No te parece? –Dije seria.
- Como digas.
- ¿Y Kevin? –Pregunté mirando hacia todos lados.
- Me vine más temprano para ver si Joe daba señales de vida, al parecer no –Suspiró.
- Oh… entonces –Sonreí pícaramente- ¿Estamos solos? –Me puse frente a el.
- Puede ser –Me miró y su voz tiritó.
- ¿A que hora empezamos? –Miré mi reloj.
- En dos horas ¿Por qué? –Parecía asustado.
- Porque si es así, tenemos tiempo para los dos y quizás cobre tu palabra de ayer, aunque es de día… -reí.
Me apegué todo lo que pude a su cuerpo y matute a tan solo centímetros mis labios de los suyos.
- ¿No te da una idea? –Susurré.
- Eh…eh… yo… -Tartamudeó.
- Creo que si.
Fueron mis últimas palabras y besé sus labios, al principio parecía querer alejarse, pero luego comenzó a tomar el mismo el control de la situación.
Sin dejar de besarnos, conduje una de mis manos a la manilla de la puerta del camerino y lo empujé cuando se abrió, cerré la puerta, Nicholas me esperaba sujetando mi cintura detrás de mí mientras, mientras proporcionaba pequeños y húmedos besos en mi cuello y hombros y yo tratando de concentrarme en ponerle seguro a la puerta. Sin dejarlo esperar mas, me volteé hacia el y lo empujé para que cayera a un sillón, corrí mi pelo de mi cara y caminé hacia el seductoramente, al llegar, me subí sobre el para sentarme en sus piernas y rodear su cintura con mis piernas, enseguida subí mis manos por sus pectorales y llegué a mi objetivo, su corbata.
Capítulo 8
No podía esperar más a tenerlo sin esa camisa celeste a rayas… desaté el nudo de la corbata mientras sus labios comenzaban a buscar los míos.
Al encontrarlos enseguida sentí a su exquisita lengua abrir camino por mi boca para encontrar la mía… Sus besos tenían un sabor dulce que me enloquecía… quería más, por lo que comencé a abrir con exageración mi mandíbula para darle el espacio y que recorriera con su lengua toda mi cavidad bucal.
Sentí como sus manos recorrían mis piernas, luego subían por mis caderas y así se apoderaban de mi abdomen para poder masajearlo con caricias infinitas que lograban hacer que me entregara a el.
Con ambas manos me sostuve de sus hombros y estiré delicadamente mi cuerpo y cabeza hacia atrás, enseguida sentí los suaves y húmedos labios de Nicholas sobre mi cuello, luego con un delicado roce de su lengua en mi piel bajó a mi pecho y sentí como el primer botón de mi blusa rosa pálido se desganchaba del ojal, lo mismo paso con el segundo, tercero, cuarto y así sucesivamente, todo esto fue sin dejar ni un solo momento de sentir sus labios y lengua sobre mi piel, debo decir que a medida que desabrochaba un botón, sus besos iban bajando mas y más. No resistí a soltar un pequeño gemido al sentir los húmedos besos por mis pechos encima de la delgada tela del bracier.
Ambas camisas estaban desabrochadas, por lo que aproveché de poner mis manos por debajo de la tela de su camisa y delicadamente la deslicé sin dejar de tocar su suave piel. Dejé su camisa sujeta a la altura de sus codos, pero no resistió más y terminó quitándosela y tirándola al suelo de una sola vez.
Acaricié con descontrol su pecho tan bien formado, dios, creo que esto estaba mal, no por el hecho de estar besándonos, si no porque terminaría con un ataque al corazón con tan buena figura.
Al parecer Nick quería jugar duro, porque no dejaba de recorrer mi cuerpo completo con sus manos y su lengua descontrolar a la mía en una guerra a muerte, si quería las cosas así, recibiría lo mismo de mi parte. Acaricié con delicadeza sus piernas y de ves en cuando hacía presión en ellas para escucharlo soltar un fuerte gemido sobre mis labios y así podía aprovechar de morder su labio inferior.
Sentí una brisa por mis piernas, fue cuando me di cuenta de que la mitad de mi pantalón ajustado azul iba por mis rodillas, al igual que el de Nick, ni idea como llegamos a esto.
Mientras Nick besaba y mordía con suavidad mis hombros y cuello eché un vistazo al suelo, nuestras camisas y pantalones tiradas en el suelo y revueltas entre ellas… pensé algo ¿De verdad quería esto? ¿De verdad quería tenerlo conmigo? No tengo idea, pero ya era demasiado tarde y me enloquecían esos besos apasionados y otras veces muy calmados.
Sus manos subieron dando pequeños saltitos sobre mi piel producto a la humedad en nuestros cuerpos, mi pecho subía y bajaba tratando de tomar aire, cosa imposible, Nick respirando a poco aire sobre mis labios, fue cuando sus manos comenzaron a jugar con el broche de mi bracier.
Me miró y me tomó para estirarme con delicadeza sobre el sillón en el que estábamos, se recostó sobre mí y de una sola vez tiró del broche del bracier y lo quitó, el frío aire logró un escalofrío y enseguida el calor de mi bracier lo reemplazó Nick con sus manos, yo por otra parte conduje las mías hasta el broche de su boxer y así empecé a jugar con el elástico de este.
Ambos cuerpos desnudos… ambos cuerpos agitados, pero Nick habló.
- Oye… oye… yo… yo… -Trató de tomar aire.
- ¿Qué? –Suspiré y respiré agitada sobre sus labios y robé un ligero beso.
- ¿No estás jugado? –Besó mi cuello.
- No… -susurré.
Volvimos a besarnos con pasión en los labios, nuevamente la lucha de lenguas, separó mis piernas y lo sentí hacer presión sobre mí.
Agitados sacamos energías para besarnos y con suavidad se recostó sobre mi pecho.
- Te quiero… -suspiró con falta de aire.
Capítulo 9
Creo que recién gracias a esas palabras comenzaba a entender bien el significado de todo esto, sabía que estaba mal, pero al parecer no era yo, eran las mismas cosas provocadas por Mike y el hecho de no tener a mis padres y verdaderos amigos cerca lograban que mi actitud fuera esta.
Ese te quiero fue mucho, acababa de haberme acostado con Nick, un chico de tan solo 16 años… sabía el significado de esos anillos que llevaban y recién le había arrebatado ese significado y eso tan preciado que solo es de uno.
Lo levanté suavemente de mi pecho y lo miré a los ojos, el sonrió al encontrarse con mi mirada.
- Te ves hermosa –Susurró acariciando mis hombros con la yema de sus dedos.
- Gracias –Solté la palabra con un gran esfuerzo, el nudo en mi garganta se hacía cada vez más difícil de resistir.
- ¿Pasa algo? –Acomodó un mechón de pelo, que caía por una de mis ojos, detrás de mi oreja.
- No, no estoy bien… -susurré- Es mejor que nos vistamos.
Me levanté, busqué mi ropa y me vestí lo más rápido que pude.
- Nunca pensé que serías tu mi primera chica –Dijo detrás de mi susurrando sobre mi cuello.
¡Gracias! Era lo que faltaba.
Doblé mi cabeza hacia atrás y esbocé una sonrisa sin ánimos.
- No te molesta –Pregunté arreglándome el pelo.
- De hecho debería, pero no. –Lo reír despacito.
- Lo siento –Me volteé hacia el y hablé seria.
- No te preocupes, todo está bien, te quiero y me gustas, lo admito, se que fui frío desde un comienzo, pero si estamos juntos las cosas podrían cambiar –sonó emocionado.
Solo quería llorar con sus palabras.
- Luego hablamos ¿Si? –Sollocé.
Tomé mi chaqueta tirada en el suelo, mi cartera y salí del camerino casi corriendo.
En mi huída, por no ir con la vista pegada el frente y estar pegada en el suelo choqué con alguien.
- Hey, hey… Linda ¿Qué pasa? –Era Kevin.
Levanté mi cabeza para mirarlo y fue peor.
- Kevin yo… no creo que esté bien para el trabajo de hoy –Susurré.
- ¿Te pasa algo? No te noto bien.
- Es que no lo estoy –Sollocé- Quiero irme a casa.
- ¿Te hicieron algo?
- No, no… -pensé- si, es Mike… -Lo abrasé.
- ¿Mike?
- Mi novio… -Musité tranquila al estar en sus brazos y sentirme protegida.
- ¿Tienes novio? –Me alejó de el y tomó de mis brazos para verme.
Solo asentí con la cabeza.
- Ven, será mejor que hablemos.
Tomó de mi mano y me llevó al remolque de vestuario. Me sirvió un poco de agua y trató con todo esfuerzo relajarme.
- ¿Estás mejor? –Buscó mi mirada.
- Si gracias –Respondí mirando un punto fijo del remolque.
- Así que… Mike… -Suspiró.
- Si… ya no se que hacer, me da… miedo romper con el –Lo miré.
- ¿Por qué? –Preguntó de una sola vez.
- No es adecuado que lo diga, puedo levantar una calumnia, no sé… es que, es muy especial, digo… su forma de ser, ah estado raros últimamente, quiero olvidarlo, pero no se como… -Sonreí y lo miré a los ojos.
¿Qué estaba haciendo? Ven, es inconsciente, como si alguien controlara mis palabras y me llevaba a decir todo esto, incluso a actuar.
- ¿Podría hacer algo? –Sonrió.
- Quizás… -Musité sonriente.
Tomé su cara con ambas manos y lo atraje a mis labios para terminar en un dulce y apasionad beso.
Capítulo 10
Sentí sus manos subir por mis brazos, llegaron a mis hombros y así llegaron hasta mi cuello con delicadeza para poder apegarme más a el y hacer una leve presión en el beso.
Comenzaba un beso muy suave pero amenazaba con subir de tono, no me iba a hacer de rogar, deje que tomara el control del beso, mientras tanto mis manos vagaban por su espalda y las suyas acariciaban mi cabello suavemente.
Dejo mi boca para bajar con sus labios hasta mis hombros, de ahí recorrer toda mi clavícula e hizo lugar con sus manos por mis hombros estirando la blusa que llevaba y sentí sus manos desabrochar uno a uno los botones.
Sus manos se apropiaron de mi abdomen, ahora estaba totalmente a su merced, cruzaba sus manos desde mi vientre hasta mi espalda sin dejar de besar mi piel, el solo echo de sentirlo así de cerca hacia que el deseo fuera mayor. Mis manos que en ese entonces se estancaron en su espalda, se apropiaron de su pecho, tan rígido tome del cuello de su camisa y volvimos a fundirnos en un beso pero este era uno mas acelerado que el anterior. No podía quejarme era delicioso, el roce de sus labios y ni hablar del gusto particular que tenia era especial, volvió a atacar mi clavícula y mis hombros, despojándome de la prenda que me cubría.
De un momento a otro mi pantalón estaba suelto, no lo dude si quiera y mis manos actuaron, lo empuje para que quedara libre el respaldo bien sentado, y yo me senté encima sobre su regazo, tome el control no me iba a dejar sin degustar su piel, desabotone su camisa la saque de escena, bese todo su cuello mordiendo sus lunares a la par, soltó un pequeño gemido que solo me motivó a seguir.
No pude conmigo misma y lleve mis manos hasta el botón de su pantalón levanto mi cabeza buscando mi mirada y descubrí lo totalmente enrojecidos y agitados que estábamos.
- ¿se...segura que quieres esto? -me pregunto todo agitado no sabia si responder o que hacer.
Solo le sonreí, al parecer le basto mi respuesta y tomo de mi delicadamente para recostarme en un sillón.
Ya estaba bien acomodado entre mis piernas, pero aun seguimos vestidos se dio cuanta que nos molestaban varias telas y decidió comenzó a quitarlas del camino, beso lentamente mi ombligo mientras con sus manos tomaba mi jeans y los deslizaba por mis piernas.
Yo lo ayude un poco ya que nuestros cuerpos lograban un calor incontrolable y ya estábamos todo traspirados.
Volví a tomar su rostro y nos fundimos en un beso muy profundo, pero nuestras manos actuaban solas, ya desajustado su pantalón, con mis manos los deslice, y termino quitándolo con sus piernas, bajo con sus besos hasta mis hombros y yo tiraba de su cabello cada vez que sentía sus dientes.
Delicadamente arrastro con sus manos los breteles de la prenda y comenzó con besos por la loma de mis pechos, en eso el estaba entretenido.
Se deshizo de la prenda y vi claramente la prenda caer sobre el suelo, luego con sus manos recorrió todo mi pecho desnudo, que subía y bajaba desesperadamente en busca de aire.
Llego hasta toparse con el elástico de la única ropa que vestía, sin siquiera preguntar ni dudarlo tomo de estas y las deslizo por sobre mis piernas, lo mismo hice con la suya y pronto nos encontramos sin barrera alguna para dar el siguiente paso, desesperadamente me beso, en los labios separo mis piernas, gemimos ambos por la presión que ejerció haciéndome saber que me pertenecía y yo a el, las energías cesaron y termino agotado recostándose a mi lado.
- ¿Sabes todo lo que causas en mi? ¿Verdad? –Agitado trató de hablar bien y fue lo que pronunció.
Solo sonreí y me acerqué a sus labios para poder besarlos con la poca energía que me quedaba.
Nos abrazamos con ternura, hasta que el momento fue interrumpido por los molestos golpes en la puerta del remolque.
Capítulo 10
Ambos pegamos un salto por el susto y nos miramos afligidos a los ojos.
- ¿Qué aremos? –preguntó susurrando, mientras recogía su ropa tirada por el suelo.
Ni si quiera tuve tiempo de responder por imitar lo que Kevin hacía y los molestos golpes en la puerta se repetían una y otra vez más.
- ¿Hay alguien ahí? –Escuchamos decir, era Hellen.
Kevin me señaló con un dedo en la boca de que hiciera silencio, supongo que esperaríamos a que se aburriera de esperar a que alguien le abriera la puerta.
Así fue, nos quedamos sentados en el sillón, mirando a cualquier punto del remolque, menos a nosotros mismos.
Al cesar los molestos golpes de la puerta, Kevin con cuidado asomó uno de sus ojos por una orilla de la cortina a ver si había alguien. Creo que estaba de suerte, al parecer ya todos comenzaban a grabar el video.
Salimos, me arregle todo lo que pude, simulando que nada había pasado.
Comencé a correr adelantando a Kevin para no levantar sospechas. Al llegar todo el equipo se encontraba sentado en las sillas de una sala, supongo que esperando nuestra aparición.
Nick al verme enseguida se puso de pie y caminó hacia mí.
- Linda ¿Estás bien? –Dijo al frente de mí.
- Eh… si –sonreí sin ánimos- Es mejor que comencemos ya.
No se el porqué de ver a Nicholas sentía algo raro en mí, Já, no, no… no era algo de estar enamorada, ni loca, ni uno de los tres eran mi tipo, y sabían que todo esto era por la fama, aunque así… ahora ver a Nick me revolvía el estómago, creo que fue por el hecho de haberme acostado con el.
Corrí a la primera silla vacía que vi y me senté tomando aire algo agitada… el día había sido bastante… “Intenso” si se puede decir de alguna manera.
Mientras todo el equipo seguía esperando a Kevin que no daba señales de vida, valla a saber quien por qué, recorrí la sala con mi mirada, perfectamente sentado, apoyando sus codos en las rodillas, estaba Joe sentado al otro extremo del salón.
Creo que me quedé pegada no se por cuanto tiempo mirando lo apuesto que se veía en esa postura hasta que fui interrumpida por mi celular.
Apresurada en contestar salí corriendo de la sala y contesté la llamada, era Sally una de mis amigas.
- ¿Sally? –Contesté.
- Al fin podemos hablar –sonó emocionada- Ya cuenta que paso con los Jonas-
Capítulo 11
- Los tres… -suspiré- son unos bombones –Reí.
- Lo se –Acompaño mi risa- Lástima que ya estas con Mike.
- ¿Mike? Como si eso me impidió haberme acos… -Guardé silencio.
- ¿Impidió que? –Sonó seria.
- Nada, solo… te confesaré algo pero promete guardar silencio.
- Lo juro.
- Bueno, los tres están en la palma de mi mano, son unos ingenuos –Dije victoriosa, si solo me diera cuenta de lo que hacía.
- ¿¡Que!? –Exclamó- Dios, no puedo creerlo.
- Créelo, los tres cayeron como se suponía que debería ser, ahora son míos.
Valla que charla con Sally, contándole cada “Aventura” que había tenido con los famosos Jonas, cuando fui interrumpida.
- ¿De que hablas Stella? –Escuché una voz varonil detrás de mí.
Me quedé petrificada y enseguida un frío recorrió todo mi cuerpo, como si acababan de encontrarme en el crimen mejor planeado.
- Tengo que colgar, luego hablamos –Dije rápido y sin esperar la despedida de Sally cerré la tapa de mi celular.
Giré mi cuerpo para ver quien era, debí adivinar por este tono de voz tan masculino y que admitiré que mas de una vez me ha derretido.
- ¡Joe! –Exclamé.
- ¿“Son unos ingenuos”? ¿De quien hablabas? –Se cruzó de brazos frente a mí y habló serio.
- Con una amiga –Piensa… alguna buena mentira se te tiene que ocurrir.
- Te pregunté de quienes hablabas Stella, no me evadas –Dijo serio.
- Son temas personales… No te interesa –Mente en blanco.
- Si no tiene que ver conmigo o con alguno de mis hermanos no te afectaría decírmelo ¿O tiene que ver con Nick, Kevin o yo?
- Claro que no, de hecho te diré, tanto que insistes –Lo miré directamente a los ojos, así vería que hablo enserio- El ex de mi amiga, la dejo por otra, entonces ella… le tendió una trampa, haciéndose la dolida y cosas así, el calló… entonces dije que “Los hombres son unos ingenuos” –Sonreí y me crucé de brazos.
- Piensas eso de los hombres ¿Entonces de mí? –Arqueó una ceja y sonrió.
- quizás eres la excepción… -Dije casi rozando sus labios con los míos.
- No me resisto a que hagas esto ¿Sabías? Si sigues así podría hacer cosas que no debo –susurró sobre mis labios, apunto de darnos un mortífero beso, pero no.
- Si se siente bien… hazlo –cerré los ojos y dejé que Joe se encargara de la situación.
Enseguida hizo presión en mis labios, abriendo camino a su exquisita lengua para declararle la guerra a la mía. Subí mis manos por su pecho por encima de la polera roja que llevaba y la arrugué unas mil veces al sentir que sus labios comenzaban a bajar por mi cuello.
Sin dejar de tocar mi piel con sus labios, me arrastró hasta la pared más cercana de la habitación y me acorraló en un rincón. Sentí una brisa por mi vientre y me di cuenta de que Joe ya llevaba mi polera a la altura de mis pechos. Ambas de sus manos bajaron por mis piernas y de un salto me tubo sobre el, haciéndole una llave en su cadera con mis piernas.
Revolví su cabello enredando mis dedos en este y de vez en cuando tiraba de el a medida que sentí como sus dientes se deshacían de los primeros bonotes de mi blusa. Aún acuestas de el me llevó a una mesa larga, me sentó en esta y dejé caer mi cuerpo hacia atrás, aprovechando de tomar aire, ya bastante me faltaba. Sentí como sus labios hacían contacto con la piel de mi vientre y comenzaban a subir, gemí despacito al sentir cada roce de su lengua en mi piel y estiré mi cabeza hacia atrás dejando que el placer me llevara.
- Joe… aquí… no… no podemos –Dije con los ojos cerrados y volviendo a sentarme.
- ¿Cuándo volverás a ser mía? –Dijo dando pausados besos en mis labios.
- Joe… yo… -susurré agitada.
Se alejó de mí y traté de controlarme al verlo con su polera toda arrugada, sus labios rojos y su cabello desordenado.
Buscó algo en su chaqueta negra.
- Ten –Dijo entregándome una llave.
- ¿Qué es? –La tomé y me arreglé un poco
- Es la llave de la casa de mis padres… está cerca de aquí, solo tienes que ir en línea recta y en la primera esquina, está la casa.
- ¿Tu piensas que yo voy a ir? –Me puse de pie.
- Claro que lo harás –Sonrió seductoramente.
Besó mis labios y me dejó sola en la sala, me mordí el labio inferir y sonreí, iría.
Capítulo 12
Enseguida salí de la sala, al llegar a donde estaban todos esperándome noté a Kevin sentado hablando con sus hermanos, el primero en levantar la cabeza fue Nick, que al cruzar nuestras miradas, nuevamente este “dolor” d estómago volvió. Era algo inexplicable, como si algo me sucediese con el… Já, no, no… ¿Yo enamorada del Jonas menor? Primero muerta.
Firme me fui a sentar entre todos ellos, total… nada malo podría pasar.
Finalmente comenzamos a grabar el video, se llamaba “Got me going crazy” quería morir, los tres mantenían una fija mirada en mi, supuse que era actuación, parte del video.
Al terminar, si que nadie me viera me fui a un camerino, me arreglé para verme “Presentable” cuando fuera a verme con Joe.
Salí al estar lista y al fijarme de que no había nadie que me viera tomé rumbo hacia la casa de los padres de los chicos, supuse que no debía de haber nadie para que Joe me entregara las llaves, así que al llegar entré decidida.
Llamé unas cuantas veces el nombre de Joe, pero al parecer estaba sola y comenzaban a pasar miles de pensamientos por mi cabeza que me decía algo parecido a “Joe te acaba de dejar plantada” Subí a una habitación, paresia ser cómoda… Me quedé parada en el umbral de la puerta mirándola, cuando siento como alguien tomaba de mi cintura y enseguida subía sus manos por debajo de mi blusa. Fue tanto el susto que solté un grito.
- ¡Joe! –Exclamé molesta, cosa que se me fue pasando cuando sentía sus húmedos besos en mi cuello.
Me dio un pequeño empujoncito al interior de la habitación y cerró la puerta.
- Eres mía –Dijo seductoramente caminando hacia mí.
- Aún no… -sonreí.
Tomó de mi cintura y me apegó bruscamente a su cuerpo, dios, Joe si que sabía como hacerme sufrir. Besé sus labios con pasión, el solo se preocupa de morder delicadamente mi labio inferior. Metí mis manos por debajo de su chaqueta, en los hombros, y la deslicé hacia atrás dejando que esta cayera. Lo dejé espaldas a la cama, me separé de el y con fuerzas lo tiré a esta, gateé hacia el, rodeado su cuerpo con mis manos y piernas, no me pude resistir a verlo con los ojos cerrados esperando a que actuara. Subí mis manos por sus piernas, la tela del pantalón negro pitillo me incomodaba, levanté su polera, dejando la mayoría de su torso descubierto y comencé a dar pausados besos desde su ombligo, sin subir, solo para hacerlo sufrir mientras me daba el tiempo de desabrochar el cierre de su pantalón.
Sentí como gemía y me di impuso para llegar a sus labios, al mismo tiempo deslicé sus pantalones hacia abajo y el mismo se encargó de quitar sus fáciles zapatillas vans. Quité su polera y ahora solo estaba en ropa interior, valla que fácil fue. De una sola vuelta quedó sobre mí, tomó mis manos y puso una a cada lado de mi cara, sin soltarlas, besó mis labios con tal desesperación que quería morir, siguió por mi mejilla, luego por mi cuello y bajó a mi pecho, soltó mis manos, pero las dejé donde estaban, tomó de cada lado del cuello de la camisa y tiró de esta logrando que los botones salieran disparados en diferentes direcciones, quitó la blusa y luego lo mismo con mis pantalones, mientras sus manos masajeabas suavemente mis piernas a medida que los iba bajando. Tomó de mis piernas e hizo que rodeara su cintura con ella, provocando una llave. Volvió a llevar mis manos sin soltarlas a cada lado de mi cara y comenzó a besar mi pecho que subía y bajaba, el bracier le impedía el contacto con mi piel, así que no bastó mucho para que lo quitara del camino y así comenzó a besar delicadamente mis pechos. Llevé mis manos a su espalda así podía enterrar mis uñas en ella y desahogarme un poco. Ambos gemíamos sin control, total no había nadie y nadie podría escucharnos. Bajó sus besos a la altura de mi vientre y agarró de ambos lados la única prenda de ropa que tapaba mi cuerpo… Volvió a subir, bajando mi ropa interior y arrastrando su labio inferior por mi cuerpo. Lo mismo hice con sus boxers… luego de unos segundos, ambos cuerpos desnudos, pidiendo más, subí mis manos por su espalda, dando pequeños saltos producto a la humedad de ambos cuerpos.
Besó mis labios con pasión y su lengua combatía con la mía en un duelo a muerte. Sentí como separaba mis piernas, se acomodó decidido entre ellas y sentí como comenzaba a entrar delicadamente en mí, era un vaivén lento y delicado, gemí sobre sus labios enterrando mis uñas en su espalda y gimió con fuerzas, logrando un descontrol total en ambos.
Calló rendido en mi pecho que subía y bajaba desesperadamente en busca de aire. Acaricié su húmedo pelo y entrelacé mis dedos en este.
Había sido lo más intenso que había vivido en mi vida.
Capítulo 13
Producto al desgaste de energías de ambos cuerpos cayeron rendidos en la cama, Joe me aferró con fuerzas a su cuerpo y nos cubrimos con una sábana para tapar nuestra completa desnudez.
Desperté cuando sentí que mi cuerpo podía moverse con completa libertad por la cama. Abrí los ojos, Joe no estaba a mi lado, pero por alguna razón escuchaba su voz algo lejana a la habitación.
Me senté en la cama y tapé mis pechos con la sábana, sentí como la voz de mi amante se hacía mas cercana, hasta que entró a la habitación con los pantalones ya puestos y hablando por celular… ¿Mi celular?
- Hola –Susurré con una sonrisa al verlo.
Solo me miró serio y siguió con la llamada.
- Muchas gracias, tengo que colgar –Dijo por último y bajó la tapa del celular.
- ¿Cómo estás? –Pregunté mirándolo con una sonrisa estúpida.
- ¿Ya lo lograste? –Dijo serio.
- ¿De que hablas? –Arqueé una ceja.
Sin decir nada lanzó el celular en la cama.
- Vístete y luego te vas ¿Ok? –Dijo entrando al baño de la habitación.
Un frío me invadió por completo, comenzaba a temer las peores cosas, pensé que posiblemente había tenido una buena charla con Mike.
Antes de vestirme, desesperada tomé el celular y revisé la llamada. Había sido de Sally… A no, no, no y no… Comencé a rogar para que la envidiosa de mi amiga no le hubiese confesado algún mal secreto mío.
Me vestí y a los segundos salió Joe del baño, su pelo estaba mojado, su torso descubierto y una toalla colgando de cuello.
- ¿Me explicaras que es lo que te pasa? ¿Y porque diablos hablabas por mí celular? Hay cosas que son asuntos personales ¿Sabías? –Regañé.
- ¿Cómo fue con Kevin y Nick? ¿Quién es el mejor en la cama? –Dijo serio avanzando hacia mí.
¡Corre! Era lo que pedía mí ser, pero claro, no podía.
- ¿De que diablos hablas? –Me hice la desentendida.
- Por favor, no te hagas la inocente, que de eso no tienes nada.
- ¿Podrías hablar claro de una vez? –Reclamé.
- Está bien, a ver si me dices que de todo esto no tienes idea, acabo de hablar con tu amiga… una tal Sally, valla que entretenida era, supongo que igual a ti, de plástico y que simplemente quiere fama –Dijo serio- Supe que “Lograste tu objetivo” –En las últimas palabras las comillas las hizo con sus propios dedos.
- ¿Cuál? –Musité nerviosa.
- Acostarte con los tres ¿Te suena? –Arqueó una ceja- Si te falta dinero, debiste de haberlo dicho… te hubiera ayudado –Habló con sarcasmo.
- Joe yo… de verdad no… -Me interrumpió.
- ¿Qué? ¿No querías hacerlo? Dios, las mujeres no tienen otra excusa al parecer ¿O si? Todas dicen lo mismo –suspiró- De verdad… no tengo ánimos de pelar ni nada, mejor seña que tomes tus cosas y te largues… y una cosa más, nunca más vuelvas a dirigirme la palabra, si mis hermanos andan a la siga tuya… Bien por ellos, no pienso decirles nada –Dijo serio- Solo serán un par de idiotas más que cayeron en brazos de una…
No lo dejé terminar, sabiendo la próxima palabra que se iba a decir, con todas mis fuerzas estiré una mano hacia atrás y la devolví hacia su mejilla, logrando una perfecta marca de mi mano en su blanca mejilla.
- Ni te atrevas Joe Jonas –Dije seria, mientras lo veía mover su mandíbula y sobar su mejilla con la mano derecha.
Me miró con rabia y antes de que me ahogara en llanto, producto a mis malos actuares, tomé mi bolso y salí corriendo de la habitación, al pisar el último escalón de la escalera, tapé mi boca para que Joe no escuchara mis sollozos, enseguida salí de la casa.
Al parecer la suerte volvía a aparecer, solo para desaparecer, apenas salí de la casa aun taxi pasó y me llevó de regreso a la mía, apenas entré tiré el bolso y las llaves al suelo, subí las escaleras, abrí afligida la puerta de mi habitación y pegué un salto al ver a Mike sentado cómodamente en mi cama, acompañado de mas o menos… 5 revistas y diarios.
Capítulo 14
Lo miré totalmente seria.
- ¿Qué haces aquí? –Dije ocultando mi mirada en el suelo, no quería que notara mis ojos rojos producto al llanto.
Solo sentí sus fuertes pisadas en dirección a mí y me tomó bruscamente de un brazo.
- ¿Qué es lo que pretendes Stella? –Dijo apretando mi brazo cada vez más.
- ¿De que hablas? –Sollocé mirando el suelo.
- ¡maldita sea! ¡Mírame a los ojos cuando te hablo! –Exclamó agitándome de ambos brazos, logrando de inmediato que lo mirara.
- No me trates así… -Comencé a llorar- ¿Dime que es lo que pasa? –Lo miré.
- ¿Quieres explicarme que es esto? –Dijo colocando una revista frente a mis ojos.
Solo vi la portada, era la primera foto que nos habíamos tomado en el estudio, el orden era… Kevin, Joe, yo y Nick.
- Es solo una foto –Dije seria y la tomé entre mis manos.
- ¿Enserio? –Nuevamente me apretaba un brazo.
Me soltó cuando logró llevarme hasta la cama y tirarme en ella, enseguida me senté asustada y abrí la revista en busca de algún artículo que me involucrara.
Ahí estaba, en la página 32.
“La chica mas querida por los Jonas”
“Fuentes cercanas nos han informado lo que peculiar que a sido esta jovencita, no solo por que es la protagonista del video de los hermanos mas queridos, si no que al parecer posiblemente a uno ya le halla robado el corazón, no estamos hablando de nadie más que el mismísimo Joe Jonas, ya que en mas de dos ocasiones se han visto juntos”
¡Genial! Ahora si que mi vida estaba arruinada, abajo del anuncio salían alrededor de 5 fotos en ocasiones en que e estado sola con Joe, en su auto y cosas así.
- Por dios, sabes que los medios son así –Me puse firme ante Mike.
- Oh si, ya veo… ¿Era el con quien te acostaste esa vez que casi te encontré? Por que esa foto del auto… es de aquí afuera –sonrió.
Mi corazón pereció detenerse, enseguida miré la foto y claro, Mike tenía razón.
- ¡Eres solamente una perra! –Dijo tomándome de una muñeca con fuerza y me tiró contra el piso.
- ¡Mike no! –Comencé a llorar.
- ¡Ya te lo advertí! –Gritó- ¡Te dije que pasaba si llegaba a pillarte con otro! ¡Me engañaste maldita sea! –Dijo levantándome de un brazo.
- Mike, me lastimas… -Dije llorando.
- ¡Tal como lo hiciste tu! –Gritó.
Solo vi como su mano tomaba impulso y con fuerzas lograba una perfecta palmeteada en mi rostro, para que uno de mis labios quedara morado y comenzara a sangrar.
- ¡Esto no es nada con lo que puedo hacer! –Gritó y volvió a tirarme contra el suelo.
Traté de gritar, pero estaba lo suficientemente mareada e ida para poder pronunciar alguna palabra.
Apoyé mi cuerpo con las pocas fuerzas que tenía el en suelo, miré a Mike, vi como apretaba sus puños, tiraba la revista frente a mis ojos y salía de la habitación.
Lo único que logré escuchar fue el gran golpe de la puerta cerrándose, enseguida tiré mi cuerpo pesado al suelo.
Desperté cuando sentí que agitaban delicadamente mi hombro derecho, abrí delicadamente mis ojos y me encontré estirada en mi acolchado, giré suavemente mi cabeza hacia la derecha y ahí estaba Nick.
- ¿Quién te hizo esto? –Preguntó enseguida y serio.
- Nadie –Musité y miré el techo.
- No me mientas… ¿Entraron a robar o algo? –Dijo acariciando mi frente- Te pegaron –susurró- Aún tienes tu mejilla morada y no me pienso ir hasta que respondas.
- ¿Cómo entraste? –Dije seria.
- La puerta estaba cerrada, sin seguro, ahora respóndeme tú a mí.
Lo miré seria y nerviosa, ni imaginarme si Nick se enteraba que era lo que había pasado.
- Fue… Mike –Musité nerviosa.
Capitulo.15
- ¿Tu ex novio? –Me miró serio.
- Novio –Musité.
- Ex, después de esto... ¿Aún piensas seguir con el? –Arqueó una de sus delineadas cejas.
- Supongo, tengo fe de que cambie –Dije seria y me senté en la cama.
- Definitivamente estas mal de la cabeza –Me miró serio.
- No estoy mal de nada, solo… bueno, hay que darle oportunidades a las personas ¿Sabías? –Dije firme.
Recorrí la habitación con mi mirada y pude ver las revistas tiradas en el suelo del otro lado de la cama, lo mejor sería que Nick no las viera o no las hubiese visto.
- Es mejor que te vallas, quiero descansar –Me tomé la cabeza con una mano.
- ¿Crees que sería capaz de dejarte sola? –Se acomodó en la cama y me sonrió.
O no, de nuevo mi estómago se revolcaba… No, por favor, que no sea lo que yo pienso ¿Mariposas en el estómago?
Comencé a rogar a dios que no fuera eso, simplemente el juego que había armado comenzaba a jugar en mi contra.
Mientras el miraba concentrado algún punto fijo de mi habitación lo miré, no me quedaban palabras para explicar como se veía en ese momento.
- ¿Qué tanto me miras? –Sonrió al ver mi vista fija en el.
- Eres… hermoso –Dije seria… ¿¡QUE!?
Solo sonrió y se sentó para quedar a mi altura.
- Tu igual lo eres… -susurró colocando una de sus manos en mi cuello.
- Nick… -Susurré apunto de tocar sus labios.
- ¿Si?
- Tócame… -Dije tomando una de sus manos y la llevé a mis pechos.
Enseguida sentí sus labios sobre los míos, haciendo una presión que me mataba.
Me recostó sobre el acolchado y enseguida se subió sobre mí, ya no quería que fuera tierno y delicado, ahora lo quería desenfrenado, descontrolado, que me hiciera el amor de una forma única.
Tomé el borde de su polera y comencé a tirar de esta hacia arriba, no quería perder más tiempo. Dios el torso de este muchacho era único, bien trabajo y lo suficiente espectacular para que me dejara sin aire.
Tomó de mis piernas separándolas e hizo que rodeara su cintura con ellas… así podía tenerlo completamente apegada a mi cuerpo. Gemí despacito al sentir como mordía mis labios y sus manos se encargaban de masajear mis pechos.
Estiré mi cabeza hacia atrás para darle más espacio y cerré los ojos al sentir como sus labios bajaban mas y más mediante iba desabrochando la camisa.
Llegó hasta el último botón y así puso besar mi vientre, yo solo cerraba mis ojos, encorvando mi espalda hacia atrás, dejándome llevar por el placer y enredaba mis dedos en su pelo.
Aún seguía arrastrando sus labios por mi piel cuando sentí que sus manos subían por mis piernas y llegó al broche de mi pantalón, lo deshizo enseguida y comenzó a deslizarlo hacia abajo. Al término de sacarlo, lo tiré con fuerzas hacia arriba para que quedara nuevamente sobre mí, ahora podía acariciarme por completo, sus manos descontroladas recorrían mi cuerpo entero como en busca de algo, lo único que lograron encontrar fueron el broche de mi bracier, que mientras comenzaba a jugar con el, mi lengua se encontraba en un tour de primera en la cavidad bucal de Nick. Su lengua estaba dispuesta a pelear con la mía, mientras yo solo le seguía la corriente. Sus piernas seguían cubiertas por la molesta tela del pantalón y eso ya me estaba hartando, de una sola vuelta ahora yo estaba sobre el, me senté sobre su cadera y comencé a desabrochar su pantalón, nada de cosas lentas. Masaje sus piernas y así subía por su torso… gimió despacito cuando sintió mis labios en su ombligo y mi labio inferior subiendo por su torso… Pegué una suave mirada a su rostro y con solo eso logró descontrolarme por completo, mantenía su boca entreabierta, sus ojos cerrados y gemía seguido para enloquecerme.
Segundos después quitó mi bracier, algo que no se le hizo muy difícil.
El nuevamente sobre mi y ahora ya no había ni una tela molesta que impidiera tenernos juntos.
- Te amo –Gimió besando mis pechos.
- Igual yo… -Gemí sin saber que decía.
Separó todo lo que pudo mis piernas, se acomodó decidido entre ellas, me miró y sonrió.
- ¿Estás segura de que hagamos esto está bien? –Dijo con los ojos cerrados ya sin nada de energía.
- Solo hazlo –Dije agitada con los ojos cerrados.
Lo sentí entrar en mí con descontrol.
- Stella –Gimió mi nombre mientras se movía rápidamente en mi.
No respondí nada, solo gemía enterrando mis uñas en su espalda. Ambos cuerpos subían y bajaban, era un vaivén rápido y descontrolado.
Las ganas de que este momento con Nick nunca acababan, solo quería más.
Nos cambiamos de posición nuevamente, me senté sobre el y ahora me penetraba con más intensidad, gemí al sentirlo con tantas fuerzas dentro de mí…
Nuestros cuerpos ya no daban más… Solo escuché gemir descontrolado a Nick cuando lo sentí llegar sobre mí, al mismo tiempo que yo.
Caí rendida en su pecho y sentí como sus manos subían y bajaban por mi espalda.
Capítulo.16
Con lo poco de energías que nos quedaban nos metimos dentro de las sábanas y volví a subirme sobre el, pero esta vez solo para apoyarme en su pecho y dormir.
- ¿Es posible que te quiera? –Oh, oh… mis subconsciente había hablado.
- ¿Qué dices? –Pregunto tratando de inhalar aire, ya no le quedaba.
- N-no… no, nada –Dije nerviosa y me puse a acariciar sus fuertes brazos.
Cerré los ojos esperando a caer en un profundo sueño, cuando siento a Nick dejarme a un lado delicadamente y agacharse a un lado de la cama.
- ¿Qué es esto? –Dijo al volver a acomodarse sobre el acolchado.
¡Que ni se atreva a abrirla!
- No lo sé –Musité con el corazón en la boca- Déjame ver –Estiré una mano para arrebatarle la revista, pero no me dejó.
- Mira salimos en la portada, ni me había enterado –Sonrió y comenzó a hojear la revista.
¡No, no sigas! Gritaba por dentro, pero claro, llegó a la codiciada página donde salía información que desearía tirar a la basura.
Me quedé callada, me estiré en la cama mirando el techo.
- ¿Qué es todo esto? –Dijo sin quitarle los ojos de encima a la revista.
No respondí, solo inhalé y exhalé aire nerviosa.
Tiró la revista hacia un lado, estaba molesto, tomó su polera y así comenzó a vestirse.
- ¿Qué pasa? –Dije seria.
- Lo supuse… Te gusta Joe ¿No es así? –Dijo arqueando una ceja mientras se ponía los pantalones.
- No, Nick.. a mi no me gusta, oye… lo de la revista son solo rumores falsos ¿Qué saben ellos de lo que siento? –Dije enojada.
- Es que simplemente no es solo eso, antes de que los dos “Tuviéramos algo” –Recalcó las comillas con los dedos- Joe me comentó de que le gustabas y era posible que salieran, pero no le creí y pensé que entre los dos podía resultar algo.
Me quedé seria y me tapé la cara con ambas manos.
- ¿Y sabes que? –Escuché como su voz se quebraba- Siempre lo supe… nunca me quisiste, pero insistí en estar contigo.
Sentí como un nudo se formaba en mi garganta, ¿Por qué? ¿Por qué sentía ganas de llorar si yo NO quería a Nicholas? ¿O si? Dios, estoy en aprietos peores.
Antes de que terminara de vestirse y arreglarse bien, me vestí en unos segundos, quería hablar bien con el las cosas.
Nick no me prestó mucha atención, solo corrí detrás de el por las escaleras.
- ¿Podrías tan solo escucharme una sola vez? NO te tomará mucho tiempo –Rogué detrás.
- Es que no quiero escuchar nada de ti –Dijo con sus ojos llenos de lágrimas.
- Nick yo te quiero… -Lo dije de una vez, no lo guardaría más.
- Mejor déjales las mentiras a otros –Dijo serio y se volteó para abrir la puerta, cuando justo tocaron el timbre.
- No te molestes, yo abro –Dijo serio.
Giró la manilla y abrió la puerta. ¡No podía ser! Era Kevin con un ramo de flores y una cajita, supongo que de chocolates.
- ¿Kevin? –Dijo Nick.
- ¿Qué haces aquí Nick? –Preguntó serio.
Nick giró la cabeza hacia a mí.
- Ahora si que ni te atrevas a hablarme –Dijo serio- Permiso –Le dijo a Kevin para que se corriera y salió de la casa.
- ¿Me quieres explicar que hacía Nick aquí? –Dijo Kevin entrando a la casa y dejando las flores y la cajita en una mesa.
- Yo… yo… -Tartamudeé.
- Dime la verdad –Reclamó.
Me quedé callada… ¿Qué hago? Ocultar la verdad con una mentira que a nadie se le pasara por la mente o enfrentar las cosas... después de todo a quien quería realmente era a Nick.
Capítulo 17:
- No me digas que estabas a mis espaldas con Nick –Se cruzó de brazos.
- No, Kevin… yo… no… yo… -Piensa.
- Si planeas decir alguna mentira mejor piensa en alguna buena, que con tus tartamudeos comienzo a sospechar.
Lo miré seria… ¿Por qué tenía que ser tan frío? Simplemente me congelaba y no me dejaba pensar en nada más que en la verdad.
Suspiré y pensé bien, cerré los ojos, agaché mi cabeza y apreté mis puños.
- Kevin… Nick y… yo… -Guardé silencio al sentir el nudo en mi garganta.
- ¿Quieres decir que es verdad que tu y el estaban juntos? –Lo escuché decir firme.
Levanté mi vista y ahí estaba, sus brazos seguían cruzados y mantenía ya penetrante mirada en mí.
- Yo nunca e estado con el… digo, ni si quiera contigo –Miré un punto fijo.
- Pero si te metiste con el ¿O no?
- Algo… así… -Fin de las mentiras.
- ¿Por qué lo hiciste? –Dijo calmado.
- Yo no quise… -Sollocé y lo miré.
- Es una excusa barata… Sabías que te quería… ¿Por qué me hiciste esto?
- Kevin, los dos… apenas nos conocemos. - Musité en un sollozo.
- ¿No? Entiendo… y aún así te acostaste conmigo… -Guardó silencio.
Vi como trataba de mantenerse calmado, pero sus ojos comenzaban a cristalizarse.
- Todas son iguales ¿Verdad? –Me miró serio- Todas quieren… la fama, la prensa y los medios alrededor… pensé que eras diferente… -Musitó agachando su cabeza.
- Kevin… -Guardé silencio antes de continuar, el tenía razón, este juego empezó por solo ambición.
- Ya… ni ganas tengo de grabar el video, no quiero tenerte cerca.
- Pero Kevin… no… -Dije cuando una lágrima rodó por mi mejilla.
- Ya deja, no importa.
Decidí guardar silencio… No sacaría nada con correr detrás de el. Me miró serio y tomó las flores.
- Ten… eran para ti –Me las entregó en las manos.
- yo… -Me sequé una lágrima.
- No digas nada, no quiero oír.
Fin del tema, soltó una risa irónica y salió de la casa.
Cerré la puerta, tiré las flores en un sillón y comenzó mi ataque de llanto… estaba ahogándome en mi propio juego de… simplemente ambición y un poco de lujuria, después de todo me había acostado con los tres Jonas.
Si, pasaron los días, obviamente me retiré del video… ¿Se imaginan llegar y tener encima tres miradas amenazantes? Sería de lo peor. Me mantuve alejada de Mike, digamos que escondida, admito que el miedo que sentía por el aumentaba cada vez más.
Llevaba 2 meses escondida en un pequeño apartamento que había arrendado con la plata de los días de trabajo en el video, era mucha y era lo suficiente para mantenerme a gusto.
Estaba sentada en la mesa de la cocina, en mis manos un baso de helado y la radio prendida a un volumen moderado.
“Al fin estamos con los Jonas” Dijo el locutor.
Solo escuché como las tres diferentes, pero provocativas voces de los chicos saludaban.
Comentaron algo de una nueva canción y video, supuse que era el video que iba a grabar yo así que antes de cambiarla decidí escuchar.
“Es una canción nueva, es una canción realmente personal ya que… puede que hallamos pasado por una situación parecida a esta” Dijo Nick… “Si, es algo que aunque no lo crean se da, la escribimos los tres” Agregó Joe.
Me quedé callada y después de tanta charla de parte de los chicos presentaron la canción.
“La llamamos video Girl” Habló Kevin.
Abrí grandes ojos y la canción empezó… A no… una chica comenzaba la canción:
“OMG, Did you hear I'm dating a Jonas brother? It's so hot!”
“we met at work, you should have known better, It's gonna suck when the camera stops runnin' and you'll find out that the treatment wasn't worth it, they're all the same, they all want the money, they're all insane, they live for fame, honey, they laugh at you when you're not even being funny”
Y así fue toda la canción, “Solo quieren el dinero y la fama” cosas por el estilo… Siempre pensé en morir de anciana, pero ahora me doy cuenta que sería de un ataque al corazón, todo esto eran como mil apuñaladas a el.
Sin pensarlo comencé a llorar y con la rabia tiré la radio al suelo al término de la canción, produciendo que cayera un vaso enredado en el vaso y los vidrios saltaran a mis piernas descubiertas por la falda.
Capítulo.18:
- ¡Maldición! –Exclamé al sentir los pequeños trozos de vidrio sobre mi piel.
Corrí al baño y limpie mis piernas, gracias al cielo solo habían sido unos pequeños rasguños.
Ya no sabía que hacer, el cargo de conciencia y la canción rondaban por mi cabeza con cada vez más frecuencia.
Apoyé mi espalda en la pared y me fui deslizando en esta hasta llegar al suelo, abrasé mis piernas y comencé a sollozar, ya no sabía que hacer.
Eran tipo dos de la madrugada y aún sentía la letra de la canción, tiré las sábanas de mi cama hacia atrás, prendí la lámpara del velador y caminé hacia una cajita con papeles, saqué un lápiz y me senté en un pequeño escritorio.
Comencé a redactar una carta.
“Lamento haberlos dañado, quizás confesaré algo muy personal y lo que hice fue simplemente por la falta de cariño y también porque no pensé y no razoné el buen tipo de persona que ustedes eran, al principio… la verdad es que pensé que simplemente eran las personas mas Egocéntricas, sin corazón, sin sentimientos y despreciables ante otras personas, pero ya veo que no… omitiré comentarios sobre la canción, pues bien la merezco y ahora creo que me siento un poco orgullosa de saber que puedo decir con certeza que la forma de pensar que tengo ahora no es la misma que hace unos días atrás”
“Joe: Se que lo que hice fue algo de poca persona y no te pediré un perdón, pues entiendo tu postura, pero quizás… con el tiempo pido comprensión, tampoco quiero dar lástima… es lo que menos quiero”
“Kevin: Nunca quise romper tu corazón, fue tan poco el tiempo en que pude conocerte y fue tanto el daño que causé y las malas acciones que tuve… que no me deja nada mas que decirte lo siento”
“Nick: Eres el más joven y a quien posiblemente lastimé más…”
Solo quería seguir escribiendo las líneas para Nick, pero cada vez más se me hacía más difícil, lo quería… y todo lo que había hecho causaba mas dolor en mi en estos momentos que lo que el debe estar sintiendo ahora.
“Solo tienes 16 años y creo que quité lo mas hermoso de tu juventud, te hice sufrir y lo único que te pido en estos momentos es que logres sacarme de tu mente y si lo hiciste, créeme que es una de las mejores cosas que pudiste haber hecho. Supongo que si algún día llegáramos a hablar nuevamente… ni si quiera nuestra actitud sería la misma y lo entiendo, siento haberte quitado algo importante, algo que no se puede volver a tener.
Aunque mis palabras ya no son válidas para ti y con todo el dolor de mi corazón, siendo la persona mas sincera, no puedo dejar de pensar en ti, simplemente fuiste quien tocó mi corazón y ahora no te puedo dejar salir de el, simplemente me doy cuenta que jugué en algo peligroso y terminó jugándome en contra, ya que ahora me vengo a dar cuenta de que… simplemente… te amo. Se que es posible que tires el papel lejos, pensado que todo es una mentira, entenderé si reaccionas así… y no tengo nada mas que repetir la hermosa palabra que nunca me han dicho ni tampoco he dicho de corazón, te amo.”
Terminé la carta ahogada en llanto, al día siguiente me levanté temprano y mandé la carta a la casa en que supuestamente estaban viviendo los chicos, si me mantenía informada, ya era un vicio saber donde estaban, sobre todo si tenía que ver algo con Nick.
Pasaron nuevamente los días… más o menos un mes, cuando tocan el timbre del apartamento.
Caminé con paso pesado, pues venía recién despertando y no me di cuenta de que caminé hasta la puerta con mi café en la mano.
Sentí como mi respiración se detuvo al ver en frete de mi a Nick, sus manos escondidas en su chaqueta y su pelo aún húmedo, parecía recién haberse bañado.
Lo miré seria, no dije nada.
- Se te olvida el hecho de que cuando envías una carta sale toda tu dirección en el sobre –Esbozó una sonrisa.
Aún sin decir nada, me sorprendía el hecho de que estuviera en frente de mi otra vez, además de que no parecía molesto ni si quiera incómodo, se notaba tranquilo y seguro.
Capítulo 19:
- ¿Me dejarás pasar? –Dijo sin despegar la tierna sonrisa dibujada en sus labios.
- Estem… claro –Dije aún atónita y me corrí de la puerta dejando un espacio para que el muchacho pasara.
- Tienes lindo tu apartamento –Lo Escuché decir mientras yo cerraba la puerta de una manera insegura.
- Gracias –Musité casi en un susurro- bueno… asiento –Dije invitándolo a sentarse en uno de los sillones.
Así lo hizo, mientras que yo imité su acto, pero en el sillón del frente.
Un silencio incómodo nos rodeo por segundos… quizás minutos y yo solo mantenía mi cabeza agachada, no quería mirarlo a los ojos, no después de lo que hice… y aún así esas mariposas seguían revoloteando por mi estómago.
- No esperabas a que viniera ¿Verdad? –Lo escuché decir, ahora se notaba un poco mas serio.
Solo negué con mi cabeza, mi mirada estaría oculta hasta que el se fuera.
No lo escuché decir nada más, si no que a los segundos lo sentí sentarse a mi lado y como tomaba mis manos.
- Stella… -Susurró y con una mano levantó mi rostro, logrando que así lo mirara- ¿No dirás nada? –Musitó tranquilo.
- ¿Qué quieres que te diga? Ni si quiera puedo… mirarte a los ojos –Susurré y sentí como mis ojos se llenaban de lágrimas.
- Una vez escuché a alguien decir… “hay que darle oportunidades a las personas” –Sonrió.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Al saber lo que habías hecho con mis hermanos y conmigo… pensé que ya no querría saber más de ti, que ya no quería ni siquiera acordarme de tu nombre… quizás pensar en que nunca exististe… pero me doy cuenta de que me pedía a mi mismo algo imposible, desde que me marché de tu casa… era una necesidad pensar en ti, aunque me hiciera daño, siempre te extrañé, mis hermanos decidieron dejar las cosas en el pasado, borrarte y esperaban a que yo igual lo hiciera, pero es imposible Stella, cuando recibí la carta… pude darme cuenta de lo cuan arrepentida que estabas… y yo… -Su suave voz se cortó y enseguida sus ojos de humedecieron- Yo… te quiero Stella… te amo y créeme de que quizás todos esos momentos que estuvimos juntos y para ti solo eran un juego… no me arrepiento de haberlos vivido, porque fueron junto a ti, a quien amo.
No aguanté mas, exploté en llanto y me cubrí la cara con ambas manos… sentí como Nick sollozaba al igual que yo y a los segundos sentí como me abrazaba.
- Te amo tanto Nick… -Dije abrazándolo- Te amo… y nunca creí que vendrías… no me dejes Nick… –Me refugié en su pecho.
Era como una niña perdida de tan solo 5 años, me refugió en un cálido abrazo y acariciaba con ternura mi cabello y mi espalda.
- Nunca pensé que… -susurré y me separé de el para mirarlo.
Una lágrima caía por sus mejillas.
- Nunca pensé que podrían llegar a decirme te amo –Susurré y sonreí, llevado una de mis manos a su mejilla y secando la lágrima… dejé mi mano puerta en su tersa piel.
- Te amo… -Sonreí.
Cerré los ojos y suspiré, era como si hubiese estado toda una vida sin luz y ahora volvía a ella.
Sentí su respiración sobre mis labios… y a los segundos un tierno beso me robó la respiración.
Acaricié su mejilla delicadamente y de a poco sentí como mi cuerpo comenzaba a caer en el sillón.
Definitivamente esto era hermoso, nunca llegué a pensar que podría sentir algo como esto por alguien, me sentía diferente y lista para poder entregar mi corazón a Nick.
Capítulo 20:
Eran solo un montón de exquisitos y tiernos besos, al parecer las cosas no pasarían a mayores.
Como extrañaba sus labios, su perfume, sus caricias, todo de el… ahora me daba cuenta todo lo que lo necesitaba.
Enredé mis dedos en su rizado cabello para hacer que el beso fuese mas intenso.
- Te amo –Musitó mientras besaba mi cuello.
- Igual yo –Susurré, era un alivio enorme el saber que ahora podía decirlo de corazón.
De apoco sentí como las suaves y cálidas manos de Nick, abrían paso por debajo de mi polera, lo acepto, extrañaba hasta sus manos recorriendo mi piel.
Suspiré y esta vez dejé que Nick controlara la situación.
Puse ambas manos en cada uno de sus hombros por debajo de la chaqueta negra de cuero y de a poco comencé a deslizar la hacia atrás.
Terminó por sacarla el mismo, despegó sus de los míos y se levantó unos centímetros para poder mirarme.
- Esta vez… será diferente –Sonrió y levantó mi polera.
¿Que era lo que pasaba? ¿Por qué sentía que mis mejillas se tornaban de un color rojo? ¿Acaso era vergüenza?... ya entiendo, todas esas veces que había estado con Nick… simplemente nunca fueron algo enserio, ahora… como el dijo, sería diferente.
- Estás roja –Sonrió dejando la polera en el suelo y miró mi cuerpo.
- No me mires… -sonreí y levanté su rostro con mis manos.
- Stella… yo… -No lo dejé continuar, le robé el beso mas apasionado que podría llegar a dar en mi vida.
El beso no cesaría desde ahora en adelante. Tomé el borde de su polera gris y la tiré decidida hacia arriba. Ahora me toca disfrutar a mí, lo alejé unos centímetros de mí y admiré su bien trabajado físico. Solo sonreí y lo miré, mantenía sus ojos cerrados y estiré mi palma de mi mano derecha en su pecho y lo recorrí por completo.
Volvimos a besarnos con desesperación, su lengua ya comenzaba a buscar la guerra con la mía… era un reencuentro fatal.
Acarició mis piernas, las tomó de una sola vez para que rodeara su cadera con ellas y así no pudiera alejarse de mi cuerpo. Enseguida llevó sus fuertes manos al botón de mi pantalón, me provocaba cosquillas el hecho de tener sus manos jugando con el botón y rozando mi piel.
- Nick… -Dije entre risitas sobre sus labios- Sabes que soy cosquillosa –Me refugié en su cuello y comencé con unos mortíferos besos en este, así las risitas traviesas de Nick acabaron.
El pantalón de Nick, como el mío, ya hacían juego con la alfombra.
Las cosas comenzaban a tornarse un poco mas serias, ahora sentía su calor por completo… sus manos estaban firmes en mi cintura y sus labios pegados en mi cuello, bajaron por mi pecho y notó como la tela de mi bracier le molestaba. Subió sus manos por mis brazos, llegaron hasta mis hombros y deslizaron los breteles delicadamente hacia a los lados.
Tomé su cara con mis manos e hice que la presión de nuestros labios fuera mas intensa… su lengua no dejaba de jugar con la mía… se enredaban y parecían no perderse ni un solo lugar de nuestras cavidades bucales.
- Te amo… -Susurré sobre sus labios y delicadamente comencé a jugar con el elástico de sus boxers.
Solo sentí una brisa por mi pecho y me di cuenta de que mi bracier ya estaba tirado en el suelo. Sentí como la función del bracier la reemplazaba Nick con sus suaves manos y en segundos sus labios.
Ya no aguantaba más… gemí logrando un descontrol en ambos cuerpos… Tomó de mi prenda interior y la deslizó con rapidez, terminó junto a topa la ropa… en el suelo.
Sus labios aún seguían besando mi pecho… cerré los ojos y estiré mi cabeza hacia atrás, dándole todo el espacio que el quisiera, luego para volver a mis labios, arrastró sensualmente su labio inferior por mi cuello hasta llegar a su meta.
Sentí como separaba mis piernas, se acomodaba entre ellas y comenzaba a entrar en mí de una forma única, era delicado y lento… se sostenía de mi cintura para guiarme, estábamos en un vaivén que por mi perdurara por siempre.
Ambos gemíamos dejándonos llevar por el placer… solo me quedaba desahogarme enterrando mis uñas en su fuerte espalda.
Las ganas de que este momento terminara no aparecían, solo lo quería mío y yo ser completamente de el.
Solo sentí como llegaba sobre mí con un suave gemido sobre mi oído izquierdo.
Cayó rendido sobre mi pecho y suspiró.
- Te amo Stella… te amo… -Susurró con lo poco de enrgía que quedaba en su cuerpo.
- Igual yo Nick , igual yo… -Suspiré y cerré los ojos.
Capítulo 21 y final:
Desperté cuando sentí un vibrador en el suelo… Nick aún dormía plácidamente sobre mi pecho desnudo.
- Despierta…. –Sonreí agitando suavemente su hombro.
Se movió un poco y despertó.
- Amor… -sonrió con los ojos algo cerrados producto al sueño y me besó en los labios.
El celular comenzó a hacer ruido, pero no nos importó… queríamos estar desconectados del mundo.
Más en la tarde nos vestimos y nos sentamos a tomar un café.
- Stella –Musitó tranquilo mientras revolvía su taza de café.
- ¿Si? –Sonreí.
- Necesito preguntarte algo –Se puso serio.
- Claro… ¿Qué sucede? –Mil de pensamientos negativos cruzaron por mi cabeza.
Se puso de pie, caminó hacia mí, posó ambas manos en mi cintura y me miró serio.
- Ya dime… Me asustas –Dije preocupada.
- Iré directo al punto… -Guardó silencio y suspiró- ¿Quisieras ser mi novia? –Sonrió.
El alivio que sentí en ese momento fue enrome, suspiré y lo abrasé, era una pregunta maravillosa.
- Acepto –Dije sin merodeos, lo quería y eso era lo que importaba.
Ambos sonreímos y nos besamos tiernamente en los labios.
Ahí comenzaron una serie de preguntas en mi cabeza ¿Qué pasaría con Joe y Kevin cuando se enteraran de esto? Ni quería saberlo, pero tenía que enfrentarlo tarde o temprano.
Un mes que pasaba, desde ese mismo día en que Nick me pidió ser su novia le contamos la noticia a sus hermanos, sin merodeos, por supuesto no se lo tomaron muy bien, de hecho ni me miraban, los entendía… así que dejé que las cosas tomaran su curso.
Así fueron, con el transcurso de los días mi relación con los hermanos de mi novio iba mejorando, ya nos hablábamos y éramos capaces de compartir agradables momentos juntos.
Con respecto a Mike… esperaré a que no ocurra ni un incidente como volver encontrármelo, pues el ya tenía claro que entre los dos no resultarían las cosas… de hecho nunca resultaron, era como una mentira para que mis padres y los de el estuvieran felices.
Era un día viernes, los hermanos trabajaban en un nuevo video… ¿Yo? Yo ya no era parte de su trabajo, ahora iba de espectadora.
- ¿Me esperas? –Dijo Nicholas con esa tierna sonrisa en los labios.
- Claro –Sonreí.
Me besó en la frente, soltó de mi mano y salió corriendo hacia un remolque de vestuario.
Solo sonreí, mi vida no podría ser mas perfecta, miré el lugar de rodaje y ahí estaba Joe, con una chica de vestido rosado pálido…
- Hola –Saludó detrás de mi, Kevin.
- Hola –sonreí- ¿Es la novia de Joe? –Pregunté sin quitarle la vista de encima la chica, parecía coquetear con el.
- No, es Lauren, trabajará con nosotros en el video –Sonrió- Es linda ¿Verdad? –Sonrió embobado.
¿La nueva chica del video? Oh no… otra vez estos chicos, no.
Caminé hacia Joe y “Lauren”
- Hola –Los saludé.
- Hola –Dijo fría, pegándome una mirada de pies a cabeza.
- Hola –Saludó con ánimos, como siempre, Joe.
Miré a Joe con una sonrisa que rebelaba los secretos de esta nueva chica.
- Video girl, rocked my world for a whole 2 seconds and now i know, i’m not about to be another victim, of video girl syndrome –Cantó una parte de la canción, pues aún seguía en pie y al parecer lo seguiría por mucho más.
- Lo siento –Reí y di pequeñas palmadas en el hombro de Joe.
- ¿De que hablan? –Arqueó una ceja la chica.
- Nada –Musité.
Solo sentí como me tomaban por la cintura.
- ¡Nick! –Exclamé volteándome hacia el.
Me subí en hacha sobre Nick, me sujeté de su cuello y tomó mis piernas.
- ¡Ni te atrevas a correr! –Exclamé riendo.
- Ya es tarde –Risoteó y comenzó a echar carrera conmigo a sus espaldas.
¿Y la historia de Video Girl volvería a repetirse? No lo creo.
Fin.
5 Comments
FlashBACK
Author: 151989
Cap.1
- Prométeme que saldrás de aquí –Dije tomando sus manos y besé sus dedos.
- Joe, tu sabes que no estoy bien –Sonrió de pocos ánimos.
- Pero en días… lo estarás, solo tienes que tener fe, lo sabes –Dije con esperanzas de que ella respondiera a algo positivo.
- Por favor, no te olvides nuca de que te amo Joe –Acarició mi mejilla y noté sus ojos humedecidos.
- No, Angee, no… no empieces a despedirte –Sollocé apretando sus frágiles manos.
- Joe… -Su voz temblorosa la delataba, iba a llorar- Te amo –Susurró.
Vi como unas lágrimas corrían por sus mejillas, cerraba los ojos y apretaba mi mano con las pocas fuerzas que le quedaban.
- Linda, vas a salir de aquí ¿Por qué no me crees? Tu eres fuerte –Dije molesto, me cargaba cuando era negativa.
- ¿Tu no entiendes? –Me miró enojada- Estoy mal, no tengo idea si podré salir de esta clínica, los médicos no me quieren decir nada y mis padres corren de un lado para otro. –Se estresó.
- Tranquila, tranquila –Acaricié su frente- Me iré tranquilo de aquí si me dices que saldrás de aquí, solo… necesito una seña, algo me diga que te esforzarás y te darás fuerzas a ti misma para salir de aquí. –Sonreí.
Angee suspiró y me miró agotada.
- Lo prometo Joe, prometo salir de aquí –sonrió.
Logró que me quedara tranquilo, sus palabras me aseguraban que se iba a recuperar y seguiría conmigo por el resto de nuestras vidas.
- Ya se acabó la visita –Dijo un médico en el umbral de la puerta.
- ¿Puedo quedarme un poco más? Necesito estar con ella –Supliqué.
- Lo siento, Angee necesita descansar –Dijo frío, siempre solían ser así con todos, me molestaba.
- Es mejor que hagas caso –Sonrió Angee- Mañana nos veremos ¿Verdad? –Dijo con ánimos.
- Tienes razón –sonreí- Nos vemos amor.
Me acerqué a ella, besé sus tibios labios y acaricié su mejilla.
- Te amo –susurré.
- Igual yo Joe –sonrió.
Besé su frente y de a poco me alejé de ella, salí de la habitación con las ganas de aún haber seguido en esa habitación, no quería dejarla por nada, era una angustia demasiado grande dejarla. Caminé con mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, solo veía como pasaban camillas y más camillas por mi lado, doctores y enfermeras corriendo, como detestaba los hospitales y peor esta zona, era donde… se encontraban las personas mas grabes y sí… Angee estaba entre ellas.
Llegué a mi casa, ya estaban todos durmiendo. Tiré las llaves en una mesa, corrí por las escaleras hacia mi habitación, me desvestí y me metí en la cama, cerré los ojos… no podía ver nada mas que recuerdos, desde ese día tan especial en que conocí a Angee, claro… aún puedo recordar ese suave olor de su perfume.
- Traje a una amiga –Dijo Nick entrando a la casa.
- ¿Es invisible? –Rió Kevin.
Nick hizo una mueca la cual no era de agrado.
- por favor, no hagan preguntas ni nada, es nueva en mi clase y es algo tímida.
- ¿Es nueva y la trajiste a casa? –Dije molestándolo.
- Está afuera esperando, por favor no molesten –Nos advirtió.
- Bien Nick, ya tienes novia –Lo molesté tirándole un papel arrugado en la cabeza.
Me miró enojado, sacó la mitad del cuerpo hacia la calle y entró con la chica.
La arrastró de la mano con suavidad hacia el medio de la sala y abrió los labios para pronunciar algo.
- Chicos, ella es… Angee Williams–Sonrió por enzima del hombro de ella.
- Hola –Saludó ella con una tímida sonrisa.
Me quedé casi con la boca abierta, era realmente linda, su cabello negro casi azulado estaba sujeto en una sola trenza que caía por su hombro, un mechón de pelo se escapaba de la trenza y caía delicadamente por su rostro. Llevaba una polera de manga corta color rosa pálido y una linda falda blanca.
- ¡Joe! –Escuché en un horrendo grito mi nombre a lo lejos, era Kevin.
- ¿¡Que!? ¿¡Que pasa!? –Exclamé saltando alterado.
- Nick te habla –Kevin se echó a reír.
- Soy Joe –Me puse de pie, caminé hacia la chica y estiré una mano.
- Lo sé –Sonrió- Nick lo dijo mientras estabas algo desconcentrado –rió suavemente, estrechamos nuestras manos.
Cap.2
- Lamento estar despistado, suelo ser así –Sonreí nervioso.
- Descuida –Dijo ella agachando la cabeza.
- Angee ¿Quieres algo de beber? –Preguntó Nick, mirándola con ternura.
- Oh, está bien.
- Ven acompáñame –Dijo Nick.
- Si, voy… bueno, permiso –Miró a Kevin y luego a mí, enseguida siguió los pasos de Nick.
Me quedé en silencio mirando fijamente la puerta de la cocina, esperando a que la nueva compañera de Nick saliera y posiblemente me dejara embobado de nuevo.
- Es linda –Escuché a Kevin interrumpir el silencio.
Volteé mi cabeza con cuidado para poder mirarlo y sonreí.
- Si, es linda –Respondí tratando de simular que no estaba interesado.
Pasó el día, a mamá le encantó la idea de que Nick tuviera una nueva amiga0 de hecho la invitó a cenar, Nick el solía ser solo… digo, tenía sus amigos y todo, pero rara vez se le veía invitar a alguien a casa, de hecho todos estábamos sorprendidos, Kevin supuso que a Nick le había gustado… podría ser cierto.
Eran alrededor de las 6 de la tarde, subí a mi habitación, sabía que podía encontrarme con Angee y Nick sentados viendo televisión y conociendo a Nick me invitaría a unirme a ellos.
M extrañó no escuchar ni un solo ruido, así que con paso silencioso me aproximé a la habitación de Nick quien tenía la puerta junta, lo suficiente para que alcanzara uno de mis ojos y los espiara, nada interesante solo hablaban, decidí escuchar.
- ¿Por qué no les dijiste que ya nos conocemos? –Escuché decir a Angee.
¿¡Que!? ¿Cómo que ya se conocían?
- Mamá se enfurecería si supiera que te conozco hace tiempo, salimos y nunca te eh presentado –Escuché a Nick, fue dócil entenderle, hablaba en susurro.
No podía creer lo que estaba escuchando.
- Nick, no somos novios ni nada, lo sabes bien –Angee sonó firme.
- Quizás… podríamos serlo.
Fueron sus últimas palabras y vi como se le acercaba a Angee y terminaban dándose un profundo beso… Ella no parecía querer alejarse, el contrario, subió sus brazos hasta llegar al cuello de Nick y así abrazarlo.
Cayeron hacía atrás en el sillón, yo estaba atónito, claro, si, si… muy tímida la chica, este par de mentirosos ya se conocían hace bastante tiempo y aún no entiendo el hecho de que Nick no nos la hubiese presentado.
- ¡Joe! ¿¡Que haces!? –Escuché a Kevin exclamar.
Di un salto y me volteé para mirarlo, corrí hacia el y lo tiré dentro de una habitación.
- ¿Qué rayos hacías espiado a Nick y su nueva amiguita? –Sonrió.
- Eso no te importa –respondí de mal modo, estaba molesto- Nick se hace la mosquita muerta, se estaban besando –Miré hacia un punto fijo de la habitación de nuestros padres.
Nos quedamos en silencio cuando escuchamos los pasos de Nick seguidos por los de Angee en el pasillo.
- ¿De que hablas? –Preguntó Kevin arqueando una ceja.
- Los acabo de ver besándose.
Al escucharlos bajar por las escaleras, salimos y nos quedamos en el pasillo antes de bajar.
- No te lo creo, Nick es demasiado tímido para hacer algo así, apenas se conocen y la chica es bastante tímida también –Se cruzó de brazos.
- Es verdad lo que te digo ¿Por qué estaría mintiendo? –Arqueé una ceja.
- No lo sé, quizás te “Enamoraste de ella” –Dijo comenzado a reír.
No había caso hablar con Kevin, siempre era decidido con sus ideas, lo que pensaba nadie lo podría cambiar.
Kevin bajó y yo me quedé en el segundo piso, me fui a mi habitación, no le aguantaría la carita a ese par de cínicos. Me fui directo a mi habitación y me estiré en mi cama.
Estaba estirado en mi cama, un cojín cubría mi cabeza cuando escucho que la puerta de mi pieza se abre.
- Como lo siento, pensé que era el baño –Dijo Angee con esa linda sonrisa.
La miré serio, me paré de mi cama y caminé hacia ella.
- ¿Sucede algo? –Dijo al ver mi expresión tan seria.
La tomé de un brazo y la tiré hacia dentro de mi habitación, cerré la puerta.
- ¿Hasta cuando planean seguir con el jueguito de que no se conocen? Pregunto para no echarlos al agua –Dije serio.
- ¿Perdón? –Arqueó una ceja.
- Lo se todo, escuché tu conversación con Nick. –Miré hacia un lado.
- Ah, eres el típico que anda escuchando lo que no le incumbe –Dijo sonriente, claro… bien tímida era.
- ye, solo pasé a escuchar ¿si? –Me molesté.
- Te creo –Sonó irónica- como sea ¿Qué tiene que me conozca con Nick? –Preguntó con voz inocente.
- Quizás porque eres demasiado para el –Dejé escapar lo primero que se me vino a la mente.
- ¿De que hablas? –Preguntó casi con una sonrisa
No aguanté mas, la tomé de la cintura, apegándola a mi cuerpo.
- Suéltame por favor, ni si quiera te conozco –Sollozó.
Nos miramos a los ojos, por su propia voluntad llevó una mano hacia mi mejilla y terminamos dándonos un suave, pero apasionado beso a la vez.
Cap.3
[Angee]Joe desapareció por la puerta de mi habitación en la clínica, el doctor se quedó mirándome fríamente.- Mañana no se si tendrás visitas –Dijo serio.- ¿Por qué no? –Dije tratando de sentarme- Necesito ver a Joe.Me estaba angustiando, si no lo veía se me venían todas las malas vibras encima.- Por favor, déjeme verlo mañana –supliqué.- Lo siento, dependiendo de cómo se den las cosas… ahí vemos.Ese frío aspecto me molestaba, trató de sonreír, pero de costumbre no le resultó y luego apagó las luces, me deseó buenas noches y salió del cuarto.Me recosté nuevamente, tenía unas ganas de llorar enormes… el solo hecho de pensar que no vería a Joe al día siguiente me ponía mal.Cerré mis ojos y comencé a recordar ese día en que me conocí con Joe. ~No podía creer que recién me conociera con el y ya lo estuviese besando sin control.Debo decir que sus besos eran rápidos y me estaban dejando sin respiración, pero aún así era respetuoso y no apresuraba las cosas. Todo esto era como si nos hubiésemos conocido ya hace tiempo, hubiéramos tenido un romance apasionado y luego de años volvíamos a encontrarnos.Mi mano que aún seguía firme en su suave mejilla, la deslicé por su cuello, hombro y brazo. Tomé su mano y la conduje hasta el borde de mi polera. Nos separamos y Joe jadeando buscó mi mirada.- Oye, oye… -Jadeó- No que… no me conocías –Sonrió.- ah, está bien –sonreí.Lo alejé de mí y comencé a caminar.- Oye no –Dijo al mismo tiempo que tomaba mi mano y volvía apegarme a su cuerpo.Lo empujé hacia la pared, caminé hacia el y lo besé con lentitud en esos dulces labios, arrugué su polera de tanto recorrer su pecho con mi manos.Tomó mis brazos y ahora yo era la que estaba contra la pared. No besó mis labios, si n que decidió atacar otra parte de mi cuerpo, mi cuello. Sus labios sobre mi piel lograron que gimiera suave, muy despacio para que nadie escuchara… Ahora sus labios volvían a estar sobre los míos y una de sus traviesas manos jugaba con el borde de mi remera, mientras la otra bajaba por mi pierna, la levanté y rodeé su cintura con una, mientras seguía acariciándome.Acaricié su piel por debajo de su polera, mientras el son suavidad subía la mía.Su delicada lengua comenzaba a meterse más y más en mi boca, mientras solo lograba que lo deseara más. Recapacité, Nick debería estar esperándome abajo, creo que ya hace rato había subido.- Joe –susurré sobre sus labios, estaba bastante agitada para hablar las cosas de una sola vez.- ¿SI? –Susurró igual que yo, mientras aún mantenía los ojos cerrados y de vez en cuando me robaba un pequeño beso.Lo empujé hacia atrás y sonreí.- Ten en mente que… solo te besé porque te encuentro un chico atractivo –Me encantaba decir la verdad, claro, de una forma seductora- No nos conocemos… además… Nick me debe estar esperando abajo. Joe me miró atónito a mis palabras, arreglé mi trenza algo desordenada antes de salir, lo miré, guiñé un ojo y salí de la habitación.Bajé apurada, Nick estaba sentado en el sillón junto a su hermano.- Angee, te demoraste. –Dijo Nick inocentemente.- Lo sé, tu casa es un laberinto –sonreí sentándome a su lado.Miré hacia el frente donde estaba sentado Kevin, sostenía una seria mirada en mi, le sonreí tratando de no intimidarme, pero no fue lo suficiente… su mirada me cohibió y agaché mi cabeza.
Cap.4
Estaba incómoda, trataba de no mirar hacia el frente para no encontrarme con esa penetrante mirada del hermano mayo de Kevin, pero se me hacía imposible no mirarlo, era como su mirada me llamase, así que decidí hablar.
- ¿Sucede algo? –Pregunté mirándolo con una sonrisa para disimular mi molestia.
- No, no nada –dijo mirando hacia otro lado.
- ¿Pasa algo? –Preguntó Nick de mi tan repentina pregunta.
- No, digo… me pareció que Kevin quería decirme algo –Miré a Nick inocente.
Seguimos mirando la televisión cuando Joe llega a la sala.
Sonreí agachando mi mirada cuando pasó con una linda sonrisa y se sentó al lado de Nick. Al levantar mi mirada ahí estaba nuevamente la fría mirada de Kevin.
- Permiso –Dijo secamente, se puso de pie y desapareció en las escaleras.
- ¿Le pasa algo? –Preguntó Joe.
- Ni idea, desde hace rato que está así –Contestó Nick con si mirada fija en la pantalla del televisor.
Joe me miró por detrás de la espalda de Nick, solo respondió con una mirada nerviosa.
La tarde pasó, me quedé a cenar, admito que la familia era un amor, aún no entiendo el hecho de que Nick no me hubiese presentado desde un principio.
Resulta que Nick y yo ya nos conocíamos hace bastante tiempo, pero yo no estaba en el mismo colegio que el, por lo que se nos hacía difícil vernos seguido, claro, todo cambió desde hace pocos días atrás, cuando mis padres habían decidido cambiarme a su colegio, para ambos era una idea fantástica.
Al terminar la cena Nick prometió en irme a dejar a mi casa. Tomé mis cosas, me despedí de todos y salimos de la casa, el lugar estaba oscuro.
- ¿Tienes miedo? –Preguntó Nick al ver mi expresión de desagrado al ir caminando por un pasaje en su total oscuridad.
- Algo, sabes que soy miedosa –Sonreí mirando hacia el frente.
- Tranquila, pronto estarás en casa –Dijo al mismo tiempo en que rodeaba mi cintura con un brazo y me apegaba a su cuerpo.
Caminamos en silencio por la oscuridad, al llegar a la reja de mi casa ambos notamos que no había nadie, todas las luces estaban apagadas.
- Gracias por la cena –sonreí abriendo la reja con mi llave.
- No hay de qué, podrías ir mas seguido –Dijo sonriendo ocultando sus manos en los bolsillos de su chaqueta.
- Que tengas buenas noches –Entré y comencé a cerrar la reja.
- Oye, alto –Dijo deteniendo la reja.
- ¿Qué? –sonreí.
- ¿No me dejarás pasar? –Arqueó una ceja.
- No… ¿Qué no ves que no hay nadie y de que ya es tarde? –Dije seria.
Sin decir anda empujó la reja hacia delante y la cerró luego de haber entrado.
- Oye ¿Qué haces? –Dije cruzando de brazos.
- Pasaré solo un rato –Dijo tranquilo, caminado hacia la puerta de mi casa.
Sin poder creer lo que hacía me designé a abrir la puerta y a dejarlo entrar.
Prendí la luz y pude ver a Nick como se quitaba la chaqueta y la tiraba en un sofá. Caminó hacia mí, tomó de mi cintura y me apegó a su cuerpo. Me quedé inmóvil, sentí su respiración cerca de mi cuello y en menos de 3 segundos sus labios me proporcionaban delicados besos, apoyó su mano en la pared buscando el interruptor de la luz hasta hallarlo y dejarnos en plena oscuridad.
- Nick, detente –Traté de empujarlo hacia delante, peor no funcionó.
No pude resistirme más, busqué sus labios y lo besé delicadamente. Me separó de el, tomó mi mano y me condujo hasta un sillón, me tiró sobre el y se sentó a mi lado. Comenzamos a besarnos sin control, era tanta la presión que hacia sobre mis labios que lo separé de mi y me recosté sobre el sillón, agarré de su corbata y lo atraje hacia mí.
Comenzamos a besarnos nuevamente, mientras sentía sus suaves manos subían por debajo de mi polera, mediante que mas subía mi polera igual lo hacía.
Su exquisita lengua comenzaba a jugar con la mía y no sabían cuando amaba que Nick hiciera eso, trasladé mis manos desde su espalda hasta el nudo de su corbata y lo tiré hasta lograr deshacerlo, desabotoné sus primeros botones. Solo quería seguir, pero todo quedó hasta ahí cuando mi celular comenzó a sonar. El susto que me provocó el sonido de este que tiré a Nick bruscamente hacia atrás, me puse de pie y corrí hacia el celular que estaba sobre una mesita, lo tomé y contesté rápidamente cuando vi que el número era de mi madre.
Mientras escuchaba a mi mamá hablar y balbucear cosas que no eran de mi interés miraba a Nick que sostenía una seria mirada, no se arregló ni nada, supuse que estaba esperando a que colgara y volviera con el.
- Si mamá, no le abro la puerta a nadie –dije ya cansada de tanta charla, claro, como si tuviera 5 años.
Colgué la llamada y miré a Nick que sonrió.
- Ven… -susurró dándole pequeños golpecitos al sillón.
- Lo siento, tendrás que irte –dije seria- Mi mamá estará aquí en unos segundos, está a pocas cuadras de aquí, le dije que estaba sola.
Nick me miró de mal gusto.
- Lo siento. –Dije fría.
No respondió nada, se arregló, tomó su chaqueta y se me acercó.
- Nos vemos mañana –susurró sobre mis labios.
- Claro –sonreí y terminé dándole un lento beso.
Cap.5
Mientras escuchaba a mi mamá hablar y balbucear cosas que no eran de mi interés miraba a Nick que sostenía una seria mirada, no se arregló ni nada, supuse que estaba esperando a que colgara y volviera con el.
- Si mamá, no le abro la puerta a nadie –dije ya cansada de tanta charla, claro, como si tuviera 5 años.
Colgué la llamada y miré a Nick que sonrió.
- Ven… -susurró dándole pequeños golpecitos al sillón.
- Lo siento, tendrás que irte –dije seria- Mi mamá estará aquí en unos segundos, está a pocas cuadras de aquí, le dije que estaba sola.
Nick me miró de mal gusto.
- Lo siento. –Dije fría.
No respondió nada, se arregló, tomó su chaqueta y se me acercó.
- Nos vemos mañana –susurró sobre mis labios.
- Claro –sonreí y terminé dándole un lento beso.
Nick se fue, subí rápidamente las escaleras y corrí a la ventana de mi pieza que daba hacia la calle, Nick aún seguía ahí, al otro lado de la reja ya, sus manos escondidas en los bolsillos de la chaqueta y tenía la mirada fijada en mí.
Le dije adiós con una mano, Nick solo sonrió, lo vi tirar un beso, voltearse y comenzar a caminar en dirección hacia su casa.
Me acosté enseguida, solo quería que fuera ya de otro día y poder encontrarme con Nick.
Al día siguiente me levanté con ánimos, me vestí con lo mejor, corrí hacia un espejo, dejé mi pelo ondulado por la trenza cayera y me puse un cintillo delgado que nunca usaba.
Al llegar al colegio Nick ya había llegado, nos sentamos juntos, tal como el día anterior, solo quería estar con el, pero admito que esta vez fue algo incómodo, se la pasó todas las clases refugiado en mi cuello y los profesores lo notaron, al parecer todo el colegio estaba sorprendido, Nick me contó que siempre lo habían visto como un chico tímido, pero ya sabía bien que no lo era.
Al término de las clases Nick dijo que lo esperara, no tengo idea a donde había ido. Tomé mis cuadernos, mi morral y salí de la sala, fue una sorpresa cuando vi a Joe apegado a la pared fuera de la sala y cruzado de brazos.
- Ya comenzaba a pensar que no querías salir de esa sala –Dijo mirándome con ojos brillantes.
- ¿Qué haces aquí? –Sonreí.
- Venía por ti, veo que Nick se fue –Quitó mi morral de mi hombro y lo tomó.
- De hecho no –Dije quitándole mi morral- Ni idea a donde fue a Nick, pero me dijo que lo esperara, irá a dejarme a casa –Dije con voz inocente.
- ¿Por qué no vienes conmigo? Por favor, luego le inventarás una excusa a Nick –Me rogó.
- No puedo, de verdad lo siento, me gustaría ir contigo, pero no quiero dejar a Nick plantado, sería feo –Dije de pocos ánimos.
- Angee, te lo ruego –El tono de su voz era serio.
Miré hacia los lados asegurándome de que Nick no estuviera cerca, miré a Joe y le tiré mi morral pesado por los libros y cuadernos.
Joe solo sonrió. Caminamos apurados por los pasillos, Nick podría vernos, así que nos preocupamos de salir lo antes posible, caminamos hasta su casa, Joe me había convencido en luego decirle a Nick que lo esperé mucho y Joe me había ofrecido llevarme hasta su casa para luego vernos.
Al llegar a la casa noté que estaba vacía.
- ¿Y Kevin? –Pregunté entrando a su pieza.
- Tiene universidad, sale mas tarde –Lo escuché decir detrás de mí mientras cerraba la puerta.
Me volteé para mirarlo, pero rápidamente Joe me tomó de la cintura, me apegó a su cuerpo y pegó su frente contra la mía, cerró los ojos y lo sentí suspirar.
- Joe ¿Qué haces? –Dije nerviosa.
Condujo un dedo hasta mis labios y me hizo callar, enseguida llevó sus manos nuevamente a mi cintura y besó mis labios.
Entrelacé mis dedos en su sedoso cabezo, logrando que el beso fuese mas profundo.
Subió delicadamente sus manos por debajo de mi polera, mientras al mismo tiempo comenzamos a caminar sin detener el beso, tropecé con la cama y caímos en ella.
Puse mis manos en sus hombres debajo de su chaqueta y la deslicé hacia atrás.
El mismo terminó tirándola al suelo y al despegarse un poco de mi cuerpo sentí el aire sobre mi vientre, mi polera solo cubría mis pechos. Volvió a recostarse sobre mí, volviendo a esos besos sin control… Comencé a subir su polera, solo quería sentir su piel…
- ¿¡Joe estás en casa!? –oímos exclamar, mientras unos pasos fuertes se aproximaban hacia la habitación.
Tiré a Joe hacia un lado, me puse de pie, arreglé mi polera y caminé hacia la ventana, Joe se arregló y prendió la tele.
- Oye, volví temprano –Dijo Kevin al tiempo que entraba a la habitación.
M volteé simulando ser “sorprendida”
- Pensé que estabas solo –Dijo frío y serio, sin quitarme la vista de encima- Hola Angee.
- Hola –saludé con una sonrisa nerviosa.
- ¿Qué hacen aquí los dos solos? ¿Y Nick? –Preguntó casi molesto.
Cap.6
- Nick no está –Dijo Joe cortante.- Si eso veo –Dijo en un tono desagradable. Kevin.Escuchamos como la puerta de entrada del primer piso sonaba estrepitosamente. Unos pasos pesados subían por las escaleras, sonaban llenos de furia y rabia. Nick entró a la habitación.- ¡Angee! –Exclamó con la cara transformada. - Nick –murmuré nerviosa- Quería darte una sorpresa, Joe… ofreció en traerme hasta a casa, desapareciste de la nada y te demoraste más de 15 minutos en llegar a la sala, pensé que me habías dejado sola –Dije con argumentos firmes, no estaba mintiendo.- Angee, no sabes como lo siento –Caminó hacia mí y tomó mis manos.- Nick ¿Tu eres estúpido? –Preguntó Kevin.Nick se volteó hacia el.- ¿De que hablas? –Preguntó Nick inocentemente.- Nada, luego hablamos.Fueron las últimas palabras de Kevin, salió de la habitación y lo sentimos entrar a su habitación.- ¿Saben que es lo que le pasa conmigo? –Dijo Nick arqueando una ceja.- No, ni idea –Dijo Joe cruzado de brazos- Es mejor que bajemos. Salimos de la habitación de Joe y bajamos hacia la sala principal de la casa de los chicos. - y… ¿Dónde habías ido? –Dije tomando un sorbo del jugo de naranja que Nick me había ofrecido.- Lo siento, le debía un trabajo atrasado al profesor de Lenguaje, comenzó con una charla enorme, traté de dejarle el tema cortado, pero no me dejaba ir –Me miró con ternura- y aprovechó de preguntar si eras mi novia –Sonrió.Miré el suelo sonrojada y al volver a levantar la vista me encontré con la fija mirada de Joe que se encontraba detrás de la espalda de Nick.- Pero… no lo somos –susurré.- Quizás si, quizás no –Dijo Nick.Joe sonrió victorioso al ver lo nerviosa que me tenía.- Discúlpenme, necesito… ir al baño.Fueron mis últimas palabras, corrí por las escaleras, solo quería entrar al baño y tomar un poco de aire a solas.En mi caminata hacia el baño, una de las puertas se abrió, me detuve al ver a Kevin sin moverme ni un solo músculo al frente de mí.- Las calladitas son las peores ¿Sabías? –Sonrió cruzándose de brazos y se apoyó en el umbral de la habitación.- ¿Perdón? –Arqueé una ceja.- Si, supongo que sabes a lo que me refiero.- Creo –Me crucé de brazos.- ¿Quién te crees para hablarme así? Ni si quiera me conoces –Me acerqué a el.- Creo que con solo verte pude nota que clase de mujer eres –Dijo cerca de mi.- A ver… ¿Qué tipo? –Parecía como si estuviéramos en un desafío.- Quizás… te gustan los juegos. –Comenzó a acercarse más y más.- Puede ser –Dije seria.Me tomó bruscamente de un brazo.- Juega con quien quieras pero menos con mis hermanos –Dijo serio.Mientras más pronunciaba palabras nuestras narices de apoco rozaban.Cerré los ojos y sentí como sus labios tocaban los míos, llevándonos a un suave y delicado beso.Sus fuertes manos me tenías apegada a su cuerpo… y como el decía que me gustaba jugar lo tiré hacia atrás.- Quédate con el gusto –Sonreí.Solo sonrió y luego volvió a esa seria mirada, me puse seria.- Nunca vuelvas a hacerlo –susurré.- Tu me dejaste –Dijo serio.- Yo solo venía al año, me largo de aquí –Dije molesta.Me di media vuelta y me dirigí al baño, al cerrar la puerta de este me deslicé en ella hasta llegar al suelo, abrasé mis piernas y me mordí el labio inferior… ¿Qué era lo que estaba haciendo?
Cap.7
Me quedé sentada por no se cuanto tiempo, hasta que tocaron la puerta del baño.
- Angee… ¿Estás bien? –Era Nick.
- Eh… si –Me puse de pie- Salgo en un segundo.
Largué la llave del agua y me mojé la cara, me hacía falta refrescarme un poco.
Al abrir la puerta del baño Nick se encontraba al frente de mí, ni si quiera alcancé a pestañear cuando mi tiró hacia el interior del baño, entró en el y cerró la puerta con seguro.
- ¿Qué haces? –Pregunté nerviosa.
- Solo quiero pasar un rato a solas contigo –Susurró sobre mis labios, pero aún sin besarlos.
- Nick, es mejor que volvamos abajo –Lo alejé de mi.
- Joe y Kevin saldrán a comprar –Sonrió.
- Los acompañaremos –sonreí- Me falta un poco de aire.
Traté de esquivar su mirada molesta por mi actitud y traté de abrir la puerta, pero me tomó de un brazo y me apegó a su cuerpo.
- Por favor no, ahora no –sollocé.
- ¿Por qué no? Estamos solos –Se refugió en mi cuello y comenzó con una serie de besos que lograban dejarme agitada.
Sin besarme en los labios llevó sus traviesas manos al borde de mi polera y comenzó a subirla.
Me quedé inmóvil y no dije ni una sola palabra, terminó por sacar mi polera y la tiró a un rincón del baño.
Me quedó mirando con una tierna sonrisa en los labios, definitivamente me había ganado, tomé su cara con ambas manos y lo atraje hacia mí.
Sus besos me enloquecían, eran besos totalmente rápidos y apasionados sin control. Me tiró contra la fría pared, lo tomé de la polera para que volviera a mis labios. Sus tibias manos recorrían todo mi vientre o subían por mis brazos hasta llegar a mis hombros.
Apoyó ambos brazos en la pared dejándome “acorralada” y así me dio el paso para que pusiera levantar su polera hasta lograr quitarla por completo del camino.
Me quedé mirándolo, este chico quería matarme, sus fuertes brazos me apegaron a el.
Respiré agitada, levanté la vista para mirarlo y lo vi sonreír. Volvió a atacar mis labios, el sentir su lengua jugar delicadamente con la mía provocaba que quisiera más de el y su suave piel comenzaba a colocarse húmeda producto al calor de ambos cuerpos.
Mientras seguíamos besándonos y yo recorría toda su espalda con mis manos sentí como Nick comenzaba a jugar con el broche de mi pantalón.
Ahora sus labios estaban en mi cuello y al parecer seguirían bajando… Se separó de mí y al verme me quedó mirando casi asustado.
- ¿Qué pasa? –Dije seria.
- Angee, tu nariz… estás sangrando –dijo preocupado.
Me llevé una mano a la nariz y volví a alejarla para poder mirarla, era verdad, estaba sangrando de nariz.
- Ven es mejor que me acompañes –Dijo serio.
Volvimos a colocarnos nuestras remeras y me hizo esperarlo en su habitación, al volver llegó con papel servilleta y me lo entregó.
- ¿Estás bien? –Dijo preocupado.
- Si, gracias, es… primera vez que me pasa –dije asustada.
Nos quedamos en silencio por un momento, dejé de sangrar en pocos segundos y ya me sentí mas aliviada, al parecer Nick igual, lo había dejado lo suficientemente preocupado para que volviera a besarme o algo.
- ¿Quieres… volver a casa? –Preguntó con la cabeza agachada.
- Si, estaría bien –Me puse de pie- No me siento… muy bien que digamos.
- ¿Estarás sola? –Arqueó una ceja.
- Supongo, mi madre trabaja y ya sabes que mi padre salió por trabajos ya hace dos meses –Dije tomando mi chaqueta.
- No dejaré que te quedes sola, imagínate que llegara a pasarte algo –Dijo serio.
- Tranquilo –sonreí- estaré bien, solo sangré un poco, a cualquiera le puede pasar –Traté de relajarlo un poco.
- Ese es el punto Angee, no todos sangran de la nada –Dijo en un tono frío.
- Entonces… ¿Qué propones? –Dije seria- Oye, de verdad… no te preocupes, si llegara a pasar de nuevo… llamo a algún médico.
Nick insistió en todo el camino a casa en quedarse conmigo en casa, pero solo quería descansar, andaba un poco mareada y estar sola me ayudaría a reflexionar con lo que estaba pasando respecto a los hermanitos.
Me quedé sola en casa, tiré las sábanas de mi cama hacia atrás y me acosté. En pocos segundos el sueño me venció.
Cap.8
Desperté por el molesto sonido del teléfono, la casa estaba en plena oscuridad, mi madre aún no había llegado. Me levanté de pocos ánimos y caminé a paso pesado hacia el teléfono.
- ¿Diga? –Dije aún con los ojos cerrados cuando contesté la llamada.
- ¿Angee? Soy yo… Joe –Dijeron desde el otro lado.
- Ah, Hola –Dije despertándome.
- ¿Cómo estás? Supe lo que te pasó –Sonaba preocupado.
- Estoy bien gracias, le dije a Nick que no armara escándalo, solo sangré un poco, nada grave.
- Que bien… ¿Estás sola aún?
- Eh... no, mi mamá llego hace unos minutos atrás –Mentí, sabía que si decía que estaba sola sería capaz de llegar en unos segundos.
- Que bien, entonces… me alegro de que ya estés mejor –Sonó animado.
- Si, gracias.
- Bueno… nos vemos mañana en el colegio.
- Claro.
Nos despedimos y cortamos la llamada, de verdad no me sentía lo suficientemente bien como para ir al colegio, era como si me decayera mas y más.
Al día siguiente me dejaron faltar a clases, así que pude dormir hasta la hora que yo quisiera.
Admito que me sentía mejor, al despertar me duché para despejarme un poco del bochorno.
Estaba sola nuevamente, mi madre no se la pasaba mucho en casa por su trabajo. Estaba preparando un rico desayuno para darme un gusto, cuando suena el timbre de la casa.
Al abrir la puerta me sorprendí al ver a Joe muy sonriente.
- ¿Tu que haces aquí? –Sonreí sin darle el paso pata entrar.
- Me sorprende que lo preguntes, supe no habías faltado y decidí venir a verte.
- ¿Te corriste de las clases? –Arqueé una ceja.
- prefiero decir que… Preferí venir a ver como estabas –Sonrió.
- Claro –reí suavecito y lo dejé entrar.
Me acompañó en mi desayuno, luego subimos a mi cuarto, nos estiramos en mi cama y prendimos la televisión.
- Te ves bien –Se acomodó en el acolchado para encontrar mi mirada.
- Si, eso creo, me siento bien –Susurré.
Acarició mi mejilla suavemente con la yema de sus dedos, logró que me sonrojara un poco y agachara mi cabeza. Al levantarla Seguía con esa tierna mirada y una leve sonrisa.
- Es increíble que… te conozca hace solo unos días y me tengas completamente loco. –Dijo sonriente y se mordió el labio inferior.
No resistí, llevé una de mis manos hasta su suave cuello y lo atraje hacia mí, al comienzo era uno de los besos mas tiernos que pude haber dado, su mano sostenía mi cadera y la mía aún seguía en su cuello. El beso de a poco comenzó a tomar velocidad, me recosté sin despegarme de sus labios y de a poco Joe comenzó a subirse sobre mí. Ahora sus manos empezaban a subir por debajo de mi polera, al parecer todo era muy lento y ya no quería que fuera así, bastó una sola vuelta y ahora yo estaba sobre el. Me senté sobre su cadera, tiré del nudo de la corbata hasta lograr deshacerlo, enseguida comencé a desabrochar los botones de su camisa con desesperación, la quería fuera ahora. Cuando ya estaba desabrochada por completo y antes de quitarla del camino, comencé besar su pecho, produciendo que Joe soltara pequeños y suaves gemidos, cosa que me descontroló. Llegué a su cuello y así subí a sus labios.
Mi polera y su camisa ya eran parte del suelo, el contacto de su piel con la mía solo provocaba querer mas de el… sus fuertes manos recorriendo mi espalda y su delicada lengua tratando de derrotar a la mía con furia.
Ahora el estaba sobre mi, se arrodilló en la cama, rodeando mi cintura con sus piernas, sonrió con ternura y comenzó a jugar con el cierre de mi pantalón.
Antes de volver a mis labios, puso ambas manos en mi cintura y comenzó con una serie de besos desde mi obligo y comenzó a subir, no me dejó otra opción que gemir de placer.
Nuevamente nos besamos sin control y mientras enredaba mis dedos en su cabello sentía como mis pantalones iban bajando cada vez más.
Sin quedarme atrás con desesperación desabroché los suyos, con ambas manos tomé el borde del pantalón y los deslicé hacia abajo.
No nos quedaba nada más que la ropa interior en nuestros cuerpos.
Separó mis piernas y terminé haciéndole una llave en su cintura.
Primera vez que llegaba a esto con un muchacho, creo que nunca lo hubiese hecho, pero con Joe era totalmente diferente.
Sus manos me tocaban por completo y la curiosidad de saber hasta donde podríamos llegar me mataba.
El solo escuchar sus suaves gemidos me hacían desearlo más… Sus labios bajan por mi cuello y seguían más y más abajo, hasta que ambos terminamos dando un salto por el sonido molesto del teléfono.
Lo separé un poco de mí y lo miré a los ojos.
- Déjalo para después –Dijo jadeante y con los ojos cerrados.
- ¿Y si es algo importante? –Soné agitada.
- Después –insistió.
Solo hice caso, el teléfono sonó y sonó, hasta que la contestadora hizo lo suyo.
Sin prestarle mucha atención a la contestadora, seguimos besándonos, mientras sus manos bajaban los breteles de mi bracier.
“Angee, espero que estés bien, estoy a tan solo unas casas de la tuya, estoy ahí en segundos” Era Nick.
Cap.9
- ¿No le vas a abrir verdad? –Dijo con una sonrisita en los labios.
- Supongo que si –Dije triste.
- Por favor, estábamos juntos ahora, no quiero interrupciones –Dijo al mismo tiempo que comenzaba a besar mi cuello y no me dejaba concentrarme cada vez que su exquisita lengua hacía contacto con mi piel.
- Es que… -Fui interrumpida por el timbre.
- Ya está aquí –dijo serio.
Desilusionado se paró y comenzó a buscar su ropa.
Miré por la ventana sin que Nick se diera cuenta y ahí estaba, esperando con su mochila al hombro y su chaqueta entre los brazos. Me llené de angustia al pensar en lo que iba a hacer, pero estaba decidida en quedarme con Joe.
Entré al baño donde Joe se había metido para esconderse, estaba poniéndose los pantalones… sonreí para mis adentros, cerré la puerta y caminé hacia el… subí suavemente mis manos por su espalda aún descubierta y llegué hasta sus hombros.
- No abriré –Susurré.
Inmediatamente se giró para mirarme.
- Oye, enserio… de verdad, disculpa si me coloqué insoportable, no te estoy obligando a nada –sonrió y acarició mi mejilla.
- No Joe, yo… quiero estar contigo –sonreí y agaché mi cabeza, estaba roja como un tomate.
Suavemente posó una de sus manos en mi mentón y me levantó la cara para que quedáramos mirándonos a los ojos.
- Creo que es imposible explicar lo mucho que te quiero si tan solo te conozco hace poco –Dijo con los ojos cerrados apoyando su frente en la mía.
Nos abrazamos y creo que hasta pude sentir todo su cariño en ese abrazo.
Todo esto era increíble, era como si ambos estuviésemos hechizados o algo.
Sus manos se posaron en mi cintura y comenzamos a besarnos con desesperación, de nuevos nuestras lenguas se encontraban en una competencia por saber quien era la más rápida y ágil. Acaricié su pecho desnudo recorriéndolo todo como si fuera la última vez que lo haría.
Sus manos recorrían mi cuerpo por completo y se detuvieron el encontrarse con el suave género de mi bracier.
Separamos nuestros labios y lo miré algo nerviosa.
- No quiero obligarte a hacer algo que no quieras Angee –Susurró con ternura.
- No Joe… yo… quiero… estar contigo –Susurré sonrojada.
Volvimos a besarnos sin control… caminamos hacia la pared más cercana y me apoyó en ella sin dejarme escapatoria… bajó por mi cuello dándome pausados y húmedos besos… llegó a la altura de mis pechos y sentí como sus manos bajan los breteles de mi bracier.
Tomé el borde de sus pantalones ya desabrochados y comencé a bajarlos.
El timbre sonó un par de veces más y esas veces sentía que era lo peor que podía estar haciendo, de verdad… me sentía mal, pero necesitaba a Joe mas que nunca… era como si toda mi vida lo hubiese estado esperando a el.
El agua de la ducha se largó… ambos en ropa interior nos metimos en ella… dejamos el agua correr por nuestros cuerpos… mientras jugábamos besándonos y sin dejar de tocarnos.
Sus manos subían y bajan por mi espalda mientras el broche del bracier no le daba todo el espacio que el quería… Lo sentí jugar durante ratos con el, no lograba quitarlo, hasta que por fin sentí como ya no había nada más que sus manos en mi espalda. Mientras los besos no cesaban quitó mi bracier y nos alejamos un poco… Con la yema de sus dedos acarició mi piel.
Tomó de mi cabello y me tiró delicadamente hacia atrás, para así besar mi cuello y bajar por mi pecho. Gemí suave tratando de controlarme y no gritar producto a lo que Joe causaba en mí. Bajé mis manos hacia su cintura y comencé a jugar con el elástico de su boxer sin saber muy bien lo que hacía… pero lo único que sabía en estos momentos, es que quería más de lo que me imaginaba a Joe.
Cap.10
Solo podía sentir sus manos deslizarse desde mis hombros hasta mis caderas, hacer presión en mi cuerpo con el suyo y jugar con el elástico de la única prenda que quedaba en mi cuerpo.
De apoco sentí como quería deshacerse de ella y comenzaba a deslizarla suavemente hacia abajo…
- Alto –Susurré agitada sobre sus labios y sostuve su mano con la mía.
- ¿Pasa algo? –Dijo jadeante.
- Joe… yo… -Agaché la mirada- Como lo siento… no creo estar… -Lo miré con ojos húmedos.
- Tranquila –Dijo calmado y besó mi frente- Dije que no… habían presiones –sonrió.
Suspiré al ver que Joe podía ser una de las personas más compresivas que podría conocer. Lo abrasé con fuerzas y el devolvió el abrazo. Dejamos que el agua nos cayera encima mientras los pensamientos iban y volvían a mi cabeza.
Salimos de la ducha… Nos secamos con unas toallas y tuve que buscar algún buzo de mi padre para pasárselo. Se nos olvidaba el hecho de que nos habíamos metido con ropa interior.
Al entrar a mi habitación, me quedé en el umbral de la puerta, viendo como secaba su pelo con una toalla. Estaba envuelto de la cintura para abajo, de su espalda aún caían gotas que me recordaban esos besos y caricias que hace poco nos estábamos dando dentro de la ducha.
- Ten –dije entregándole los pantalones.
- Oh, gracias –sonrió.
Me puse unos shorts de pijama y una polera sin mangas… Joe se quedó sin camisa, nos metimos en las sábanas y aprovechamos de tomar un poco de energía durmiendo.
Desperté con el sol que ya quería desaparecer, recostada de uno de los hombros de Joe y mi mano puesta sobre su pecho. El aún dormía profundamente y en sus labios se dibujaba una leve sonrisa.
Miré la hora en el reloj de mi velador… eran las 17:50, mi madre llegaría pronto, así que mejor que Joe se fuera.
- Joe, despierta –sacudí su brazo.
Costó para que despertara, cuando lo hizo, me ofreció acompañarlo a casa, el más tarde me vendría a dejar. Sin pensarlo acepté.
Al llegar a su casa no había nadie, me sorprendió un poco, ni si quiera estaban sus padres.
Subimos a su habitación y apenas entré, Joe me tomó de la cintura, me apegó a una pared y comenzamos a besarnos apasionadamente en los labios, enseguida sus tibias manos fueron subiendo por debajo de mi polera… al parecer ambos habíamos cobrado las energías que habíamos perdido hace unas horas atrás.
- ¡Já! ¡Así era como los quería pillar!
Al escuchar esas palabras nos separamos en menos de unos segundos y miramos hacia la puerta. Kevin, quien lucía con una amplia sonrisa ganadora y cruzado de brazos apoyado ene. Umbral de la habitación.
- Kevin, yo… esto no… -Tartamudeó Joe.
Me quedé en silencio mirando con grandes ojos.
- No te sorprendas Angee ¿Vez de lo que te hablaba el otro día? –Dijo muy firme.
- ¿Hablaron? –Joe arqueó una ceja.
- No mucho… dijo algunas cosas, nada más… cosas que a el no le importan –Me defendí y me crucé de brazos- Ahora que esperas… corre, ve y dile a Nick todo lo que viste ¿No es eso lo que quieres hacer? –Dije molesta.
- Quizás si, quizás no, pero no soy tan mala persona y no soy mala clase para hacer algo así… o quizás si, para que abra bien los ojos de una vez –Dijo enojado.
- Kevin, por favor… quédate callado, no le digas nada a Nick –rogó Joe.
- Eso depende de ustedes –Sonrió.
- ¿A que te refieres? –Preguntó Joe.
- No pueden ni si quiera hablarse, ni nada, ni si quiera… un simple beso en la mejilla, eso basta, Nick no sabrá nada –No dejó de sonreír en ni un momento.
Cap.11
2 meses… 2 largos meses en los que solo pude pensar en una sola persona, Joe.
Las cosas entre Nick y yo iban de mal en peor, yo lo quería mucho, pero no par que tuviéramos algo serio. El me quería mas de lo que yo a el y en cualquier momento me pediría ser su novia… serían palabras desperdiciadas y me dolería darle un no como respuesta, sabía que cometería el error mas grande mi vida dándole un si.
Era un día viernes por la tarde, estábamos estirados en la cama de su habitación viendo tv.
- ¿Sabías que te quiero? –Susurró sobre mi cuello.
- Yo igual –dije fría.
Separó sus labios de mi cuello y se acomodó sentándose un poco en la cama para poder verme.
- Has estado rara este último tiempo –Clavó la mirada en mi.
- No lo sé, me siento igual –deslicé mi mirada hacia la pantalla nuevamente.
- Angee, mírame –Doblo delicadamente mi cabeza con su mano derecha- No eres la misma de siempre… ¿Te sucede algo conmigo?
- No eres tu –Dije fría.
- ¿Entonces quien? –Pareció molestarse.
- Yo… por favor, no sigas con interrogaciones, no estoy para eso.
Mis ultimas palabras, quité su mano de mi mejilla y apoyé nuevamente mi cabeza en su hombro… parecía muerta con vida, mi piel pálida, seria como nunca y mi voz podía congelar un estadio repleto de personas.
- Angee… ¿Qué te pasó en el brazo? –lo escuché susurrar.
- Nada –No presté atención.
Volvió a sentarse y me tomó del brazo, levantó la manga de mi polera y claro… tenía los brazos morados… como si me hubieran pegados mil patadas en el suelo o como si me hubiese caído de las escaleras.
- Yo… yo… no tengo idea –Dije alterada, nunca había puesto atención a mis brazos.
- Angee… Dime quien te hizo esto –Dijo mas serio que nunca, con una mirada preocupada.
- Te juro que nadie, no tengo idea –Sollocé.
- Júramelo Angee –Dijo serio.
- Lo juro ¿Cómo no me crees? Si alguien me hubiese hecho esto yo... no se que es lo que pasa.
Sin esperarlo me besó en los labios, cerré los ojos tratando de disfrutar sus calurosos besos… Caí hacia atrás y de a poco lo sentí colocarse sobre mí.
Su lengua con desesperación buscaba a la mía para enfrentarla a un duelo.
Enredé mis dedos en el rizado cabello de Nick haciendo que el beso fuera más profundo.
Necesitaba Tanto, necesitaba tanto los besos de Joe… que perdí la memoria de con quien estaba. Tomé sus manos y las subí por debajo de mi remera… Sus húmedos besos bajaron hacia mi cuello. Podía sentir su lengua tocar mi piel y eso hacía retorcerme por completo… agarré las sábanas del acolchado y las arrugué por completo.
Mediante bajaba se encontró con el primer botón de mi camisa manga corta… llevó sus tibias manos hasta el y lo desabrochó.
Recorrí sus pectorales bien marcados con mis manos deseosas de quitarle la polera color blanca.
Tomó delicadamente una de mis piernas y la llevó hacia su cintura, no bastó para que ambas de mis piernas lo tuvieran amarrado a mi cuerpo.
- Te amo –Dijo mientras besaba mi pecho descubierto.
Me quedaron dando vuelta las palabras…
- Igual te amo… Joe –Susurré con los ojos cerrados.
- ¿¡Que!? –Exclamó alejándose de un salto- ¿Joe?
- ¡Joe! Paso por la puerta y… nos vio Nick –Dije nerviosa poniéndome de pie.
Nick miró hacia atrás y cerró la puerta.
- Lo siento –Dijo casi rojo como un tomate- ¿Volvemos a lo nuestro? –Sonrió seductoramente.
Se acercó a mi, se quitó la polera y me apegó a su cuerpo… ¿¡Desde cuando que Nick es así!? Este chico me va a matar de un infarto al corazón.
Cap.12
¡Dios! “No te le acerques” era lo que decía mi mente una y otea vez, pero claro… la mente no le ganaba a mis hormonas a mil por hora.
- Yo… yo… no creo que sea… lo indicado –Dije avanzando hacia atrás a medida que el se me acercaba.
- Angee… por favor –dijo lo suficientemente cerca de mí y pegó sus labios a mi cuello.
Así comenzó con una serie de besos mortales y en cada vez que sentía su suave lengua tocar mi piel me iba quedando sin aire.
- ¡Está bien! ¡Tú ganas! –Dije jadeante.
Tomé la cara de Nick con ambas manos y lo atraje hasta mis labios, sabía que no resistiría ni un segundo más.
Mis manos subían y bajaban desesperadas por el abdomen descubierto de Nick y las suyas se entretenían desabrochando mi camisa.
Mi piel ardía más y más con cada contacto de sus manos sobre ella… Era increíble lo que Nick causaba en mí, era algo sin explicación… como si me controlara o algo parecido.
Me apegó contra una pared… mientras una de sus traviesas manos subía por una de mis piernas y la masajeaba por completo. Terminé levantándola y llevándola hacia su cadera y amarrarlo a mi cuerpo. Se le hacía mas fácil tocarme al estar solo en falda… mi tan apreciada falda rosada que siempre usaba.
Subí mis manos hacia su cabellera ya desordenada y enredé mis dedos en ella… así podía profundizar el beso y además darle el espacio a sus manos sedientas de mi cuerpo.
Su lengua buscaba a la mía para un reencuentro fatal… ambas luchaban por saber quien era la más fuerte. Era una de las cosas que lograban descontrolarme. Con todas mis fuerzas, tiré a Nick hacia un punto donde sabría que caería en la cama, gateé hacia el, lo tuve rodeado por mis manos y piernas, sin hacer contacto físico por un buen rato solo para hacerlo sufrir… me preocupé de solo agachar mi cabeza y comenzar a besar desde su ombligo y subir por sus pectorales tan bien trabajados… en camino hacia sus labios, arrastré mi labio inferior por su cuello… lo sentí gemir despacito y tiró su cara hacia atrás con los ojos cerrados dejándose llevar por el placer…
No resistió más y con sus fuertes manos me apegó a su cuerpo. Metió sus manos por debajo de mi camisa desabrochada por los hombros y la deslizó hacia atrás para poder quitarla.
Sus caricias y besos mataban… de ves en cuando se despegaba de mis labios y susurraba que me amaba… eran como mil golpes en mi corazón, sabía que esto de estar cada vez más lejos de Joe hacía que lo amara más… era ridículo y patético, pero así eran las cosas…
- Te amo –gimió una vez más cuando jugaba con el broche de mi bracier.
No aguanté más y me quité de encima.
- Que… que... ¿Qué pasa? –Dijo jadeante y asustado.
- Esto esta tan mal –Dije poniéndome de pie.
- ¿Por qué lo estaría? Ambos nos queremos y… -Lo interrumpí.
- ¡Ya basta! –Exclamé con los ojos cerrados y apreté mis puños- Quiero irme a casa, no me siento bien –sollocé.
Nick se puso de pie y me pasó mi camisa.
- ¿Qué hice mal? –susurró cuando la ponía sobre mis hombros.
- Nada Nick, eres excelente –musité cabizbaja- ya te dije que no eras tu, soy yo.
Abroché mi camisa, tomé mi chaqueta y bolso y lo miré.
- Nos vemos… no sé.
Mis últimas palabras y salí a toda carrera por las escaleras.
- ¡Angee, espera! –Lo escuché gritar detrás de mí.
Seguí corriendo, iba con los últimos peldaños con mi cabeza agachada cuando choco con alguien, al levantar mi cabeza… era Joe.
- ¿A dónde vas tan apurada? –Sonrió mostrándome esos perfectos dientes blancos.
Cap.13
Solo agaché la cabeza y sin decir nada abrí paso para salir de la casa.
- ¡Angee! –Nick venía a todo correr por las escaleras.
Abrí lo más rápido la puerta de la casa, pero me tomaron de un brazo.
- Nick quiere hablar contigo –Dijo esa voz masculina… Joe.
- No importa –susurré- quiero irme a casa y… cuidado con mis brazos –Me alejé de el.
- ¿Sucede algo? –Dijo levantando la manga de mi chaqueta- ¡Dios! ¿¡Nick te hizo esto!? –Exclamó alterado.
- ¡No! –Exclamé- no fue nadie, ni idea como me lo hice.
Nick llegó a nuestro lado.
- Yo no fui... ¿Cómo crees? –Dijo molesto, al parecer había escuchado.
- Escuchen, me quiero ir a casa, así que si quieren ponerse a alegar por algo que no me interesa, háganlo solos… me voy y no me sigan –Dije decidida.
Estaba enojada y pobre del que me siguiera, de hecho se los advertí a los dos, quería estar sola. Al llegar a casa, tiré mi pequeña cartera a lo lejos, corrí por las escaleras y me dejé caer en mi cama.
Abrí los ojos con un dolor de cabeza tremendo ¿Me había pasado algo? Para mí, hace poco había llegado a casa y ahora ya estaba casi de noche. Doblé la cabeza hacia el otro lado de mi cama y pegué un salto cuando vi a Joe durmiendo placidamente recostado mi lado. Agité su hombro suavemente tratando de despertarlo, hasta que de a poco comenzó a abrir los ojos.
- ¿Qué haces aquí? ¿Cuando llegaste? ¿Por qué ya es de noche? –Pregunté casi como un trabalenguas, rápido.
- Angee –Musitó mas serio que nunca y se sentó en la cama para verme- Te desmayaste.
- ¿¡Que!? –Exclamé alterada- ¡Nunca me eh desmayado! Ni si quiera sentí un mareo o algo –Dije seria.
- Ni idea, tu madre pensó que dormías, llegué a verte, me dejó entrar y traté de despertarte, pero no hubo caso –Dijo acariciando mi mejilla- ¿Y lo de tu brazo? Angee, me tienes preocupado –Dijo serio.
- Ni preguntes que es lo que le pasó a mis brazos, no tengo idea –Dije molesta y miré hacia un punto infinito.
- Lo sé, por eso es mejor que… consultemos un médico ¿Y lo de tu nariz el otro día?
- Oye, tranquilo, estoy bien –Sonreí dándole confianza- De verdad, me siento bien, quizás fue por la comida que comí en la mañana, eran… mariscos –Mentí.
- Está bien, espero que halla sido solo eso –Dijo serio.
Se me acercó suavemente y depositó un dulce beso en mis labios. Dios, como extrañaba tocar sus exquisitos labios, solo quería dejarme llevar y dejar que el controlara la situación, me estiré por completo en la cama y lo dejé que me besara cuantas veces quisiera, su lengua comenzaba a abrir paso para llegar a la mía… delicadamente jugaban enredándose, pero sin descontrolarse.
Sin recostarse sobre mi subió delicadamente una de sus manos por debajo de mi polera… acariciando mi piel suavemente… la yema de sus dedos lo ayudaban a recordar esas veces que nos besamos sin control.
- Te quiero Angee –Susurró sobre mis labios con los ojos cerrados.
- Igual yo… -sonreí y acaricié su mejilla.
- Debí suponerlo –Dijo una voz más en la habitación.
Nos separamos bruscamente y no alcancé ni a pestañar cuando vi a Nick cruzado de brazos en el umbral de mi habitación, mantenía una seria y triste en su rostro.
- Nick yo… -susurré sin negar
- Nick, esto es mi culpa –Dijo Joe poniéndose de pie- ¿Qué haces aquí?
- ¿Qué que hago aquí? Vengo a ver a mi novia, pero me la encuentro contigo. –Sollozó.
¿Qué? yo no era su novia.
- Nick nosotros… no somos novios –Dije cabizbaja.
- Lo sé, a eso venía… -Dijo serio y extendió su mano mostrándonos la mitad de un corazón y luego señalo su pecho, ahí estaba la otra mitad, colgando de una linda cadena color plata.
- Nick… no –Susurré con un nudo en la garganta y me acerqué a el, pero enseguida retrocedió dos pasos hacia atrás.
- Ya… no importa, no me sigas.
Fueron sus últimas palabras y salió corriendo, escuchamos sus pasos afligidos por las escaleras.
- ¡Nick! –Exclamé tratando de correr detrás de el, pero Joe me tomó de un brazo.
Cap.14
- Algún día tenía que enterarse –Dijo detrás de mí.
Joe tenía razón, Nick algún día de estos terminaría sabiéndolo todo, eran por las buenas o por las malas.
- Joe –Sollocé volteándome hacia el y lo abrasé.
- Tranquila, a mí ni querrá hablarme –Susurró y besó mí cabeza.
- Me siento tan mal, yo… no quería… -Sollocé.
Mi madre al poco rato subió a preguntar que lo que había pasado, le había “impactado” el hecho de que Nick hubiese salido corriendo, solo estuve que inventar una buena excusa, lo que costó bastante con todo el dolor y la culpa que sentía.
Así, pasaron los días, lentos, pero quizás mas tranquilos, me dolía el hecho de saber lo que había hecho con Nicholas, yo lo quería y mucho, pero… como había dicho Joe, algún día tenía que saberlo.
Estaba como de costumbre sola en casa… ya se estaba oscureciendo y solo quería ir a dormir, últimamente todo me estaba agotando, hasta subir las escaleras de mi casa… Un miedo me invadió, quizás algo me pasaba o quizás no… como sea. Estaba apunto de ir a acostarme, cuando el maldito sonido del timbre llamó tres veces.
Casi arrastrando mis pies llegué hasta la puerta, abrí sin preguntar quien era, bastante desconsiderada fui, ya estaba oscuro, cuando suspiro al ver a Joe con sus manos en los bolsillos y una inocente sonrisa en los labios.
- ¿Qué haces aquí a esa hora? –Musité dejándolo entrar antes de que contestara.
- Pasaba a verte, andaba cerca con unos amigos y… creí que sería lindo traerte una gran sorpresa con mi presencia –Dijo entre una risita.
- Claro… te faltó el ¡Sorpresa! –Agregué riendo.
- ¿Tu madre no está? –Dijo recorriendo la casa con su vista.
- No, salió, supongo que llegará tarde, papá está por llegar y anda en trámites –Dije orgullosa de que mi padre estuviera pronto en casa.
Subimos a mi habitación, nos recostamos en la cama y nos pusimos a mirar la TV como de costumbre…
- Joe –me volteé hacia el decidida de lo que iba a decir.
- ¿Si?
- Quiero… bueno que… los dos… -me sonrojé.
Son decir más, levanté la vista para mirarlo y suavemente se acercó a mi, me dejé llevar… me recosté sobre el acolchado y enseguida Joe se subió delicadamente sobre mi.
Nos besamos con ternura, hasta que sentí sus manos meterse por debajo de mi polera.
Se arrodilló en la cama rodeando mi cintura con sus piernas y comenzó a levantar mi polera hasta lograr quitarla por completo.
- Te echaba tanto de menos Angee –susurró acariciando mi vientre con la yema de sus dedos.
Solo sonreí, tomé el borde de su polera y la comencé a tirar hacia arriba… cerré los ojos sintiendo su piel con mis manos, logré mi objetivo, sacarla.
Nos sentamos los dos en la cama, mientras yo rodeaba su cintura con mis piernas.
Comenzamos con desenfrenados besos en los labios… su lengua estaba en una guerra con la mía a muerte… de ves en cuando mordía mi labio inferior y lo saboreaba lentamente… era de el… el lo sabía.
Tantos juegos que quedamos solo en nuestra ropa interior.
Masajeaba con delicadeza mis piernas y me tocaba con dulzura, producto a nuestras caricias gemíamos ambos despacito.
Arrastrando sus labios por mi piel, besó mis mejillas y bajó por mi cuello… sentí una de sus manos subir por mi espalda y tomar de mi cabello para así tirarme delicadamente hacia atrás y darle el espacio que el quisiera para besar mi pecho descubierto, caí nuevamente hacia atrás… así Joe pudo comenzar a besarme desde mi obligo en adelante, subiendo cada vez más… sin dejarme opción que gemir.
Volví a sentarme para besar sus dulces labios. Sus manos se deslizaban de arriba hacia abajo en mi espalda, pero había algo que le impedía el paso libre… mi bracier… Sentí a sus manos tomar del género y comenzar a jugar con el cierre para deshacerse pronto de el.
Antes de que lo quitara, lo empujé hacia delante para poder mirarlo.
- Joe… -susurré agitada.
- ¿Si? –Sonrió agitado y acarició mi mejilla.
- Esta es… mi… mi… -agaché mi cabeza sonrojada.
- Igual yo –sonrió con ternura- bueno, ya te lo he dicho, si te incomoda, lo entiendo.
- No… -susurré y lo miré a los ojos- Te necesito.
Volvimos a besarnos, nuestras lenguas estaban sin control… se enredaban y luchaban para saber quien era la mas fuerte.
- Te amo –Gemí con los ojos cerrados.
- Igual yo –susurró totalmente agitado.
Ya recostados y sin nada que cubriera nuestros cerré los ojos.
Se acomodó decidido entre mis piernas y fui suya… Gemí enterrando mis uñas en su espalda…
Calló exhausto en mi pecho que subía y bajaba rápidamente. Acaricié su cabello húmedo y besé su cuello.
- Nunca me dejes –Susurré con los ojos cerrados.
- Nunca podría dejarte –acarició y besó mis hombros.
Cap.15
Calló exhausto en mi pecho que subía y bajaba agitadamente… Acaricié su húmedo pelo y besé su cabeza.
- Te amo –Susurré con los ojos cerrados.
- No sabes cuanto te amo yo ¿Verdad? –Acarició mis hombros.
- Lo sé –Sonreí.
Suspiró con ganas y se acomodó en mi pechó para quedarse a dormir ahí.
Nos quedamos dormidos en un profundo sueño… el sentir su calor junto a mi cuerpo era una de las sensaciones mas hermosas que podría llegar a sentir.
Desperté en medio de la oscura noche cuando sentí que podía moverme con total libertad… Miré hacia mi lado pero Joe ya no estaba ahí… estiré con flojera uno de mis brazos hacia la mesita de noche y prendí la lámpara… no estaba su ropa, incluso… tampoco la mía… me extrañe, pero me miré y descubrí que solo estaba tapada por una delicada y suave sábana blanca… mi cuerpo desnudo y el exquisito perfume de Joe esparcido por mi cama y que mas puedo decir… toda mi pieza.
Supuse que debió haberse ido. Me levanté tomé uno de mis pijamas y me lo puse… ordené mi cama que parecía como si un ciclón hubiera pasado por ella… sabanas por el suelo y otras totalmente arrugadas.
Al día siguiente me levanté mas contenta que nunca… aunque al bañarme… me di cuenta de que los moretones en mi cuerpo aumentaban.
Ese día me encontré con Joe en uno de los parques cercanos… al parecer notó mis moretones cuando trataba de bajarme la manga de mi chaqueta.
- Ya está –dijo molesto- Iremos a un médico, quieras o no –Regañó.
- No, no lo necesito, estoy bien –Me crucé de brazos.
- ¡Por favor! –Exclamó- Quiero saber de una vez que es lo que pasa, me tiene realmente mal que… no sepa lo que sucede ¿No te preocupas por ti? –Arqueó una ceja y se dejó caer en una banca.
- Joe –susurré con el tono de voz mas dulce que pudiera sacar y tomé su mano entre las mías- Te prometo que no sucede nada –Me costó mentir, sabía que algo sucedía, pero odiaba los hospitales y doctores, mi orgullo podría llevarme a mucho.
- No prometas cosas de las que no sabes –Miró hacia un punto fijo, valla a saber quien que cosa.
Agaché mi cabeza y pateé una piedra cercana.
- Está bien –Regañé y me separé de el haciendo un “berrinche” al igual como si tuviese 5 años.
- Era justo eso lo que quería escuchar –Dijo sonriente y pasó su brazo derecho por detrás de mi cuello, me apegó a su cuerpo- Es lo mejor que puedes hacer, me tienes feliz a mí y así te cuidas –Sonrió y besó mi frente.
- Si estoy embarazada te haces cargo ¿Ok? –Bromeé con una risita irónica y lo abrasé.
- Sabes que lo haría –Rió suavecito.
Ese mismo día nos encaminamos hacia una clínica cercana, nuevamente era la chica de 5 años, Joe parecía arrastrarme del brazo llevándome por los pasillos.
- Te espero aquí, es tu turno –Dijo mirándome fijo a los ojos, sujetó de mis brazos y besó delicadamente mis labios- Te amo Princesa –Sonrió.
Sin ganas y totalmente enojada me encaminé hacia la habitación en la que me atenderían… con un miedo entré en ella y un doctor de piel pálida me esperaba sentado con sus manos sobre el escritorio y entrelazaba sus propios dedos.
- ¿Señorita Angee Williams? –Sonrió y mostró una dentadura perfecta.
- Si –Dije fría, aún parada y apoyada en la puerta de la consulta.
- Adelante, pase, pase… supe que es últimos minutos su visita –Musitó mirando una ficha médica.
- Supongo, obligada –Dije molesta, me crucé de brazos y avancé hacia su escritorio.
Charlamos un poco sobe mis síntomas y luego logró ponerme pálida, mas que el y un papel cuando sacó inyecciones, me hizo pasar a un módulo distinto y salió una enfermera bastante corpulenta y de pelo rizado rojizo, bastante amable.
Lo peor, de lo peor… buscó mi vena… levantó la manga de mi polera… y ahí fue cuando sacó una muestra de sangre.
Al terminar… salí mareada de la consulta, con el aviso del doctor que tenía hora nuevamente en dos semanas más con los resultados de mi examen.
- ¿Qué pasó? –Preguntó bastante preocupado Joe al verme pálida e ida.
- Gracias a ti sacaron gran litro de sangre de mi cuerpo –Obviamente exageré.
- Oh, entiendo –Soltó una risita molesta- Ya vamos.
Sacamos la boleta, Joe prometió pagarlo, pero… era demasiado caballero, no dejaría que lo hiciera.
Cap.16
Así comenzaron a pasar los días, todos completamente diferentes al anterior, pero aunque pasaran mil cosas nuevas… había algo que no cambiaría… mirar a los ojos a Nick todos los días en la sala de clases. No resistiría mas con todo esto, era un dolor tremendo… tenía que aclarar las cosas por muy difíciles que fueran.
- Nick –Tomé su brazo cuando todos salían de la sala y el era casi el último.
Pegó una vista sobre su hombro y al verme cerró sus ojos con rabia y se apartó de mí- Tenemos que hablar, quieras o no –Lo detuve de nuevo.
Cansado y molesto se volteó hacia mí y me miró serio.
- ¿Qué? –Sonó alterado.
- Aceptaré cualquier tipo de respuestas, sea buena o mala… pero necesito pedirte algo –Hablé lo suficientemente claro para que entendiera.
- ¿Disculpas? –Dijo serio y arqueó una ceja.
- Ven –Tomé una de sus manos y lo arrastré hasta el puesto más cercano para hablar, nos sentamos.
- ¿Es eso o no? Habla rápido, tengo trabajo… -Regañó.
- Tranquilo… si, es eso –Lo miré directo a los ojos.
- ¿Sabes lo que estás pidiendo Angee? –Dijo totalmente frío.
- Lo sé, solo… quiero escuchar alguna respuesta tuya, se que es difícil y me siento... muy… -Me interrumpió.
- ¿Mal? –Arqueó nuevamente una ceja- ¿Mal cuando te pasas las noches con Joe? –Habló irónico.
- ¿Perdón? –Me ofendí al saber lo que trataba de decir.
- Es obvio ¿No? Hace una semana atrás se la pasó llegando tipo 5 de la madrugada ¿No estaba contigo? –Sonó serio.
- No –Mentí- No tengo idea, tendrá otras noviecitas, que se yo –Musité confusa en mis palabras- Quiero una respuesta Nick.
- ¿Sabes que te quiero? –De un momento a otro totalmente cariñoso, pero triste.
- Si –Dije casi en un susurro, un nudo estaba en mi garganta.
- Entonces… ¿Por qué lo hiciste? –Su voz se quebró.
Me puse de pié alterada, aunque sabía que no debía estarlo.
- ¡No quise hacerlo! –Exclamé y apreté mis puños con rabia- No quise hacerlo… yo… solo actué, no pensé y admito que… fui una estúpida. –Rompí en llanto.
- Angee –Se puso de pie, caminó hacia mi y tomó de mis brazos- ¿Significa que aún sientes algo por mí? ¿Volverías a estar conmigo? –Su voz se tonó de esperanzas a un sí.
No podía mentirle, pero no quería dañar nuevamente sus sentimientos…. Si, era una situación difícil.
- Tú sabes bien que te quiero y siempre te querré –acaricié su mejilla- pero… yo… -Me interrumpió.
- Entiendo –Desvió su mirada al suelo- Está bien… trataré de aceptarlo… -Volvió a mirarme- Pero no me pidas… a que de un día para otro vuelva a ser el mismo contigo.
Pensando a que eran sus últimas palabras comenzó a caminar, me dejó sola, pero lo vi detenerse y se volvió a mí.
- Te quiero –susurró y besó delicadamente mi mejilla, cerca de mis labios.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
Salió de la sala… me quedé parada con mi mochila al hombro… mis ojos llorosos y a punto de explotar en llanto, era mejor aguantar.
Pasó la semana y creo que las cosas iban mejorando, Nick de a poco comenzaba a hablarme y me iba sintiendo mejor, aunque algo se aproximaba… los exámenes del médico.
Era día viernes por la tarde, Joe y yo nos reunimos en la clínica, entramos la consulta de mi pálido doctor y nos sentamos frente a su escritorio repleto de hojas y papeles con una letra que solo podía entender el mismo.
Apenas entramos en la consulta pude notar una fría expresión en su rostro, algo me decía que no todo iba bien.
- ¿Y como salió todo? –Rompí el incómodo silencio.
- Angee Williams –Musitó mirando unos papeles.
- Si.
Dejó caer las hojas en el escritorio y entrelazó sus dedos como de costumbre.
- ¿Quién es este jovencito? –Sonrió y miró a Joe.
- Oh, Soy Joe, El novio de Angee –Sonrió con sus impecables dientes… ¡Alto! ¿Novia? Se me olvidaba el hecho de que aún no éramos novios.
- Bueno, me gustaría hablar con tus padres –Comenzó nuevamente con el tono serio.
- ¿Qué es lo que pasa? Mi madre trabaja mucho, duda que pueda venir –Dije seria.
- Bueno, tengo que… darles una mala noticia –Nos miró fijo y serio- Al parecer los exámenes no salieron del todo bien, tus plaquetas están bajas… falta de glóbulos rojos, los moretones de tus brazos y piernas, los desmayos, mareos y sangre de nariz son porque la sangre de tu cuerpo no coagula bien.
- ¿Qué quiere decir con todo esto? –Dijo casi alterado, Joe.
- Tendremos que internar a Angee… Si no la tratamos desde ahora, estará expuesta a un derrame cerebral. –Dijo frío.
- ¿¡Que!? –Exclamé al borde de las lágrimas.
- Tendrás que quedarte aquí, necesito que tus padres vengan –Dijo serio.
Me puse de pie y salí a pasos grandes, casi corriendo, de la consulta… exploté en llanto y sentí a Joe detrás de mí.
- ¡Angee! –Exclamó detrás de mí- ¡No corras! –Tomó de mi cintura.
Me volteé hacia el y me tiré sobre sus brazos…
- Saldremos de esto, solo has lo que tienes que hacer –Lo escuché llorar mientras me abrazaba- Te amo Angee… saldremos de esto, lo prometo.
Cap.17
Ahí parados, al miedo de un pasillo, nos quedamos esperando a que nuestro llanto cesara.
Tomó una de mis manos y tomamos camino hacia mi casa, estaría conmigo cuando tenga que darle la noticia a mi madre.
Al llegar a casa nadie dijo ni una sola palabra… ambos en total silencio, nuestras caras representaban la tristeza total, a veces pensé cual de los dos era quien mas sentía todo esto, el o yo.
Preparé café, Joe apoyó sus codos en la mesa y arrastré su taza hasta el, eché azúcar al mío y me dediqué a mirar hacia fuera mientras revolvía mi café.
- Estaremos bien –Lo escuché susurrar.
- Claro, lo dices como si todo esto fuese muy fácil –Dije seria y pegué un sorbo de mi café, al estar enojada no me di cuenta de lo caliente que estaba.
- Sé que no lo es, por favor no te coloques negativa ahora, sabes que me carga cuando lo haces –Sonó molesto y ambos guardamos silencio por unos minutos- No quiero enojarme, ahora no.
Dejó la taza en la mesa y se me acercó, tomó mi taza y la dejó en la mesa haciéndole compañía a la suya.
- Angee… -Se puse frente a mí y acarició mi mejilla luego de colocar un rebelde mechón detrás de mi oreja- Linda, hay algo que quiero preguntarte ya… bueno, desde el primer día en que te vi –Sonrió y me miró fijo a los ojos.
- ¿Qué es? –Soné inocente.
- ¿Quisieras ser mi novia? –Sonrió mostrando sus perfectos dientes blancos.
Me quedé seria, parecía como si estuviese petrificada.
- ¿Angee? –Soltó una risita al ver mi reacción.
- Eh… Estem, yo… -Balbuceé.
- ¿Y? ¿Qué dices? –Sonrió nuevamente.
No respondí y me abalancé para abrazarlo…
- Te amo –sollocé, me alejé de el y me acerqué nuevamente, pero esta vez a sus labios- Si, si quiero ser tu novia –Dije con los ojos llorosos.
Nos abrazamos y nos quedamos así por ratos. Nos recostamos en el sillón mientras el rodeaba mi cuello con su fuerte brazo.
Caímos en un profundo sueño y así esperamos a que llegara mi madre para la noticia.
Pasaron 3 meses… luego de la noticia quedé hospitalizada enseguida luego de una semana.
Así pasaron los días… la enfermedad comenzó a complicarse cada vez más, los doctores pretendían de que yo no me enterara de mucho, pero tarde o temprano sabía como eran las cosas.
Ni hablar de Joe, como siempre, todos los días a mi lado… tomaba de mi mano y ahí se quedaba charlando y esperando hasta que yo cayera en el sueño, incluso a veces cuando despertaba lo veía durmiendo placidamente con la cabeza acomodada en mi estómago.
~
[Joe]
Desperté con el ruido de la incomoda lluvia cayendo sobre el techo de la casa, enseguida me levanté, duché y perfumé lo suficiente para que Angee no perdiera mi olor por nada en el mundo.
Bajé a la cocina, ya todos estaban en pie.
- ¿A dónde vas tan temprano? –Dijo Kevin bostezando.
- A ver a Angee, le prometí llegar temprano –Dije sonriente.
- Ah, le mandas saludos de nuestra parte –Dijo Nick echando un poco de mantequilla de maní a su pan- ¿No tomarás desayuno? –Arqueó una ceja.
- No, no… yo compraré algo en el camino.
Mis últimas palabras y salí de la casa, la lluvia era de los mil demonios, una cosa incómoda y el viento te cortaba la piel.
Llegué al hospital y caminé a pasos grandes por los pasillos de la clínica…
- Lo siento, no puede pasar –Dijo un doctor frente a la puerta de la habitación de Angee serio y con un tono autoritario.
- Usted no entiende, le prometí verla –Sonreí.
- Lo siento, ahora no se puede, estamos ocupados –No se movió.
- ¿Qué? ¿Pasó algo? –Arqueé una ceja y con un mal presentimiento.
- No, por favor le ruego que no gaste su tiempo y vuelva a casa, no lo dejaremos entrar.
Se enojó y me quedó mirando fijo esperando a que me fuera.
Solo apreté mis puños y me retiré de la puerta, caminé hasta dar con otro pasillo y me quedé escondido a la vuelta esperando a que se fuera, hasta que lo hizo, salió por los pasillos y me dio la oportunidad de meterme en la habitación.
Ahí estaba ella, estirada en su cama, parecía estar dormida, me acerqué con una sonrisa y me senté en la silla como de costumbre.
- Despierta –susurré y la observé… su piel estaba de un tono más pálido de lo normal.
Valla a saber cuantas veces moví su hombre y rogué que despertara, pero nada… comencé a mirar hacia los alrededores... La máquina de apoyo estaba apagada y los cables que ayer tenía sujetos a su cuerpo ya no estaban.
Desperado, tomé su muñeca y calculé su pulso… ya no había.
- No por favor no… -Sollocé con los ojos húmedos- Angee, es una broma de mal gusto ¿Verdad? Tu… tu… Por favor… Angee ¡Háblame! –Exclamé y me puse de pie alterado- ¡Ya despierta! –Exploté en llanto.
Mirando hacia todos lados… mi vista se percató de un papelito blanco sobre la mesita de noche, lo tomé y comencé a leer.
Querido Joe:
Me dormí pensando… en el día en que nos conocimos y nuestra historia, algo complicada, pero… hermosa en sí.
Desperté alrededor de las 6 de la mañana, los doctores seguían en mi habitación, escuché su conversación y pude enterarme de… que ya no podré seguir más adelante, esto… ya se ha vuelto más que grave y dudan en poder sacarme de aquí. Amor… espero que siempre tengas en mente que te amo, te adoro… y aunque quizás ya no puedas abrazarme y tenerme presente a tu lado… créeme que ahí estaré, junto a ti por siempre.
Recuerda mi amor que… la vida sigue. Te ama. Angee.
Ahogado en el llanto, me acerqué a ella… acaricié su frío rostro y besé sus fríos y ya pálidos labios.
- Te amo –Susurré mientras una lágrima caía sobre su mejilla y parecía ser parte de ella- Te amo Angee.
The End.
- Prométeme que saldrás de aquí –Dije tomando sus manos y besé sus dedos.
- Joe, tu sabes que no estoy bien –Sonrió de pocos ánimos.
- Pero en días… lo estarás, solo tienes que tener fe, lo sabes –Dije con esperanzas de que ella respondiera a algo positivo.
- Por favor, no te olvides nuca de que te amo Joe –Acarició mi mejilla y noté sus ojos humedecidos.
- No, Angee, no… no empieces a despedirte –Sollocé apretando sus frágiles manos.
- Joe… -Su voz temblorosa la delataba, iba a llorar- Te amo –Susurró.
Vi como unas lágrimas corrían por sus mejillas, cerraba los ojos y apretaba mi mano con las pocas fuerzas que le quedaban.
- Linda, vas a salir de aquí ¿Por qué no me crees? Tu eres fuerte –Dije molesto, me cargaba cuando era negativa.
- ¿Tu no entiendes? –Me miró enojada- Estoy mal, no tengo idea si podré salir de esta clínica, los médicos no me quieren decir nada y mis padres corren de un lado para otro. –Se estresó.
- Tranquila, tranquila –Acaricié su frente- Me iré tranquilo de aquí si me dices que saldrás de aquí, solo… necesito una seña, algo me diga que te esforzarás y te darás fuerzas a ti misma para salir de aquí. –Sonreí.
Angee suspiró y me miró agotada.
- Lo prometo Joe, prometo salir de aquí –sonrió.
Logró que me quedara tranquilo, sus palabras me aseguraban que se iba a recuperar y seguiría conmigo por el resto de nuestras vidas.
- Ya se acabó la visita –Dijo un médico en el umbral de la puerta.
- ¿Puedo quedarme un poco más? Necesito estar con ella –Supliqué.
- Lo siento, Angee necesita descansar –Dijo frío, siempre solían ser así con todos, me molestaba.
- Es mejor que hagas caso –Sonrió Angee- Mañana nos veremos ¿Verdad? –Dijo con ánimos.
- Tienes razón –sonreí- Nos vemos amor.
Me acerqué a ella, besé sus tibios labios y acaricié su mejilla.
- Te amo –susurré.
- Igual yo Joe –sonrió.
Besé su frente y de a poco me alejé de ella, salí de la habitación con las ganas de aún haber seguido en esa habitación, no quería dejarla por nada, era una angustia demasiado grande dejarla. Caminé con mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, solo veía como pasaban camillas y más camillas por mi lado, doctores y enfermeras corriendo, como detestaba los hospitales y peor esta zona, era donde… se encontraban las personas mas grabes y sí… Angee estaba entre ellas.
Llegué a mi casa, ya estaban todos durmiendo. Tiré las llaves en una mesa, corrí por las escaleras hacia mi habitación, me desvestí y me metí en la cama, cerré los ojos… no podía ver nada mas que recuerdos, desde ese día tan especial en que conocí a Angee, claro… aún puedo recordar ese suave olor de su perfume.
- Traje a una amiga –Dijo Nick entrando a la casa.
- ¿Es invisible? –Rió Kevin.
Nick hizo una mueca la cual no era de agrado.
- por favor, no hagan preguntas ni nada, es nueva en mi clase y es algo tímida.
- ¿Es nueva y la trajiste a casa? –Dije molestándolo.
- Está afuera esperando, por favor no molesten –Nos advirtió.
- Bien Nick, ya tienes novia –Lo molesté tirándole un papel arrugado en la cabeza.
Me miró enojado, sacó la mitad del cuerpo hacia la calle y entró con la chica.
La arrastró de la mano con suavidad hacia el medio de la sala y abrió los labios para pronunciar algo.
- Chicos, ella es… Angee Williams–Sonrió por enzima del hombro de ella.
- Hola –Saludó ella con una tímida sonrisa.
Me quedé casi con la boca abierta, era realmente linda, su cabello negro casi azulado estaba sujeto en una sola trenza que caía por su hombro, un mechón de pelo se escapaba de la trenza y caía delicadamente por su rostro. Llevaba una polera de manga corta color rosa pálido y una linda falda blanca.
- ¡Joe! –Escuché en un horrendo grito mi nombre a lo lejos, era Kevin.
- ¿¡Que!? ¿¡Que pasa!? –Exclamé saltando alterado.
- Nick te habla –Kevin se echó a reír.
- Soy Joe –Me puse de pie, caminé hacia la chica y estiré una mano.
- Lo sé –Sonrió- Nick lo dijo mientras estabas algo desconcentrado –rió suavemente, estrechamos nuestras manos.
Cap.2
- Lamento estar despistado, suelo ser así –Sonreí nervioso.
- Descuida –Dijo ella agachando la cabeza.
- Angee ¿Quieres algo de beber? –Preguntó Nick, mirándola con ternura.
- Oh, está bien.
- Ven acompáñame –Dijo Nick.
- Si, voy… bueno, permiso –Miró a Kevin y luego a mí, enseguida siguió los pasos de Nick.
Me quedé en silencio mirando fijamente la puerta de la cocina, esperando a que la nueva compañera de Nick saliera y posiblemente me dejara embobado de nuevo.
- Es linda –Escuché a Kevin interrumpir el silencio.
Volteé mi cabeza con cuidado para poder mirarlo y sonreí.
- Si, es linda –Respondí tratando de simular que no estaba interesado.
Pasó el día, a mamá le encantó la idea de que Nick tuviera una nueva amiga0 de hecho la invitó a cenar, Nick el solía ser solo… digo, tenía sus amigos y todo, pero rara vez se le veía invitar a alguien a casa, de hecho todos estábamos sorprendidos, Kevin supuso que a Nick le había gustado… podría ser cierto.
Eran alrededor de las 6 de la tarde, subí a mi habitación, sabía que podía encontrarme con Angee y Nick sentados viendo televisión y conociendo a Nick me invitaría a unirme a ellos.
M extrañó no escuchar ni un solo ruido, así que con paso silencioso me aproximé a la habitación de Nick quien tenía la puerta junta, lo suficiente para que alcanzara uno de mis ojos y los espiara, nada interesante solo hablaban, decidí escuchar.
- ¿Por qué no les dijiste que ya nos conocemos? –Escuché decir a Angee.
¿¡Que!? ¿Cómo que ya se conocían?
- Mamá se enfurecería si supiera que te conozco hace tiempo, salimos y nunca te eh presentado –Escuché a Nick, fue dócil entenderle, hablaba en susurro.
No podía creer lo que estaba escuchando.
- Nick, no somos novios ni nada, lo sabes bien –Angee sonó firme.
- Quizás… podríamos serlo.
Fueron sus últimas palabras y vi como se le acercaba a Angee y terminaban dándose un profundo beso… Ella no parecía querer alejarse, el contrario, subió sus brazos hasta llegar al cuello de Nick y así abrazarlo.
Cayeron hacía atrás en el sillón, yo estaba atónito, claro, si, si… muy tímida la chica, este par de mentirosos ya se conocían hace bastante tiempo y aún no entiendo el hecho de que Nick no nos la hubiese presentado.
- ¡Joe! ¿¡Que haces!? –Escuché a Kevin exclamar.
Di un salto y me volteé para mirarlo, corrí hacia el y lo tiré dentro de una habitación.
- ¿Qué rayos hacías espiado a Nick y su nueva amiguita? –Sonrió.
- Eso no te importa –respondí de mal modo, estaba molesto- Nick se hace la mosquita muerta, se estaban besando –Miré hacia un punto fijo de la habitación de nuestros padres.
Nos quedamos en silencio cuando escuchamos los pasos de Nick seguidos por los de Angee en el pasillo.
- ¿De que hablas? –Preguntó Kevin arqueando una ceja.
- Los acabo de ver besándose.
Al escucharlos bajar por las escaleras, salimos y nos quedamos en el pasillo antes de bajar.
- No te lo creo, Nick es demasiado tímido para hacer algo así, apenas se conocen y la chica es bastante tímida también –Se cruzó de brazos.
- Es verdad lo que te digo ¿Por qué estaría mintiendo? –Arqueé una ceja.
- No lo sé, quizás te “Enamoraste de ella” –Dijo comenzado a reír.
No había caso hablar con Kevin, siempre era decidido con sus ideas, lo que pensaba nadie lo podría cambiar.
Kevin bajó y yo me quedé en el segundo piso, me fui a mi habitación, no le aguantaría la carita a ese par de cínicos. Me fui directo a mi habitación y me estiré en mi cama.
Estaba estirado en mi cama, un cojín cubría mi cabeza cuando escucho que la puerta de mi pieza se abre.
- Como lo siento, pensé que era el baño –Dijo Angee con esa linda sonrisa.
La miré serio, me paré de mi cama y caminé hacia ella.
- ¿Sucede algo? –Dijo al ver mi expresión tan seria.
La tomé de un brazo y la tiré hacia dentro de mi habitación, cerré la puerta.
- ¿Hasta cuando planean seguir con el jueguito de que no se conocen? Pregunto para no echarlos al agua –Dije serio.
- ¿Perdón? –Arqueó una ceja.
- Lo se todo, escuché tu conversación con Nick. –Miré hacia un lado.
- Ah, eres el típico que anda escuchando lo que no le incumbe –Dijo sonriente, claro… bien tímida era.
- ye, solo pasé a escuchar ¿si? –Me molesté.
- Te creo –Sonó irónica- como sea ¿Qué tiene que me conozca con Nick? –Preguntó con voz inocente.
- Quizás porque eres demasiado para el –Dejé escapar lo primero que se me vino a la mente.
- ¿De que hablas? –Preguntó casi con una sonrisa
No aguanté mas, la tomé de la cintura, apegándola a mi cuerpo.
- Suéltame por favor, ni si quiera te conozco –Sollozó.
Nos miramos a los ojos, por su propia voluntad llevó una mano hacia mi mejilla y terminamos dándonos un suave, pero apasionado beso a la vez.
Cap.3
[Angee]Joe desapareció por la puerta de mi habitación en la clínica, el doctor se quedó mirándome fríamente.- Mañana no se si tendrás visitas –Dijo serio.- ¿Por qué no? –Dije tratando de sentarme- Necesito ver a Joe.Me estaba angustiando, si no lo veía se me venían todas las malas vibras encima.- Por favor, déjeme verlo mañana –supliqué.- Lo siento, dependiendo de cómo se den las cosas… ahí vemos.Ese frío aspecto me molestaba, trató de sonreír, pero de costumbre no le resultó y luego apagó las luces, me deseó buenas noches y salió del cuarto.Me recosté nuevamente, tenía unas ganas de llorar enormes… el solo hecho de pensar que no vería a Joe al día siguiente me ponía mal.Cerré mis ojos y comencé a recordar ese día en que me conocí con Joe. ~No podía creer que recién me conociera con el y ya lo estuviese besando sin control.Debo decir que sus besos eran rápidos y me estaban dejando sin respiración, pero aún así era respetuoso y no apresuraba las cosas. Todo esto era como si nos hubiésemos conocido ya hace tiempo, hubiéramos tenido un romance apasionado y luego de años volvíamos a encontrarnos.Mi mano que aún seguía firme en su suave mejilla, la deslicé por su cuello, hombro y brazo. Tomé su mano y la conduje hasta el borde de mi polera. Nos separamos y Joe jadeando buscó mi mirada.- Oye, oye… -Jadeó- No que… no me conocías –Sonrió.- ah, está bien –sonreí.Lo alejé de mí y comencé a caminar.- Oye no –Dijo al mismo tiempo que tomaba mi mano y volvía apegarme a su cuerpo.Lo empujé hacia la pared, caminé hacia el y lo besé con lentitud en esos dulces labios, arrugué su polera de tanto recorrer su pecho con mi manos.Tomó mis brazos y ahora yo era la que estaba contra la pared. No besó mis labios, si n que decidió atacar otra parte de mi cuerpo, mi cuello. Sus labios sobre mi piel lograron que gimiera suave, muy despacio para que nadie escuchara… Ahora sus labios volvían a estar sobre los míos y una de sus traviesas manos jugaba con el borde de mi remera, mientras la otra bajaba por mi pierna, la levanté y rodeé su cintura con una, mientras seguía acariciándome.Acaricié su piel por debajo de su polera, mientras el son suavidad subía la mía.Su delicada lengua comenzaba a meterse más y más en mi boca, mientras solo lograba que lo deseara más. Recapacité, Nick debería estar esperándome abajo, creo que ya hace rato había subido.- Joe –susurré sobre sus labios, estaba bastante agitada para hablar las cosas de una sola vez.- ¿SI? –Susurró igual que yo, mientras aún mantenía los ojos cerrados y de vez en cuando me robaba un pequeño beso.Lo empujé hacia atrás y sonreí.- Ten en mente que… solo te besé porque te encuentro un chico atractivo –Me encantaba decir la verdad, claro, de una forma seductora- No nos conocemos… además… Nick me debe estar esperando abajo. Joe me miró atónito a mis palabras, arreglé mi trenza algo desordenada antes de salir, lo miré, guiñé un ojo y salí de la habitación.Bajé apurada, Nick estaba sentado en el sillón junto a su hermano.- Angee, te demoraste. –Dijo Nick inocentemente.- Lo sé, tu casa es un laberinto –sonreí sentándome a su lado.Miré hacia el frente donde estaba sentado Kevin, sostenía una seria mirada en mi, le sonreí tratando de no intimidarme, pero no fue lo suficiente… su mirada me cohibió y agaché mi cabeza.
Cap.4
Estaba incómoda, trataba de no mirar hacia el frente para no encontrarme con esa penetrante mirada del hermano mayo de Kevin, pero se me hacía imposible no mirarlo, era como su mirada me llamase, así que decidí hablar.
- ¿Sucede algo? –Pregunté mirándolo con una sonrisa para disimular mi molestia.
- No, no nada –dijo mirando hacia otro lado.
- ¿Pasa algo? –Preguntó Nick de mi tan repentina pregunta.
- No, digo… me pareció que Kevin quería decirme algo –Miré a Nick inocente.
Seguimos mirando la televisión cuando Joe llega a la sala.
Sonreí agachando mi mirada cuando pasó con una linda sonrisa y se sentó al lado de Nick. Al levantar mi mirada ahí estaba nuevamente la fría mirada de Kevin.
- Permiso –Dijo secamente, se puso de pie y desapareció en las escaleras.
- ¿Le pasa algo? –Preguntó Joe.
- Ni idea, desde hace rato que está así –Contestó Nick con si mirada fija en la pantalla del televisor.
Joe me miró por detrás de la espalda de Nick, solo respondió con una mirada nerviosa.
La tarde pasó, me quedé a cenar, admito que la familia era un amor, aún no entiendo el hecho de que Nick no me hubiese presentado desde un principio.
Resulta que Nick y yo ya nos conocíamos hace bastante tiempo, pero yo no estaba en el mismo colegio que el, por lo que se nos hacía difícil vernos seguido, claro, todo cambió desde hace pocos días atrás, cuando mis padres habían decidido cambiarme a su colegio, para ambos era una idea fantástica.
Al terminar la cena Nick prometió en irme a dejar a mi casa. Tomé mis cosas, me despedí de todos y salimos de la casa, el lugar estaba oscuro.
- ¿Tienes miedo? –Preguntó Nick al ver mi expresión de desagrado al ir caminando por un pasaje en su total oscuridad.
- Algo, sabes que soy miedosa –Sonreí mirando hacia el frente.
- Tranquila, pronto estarás en casa –Dijo al mismo tiempo en que rodeaba mi cintura con un brazo y me apegaba a su cuerpo.
Caminamos en silencio por la oscuridad, al llegar a la reja de mi casa ambos notamos que no había nadie, todas las luces estaban apagadas.
- Gracias por la cena –sonreí abriendo la reja con mi llave.
- No hay de qué, podrías ir mas seguido –Dijo sonriendo ocultando sus manos en los bolsillos de su chaqueta.
- Que tengas buenas noches –Entré y comencé a cerrar la reja.
- Oye, alto –Dijo deteniendo la reja.
- ¿Qué? –sonreí.
- ¿No me dejarás pasar? –Arqueó una ceja.
- No… ¿Qué no ves que no hay nadie y de que ya es tarde? –Dije seria.
Sin decir anda empujó la reja hacia delante y la cerró luego de haber entrado.
- Oye ¿Qué haces? –Dije cruzando de brazos.
- Pasaré solo un rato –Dijo tranquilo, caminado hacia la puerta de mi casa.
Sin poder creer lo que hacía me designé a abrir la puerta y a dejarlo entrar.
Prendí la luz y pude ver a Nick como se quitaba la chaqueta y la tiraba en un sofá. Caminó hacia mí, tomó de mi cintura y me apegó a su cuerpo. Me quedé inmóvil, sentí su respiración cerca de mi cuello y en menos de 3 segundos sus labios me proporcionaban delicados besos, apoyó su mano en la pared buscando el interruptor de la luz hasta hallarlo y dejarnos en plena oscuridad.
- Nick, detente –Traté de empujarlo hacia delante, peor no funcionó.
No pude resistirme más, busqué sus labios y lo besé delicadamente. Me separó de el, tomó mi mano y me condujo hasta un sillón, me tiró sobre el y se sentó a mi lado. Comenzamos a besarnos sin control, era tanta la presión que hacia sobre mis labios que lo separé de mi y me recosté sobre el sillón, agarré de su corbata y lo atraje hacia mí.
Comenzamos a besarnos nuevamente, mientras sentía sus suaves manos subían por debajo de mi polera, mediante que mas subía mi polera igual lo hacía.
Su exquisita lengua comenzaba a jugar con la mía y no sabían cuando amaba que Nick hiciera eso, trasladé mis manos desde su espalda hasta el nudo de su corbata y lo tiré hasta lograr deshacerlo, desabotoné sus primeros botones. Solo quería seguir, pero todo quedó hasta ahí cuando mi celular comenzó a sonar. El susto que me provocó el sonido de este que tiré a Nick bruscamente hacia atrás, me puse de pie y corrí hacia el celular que estaba sobre una mesita, lo tomé y contesté rápidamente cuando vi que el número era de mi madre.
Mientras escuchaba a mi mamá hablar y balbucear cosas que no eran de mi interés miraba a Nick que sostenía una seria mirada, no se arregló ni nada, supuse que estaba esperando a que colgara y volviera con el.
- Si mamá, no le abro la puerta a nadie –dije ya cansada de tanta charla, claro, como si tuviera 5 años.
Colgué la llamada y miré a Nick que sonrió.
- Ven… -susurró dándole pequeños golpecitos al sillón.
- Lo siento, tendrás que irte –dije seria- Mi mamá estará aquí en unos segundos, está a pocas cuadras de aquí, le dije que estaba sola.
Nick me miró de mal gusto.
- Lo siento. –Dije fría.
No respondió nada, se arregló, tomó su chaqueta y se me acercó.
- Nos vemos mañana –susurró sobre mis labios.
- Claro –sonreí y terminé dándole un lento beso.
Cap.5
Mientras escuchaba a mi mamá hablar y balbucear cosas que no eran de mi interés miraba a Nick que sostenía una seria mirada, no se arregló ni nada, supuse que estaba esperando a que colgara y volviera con el.
- Si mamá, no le abro la puerta a nadie –dije ya cansada de tanta charla, claro, como si tuviera 5 años.
Colgué la llamada y miré a Nick que sonrió.
- Ven… -susurró dándole pequeños golpecitos al sillón.
- Lo siento, tendrás que irte –dije seria- Mi mamá estará aquí en unos segundos, está a pocas cuadras de aquí, le dije que estaba sola.
Nick me miró de mal gusto.
- Lo siento. –Dije fría.
No respondió nada, se arregló, tomó su chaqueta y se me acercó.
- Nos vemos mañana –susurró sobre mis labios.
- Claro –sonreí y terminé dándole un lento beso.
Nick se fue, subí rápidamente las escaleras y corrí a la ventana de mi pieza que daba hacia la calle, Nick aún seguía ahí, al otro lado de la reja ya, sus manos escondidas en los bolsillos de la chaqueta y tenía la mirada fijada en mí.
Le dije adiós con una mano, Nick solo sonrió, lo vi tirar un beso, voltearse y comenzar a caminar en dirección hacia su casa.
Me acosté enseguida, solo quería que fuera ya de otro día y poder encontrarme con Nick.
Al día siguiente me levanté con ánimos, me vestí con lo mejor, corrí hacia un espejo, dejé mi pelo ondulado por la trenza cayera y me puse un cintillo delgado que nunca usaba.
Al llegar al colegio Nick ya había llegado, nos sentamos juntos, tal como el día anterior, solo quería estar con el, pero admito que esta vez fue algo incómodo, se la pasó todas las clases refugiado en mi cuello y los profesores lo notaron, al parecer todo el colegio estaba sorprendido, Nick me contó que siempre lo habían visto como un chico tímido, pero ya sabía bien que no lo era.
Al término de las clases Nick dijo que lo esperara, no tengo idea a donde había ido. Tomé mis cuadernos, mi morral y salí de la sala, fue una sorpresa cuando vi a Joe apegado a la pared fuera de la sala y cruzado de brazos.
- Ya comenzaba a pensar que no querías salir de esa sala –Dijo mirándome con ojos brillantes.
- ¿Qué haces aquí? –Sonreí.
- Venía por ti, veo que Nick se fue –Quitó mi morral de mi hombro y lo tomó.
- De hecho no –Dije quitándole mi morral- Ni idea a donde fue a Nick, pero me dijo que lo esperara, irá a dejarme a casa –Dije con voz inocente.
- ¿Por qué no vienes conmigo? Por favor, luego le inventarás una excusa a Nick –Me rogó.
- No puedo, de verdad lo siento, me gustaría ir contigo, pero no quiero dejar a Nick plantado, sería feo –Dije de pocos ánimos.
- Angee, te lo ruego –El tono de su voz era serio.
Miré hacia los lados asegurándome de que Nick no estuviera cerca, miré a Joe y le tiré mi morral pesado por los libros y cuadernos.
Joe solo sonrió. Caminamos apurados por los pasillos, Nick podría vernos, así que nos preocupamos de salir lo antes posible, caminamos hasta su casa, Joe me había convencido en luego decirle a Nick que lo esperé mucho y Joe me había ofrecido llevarme hasta su casa para luego vernos.
Al llegar a la casa noté que estaba vacía.
- ¿Y Kevin? –Pregunté entrando a su pieza.
- Tiene universidad, sale mas tarde –Lo escuché decir detrás de mí mientras cerraba la puerta.
Me volteé para mirarlo, pero rápidamente Joe me tomó de la cintura, me apegó a su cuerpo y pegó su frente contra la mía, cerró los ojos y lo sentí suspirar.
- Joe ¿Qué haces? –Dije nerviosa.
Condujo un dedo hasta mis labios y me hizo callar, enseguida llevó sus manos nuevamente a mi cintura y besó mis labios.
Entrelacé mis dedos en su sedoso cabezo, logrando que el beso fuese mas profundo.
Subió delicadamente sus manos por debajo de mi polera, mientras al mismo tiempo comenzamos a caminar sin detener el beso, tropecé con la cama y caímos en ella.
Puse mis manos en sus hombres debajo de su chaqueta y la deslicé hacia atrás.
El mismo terminó tirándola al suelo y al despegarse un poco de mi cuerpo sentí el aire sobre mi vientre, mi polera solo cubría mis pechos. Volvió a recostarse sobre mí, volviendo a esos besos sin control… Comencé a subir su polera, solo quería sentir su piel…
- ¿¡Joe estás en casa!? –oímos exclamar, mientras unos pasos fuertes se aproximaban hacia la habitación.
Tiré a Joe hacia un lado, me puse de pie, arreglé mi polera y caminé hacia la ventana, Joe se arregló y prendió la tele.
- Oye, volví temprano –Dijo Kevin al tiempo que entraba a la habitación.
M volteé simulando ser “sorprendida”
- Pensé que estabas solo –Dijo frío y serio, sin quitarme la vista de encima- Hola Angee.
- Hola –saludé con una sonrisa nerviosa.
- ¿Qué hacen aquí los dos solos? ¿Y Nick? –Preguntó casi molesto.
Cap.6
- Nick no está –Dijo Joe cortante.- Si eso veo –Dijo en un tono desagradable. Kevin.Escuchamos como la puerta de entrada del primer piso sonaba estrepitosamente. Unos pasos pesados subían por las escaleras, sonaban llenos de furia y rabia. Nick entró a la habitación.- ¡Angee! –Exclamó con la cara transformada. - Nick –murmuré nerviosa- Quería darte una sorpresa, Joe… ofreció en traerme hasta a casa, desapareciste de la nada y te demoraste más de 15 minutos en llegar a la sala, pensé que me habías dejado sola –Dije con argumentos firmes, no estaba mintiendo.- Angee, no sabes como lo siento –Caminó hacia mí y tomó mis manos.- Nick ¿Tu eres estúpido? –Preguntó Kevin.Nick se volteó hacia el.- ¿De que hablas? –Preguntó Nick inocentemente.- Nada, luego hablamos.Fueron las últimas palabras de Kevin, salió de la habitación y lo sentimos entrar a su habitación.- ¿Saben que es lo que le pasa conmigo? –Dijo Nick arqueando una ceja.- No, ni idea –Dijo Joe cruzado de brazos- Es mejor que bajemos. Salimos de la habitación de Joe y bajamos hacia la sala principal de la casa de los chicos. - y… ¿Dónde habías ido? –Dije tomando un sorbo del jugo de naranja que Nick me había ofrecido.- Lo siento, le debía un trabajo atrasado al profesor de Lenguaje, comenzó con una charla enorme, traté de dejarle el tema cortado, pero no me dejaba ir –Me miró con ternura- y aprovechó de preguntar si eras mi novia –Sonrió.Miré el suelo sonrojada y al volver a levantar la vista me encontré con la fija mirada de Joe que se encontraba detrás de la espalda de Nick.- Pero… no lo somos –susurré.- Quizás si, quizás no –Dijo Nick.Joe sonrió victorioso al ver lo nerviosa que me tenía.- Discúlpenme, necesito… ir al baño.Fueron mis últimas palabras, corrí por las escaleras, solo quería entrar al baño y tomar un poco de aire a solas.En mi caminata hacia el baño, una de las puertas se abrió, me detuve al ver a Kevin sin moverme ni un solo músculo al frente de mí.- Las calladitas son las peores ¿Sabías? –Sonrió cruzándose de brazos y se apoyó en el umbral de la habitación.- ¿Perdón? –Arqueé una ceja.- Si, supongo que sabes a lo que me refiero.- Creo –Me crucé de brazos.- ¿Quién te crees para hablarme así? Ni si quiera me conoces –Me acerqué a el.- Creo que con solo verte pude nota que clase de mujer eres –Dijo cerca de mi.- A ver… ¿Qué tipo? –Parecía como si estuviéramos en un desafío.- Quizás… te gustan los juegos. –Comenzó a acercarse más y más.- Puede ser –Dije seria.Me tomó bruscamente de un brazo.- Juega con quien quieras pero menos con mis hermanos –Dijo serio.Mientras más pronunciaba palabras nuestras narices de apoco rozaban.Cerré los ojos y sentí como sus labios tocaban los míos, llevándonos a un suave y delicado beso.Sus fuertes manos me tenías apegada a su cuerpo… y como el decía que me gustaba jugar lo tiré hacia atrás.- Quédate con el gusto –Sonreí.Solo sonrió y luego volvió a esa seria mirada, me puse seria.- Nunca vuelvas a hacerlo –susurré.- Tu me dejaste –Dijo serio.- Yo solo venía al año, me largo de aquí –Dije molesta.Me di media vuelta y me dirigí al baño, al cerrar la puerta de este me deslicé en ella hasta llegar al suelo, abrasé mis piernas y me mordí el labio inferior… ¿Qué era lo que estaba haciendo?
Cap.7
Me quedé sentada por no se cuanto tiempo, hasta que tocaron la puerta del baño.
- Angee… ¿Estás bien? –Era Nick.
- Eh… si –Me puse de pie- Salgo en un segundo.
Largué la llave del agua y me mojé la cara, me hacía falta refrescarme un poco.
Al abrir la puerta del baño Nick se encontraba al frente de mí, ni si quiera alcancé a pestañear cuando mi tiró hacia el interior del baño, entró en el y cerró la puerta con seguro.
- ¿Qué haces? –Pregunté nerviosa.
- Solo quiero pasar un rato a solas contigo –Susurró sobre mis labios, pero aún sin besarlos.
- Nick, es mejor que volvamos abajo –Lo alejé de mi.
- Joe y Kevin saldrán a comprar –Sonrió.
- Los acompañaremos –sonreí- Me falta un poco de aire.
Traté de esquivar su mirada molesta por mi actitud y traté de abrir la puerta, pero me tomó de un brazo y me apegó a su cuerpo.
- Por favor no, ahora no –sollocé.
- ¿Por qué no? Estamos solos –Se refugió en mi cuello y comenzó con una serie de besos que lograban dejarme agitada.
Sin besarme en los labios llevó sus traviesas manos al borde de mi polera y comenzó a subirla.
Me quedé inmóvil y no dije ni una sola palabra, terminó por sacar mi polera y la tiró a un rincón del baño.
Me quedó mirando con una tierna sonrisa en los labios, definitivamente me había ganado, tomé su cara con ambas manos y lo atraje hacia mí.
Sus besos me enloquecían, eran besos totalmente rápidos y apasionados sin control. Me tiró contra la fría pared, lo tomé de la polera para que volviera a mis labios. Sus tibias manos recorrían todo mi vientre o subían por mis brazos hasta llegar a mis hombros.
Apoyó ambos brazos en la pared dejándome “acorralada” y así me dio el paso para que pusiera levantar su polera hasta lograr quitarla por completo del camino.
Me quedé mirándolo, este chico quería matarme, sus fuertes brazos me apegaron a el.
Respiré agitada, levanté la vista para mirarlo y lo vi sonreír. Volvió a atacar mis labios, el sentir su lengua jugar delicadamente con la mía provocaba que quisiera más de el y su suave piel comenzaba a colocarse húmeda producto al calor de ambos cuerpos.
Mientras seguíamos besándonos y yo recorría toda su espalda con mis manos sentí como Nick comenzaba a jugar con el broche de mi pantalón.
Ahora sus labios estaban en mi cuello y al parecer seguirían bajando… Se separó de mí y al verme me quedó mirando casi asustado.
- ¿Qué pasa? –Dije seria.
- Angee, tu nariz… estás sangrando –dijo preocupado.
Me llevé una mano a la nariz y volví a alejarla para poder mirarla, era verdad, estaba sangrando de nariz.
- Ven es mejor que me acompañes –Dijo serio.
Volvimos a colocarnos nuestras remeras y me hizo esperarlo en su habitación, al volver llegó con papel servilleta y me lo entregó.
- ¿Estás bien? –Dijo preocupado.
- Si, gracias, es… primera vez que me pasa –dije asustada.
Nos quedamos en silencio por un momento, dejé de sangrar en pocos segundos y ya me sentí mas aliviada, al parecer Nick igual, lo había dejado lo suficientemente preocupado para que volviera a besarme o algo.
- ¿Quieres… volver a casa? –Preguntó con la cabeza agachada.
- Si, estaría bien –Me puse de pie- No me siento… muy bien que digamos.
- ¿Estarás sola? –Arqueó una ceja.
- Supongo, mi madre trabaja y ya sabes que mi padre salió por trabajos ya hace dos meses –Dije tomando mi chaqueta.
- No dejaré que te quedes sola, imagínate que llegara a pasarte algo –Dijo serio.
- Tranquilo –sonreí- estaré bien, solo sangré un poco, a cualquiera le puede pasar –Traté de relajarlo un poco.
- Ese es el punto Angee, no todos sangran de la nada –Dijo en un tono frío.
- Entonces… ¿Qué propones? –Dije seria- Oye, de verdad… no te preocupes, si llegara a pasar de nuevo… llamo a algún médico.
Nick insistió en todo el camino a casa en quedarse conmigo en casa, pero solo quería descansar, andaba un poco mareada y estar sola me ayudaría a reflexionar con lo que estaba pasando respecto a los hermanitos.
Me quedé sola en casa, tiré las sábanas de mi cama hacia atrás y me acosté. En pocos segundos el sueño me venció.
Cap.8
Desperté por el molesto sonido del teléfono, la casa estaba en plena oscuridad, mi madre aún no había llegado. Me levanté de pocos ánimos y caminé a paso pesado hacia el teléfono.
- ¿Diga? –Dije aún con los ojos cerrados cuando contesté la llamada.
- ¿Angee? Soy yo… Joe –Dijeron desde el otro lado.
- Ah, Hola –Dije despertándome.
- ¿Cómo estás? Supe lo que te pasó –Sonaba preocupado.
- Estoy bien gracias, le dije a Nick que no armara escándalo, solo sangré un poco, nada grave.
- Que bien… ¿Estás sola aún?
- Eh... no, mi mamá llego hace unos minutos atrás –Mentí, sabía que si decía que estaba sola sería capaz de llegar en unos segundos.
- Que bien, entonces… me alegro de que ya estés mejor –Sonó animado.
- Si, gracias.
- Bueno… nos vemos mañana en el colegio.
- Claro.
Nos despedimos y cortamos la llamada, de verdad no me sentía lo suficientemente bien como para ir al colegio, era como si me decayera mas y más.
Al día siguiente me dejaron faltar a clases, así que pude dormir hasta la hora que yo quisiera.
Admito que me sentía mejor, al despertar me duché para despejarme un poco del bochorno.
Estaba sola nuevamente, mi madre no se la pasaba mucho en casa por su trabajo. Estaba preparando un rico desayuno para darme un gusto, cuando suena el timbre de la casa.
Al abrir la puerta me sorprendí al ver a Joe muy sonriente.
- ¿Tu que haces aquí? –Sonreí sin darle el paso pata entrar.
- Me sorprende que lo preguntes, supe no habías faltado y decidí venir a verte.
- ¿Te corriste de las clases? –Arqueé una ceja.
- prefiero decir que… Preferí venir a ver como estabas –Sonrió.
- Claro –reí suavecito y lo dejé entrar.
Me acompañó en mi desayuno, luego subimos a mi cuarto, nos estiramos en mi cama y prendimos la televisión.
- Te ves bien –Se acomodó en el acolchado para encontrar mi mirada.
- Si, eso creo, me siento bien –Susurré.
Acarició mi mejilla suavemente con la yema de sus dedos, logró que me sonrojara un poco y agachara mi cabeza. Al levantarla Seguía con esa tierna mirada y una leve sonrisa.
- Es increíble que… te conozca hace solo unos días y me tengas completamente loco. –Dijo sonriente y se mordió el labio inferior.
No resistí, llevé una de mis manos hasta su suave cuello y lo atraje hacia mí, al comienzo era uno de los besos mas tiernos que pude haber dado, su mano sostenía mi cadera y la mía aún seguía en su cuello. El beso de a poco comenzó a tomar velocidad, me recosté sin despegarme de sus labios y de a poco Joe comenzó a subirse sobre mí. Ahora sus manos empezaban a subir por debajo de mi polera, al parecer todo era muy lento y ya no quería que fuera así, bastó una sola vuelta y ahora yo estaba sobre el. Me senté sobre su cadera, tiré del nudo de la corbata hasta lograr deshacerlo, enseguida comencé a desabrochar los botones de su camisa con desesperación, la quería fuera ahora. Cuando ya estaba desabrochada por completo y antes de quitarla del camino, comencé besar su pecho, produciendo que Joe soltara pequeños y suaves gemidos, cosa que me descontroló. Llegué a su cuello y así subí a sus labios.
Mi polera y su camisa ya eran parte del suelo, el contacto de su piel con la mía solo provocaba querer mas de el… sus fuertes manos recorriendo mi espalda y su delicada lengua tratando de derrotar a la mía con furia.
Ahora el estaba sobre mi, se arrodilló en la cama, rodeando mi cintura con sus piernas, sonrió con ternura y comenzó a jugar con el cierre de mi pantalón.
Antes de volver a mis labios, puso ambas manos en mi cintura y comenzó con una serie de besos desde mi obligo y comenzó a subir, no me dejó otra opción que gemir de placer.
Nuevamente nos besamos sin control y mientras enredaba mis dedos en su cabello sentía como mis pantalones iban bajando cada vez más.
Sin quedarme atrás con desesperación desabroché los suyos, con ambas manos tomé el borde del pantalón y los deslicé hacia abajo.
No nos quedaba nada más que la ropa interior en nuestros cuerpos.
Separó mis piernas y terminé haciéndole una llave en su cintura.
Primera vez que llegaba a esto con un muchacho, creo que nunca lo hubiese hecho, pero con Joe era totalmente diferente.
Sus manos me tocaban por completo y la curiosidad de saber hasta donde podríamos llegar me mataba.
El solo escuchar sus suaves gemidos me hacían desearlo más… Sus labios bajan por mi cuello y seguían más y más abajo, hasta que ambos terminamos dando un salto por el sonido molesto del teléfono.
Lo separé un poco de mí y lo miré a los ojos.
- Déjalo para después –Dijo jadeante y con los ojos cerrados.
- ¿Y si es algo importante? –Soné agitada.
- Después –insistió.
Solo hice caso, el teléfono sonó y sonó, hasta que la contestadora hizo lo suyo.
Sin prestarle mucha atención a la contestadora, seguimos besándonos, mientras sus manos bajaban los breteles de mi bracier.
“Angee, espero que estés bien, estoy a tan solo unas casas de la tuya, estoy ahí en segundos” Era Nick.
Cap.9
- ¿No le vas a abrir verdad? –Dijo con una sonrisita en los labios.
- Supongo que si –Dije triste.
- Por favor, estábamos juntos ahora, no quiero interrupciones –Dijo al mismo tiempo que comenzaba a besar mi cuello y no me dejaba concentrarme cada vez que su exquisita lengua hacía contacto con mi piel.
- Es que… -Fui interrumpida por el timbre.
- Ya está aquí –dijo serio.
Desilusionado se paró y comenzó a buscar su ropa.
Miré por la ventana sin que Nick se diera cuenta y ahí estaba, esperando con su mochila al hombro y su chaqueta entre los brazos. Me llené de angustia al pensar en lo que iba a hacer, pero estaba decidida en quedarme con Joe.
Entré al baño donde Joe se había metido para esconderse, estaba poniéndose los pantalones… sonreí para mis adentros, cerré la puerta y caminé hacia el… subí suavemente mis manos por su espalda aún descubierta y llegué hasta sus hombros.
- No abriré –Susurré.
Inmediatamente se giró para mirarme.
- Oye, enserio… de verdad, disculpa si me coloqué insoportable, no te estoy obligando a nada –sonrió y acarició mi mejilla.
- No Joe, yo… quiero estar contigo –sonreí y agaché mi cabeza, estaba roja como un tomate.
Suavemente posó una de sus manos en mi mentón y me levantó la cara para que quedáramos mirándonos a los ojos.
- Creo que es imposible explicar lo mucho que te quiero si tan solo te conozco hace poco –Dijo con los ojos cerrados apoyando su frente en la mía.
Nos abrazamos y creo que hasta pude sentir todo su cariño en ese abrazo.
Todo esto era increíble, era como si ambos estuviésemos hechizados o algo.
Sus manos se posaron en mi cintura y comenzamos a besarnos con desesperación, de nuevos nuestras lenguas se encontraban en una competencia por saber quien era la más rápida y ágil. Acaricié su pecho desnudo recorriéndolo todo como si fuera la última vez que lo haría.
Sus manos recorrían mi cuerpo por completo y se detuvieron el encontrarse con el suave género de mi bracier.
Separamos nuestros labios y lo miré algo nerviosa.
- No quiero obligarte a hacer algo que no quieras Angee –Susurró con ternura.
- No Joe… yo… quiero… estar contigo –Susurré sonrojada.
Volvimos a besarnos sin control… caminamos hacia la pared más cercana y me apoyó en ella sin dejarme escapatoria… bajó por mi cuello dándome pausados y húmedos besos… llegó a la altura de mis pechos y sentí como sus manos bajan los breteles de mi bracier.
Tomé el borde de sus pantalones ya desabrochados y comencé a bajarlos.
El timbre sonó un par de veces más y esas veces sentía que era lo peor que podía estar haciendo, de verdad… me sentía mal, pero necesitaba a Joe mas que nunca… era como si toda mi vida lo hubiese estado esperando a el.
El agua de la ducha se largó… ambos en ropa interior nos metimos en ella… dejamos el agua correr por nuestros cuerpos… mientras jugábamos besándonos y sin dejar de tocarnos.
Sus manos subían y bajan por mi espalda mientras el broche del bracier no le daba todo el espacio que el quería… Lo sentí jugar durante ratos con el, no lograba quitarlo, hasta que por fin sentí como ya no había nada más que sus manos en mi espalda. Mientras los besos no cesaban quitó mi bracier y nos alejamos un poco… Con la yema de sus dedos acarició mi piel.
Tomó de mi cabello y me tiró delicadamente hacia atrás, para así besar mi cuello y bajar por mi pecho. Gemí suave tratando de controlarme y no gritar producto a lo que Joe causaba en mí. Bajé mis manos hacia su cintura y comencé a jugar con el elástico de su boxer sin saber muy bien lo que hacía… pero lo único que sabía en estos momentos, es que quería más de lo que me imaginaba a Joe.
Cap.10
Solo podía sentir sus manos deslizarse desde mis hombros hasta mis caderas, hacer presión en mi cuerpo con el suyo y jugar con el elástico de la única prenda que quedaba en mi cuerpo.
De apoco sentí como quería deshacerse de ella y comenzaba a deslizarla suavemente hacia abajo…
- Alto –Susurré agitada sobre sus labios y sostuve su mano con la mía.
- ¿Pasa algo? –Dijo jadeante.
- Joe… yo… -Agaché la mirada- Como lo siento… no creo estar… -Lo miré con ojos húmedos.
- Tranquila –Dijo calmado y besó mi frente- Dije que no… habían presiones –sonrió.
Suspiré al ver que Joe podía ser una de las personas más compresivas que podría conocer. Lo abrasé con fuerzas y el devolvió el abrazo. Dejamos que el agua nos cayera encima mientras los pensamientos iban y volvían a mi cabeza.
Salimos de la ducha… Nos secamos con unas toallas y tuve que buscar algún buzo de mi padre para pasárselo. Se nos olvidaba el hecho de que nos habíamos metido con ropa interior.
Al entrar a mi habitación, me quedé en el umbral de la puerta, viendo como secaba su pelo con una toalla. Estaba envuelto de la cintura para abajo, de su espalda aún caían gotas que me recordaban esos besos y caricias que hace poco nos estábamos dando dentro de la ducha.
- Ten –dije entregándole los pantalones.
- Oh, gracias –sonrió.
Me puse unos shorts de pijama y una polera sin mangas… Joe se quedó sin camisa, nos metimos en las sábanas y aprovechamos de tomar un poco de energía durmiendo.
Desperté con el sol que ya quería desaparecer, recostada de uno de los hombros de Joe y mi mano puesta sobre su pecho. El aún dormía profundamente y en sus labios se dibujaba una leve sonrisa.
Miré la hora en el reloj de mi velador… eran las 17:50, mi madre llegaría pronto, así que mejor que Joe se fuera.
- Joe, despierta –sacudí su brazo.
Costó para que despertara, cuando lo hizo, me ofreció acompañarlo a casa, el más tarde me vendría a dejar. Sin pensarlo acepté.
Al llegar a su casa no había nadie, me sorprendió un poco, ni si quiera estaban sus padres.
Subimos a su habitación y apenas entré, Joe me tomó de la cintura, me apegó a una pared y comenzamos a besarnos apasionadamente en los labios, enseguida sus tibias manos fueron subiendo por debajo de mi polera… al parecer ambos habíamos cobrado las energías que habíamos perdido hace unas horas atrás.
- ¡Já! ¡Así era como los quería pillar!
Al escuchar esas palabras nos separamos en menos de unos segundos y miramos hacia la puerta. Kevin, quien lucía con una amplia sonrisa ganadora y cruzado de brazos apoyado ene. Umbral de la habitación.
- Kevin, yo… esto no… -Tartamudeó Joe.
Me quedé en silencio mirando con grandes ojos.
- No te sorprendas Angee ¿Vez de lo que te hablaba el otro día? –Dijo muy firme.
- ¿Hablaron? –Joe arqueó una ceja.
- No mucho… dijo algunas cosas, nada más… cosas que a el no le importan –Me defendí y me crucé de brazos- Ahora que esperas… corre, ve y dile a Nick todo lo que viste ¿No es eso lo que quieres hacer? –Dije molesta.
- Quizás si, quizás no, pero no soy tan mala persona y no soy mala clase para hacer algo así… o quizás si, para que abra bien los ojos de una vez –Dijo enojado.
- Kevin, por favor… quédate callado, no le digas nada a Nick –rogó Joe.
- Eso depende de ustedes –Sonrió.
- ¿A que te refieres? –Preguntó Joe.
- No pueden ni si quiera hablarse, ni nada, ni si quiera… un simple beso en la mejilla, eso basta, Nick no sabrá nada –No dejó de sonreír en ni un momento.
Cap.11
2 meses… 2 largos meses en los que solo pude pensar en una sola persona, Joe.
Las cosas entre Nick y yo iban de mal en peor, yo lo quería mucho, pero no par que tuviéramos algo serio. El me quería mas de lo que yo a el y en cualquier momento me pediría ser su novia… serían palabras desperdiciadas y me dolería darle un no como respuesta, sabía que cometería el error mas grande mi vida dándole un si.
Era un día viernes por la tarde, estábamos estirados en la cama de su habitación viendo tv.
- ¿Sabías que te quiero? –Susurró sobre mi cuello.
- Yo igual –dije fría.
Separó sus labios de mi cuello y se acomodó sentándose un poco en la cama para poder verme.
- Has estado rara este último tiempo –Clavó la mirada en mi.
- No lo sé, me siento igual –deslicé mi mirada hacia la pantalla nuevamente.
- Angee, mírame –Doblo delicadamente mi cabeza con su mano derecha- No eres la misma de siempre… ¿Te sucede algo conmigo?
- No eres tu –Dije fría.
- ¿Entonces quien? –Pareció molestarse.
- Yo… por favor, no sigas con interrogaciones, no estoy para eso.
Mis ultimas palabras, quité su mano de mi mejilla y apoyé nuevamente mi cabeza en su hombro… parecía muerta con vida, mi piel pálida, seria como nunca y mi voz podía congelar un estadio repleto de personas.
- Angee… ¿Qué te pasó en el brazo? –lo escuché susurrar.
- Nada –No presté atención.
Volvió a sentarse y me tomó del brazo, levantó la manga de mi polera y claro… tenía los brazos morados… como si me hubieran pegados mil patadas en el suelo o como si me hubiese caído de las escaleras.
- Yo… yo… no tengo idea –Dije alterada, nunca había puesto atención a mis brazos.
- Angee… Dime quien te hizo esto –Dijo mas serio que nunca, con una mirada preocupada.
- Te juro que nadie, no tengo idea –Sollocé.
- Júramelo Angee –Dijo serio.
- Lo juro ¿Cómo no me crees? Si alguien me hubiese hecho esto yo... no se que es lo que pasa.
Sin esperarlo me besó en los labios, cerré los ojos tratando de disfrutar sus calurosos besos… Caí hacia atrás y de a poco lo sentí colocarse sobre mí.
Su lengua con desesperación buscaba a la mía para enfrentarla a un duelo.
Enredé mis dedos en el rizado cabello de Nick haciendo que el beso fuera más profundo.
Necesitaba Tanto, necesitaba tanto los besos de Joe… que perdí la memoria de con quien estaba. Tomé sus manos y las subí por debajo de mi remera… Sus húmedos besos bajaron hacia mi cuello. Podía sentir su lengua tocar mi piel y eso hacía retorcerme por completo… agarré las sábanas del acolchado y las arrugué por completo.
Mediante bajaba se encontró con el primer botón de mi camisa manga corta… llevó sus tibias manos hasta el y lo desabrochó.
Recorrí sus pectorales bien marcados con mis manos deseosas de quitarle la polera color blanca.
Tomó delicadamente una de mis piernas y la llevó hacia su cintura, no bastó para que ambas de mis piernas lo tuvieran amarrado a mi cuerpo.
- Te amo –Dijo mientras besaba mi pecho descubierto.
Me quedaron dando vuelta las palabras…
- Igual te amo… Joe –Susurré con los ojos cerrados.
- ¿¡Que!? –Exclamó alejándose de un salto- ¿Joe?
- ¡Joe! Paso por la puerta y… nos vio Nick –Dije nerviosa poniéndome de pie.
Nick miró hacia atrás y cerró la puerta.
- Lo siento –Dijo casi rojo como un tomate- ¿Volvemos a lo nuestro? –Sonrió seductoramente.
Se acercó a mi, se quitó la polera y me apegó a su cuerpo… ¿¡Desde cuando que Nick es así!? Este chico me va a matar de un infarto al corazón.
Cap.12
¡Dios! “No te le acerques” era lo que decía mi mente una y otea vez, pero claro… la mente no le ganaba a mis hormonas a mil por hora.
- Yo… yo… no creo que sea… lo indicado –Dije avanzando hacia atrás a medida que el se me acercaba.
- Angee… por favor –dijo lo suficientemente cerca de mí y pegó sus labios a mi cuello.
Así comenzó con una serie de besos mortales y en cada vez que sentía su suave lengua tocar mi piel me iba quedando sin aire.
- ¡Está bien! ¡Tú ganas! –Dije jadeante.
Tomé la cara de Nick con ambas manos y lo atraje hasta mis labios, sabía que no resistiría ni un segundo más.
Mis manos subían y bajaban desesperadas por el abdomen descubierto de Nick y las suyas se entretenían desabrochando mi camisa.
Mi piel ardía más y más con cada contacto de sus manos sobre ella… Era increíble lo que Nick causaba en mí, era algo sin explicación… como si me controlara o algo parecido.
Me apegó contra una pared… mientras una de sus traviesas manos subía por una de mis piernas y la masajeaba por completo. Terminé levantándola y llevándola hacia su cadera y amarrarlo a mi cuerpo. Se le hacía mas fácil tocarme al estar solo en falda… mi tan apreciada falda rosada que siempre usaba.
Subí mis manos hacia su cabellera ya desordenada y enredé mis dedos en ella… así podía profundizar el beso y además darle el espacio a sus manos sedientas de mi cuerpo.
Su lengua buscaba a la mía para un reencuentro fatal… ambas luchaban por saber quien era la más fuerte. Era una de las cosas que lograban descontrolarme. Con todas mis fuerzas, tiré a Nick hacia un punto donde sabría que caería en la cama, gateé hacia el, lo tuve rodeado por mis manos y piernas, sin hacer contacto físico por un buen rato solo para hacerlo sufrir… me preocupé de solo agachar mi cabeza y comenzar a besar desde su ombligo y subir por sus pectorales tan bien trabajados… en camino hacia sus labios, arrastré mi labio inferior por su cuello… lo sentí gemir despacito y tiró su cara hacia atrás con los ojos cerrados dejándose llevar por el placer…
No resistió más y con sus fuertes manos me apegó a su cuerpo. Metió sus manos por debajo de mi camisa desabrochada por los hombros y la deslizó hacia atrás para poder quitarla.
Sus caricias y besos mataban… de ves en cuando se despegaba de mis labios y susurraba que me amaba… eran como mil golpes en mi corazón, sabía que esto de estar cada vez más lejos de Joe hacía que lo amara más… era ridículo y patético, pero así eran las cosas…
- Te amo –gimió una vez más cuando jugaba con el broche de mi bracier.
No aguanté más y me quité de encima.
- Que… que... ¿Qué pasa? –Dijo jadeante y asustado.
- Esto esta tan mal –Dije poniéndome de pie.
- ¿Por qué lo estaría? Ambos nos queremos y… -Lo interrumpí.
- ¡Ya basta! –Exclamé con los ojos cerrados y apreté mis puños- Quiero irme a casa, no me siento bien –sollocé.
Nick se puso de pie y me pasó mi camisa.
- ¿Qué hice mal? –susurró cuando la ponía sobre mis hombros.
- Nada Nick, eres excelente –musité cabizbaja- ya te dije que no eras tu, soy yo.
Abroché mi camisa, tomé mi chaqueta y bolso y lo miré.
- Nos vemos… no sé.
Mis últimas palabras y salí a toda carrera por las escaleras.
- ¡Angee, espera! –Lo escuché gritar detrás de mí.
Seguí corriendo, iba con los últimos peldaños con mi cabeza agachada cuando choco con alguien, al levantar mi cabeza… era Joe.
- ¿A dónde vas tan apurada? –Sonrió mostrándome esos perfectos dientes blancos.
Cap.13
Solo agaché la cabeza y sin decir nada abrí paso para salir de la casa.
- ¡Angee! –Nick venía a todo correr por las escaleras.
Abrí lo más rápido la puerta de la casa, pero me tomaron de un brazo.
- Nick quiere hablar contigo –Dijo esa voz masculina… Joe.
- No importa –susurré- quiero irme a casa y… cuidado con mis brazos –Me alejé de el.
- ¿Sucede algo? –Dijo levantando la manga de mi chaqueta- ¡Dios! ¿¡Nick te hizo esto!? –Exclamó alterado.
- ¡No! –Exclamé- no fue nadie, ni idea como me lo hice.
Nick llegó a nuestro lado.
- Yo no fui... ¿Cómo crees? –Dijo molesto, al parecer había escuchado.
- Escuchen, me quiero ir a casa, así que si quieren ponerse a alegar por algo que no me interesa, háganlo solos… me voy y no me sigan –Dije decidida.
Estaba enojada y pobre del que me siguiera, de hecho se los advertí a los dos, quería estar sola. Al llegar a casa, tiré mi pequeña cartera a lo lejos, corrí por las escaleras y me dejé caer en mi cama.
Abrí los ojos con un dolor de cabeza tremendo ¿Me había pasado algo? Para mí, hace poco había llegado a casa y ahora ya estaba casi de noche. Doblé la cabeza hacia el otro lado de mi cama y pegué un salto cuando vi a Joe durmiendo placidamente recostado mi lado. Agité su hombro suavemente tratando de despertarlo, hasta que de a poco comenzó a abrir los ojos.
- ¿Qué haces aquí? ¿Cuando llegaste? ¿Por qué ya es de noche? –Pregunté casi como un trabalenguas, rápido.
- Angee –Musitó mas serio que nunca y se sentó en la cama para verme- Te desmayaste.
- ¿¡Que!? –Exclamé alterada- ¡Nunca me eh desmayado! Ni si quiera sentí un mareo o algo –Dije seria.
- Ni idea, tu madre pensó que dormías, llegué a verte, me dejó entrar y traté de despertarte, pero no hubo caso –Dijo acariciando mi mejilla- ¿Y lo de tu brazo? Angee, me tienes preocupado –Dijo serio.
- Ni preguntes que es lo que le pasó a mis brazos, no tengo idea –Dije molesta y miré hacia un punto infinito.
- Lo sé, por eso es mejor que… consultemos un médico ¿Y lo de tu nariz el otro día?
- Oye, tranquilo, estoy bien –Sonreí dándole confianza- De verdad, me siento bien, quizás fue por la comida que comí en la mañana, eran… mariscos –Mentí.
- Está bien, espero que halla sido solo eso –Dijo serio.
Se me acercó suavemente y depositó un dulce beso en mis labios. Dios, como extrañaba tocar sus exquisitos labios, solo quería dejarme llevar y dejar que el controlara la situación, me estiré por completo en la cama y lo dejé que me besara cuantas veces quisiera, su lengua comenzaba a abrir paso para llegar a la mía… delicadamente jugaban enredándose, pero sin descontrolarse.
Sin recostarse sobre mi subió delicadamente una de sus manos por debajo de mi polera… acariciando mi piel suavemente… la yema de sus dedos lo ayudaban a recordar esas veces que nos besamos sin control.
- Te quiero Angee –Susurró sobre mis labios con los ojos cerrados.
- Igual yo… -sonreí y acaricié su mejilla.
- Debí suponerlo –Dijo una voz más en la habitación.
Nos separamos bruscamente y no alcancé ni a pestañar cuando vi a Nick cruzado de brazos en el umbral de mi habitación, mantenía una seria y triste en su rostro.
- Nick yo… -susurré sin negar
- Nick, esto es mi culpa –Dijo Joe poniéndose de pie- ¿Qué haces aquí?
- ¿Qué que hago aquí? Vengo a ver a mi novia, pero me la encuentro contigo. –Sollozó.
¿Qué? yo no era su novia.
- Nick nosotros… no somos novios –Dije cabizbaja.
- Lo sé, a eso venía… -Dijo serio y extendió su mano mostrándonos la mitad de un corazón y luego señalo su pecho, ahí estaba la otra mitad, colgando de una linda cadena color plata.
- Nick… no –Susurré con un nudo en la garganta y me acerqué a el, pero enseguida retrocedió dos pasos hacia atrás.
- Ya… no importa, no me sigas.
Fueron sus últimas palabras y salió corriendo, escuchamos sus pasos afligidos por las escaleras.
- ¡Nick! –Exclamé tratando de correr detrás de el, pero Joe me tomó de un brazo.
Cap.14
- Algún día tenía que enterarse –Dijo detrás de mí.
Joe tenía razón, Nick algún día de estos terminaría sabiéndolo todo, eran por las buenas o por las malas.
- Joe –Sollocé volteándome hacia el y lo abrasé.
- Tranquila, a mí ni querrá hablarme –Susurró y besó mí cabeza.
- Me siento tan mal, yo… no quería… -Sollocé.
Mi madre al poco rato subió a preguntar que lo que había pasado, le había “impactado” el hecho de que Nick hubiese salido corriendo, solo estuve que inventar una buena excusa, lo que costó bastante con todo el dolor y la culpa que sentía.
Así, pasaron los días, lentos, pero quizás mas tranquilos, me dolía el hecho de saber lo que había hecho con Nicholas, yo lo quería y mucho, pero… como había dicho Joe, algún día tenía que saberlo.
Estaba como de costumbre sola en casa… ya se estaba oscureciendo y solo quería ir a dormir, últimamente todo me estaba agotando, hasta subir las escaleras de mi casa… Un miedo me invadió, quizás algo me pasaba o quizás no… como sea. Estaba apunto de ir a acostarme, cuando el maldito sonido del timbre llamó tres veces.
Casi arrastrando mis pies llegué hasta la puerta, abrí sin preguntar quien era, bastante desconsiderada fui, ya estaba oscuro, cuando suspiro al ver a Joe con sus manos en los bolsillos y una inocente sonrisa en los labios.
- ¿Qué haces aquí a esa hora? –Musité dejándolo entrar antes de que contestara.
- Pasaba a verte, andaba cerca con unos amigos y… creí que sería lindo traerte una gran sorpresa con mi presencia –Dijo entre una risita.
- Claro… te faltó el ¡Sorpresa! –Agregué riendo.
- ¿Tu madre no está? –Dijo recorriendo la casa con su vista.
- No, salió, supongo que llegará tarde, papá está por llegar y anda en trámites –Dije orgullosa de que mi padre estuviera pronto en casa.
Subimos a mi habitación, nos recostamos en la cama y nos pusimos a mirar la TV como de costumbre…
- Joe –me volteé hacia el decidida de lo que iba a decir.
- ¿Si?
- Quiero… bueno que… los dos… -me sonrojé.
Son decir más, levanté la vista para mirarlo y suavemente se acercó a mi, me dejé llevar… me recosté sobre el acolchado y enseguida Joe se subió delicadamente sobre mi.
Nos besamos con ternura, hasta que sentí sus manos meterse por debajo de mi polera.
Se arrodilló en la cama rodeando mi cintura con sus piernas y comenzó a levantar mi polera hasta lograr quitarla por completo.
- Te echaba tanto de menos Angee –susurró acariciando mi vientre con la yema de sus dedos.
Solo sonreí, tomé el borde de su polera y la comencé a tirar hacia arriba… cerré los ojos sintiendo su piel con mis manos, logré mi objetivo, sacarla.
Nos sentamos los dos en la cama, mientras yo rodeaba su cintura con mis piernas.
Comenzamos con desenfrenados besos en los labios… su lengua estaba en una guerra con la mía a muerte… de ves en cuando mordía mi labio inferior y lo saboreaba lentamente… era de el… el lo sabía.
Tantos juegos que quedamos solo en nuestra ropa interior.
Masajeaba con delicadeza mis piernas y me tocaba con dulzura, producto a nuestras caricias gemíamos ambos despacito.
Arrastrando sus labios por mi piel, besó mis mejillas y bajó por mi cuello… sentí una de sus manos subir por mi espalda y tomar de mi cabello para así tirarme delicadamente hacia atrás y darle el espacio que el quisiera para besar mi pecho descubierto, caí nuevamente hacia atrás… así Joe pudo comenzar a besarme desde mi obligo en adelante, subiendo cada vez más… sin dejarme opción que gemir.
Volví a sentarme para besar sus dulces labios. Sus manos se deslizaban de arriba hacia abajo en mi espalda, pero había algo que le impedía el paso libre… mi bracier… Sentí a sus manos tomar del género y comenzar a jugar con el cierre para deshacerse pronto de el.
Antes de que lo quitara, lo empujé hacia delante para poder mirarlo.
- Joe… -susurré agitada.
- ¿Si? –Sonrió agitado y acarició mi mejilla.
- Esta es… mi… mi… -agaché mi cabeza sonrojada.
- Igual yo –sonrió con ternura- bueno, ya te lo he dicho, si te incomoda, lo entiendo.
- No… -susurré y lo miré a los ojos- Te necesito.
Volvimos a besarnos, nuestras lenguas estaban sin control… se enredaban y luchaban para saber quien era la mas fuerte.
- Te amo –Gemí con los ojos cerrados.
- Igual yo –susurró totalmente agitado.
Ya recostados y sin nada que cubriera nuestros cerré los ojos.
Se acomodó decidido entre mis piernas y fui suya… Gemí enterrando mis uñas en su espalda…
Calló exhausto en mi pecho que subía y bajaba rápidamente. Acaricié su cabello húmedo y besé su cuello.
- Nunca me dejes –Susurré con los ojos cerrados.
- Nunca podría dejarte –acarició y besó mis hombros.
Cap.15
Calló exhausto en mi pecho que subía y bajaba agitadamente… Acaricié su húmedo pelo y besé su cabeza.
- Te amo –Susurré con los ojos cerrados.
- No sabes cuanto te amo yo ¿Verdad? –Acarició mis hombros.
- Lo sé –Sonreí.
Suspiró con ganas y se acomodó en mi pechó para quedarse a dormir ahí.
Nos quedamos dormidos en un profundo sueño… el sentir su calor junto a mi cuerpo era una de las sensaciones mas hermosas que podría llegar a sentir.
Desperté en medio de la oscura noche cuando sentí que podía moverme con total libertad… Miré hacia mi lado pero Joe ya no estaba ahí… estiré con flojera uno de mis brazos hacia la mesita de noche y prendí la lámpara… no estaba su ropa, incluso… tampoco la mía… me extrañe, pero me miré y descubrí que solo estaba tapada por una delicada y suave sábana blanca… mi cuerpo desnudo y el exquisito perfume de Joe esparcido por mi cama y que mas puedo decir… toda mi pieza.
Supuse que debió haberse ido. Me levanté tomé uno de mis pijamas y me lo puse… ordené mi cama que parecía como si un ciclón hubiera pasado por ella… sabanas por el suelo y otras totalmente arrugadas.
Al día siguiente me levanté mas contenta que nunca… aunque al bañarme… me di cuenta de que los moretones en mi cuerpo aumentaban.
Ese día me encontré con Joe en uno de los parques cercanos… al parecer notó mis moretones cuando trataba de bajarme la manga de mi chaqueta.
- Ya está –dijo molesto- Iremos a un médico, quieras o no –Regañó.
- No, no lo necesito, estoy bien –Me crucé de brazos.
- ¡Por favor! –Exclamó- Quiero saber de una vez que es lo que pasa, me tiene realmente mal que… no sepa lo que sucede ¿No te preocupas por ti? –Arqueó una ceja y se dejó caer en una banca.
- Joe –susurré con el tono de voz mas dulce que pudiera sacar y tomé su mano entre las mías- Te prometo que no sucede nada –Me costó mentir, sabía que algo sucedía, pero odiaba los hospitales y doctores, mi orgullo podría llevarme a mucho.
- No prometas cosas de las que no sabes –Miró hacia un punto fijo, valla a saber quien que cosa.
Agaché mi cabeza y pateé una piedra cercana.
- Está bien –Regañé y me separé de el haciendo un “berrinche” al igual como si tuviese 5 años.
- Era justo eso lo que quería escuchar –Dijo sonriente y pasó su brazo derecho por detrás de mi cuello, me apegó a su cuerpo- Es lo mejor que puedes hacer, me tienes feliz a mí y así te cuidas –Sonrió y besó mi frente.
- Si estoy embarazada te haces cargo ¿Ok? –Bromeé con una risita irónica y lo abrasé.
- Sabes que lo haría –Rió suavecito.
Ese mismo día nos encaminamos hacia una clínica cercana, nuevamente era la chica de 5 años, Joe parecía arrastrarme del brazo llevándome por los pasillos.
- Te espero aquí, es tu turno –Dijo mirándome fijo a los ojos, sujetó de mis brazos y besó delicadamente mis labios- Te amo Princesa –Sonrió.
Sin ganas y totalmente enojada me encaminé hacia la habitación en la que me atenderían… con un miedo entré en ella y un doctor de piel pálida me esperaba sentado con sus manos sobre el escritorio y entrelazaba sus propios dedos.
- ¿Señorita Angee Williams? –Sonrió y mostró una dentadura perfecta.
- Si –Dije fría, aún parada y apoyada en la puerta de la consulta.
- Adelante, pase, pase… supe que es últimos minutos su visita –Musitó mirando una ficha médica.
- Supongo, obligada –Dije molesta, me crucé de brazos y avancé hacia su escritorio.
Charlamos un poco sobe mis síntomas y luego logró ponerme pálida, mas que el y un papel cuando sacó inyecciones, me hizo pasar a un módulo distinto y salió una enfermera bastante corpulenta y de pelo rizado rojizo, bastante amable.
Lo peor, de lo peor… buscó mi vena… levantó la manga de mi polera… y ahí fue cuando sacó una muestra de sangre.
Al terminar… salí mareada de la consulta, con el aviso del doctor que tenía hora nuevamente en dos semanas más con los resultados de mi examen.
- ¿Qué pasó? –Preguntó bastante preocupado Joe al verme pálida e ida.
- Gracias a ti sacaron gran litro de sangre de mi cuerpo –Obviamente exageré.
- Oh, entiendo –Soltó una risita molesta- Ya vamos.
Sacamos la boleta, Joe prometió pagarlo, pero… era demasiado caballero, no dejaría que lo hiciera.
Cap.16
Así comenzaron a pasar los días, todos completamente diferentes al anterior, pero aunque pasaran mil cosas nuevas… había algo que no cambiaría… mirar a los ojos a Nick todos los días en la sala de clases. No resistiría mas con todo esto, era un dolor tremendo… tenía que aclarar las cosas por muy difíciles que fueran.
- Nick –Tomé su brazo cuando todos salían de la sala y el era casi el último.
Pegó una vista sobre su hombro y al verme cerró sus ojos con rabia y se apartó de mí- Tenemos que hablar, quieras o no –Lo detuve de nuevo.
Cansado y molesto se volteó hacia mí y me miró serio.
- ¿Qué? –Sonó alterado.
- Aceptaré cualquier tipo de respuestas, sea buena o mala… pero necesito pedirte algo –Hablé lo suficientemente claro para que entendiera.
- ¿Disculpas? –Dijo serio y arqueó una ceja.
- Ven –Tomé una de sus manos y lo arrastré hasta el puesto más cercano para hablar, nos sentamos.
- ¿Es eso o no? Habla rápido, tengo trabajo… -Regañó.
- Tranquilo… si, es eso –Lo miré directo a los ojos.
- ¿Sabes lo que estás pidiendo Angee? –Dijo totalmente frío.
- Lo sé, solo… quiero escuchar alguna respuesta tuya, se que es difícil y me siento... muy… -Me interrumpió.
- ¿Mal? –Arqueó nuevamente una ceja- ¿Mal cuando te pasas las noches con Joe? –Habló irónico.
- ¿Perdón? –Me ofendí al saber lo que trataba de decir.
- Es obvio ¿No? Hace una semana atrás se la pasó llegando tipo 5 de la madrugada ¿No estaba contigo? –Sonó serio.
- No –Mentí- No tengo idea, tendrá otras noviecitas, que se yo –Musité confusa en mis palabras- Quiero una respuesta Nick.
- ¿Sabes que te quiero? –De un momento a otro totalmente cariñoso, pero triste.
- Si –Dije casi en un susurro, un nudo estaba en mi garganta.
- Entonces… ¿Por qué lo hiciste? –Su voz se quebró.
Me puse de pié alterada, aunque sabía que no debía estarlo.
- ¡No quise hacerlo! –Exclamé y apreté mis puños con rabia- No quise hacerlo… yo… solo actué, no pensé y admito que… fui una estúpida. –Rompí en llanto.
- Angee –Se puso de pie, caminó hacia mi y tomó de mis brazos- ¿Significa que aún sientes algo por mí? ¿Volverías a estar conmigo? –Su voz se tonó de esperanzas a un sí.
No podía mentirle, pero no quería dañar nuevamente sus sentimientos…. Si, era una situación difícil.
- Tú sabes bien que te quiero y siempre te querré –acaricié su mejilla- pero… yo… -Me interrumpió.
- Entiendo –Desvió su mirada al suelo- Está bien… trataré de aceptarlo… -Volvió a mirarme- Pero no me pidas… a que de un día para otro vuelva a ser el mismo contigo.
Pensando a que eran sus últimas palabras comenzó a caminar, me dejó sola, pero lo vi detenerse y se volvió a mí.
- Te quiero –susurró y besó delicadamente mi mejilla, cerca de mis labios.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
Salió de la sala… me quedé parada con mi mochila al hombro… mis ojos llorosos y a punto de explotar en llanto, era mejor aguantar.
Pasó la semana y creo que las cosas iban mejorando, Nick de a poco comenzaba a hablarme y me iba sintiendo mejor, aunque algo se aproximaba… los exámenes del médico.
Era día viernes por la tarde, Joe y yo nos reunimos en la clínica, entramos la consulta de mi pálido doctor y nos sentamos frente a su escritorio repleto de hojas y papeles con una letra que solo podía entender el mismo.
Apenas entramos en la consulta pude notar una fría expresión en su rostro, algo me decía que no todo iba bien.
- ¿Y como salió todo? –Rompí el incómodo silencio.
- Angee Williams –Musitó mirando unos papeles.
- Si.
Dejó caer las hojas en el escritorio y entrelazó sus dedos como de costumbre.
- ¿Quién es este jovencito? –Sonrió y miró a Joe.
- Oh, Soy Joe, El novio de Angee –Sonrió con sus impecables dientes… ¡Alto! ¿Novia? Se me olvidaba el hecho de que aún no éramos novios.
- Bueno, me gustaría hablar con tus padres –Comenzó nuevamente con el tono serio.
- ¿Qué es lo que pasa? Mi madre trabaja mucho, duda que pueda venir –Dije seria.
- Bueno, tengo que… darles una mala noticia –Nos miró fijo y serio- Al parecer los exámenes no salieron del todo bien, tus plaquetas están bajas… falta de glóbulos rojos, los moretones de tus brazos y piernas, los desmayos, mareos y sangre de nariz son porque la sangre de tu cuerpo no coagula bien.
- ¿Qué quiere decir con todo esto? –Dijo casi alterado, Joe.
- Tendremos que internar a Angee… Si no la tratamos desde ahora, estará expuesta a un derrame cerebral. –Dijo frío.
- ¿¡Que!? –Exclamé al borde de las lágrimas.
- Tendrás que quedarte aquí, necesito que tus padres vengan –Dijo serio.
Me puse de pie y salí a pasos grandes, casi corriendo, de la consulta… exploté en llanto y sentí a Joe detrás de mí.
- ¡Angee! –Exclamó detrás de mí- ¡No corras! –Tomó de mi cintura.
Me volteé hacia el y me tiré sobre sus brazos…
- Saldremos de esto, solo has lo que tienes que hacer –Lo escuché llorar mientras me abrazaba- Te amo Angee… saldremos de esto, lo prometo.
Cap.17
Ahí parados, al miedo de un pasillo, nos quedamos esperando a que nuestro llanto cesara.
Tomó una de mis manos y tomamos camino hacia mi casa, estaría conmigo cuando tenga que darle la noticia a mi madre.
Al llegar a casa nadie dijo ni una sola palabra… ambos en total silencio, nuestras caras representaban la tristeza total, a veces pensé cual de los dos era quien mas sentía todo esto, el o yo.
Preparé café, Joe apoyó sus codos en la mesa y arrastré su taza hasta el, eché azúcar al mío y me dediqué a mirar hacia fuera mientras revolvía mi café.
- Estaremos bien –Lo escuché susurrar.
- Claro, lo dices como si todo esto fuese muy fácil –Dije seria y pegué un sorbo de mi café, al estar enojada no me di cuenta de lo caliente que estaba.
- Sé que no lo es, por favor no te coloques negativa ahora, sabes que me carga cuando lo haces –Sonó molesto y ambos guardamos silencio por unos minutos- No quiero enojarme, ahora no.
Dejó la taza en la mesa y se me acercó, tomó mi taza y la dejó en la mesa haciéndole compañía a la suya.
- Angee… -Se puse frente a mí y acarició mi mejilla luego de colocar un rebelde mechón detrás de mi oreja- Linda, hay algo que quiero preguntarte ya… bueno, desde el primer día en que te vi –Sonrió y me miró fijo a los ojos.
- ¿Qué es? –Soné inocente.
- ¿Quisieras ser mi novia? –Sonrió mostrando sus perfectos dientes blancos.
Me quedé seria, parecía como si estuviese petrificada.
- ¿Angee? –Soltó una risita al ver mi reacción.
- Eh… Estem, yo… -Balbuceé.
- ¿Y? ¿Qué dices? –Sonrió nuevamente.
No respondí y me abalancé para abrazarlo…
- Te amo –sollocé, me alejé de el y me acerqué nuevamente, pero esta vez a sus labios- Si, si quiero ser tu novia –Dije con los ojos llorosos.
Nos abrazamos y nos quedamos así por ratos. Nos recostamos en el sillón mientras el rodeaba mi cuello con su fuerte brazo.
Caímos en un profundo sueño y así esperamos a que llegara mi madre para la noticia.
Pasaron 3 meses… luego de la noticia quedé hospitalizada enseguida luego de una semana.
Así pasaron los días… la enfermedad comenzó a complicarse cada vez más, los doctores pretendían de que yo no me enterara de mucho, pero tarde o temprano sabía como eran las cosas.
Ni hablar de Joe, como siempre, todos los días a mi lado… tomaba de mi mano y ahí se quedaba charlando y esperando hasta que yo cayera en el sueño, incluso a veces cuando despertaba lo veía durmiendo placidamente con la cabeza acomodada en mi estómago.
~
[Joe]
Desperté con el ruido de la incomoda lluvia cayendo sobre el techo de la casa, enseguida me levanté, duché y perfumé lo suficiente para que Angee no perdiera mi olor por nada en el mundo.
Bajé a la cocina, ya todos estaban en pie.
- ¿A dónde vas tan temprano? –Dijo Kevin bostezando.
- A ver a Angee, le prometí llegar temprano –Dije sonriente.
- Ah, le mandas saludos de nuestra parte –Dijo Nick echando un poco de mantequilla de maní a su pan- ¿No tomarás desayuno? –Arqueó una ceja.
- No, no… yo compraré algo en el camino.
Mis últimas palabras y salí de la casa, la lluvia era de los mil demonios, una cosa incómoda y el viento te cortaba la piel.
Llegué al hospital y caminé a pasos grandes por los pasillos de la clínica…
- Lo siento, no puede pasar –Dijo un doctor frente a la puerta de la habitación de Angee serio y con un tono autoritario.
- Usted no entiende, le prometí verla –Sonreí.
- Lo siento, ahora no se puede, estamos ocupados –No se movió.
- ¿Qué? ¿Pasó algo? –Arqueé una ceja y con un mal presentimiento.
- No, por favor le ruego que no gaste su tiempo y vuelva a casa, no lo dejaremos entrar.
Se enojó y me quedó mirando fijo esperando a que me fuera.
Solo apreté mis puños y me retiré de la puerta, caminé hasta dar con otro pasillo y me quedé escondido a la vuelta esperando a que se fuera, hasta que lo hizo, salió por los pasillos y me dio la oportunidad de meterme en la habitación.
Ahí estaba ella, estirada en su cama, parecía estar dormida, me acerqué con una sonrisa y me senté en la silla como de costumbre.
- Despierta –susurré y la observé… su piel estaba de un tono más pálido de lo normal.
Valla a saber cuantas veces moví su hombre y rogué que despertara, pero nada… comencé a mirar hacia los alrededores... La máquina de apoyo estaba apagada y los cables que ayer tenía sujetos a su cuerpo ya no estaban.
Desperado, tomé su muñeca y calculé su pulso… ya no había.
- No por favor no… -Sollocé con los ojos húmedos- Angee, es una broma de mal gusto ¿Verdad? Tu… tu… Por favor… Angee ¡Háblame! –Exclamé y me puse de pie alterado- ¡Ya despierta! –Exploté en llanto.
Mirando hacia todos lados… mi vista se percató de un papelito blanco sobre la mesita de noche, lo tomé y comencé a leer.
Querido Joe:
Me dormí pensando… en el día en que nos conocimos y nuestra historia, algo complicada, pero… hermosa en sí.
Desperté alrededor de las 6 de la mañana, los doctores seguían en mi habitación, escuché su conversación y pude enterarme de… que ya no podré seguir más adelante, esto… ya se ha vuelto más que grave y dudan en poder sacarme de aquí. Amor… espero que siempre tengas en mente que te amo, te adoro… y aunque quizás ya no puedas abrazarme y tenerme presente a tu lado… créeme que ahí estaré, junto a ti por siempre.
Recuerda mi amor que… la vida sigue. Te ama. Angee.
Ahogado en el llanto, me acerqué a ella… acaricié su frío rostro y besé sus fríos y ya pálidos labios.
- Te amo –Susurré mientras una lágrima caía sobre su mejilla y parecía ser parte de ella- Te amo Angee.
The End.

