FlashBACK
Author: 151989
Cap.1
- Prométeme que saldrás de aquí –Dije tomando sus manos y besé sus dedos.
- Joe, tu sabes que no estoy bien –Sonrió de pocos ánimos.
- Pero en días… lo estarás, solo tienes que tener fe, lo sabes –Dije con esperanzas de que ella respondiera a algo positivo.
- Por favor, no te olvides nuca de que te amo Joe –Acarició mi mejilla y noté sus ojos humedecidos.
- No, Angee, no… no empieces a despedirte –Sollocé apretando sus frágiles manos.
- Joe… -Su voz temblorosa la delataba, iba a llorar- Te amo –Susurró.
Vi como unas lágrimas corrían por sus mejillas, cerraba los ojos y apretaba mi mano con las pocas fuerzas que le quedaban.
- Linda, vas a salir de aquí ¿Por qué no me crees? Tu eres fuerte –Dije molesto, me cargaba cuando era negativa.
- ¿Tu no entiendes? –Me miró enojada- Estoy mal, no tengo idea si podré salir de esta clínica, los médicos no me quieren decir nada y mis padres corren de un lado para otro. –Se estresó.
- Tranquila, tranquila –Acaricié su frente- Me iré tranquilo de aquí si me dices que saldrás de aquí, solo… necesito una seña, algo me diga que te esforzarás y te darás fuerzas a ti misma para salir de aquí. –Sonreí.
Angee suspiró y me miró agotada.
- Lo prometo Joe, prometo salir de aquí –sonrió.
Logró que me quedara tranquilo, sus palabras me aseguraban que se iba a recuperar y seguiría conmigo por el resto de nuestras vidas.
- Ya se acabó la visita –Dijo un médico en el umbral de la puerta.
- ¿Puedo quedarme un poco más? Necesito estar con ella –Supliqué.
- Lo siento, Angee necesita descansar –Dijo frío, siempre solían ser así con todos, me molestaba.
- Es mejor que hagas caso –Sonrió Angee- Mañana nos veremos ¿Verdad? –Dijo con ánimos.
- Tienes razón –sonreí- Nos vemos amor.
Me acerqué a ella, besé sus tibios labios y acaricié su mejilla.
- Te amo –susurré.
- Igual yo Joe –sonrió.
Besé su frente y de a poco me alejé de ella, salí de la habitación con las ganas de aún haber seguido en esa habitación, no quería dejarla por nada, era una angustia demasiado grande dejarla. Caminé con mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, solo veía como pasaban camillas y más camillas por mi lado, doctores y enfermeras corriendo, como detestaba los hospitales y peor esta zona, era donde… se encontraban las personas mas grabes y sí… Angee estaba entre ellas.
Llegué a mi casa, ya estaban todos durmiendo. Tiré las llaves en una mesa, corrí por las escaleras hacia mi habitación, me desvestí y me metí en la cama, cerré los ojos… no podía ver nada mas que recuerdos, desde ese día tan especial en que conocí a Angee, claro… aún puedo recordar ese suave olor de su perfume.
- Traje a una amiga –Dijo Nick entrando a la casa.
- ¿Es invisible? –Rió Kevin.
Nick hizo una mueca la cual no era de agrado.
- por favor, no hagan preguntas ni nada, es nueva en mi clase y es algo tímida.
- ¿Es nueva y la trajiste a casa? –Dije molestándolo.
- Está afuera esperando, por favor no molesten –Nos advirtió.
- Bien Nick, ya tienes novia –Lo molesté tirándole un papel arrugado en la cabeza.
Me miró enojado, sacó la mitad del cuerpo hacia la calle y entró con la chica.
La arrastró de la mano con suavidad hacia el medio de la sala y abrió los labios para pronunciar algo.
- Chicos, ella es… Angee Williams–Sonrió por enzima del hombro de ella.
- Hola –Saludó ella con una tímida sonrisa.
Me quedé casi con la boca abierta, era realmente linda, su cabello negro casi azulado estaba sujeto en una sola trenza que caía por su hombro, un mechón de pelo se escapaba de la trenza y caía delicadamente por su rostro. Llevaba una polera de manga corta color rosa pálido y una linda falda blanca.
- ¡Joe! –Escuché en un horrendo grito mi nombre a lo lejos, era Kevin.
- ¿¡Que!? ¿¡Que pasa!? –Exclamé saltando alterado.
- Nick te habla –Kevin se echó a reír.
- Soy Joe –Me puse de pie, caminé hacia la chica y estiré una mano.
- Lo sé –Sonrió- Nick lo dijo mientras estabas algo desconcentrado –rió suavemente, estrechamos nuestras manos.
Cap.2
- Lamento estar despistado, suelo ser así –Sonreí nervioso.
- Descuida –Dijo ella agachando la cabeza.
- Angee ¿Quieres algo de beber? –Preguntó Nick, mirándola con ternura.
- Oh, está bien.
- Ven acompáñame –Dijo Nick.
- Si, voy… bueno, permiso –Miró a Kevin y luego a mí, enseguida siguió los pasos de Nick.
Me quedé en silencio mirando fijamente la puerta de la cocina, esperando a que la nueva compañera de Nick saliera y posiblemente me dejara embobado de nuevo.
- Es linda –Escuché a Kevin interrumpir el silencio.
Volteé mi cabeza con cuidado para poder mirarlo y sonreí.
- Si, es linda –Respondí tratando de simular que no estaba interesado.
Pasó el día, a mamá le encantó la idea de que Nick tuviera una nueva amiga0 de hecho la invitó a cenar, Nick el solía ser solo… digo, tenía sus amigos y todo, pero rara vez se le veía invitar a alguien a casa, de hecho todos estábamos sorprendidos, Kevin supuso que a Nick le había gustado… podría ser cierto.
Eran alrededor de las 6 de la tarde, subí a mi habitación, sabía que podía encontrarme con Angee y Nick sentados viendo televisión y conociendo a Nick me invitaría a unirme a ellos.
M extrañó no escuchar ni un solo ruido, así que con paso silencioso me aproximé a la habitación de Nick quien tenía la puerta junta, lo suficiente para que alcanzara uno de mis ojos y los espiara, nada interesante solo hablaban, decidí escuchar.
- ¿Por qué no les dijiste que ya nos conocemos? –Escuché decir a Angee.
¿¡Que!? ¿Cómo que ya se conocían?
- Mamá se enfurecería si supiera que te conozco hace tiempo, salimos y nunca te eh presentado –Escuché a Nick, fue dócil entenderle, hablaba en susurro.
No podía creer lo que estaba escuchando.
- Nick, no somos novios ni nada, lo sabes bien –Angee sonó firme.
- Quizás… podríamos serlo.
Fueron sus últimas palabras y vi como se le acercaba a Angee y terminaban dándose un profundo beso… Ella no parecía querer alejarse, el contrario, subió sus brazos hasta llegar al cuello de Nick y así abrazarlo.
Cayeron hacía atrás en el sillón, yo estaba atónito, claro, si, si… muy tímida la chica, este par de mentirosos ya se conocían hace bastante tiempo y aún no entiendo el hecho de que Nick no nos la hubiese presentado.
- ¡Joe! ¿¡Que haces!? –Escuché a Kevin exclamar.
Di un salto y me volteé para mirarlo, corrí hacia el y lo tiré dentro de una habitación.
- ¿Qué rayos hacías espiado a Nick y su nueva amiguita? –Sonrió.
- Eso no te importa –respondí de mal modo, estaba molesto- Nick se hace la mosquita muerta, se estaban besando –Miré hacia un punto fijo de la habitación de nuestros padres.
Nos quedamos en silencio cuando escuchamos los pasos de Nick seguidos por los de Angee en el pasillo.
- ¿De que hablas? –Preguntó Kevin arqueando una ceja.
- Los acabo de ver besándose.
Al escucharlos bajar por las escaleras, salimos y nos quedamos en el pasillo antes de bajar.
- No te lo creo, Nick es demasiado tímido para hacer algo así, apenas se conocen y la chica es bastante tímida también –Se cruzó de brazos.
- Es verdad lo que te digo ¿Por qué estaría mintiendo? –Arqueé una ceja.
- No lo sé, quizás te “Enamoraste de ella” –Dijo comenzado a reír.
No había caso hablar con Kevin, siempre era decidido con sus ideas, lo que pensaba nadie lo podría cambiar.
Kevin bajó y yo me quedé en el segundo piso, me fui a mi habitación, no le aguantaría la carita a ese par de cínicos. Me fui directo a mi habitación y me estiré en mi cama.
Estaba estirado en mi cama, un cojín cubría mi cabeza cuando escucho que la puerta de mi pieza se abre.
- Como lo siento, pensé que era el baño –Dijo Angee con esa linda sonrisa.
La miré serio, me paré de mi cama y caminé hacia ella.
- ¿Sucede algo? –Dijo al ver mi expresión tan seria.
La tomé de un brazo y la tiré hacia dentro de mi habitación, cerré la puerta.
- ¿Hasta cuando planean seguir con el jueguito de que no se conocen? Pregunto para no echarlos al agua –Dije serio.
- ¿Perdón? –Arqueó una ceja.
- Lo se todo, escuché tu conversación con Nick. –Miré hacia un lado.
- Ah, eres el típico que anda escuchando lo que no le incumbe –Dijo sonriente, claro… bien tímida era.
- ye, solo pasé a escuchar ¿si? –Me molesté.
- Te creo –Sonó irónica- como sea ¿Qué tiene que me conozca con Nick? –Preguntó con voz inocente.
- Quizás porque eres demasiado para el –Dejé escapar lo primero que se me vino a la mente.
- ¿De que hablas? –Preguntó casi con una sonrisa
No aguanté mas, la tomé de la cintura, apegándola a mi cuerpo.
- Suéltame por favor, ni si quiera te conozco –Sollozó.
Nos miramos a los ojos, por su propia voluntad llevó una mano hacia mi mejilla y terminamos dándonos un suave, pero apasionado beso a la vez.
Cap.3
[Angee]Joe desapareció por la puerta de mi habitación en la clínica, el doctor se quedó mirándome fríamente.- Mañana no se si tendrás visitas –Dijo serio.- ¿Por qué no? –Dije tratando de sentarme- Necesito ver a Joe.Me estaba angustiando, si no lo veía se me venían todas las malas vibras encima.- Por favor, déjeme verlo mañana –supliqué.- Lo siento, dependiendo de cómo se den las cosas… ahí vemos.Ese frío aspecto me molestaba, trató de sonreír, pero de costumbre no le resultó y luego apagó las luces, me deseó buenas noches y salió del cuarto.Me recosté nuevamente, tenía unas ganas de llorar enormes… el solo hecho de pensar que no vería a Joe al día siguiente me ponía mal.Cerré mis ojos y comencé a recordar ese día en que me conocí con Joe. ~No podía creer que recién me conociera con el y ya lo estuviese besando sin control.Debo decir que sus besos eran rápidos y me estaban dejando sin respiración, pero aún así era respetuoso y no apresuraba las cosas. Todo esto era como si nos hubiésemos conocido ya hace tiempo, hubiéramos tenido un romance apasionado y luego de años volvíamos a encontrarnos.Mi mano que aún seguía firme en su suave mejilla, la deslicé por su cuello, hombro y brazo. Tomé su mano y la conduje hasta el borde de mi polera. Nos separamos y Joe jadeando buscó mi mirada.- Oye, oye… -Jadeó- No que… no me conocías –Sonrió.- ah, está bien –sonreí.Lo alejé de mí y comencé a caminar.- Oye no –Dijo al mismo tiempo que tomaba mi mano y volvía apegarme a su cuerpo.Lo empujé hacia la pared, caminé hacia el y lo besé con lentitud en esos dulces labios, arrugué su polera de tanto recorrer su pecho con mi manos.Tomó mis brazos y ahora yo era la que estaba contra la pared. No besó mis labios, si n que decidió atacar otra parte de mi cuerpo, mi cuello. Sus labios sobre mi piel lograron que gimiera suave, muy despacio para que nadie escuchara… Ahora sus labios volvían a estar sobre los míos y una de sus traviesas manos jugaba con el borde de mi remera, mientras la otra bajaba por mi pierna, la levanté y rodeé su cintura con una, mientras seguía acariciándome.Acaricié su piel por debajo de su polera, mientras el son suavidad subía la mía.Su delicada lengua comenzaba a meterse más y más en mi boca, mientras solo lograba que lo deseara más. Recapacité, Nick debería estar esperándome abajo, creo que ya hace rato había subido.- Joe –susurré sobre sus labios, estaba bastante agitada para hablar las cosas de una sola vez.- ¿SI? –Susurró igual que yo, mientras aún mantenía los ojos cerrados y de vez en cuando me robaba un pequeño beso.Lo empujé hacia atrás y sonreí.- Ten en mente que… solo te besé porque te encuentro un chico atractivo –Me encantaba decir la verdad, claro, de una forma seductora- No nos conocemos… además… Nick me debe estar esperando abajo. Joe me miró atónito a mis palabras, arreglé mi trenza algo desordenada antes de salir, lo miré, guiñé un ojo y salí de la habitación.Bajé apurada, Nick estaba sentado en el sillón junto a su hermano.- Angee, te demoraste. –Dijo Nick inocentemente.- Lo sé, tu casa es un laberinto –sonreí sentándome a su lado.Miré hacia el frente donde estaba sentado Kevin, sostenía una seria mirada en mi, le sonreí tratando de no intimidarme, pero no fue lo suficiente… su mirada me cohibió y agaché mi cabeza.
Cap.4
Estaba incómoda, trataba de no mirar hacia el frente para no encontrarme con esa penetrante mirada del hermano mayo de Kevin, pero se me hacía imposible no mirarlo, era como su mirada me llamase, así que decidí hablar.
- ¿Sucede algo? –Pregunté mirándolo con una sonrisa para disimular mi molestia.
- No, no nada –dijo mirando hacia otro lado.
- ¿Pasa algo? –Preguntó Nick de mi tan repentina pregunta.
- No, digo… me pareció que Kevin quería decirme algo –Miré a Nick inocente.
Seguimos mirando la televisión cuando Joe llega a la sala.
Sonreí agachando mi mirada cuando pasó con una linda sonrisa y se sentó al lado de Nick. Al levantar mi mirada ahí estaba nuevamente la fría mirada de Kevin.
- Permiso –Dijo secamente, se puso de pie y desapareció en las escaleras.
- ¿Le pasa algo? –Preguntó Joe.
- Ni idea, desde hace rato que está así –Contestó Nick con si mirada fija en la pantalla del televisor.
Joe me miró por detrás de la espalda de Nick, solo respondió con una mirada nerviosa.
La tarde pasó, me quedé a cenar, admito que la familia era un amor, aún no entiendo el hecho de que Nick no me hubiese presentado desde un principio.
Resulta que Nick y yo ya nos conocíamos hace bastante tiempo, pero yo no estaba en el mismo colegio que el, por lo que se nos hacía difícil vernos seguido, claro, todo cambió desde hace pocos días atrás, cuando mis padres habían decidido cambiarme a su colegio, para ambos era una idea fantástica.
Al terminar la cena Nick prometió en irme a dejar a mi casa. Tomé mis cosas, me despedí de todos y salimos de la casa, el lugar estaba oscuro.
- ¿Tienes miedo? –Preguntó Nick al ver mi expresión de desagrado al ir caminando por un pasaje en su total oscuridad.
- Algo, sabes que soy miedosa –Sonreí mirando hacia el frente.
- Tranquila, pronto estarás en casa –Dijo al mismo tiempo en que rodeaba mi cintura con un brazo y me apegaba a su cuerpo.
Caminamos en silencio por la oscuridad, al llegar a la reja de mi casa ambos notamos que no había nadie, todas las luces estaban apagadas.
- Gracias por la cena –sonreí abriendo la reja con mi llave.
- No hay de qué, podrías ir mas seguido –Dijo sonriendo ocultando sus manos en los bolsillos de su chaqueta.
- Que tengas buenas noches –Entré y comencé a cerrar la reja.
- Oye, alto –Dijo deteniendo la reja.
- ¿Qué? –sonreí.
- ¿No me dejarás pasar? –Arqueó una ceja.
- No… ¿Qué no ves que no hay nadie y de que ya es tarde? –Dije seria.
Sin decir anda empujó la reja hacia delante y la cerró luego de haber entrado.
- Oye ¿Qué haces? –Dije cruzando de brazos.
- Pasaré solo un rato –Dijo tranquilo, caminado hacia la puerta de mi casa.
Sin poder creer lo que hacía me designé a abrir la puerta y a dejarlo entrar.
Prendí la luz y pude ver a Nick como se quitaba la chaqueta y la tiraba en un sofá. Caminó hacia mí, tomó de mi cintura y me apegó a su cuerpo. Me quedé inmóvil, sentí su respiración cerca de mi cuello y en menos de 3 segundos sus labios me proporcionaban delicados besos, apoyó su mano en la pared buscando el interruptor de la luz hasta hallarlo y dejarnos en plena oscuridad.
- Nick, detente –Traté de empujarlo hacia delante, peor no funcionó.
No pude resistirme más, busqué sus labios y lo besé delicadamente. Me separó de el, tomó mi mano y me condujo hasta un sillón, me tiró sobre el y se sentó a mi lado. Comenzamos a besarnos sin control, era tanta la presión que hacia sobre mis labios que lo separé de mi y me recosté sobre el sillón, agarré de su corbata y lo atraje hacia mí.
Comenzamos a besarnos nuevamente, mientras sentía sus suaves manos subían por debajo de mi polera, mediante que mas subía mi polera igual lo hacía.
Su exquisita lengua comenzaba a jugar con la mía y no sabían cuando amaba que Nick hiciera eso, trasladé mis manos desde su espalda hasta el nudo de su corbata y lo tiré hasta lograr deshacerlo, desabotoné sus primeros botones. Solo quería seguir, pero todo quedó hasta ahí cuando mi celular comenzó a sonar. El susto que me provocó el sonido de este que tiré a Nick bruscamente hacia atrás, me puse de pie y corrí hacia el celular que estaba sobre una mesita, lo tomé y contesté rápidamente cuando vi que el número era de mi madre.
Mientras escuchaba a mi mamá hablar y balbucear cosas que no eran de mi interés miraba a Nick que sostenía una seria mirada, no se arregló ni nada, supuse que estaba esperando a que colgara y volviera con el.
- Si mamá, no le abro la puerta a nadie –dije ya cansada de tanta charla, claro, como si tuviera 5 años.
Colgué la llamada y miré a Nick que sonrió.
- Ven… -susurró dándole pequeños golpecitos al sillón.
- Lo siento, tendrás que irte –dije seria- Mi mamá estará aquí en unos segundos, está a pocas cuadras de aquí, le dije que estaba sola.
Nick me miró de mal gusto.
- Lo siento. –Dije fría.
No respondió nada, se arregló, tomó su chaqueta y se me acercó.
- Nos vemos mañana –susurró sobre mis labios.
- Claro –sonreí y terminé dándole un lento beso.
Cap.5
Mientras escuchaba a mi mamá hablar y balbucear cosas que no eran de mi interés miraba a Nick que sostenía una seria mirada, no se arregló ni nada, supuse que estaba esperando a que colgara y volviera con el.
- Si mamá, no le abro la puerta a nadie –dije ya cansada de tanta charla, claro, como si tuviera 5 años.
Colgué la llamada y miré a Nick que sonrió.
- Ven… -susurró dándole pequeños golpecitos al sillón.
- Lo siento, tendrás que irte –dije seria- Mi mamá estará aquí en unos segundos, está a pocas cuadras de aquí, le dije que estaba sola.
Nick me miró de mal gusto.
- Lo siento. –Dije fría.
No respondió nada, se arregló, tomó su chaqueta y se me acercó.
- Nos vemos mañana –susurró sobre mis labios.
- Claro –sonreí y terminé dándole un lento beso.
Nick se fue, subí rápidamente las escaleras y corrí a la ventana de mi pieza que daba hacia la calle, Nick aún seguía ahí, al otro lado de la reja ya, sus manos escondidas en los bolsillos de la chaqueta y tenía la mirada fijada en mí.
Le dije adiós con una mano, Nick solo sonrió, lo vi tirar un beso, voltearse y comenzar a caminar en dirección hacia su casa.
Me acosté enseguida, solo quería que fuera ya de otro día y poder encontrarme con Nick.
Al día siguiente me levanté con ánimos, me vestí con lo mejor, corrí hacia un espejo, dejé mi pelo ondulado por la trenza cayera y me puse un cintillo delgado que nunca usaba.
Al llegar al colegio Nick ya había llegado, nos sentamos juntos, tal como el día anterior, solo quería estar con el, pero admito que esta vez fue algo incómodo, se la pasó todas las clases refugiado en mi cuello y los profesores lo notaron, al parecer todo el colegio estaba sorprendido, Nick me contó que siempre lo habían visto como un chico tímido, pero ya sabía bien que no lo era.
Al término de las clases Nick dijo que lo esperara, no tengo idea a donde había ido. Tomé mis cuadernos, mi morral y salí de la sala, fue una sorpresa cuando vi a Joe apegado a la pared fuera de la sala y cruzado de brazos.
- Ya comenzaba a pensar que no querías salir de esa sala –Dijo mirándome con ojos brillantes.
- ¿Qué haces aquí? –Sonreí.
- Venía por ti, veo que Nick se fue –Quitó mi morral de mi hombro y lo tomó.
- De hecho no –Dije quitándole mi morral- Ni idea a donde fue a Nick, pero me dijo que lo esperara, irá a dejarme a casa –Dije con voz inocente.
- ¿Por qué no vienes conmigo? Por favor, luego le inventarás una excusa a Nick –Me rogó.
- No puedo, de verdad lo siento, me gustaría ir contigo, pero no quiero dejar a Nick plantado, sería feo –Dije de pocos ánimos.
- Angee, te lo ruego –El tono de su voz era serio.
Miré hacia los lados asegurándome de que Nick no estuviera cerca, miré a Joe y le tiré mi morral pesado por los libros y cuadernos.
Joe solo sonrió. Caminamos apurados por los pasillos, Nick podría vernos, así que nos preocupamos de salir lo antes posible, caminamos hasta su casa, Joe me había convencido en luego decirle a Nick que lo esperé mucho y Joe me había ofrecido llevarme hasta su casa para luego vernos.
Al llegar a la casa noté que estaba vacía.
- ¿Y Kevin? –Pregunté entrando a su pieza.
- Tiene universidad, sale mas tarde –Lo escuché decir detrás de mí mientras cerraba la puerta.
Me volteé para mirarlo, pero rápidamente Joe me tomó de la cintura, me apegó a su cuerpo y pegó su frente contra la mía, cerró los ojos y lo sentí suspirar.
- Joe ¿Qué haces? –Dije nerviosa.
Condujo un dedo hasta mis labios y me hizo callar, enseguida llevó sus manos nuevamente a mi cintura y besó mis labios.
Entrelacé mis dedos en su sedoso cabezo, logrando que el beso fuese mas profundo.
Subió delicadamente sus manos por debajo de mi polera, mientras al mismo tiempo comenzamos a caminar sin detener el beso, tropecé con la cama y caímos en ella.
Puse mis manos en sus hombres debajo de su chaqueta y la deslicé hacia atrás.
El mismo terminó tirándola al suelo y al despegarse un poco de mi cuerpo sentí el aire sobre mi vientre, mi polera solo cubría mis pechos. Volvió a recostarse sobre mí, volviendo a esos besos sin control… Comencé a subir su polera, solo quería sentir su piel…
- ¿¡Joe estás en casa!? –oímos exclamar, mientras unos pasos fuertes se aproximaban hacia la habitación.
Tiré a Joe hacia un lado, me puse de pie, arreglé mi polera y caminé hacia la ventana, Joe se arregló y prendió la tele.
- Oye, volví temprano –Dijo Kevin al tiempo que entraba a la habitación.
M volteé simulando ser “sorprendida”
- Pensé que estabas solo –Dijo frío y serio, sin quitarme la vista de encima- Hola Angee.
- Hola –saludé con una sonrisa nerviosa.
- ¿Qué hacen aquí los dos solos? ¿Y Nick? –Preguntó casi molesto.
Cap.6
- Nick no está –Dijo Joe cortante.- Si eso veo –Dijo en un tono desagradable. Kevin.Escuchamos como la puerta de entrada del primer piso sonaba estrepitosamente. Unos pasos pesados subían por las escaleras, sonaban llenos de furia y rabia. Nick entró a la habitación.- ¡Angee! –Exclamó con la cara transformada. - Nick –murmuré nerviosa- Quería darte una sorpresa, Joe… ofreció en traerme hasta a casa, desapareciste de la nada y te demoraste más de 15 minutos en llegar a la sala, pensé que me habías dejado sola –Dije con argumentos firmes, no estaba mintiendo.- Angee, no sabes como lo siento –Caminó hacia mí y tomó mis manos.- Nick ¿Tu eres estúpido? –Preguntó Kevin.Nick se volteó hacia el.- ¿De que hablas? –Preguntó Nick inocentemente.- Nada, luego hablamos.Fueron las últimas palabras de Kevin, salió de la habitación y lo sentimos entrar a su habitación.- ¿Saben que es lo que le pasa conmigo? –Dijo Nick arqueando una ceja.- No, ni idea –Dijo Joe cruzado de brazos- Es mejor que bajemos. Salimos de la habitación de Joe y bajamos hacia la sala principal de la casa de los chicos. - y… ¿Dónde habías ido? –Dije tomando un sorbo del jugo de naranja que Nick me había ofrecido.- Lo siento, le debía un trabajo atrasado al profesor de Lenguaje, comenzó con una charla enorme, traté de dejarle el tema cortado, pero no me dejaba ir –Me miró con ternura- y aprovechó de preguntar si eras mi novia –Sonrió.Miré el suelo sonrojada y al volver a levantar la vista me encontré con la fija mirada de Joe que se encontraba detrás de la espalda de Nick.- Pero… no lo somos –susurré.- Quizás si, quizás no –Dijo Nick.Joe sonrió victorioso al ver lo nerviosa que me tenía.- Discúlpenme, necesito… ir al baño.Fueron mis últimas palabras, corrí por las escaleras, solo quería entrar al baño y tomar un poco de aire a solas.En mi caminata hacia el baño, una de las puertas se abrió, me detuve al ver a Kevin sin moverme ni un solo músculo al frente de mí.- Las calladitas son las peores ¿Sabías? –Sonrió cruzándose de brazos y se apoyó en el umbral de la habitación.- ¿Perdón? –Arqueé una ceja.- Si, supongo que sabes a lo que me refiero.- Creo –Me crucé de brazos.- ¿Quién te crees para hablarme así? Ni si quiera me conoces –Me acerqué a el.- Creo que con solo verte pude nota que clase de mujer eres –Dijo cerca de mi.- A ver… ¿Qué tipo? –Parecía como si estuviéramos en un desafío.- Quizás… te gustan los juegos. –Comenzó a acercarse más y más.- Puede ser –Dije seria.Me tomó bruscamente de un brazo.- Juega con quien quieras pero menos con mis hermanos –Dijo serio.Mientras más pronunciaba palabras nuestras narices de apoco rozaban.Cerré los ojos y sentí como sus labios tocaban los míos, llevándonos a un suave y delicado beso.Sus fuertes manos me tenías apegada a su cuerpo… y como el decía que me gustaba jugar lo tiré hacia atrás.- Quédate con el gusto –Sonreí.Solo sonrió y luego volvió a esa seria mirada, me puse seria.- Nunca vuelvas a hacerlo –susurré.- Tu me dejaste –Dijo serio.- Yo solo venía al año, me largo de aquí –Dije molesta.Me di media vuelta y me dirigí al baño, al cerrar la puerta de este me deslicé en ella hasta llegar al suelo, abrasé mis piernas y me mordí el labio inferior… ¿Qué era lo que estaba haciendo?
Cap.7
Me quedé sentada por no se cuanto tiempo, hasta que tocaron la puerta del baño.
- Angee… ¿Estás bien? –Era Nick.
- Eh… si –Me puse de pie- Salgo en un segundo.
Largué la llave del agua y me mojé la cara, me hacía falta refrescarme un poco.
Al abrir la puerta del baño Nick se encontraba al frente de mí, ni si quiera alcancé a pestañear cuando mi tiró hacia el interior del baño, entró en el y cerró la puerta con seguro.
- ¿Qué haces? –Pregunté nerviosa.
- Solo quiero pasar un rato a solas contigo –Susurró sobre mis labios, pero aún sin besarlos.
- Nick, es mejor que volvamos abajo –Lo alejé de mi.
- Joe y Kevin saldrán a comprar –Sonrió.
- Los acompañaremos –sonreí- Me falta un poco de aire.
Traté de esquivar su mirada molesta por mi actitud y traté de abrir la puerta, pero me tomó de un brazo y me apegó a su cuerpo.
- Por favor no, ahora no –sollocé.
- ¿Por qué no? Estamos solos –Se refugió en mi cuello y comenzó con una serie de besos que lograban dejarme agitada.
Sin besarme en los labios llevó sus traviesas manos al borde de mi polera y comenzó a subirla.
Me quedé inmóvil y no dije ni una sola palabra, terminó por sacar mi polera y la tiró a un rincón del baño.
Me quedó mirando con una tierna sonrisa en los labios, definitivamente me había ganado, tomé su cara con ambas manos y lo atraje hacia mí.
Sus besos me enloquecían, eran besos totalmente rápidos y apasionados sin control. Me tiró contra la fría pared, lo tomé de la polera para que volviera a mis labios. Sus tibias manos recorrían todo mi vientre o subían por mis brazos hasta llegar a mis hombros.
Apoyó ambos brazos en la pared dejándome “acorralada” y así me dio el paso para que pusiera levantar su polera hasta lograr quitarla por completo del camino.
Me quedé mirándolo, este chico quería matarme, sus fuertes brazos me apegaron a el.
Respiré agitada, levanté la vista para mirarlo y lo vi sonreír. Volvió a atacar mis labios, el sentir su lengua jugar delicadamente con la mía provocaba que quisiera más de el y su suave piel comenzaba a colocarse húmeda producto al calor de ambos cuerpos.
Mientras seguíamos besándonos y yo recorría toda su espalda con mis manos sentí como Nick comenzaba a jugar con el broche de mi pantalón.
Ahora sus labios estaban en mi cuello y al parecer seguirían bajando… Se separó de mí y al verme me quedó mirando casi asustado.
- ¿Qué pasa? –Dije seria.
- Angee, tu nariz… estás sangrando –dijo preocupado.
Me llevé una mano a la nariz y volví a alejarla para poder mirarla, era verdad, estaba sangrando de nariz.
- Ven es mejor que me acompañes –Dijo serio.
Volvimos a colocarnos nuestras remeras y me hizo esperarlo en su habitación, al volver llegó con papel servilleta y me lo entregó.
- ¿Estás bien? –Dijo preocupado.
- Si, gracias, es… primera vez que me pasa –dije asustada.
Nos quedamos en silencio por un momento, dejé de sangrar en pocos segundos y ya me sentí mas aliviada, al parecer Nick igual, lo había dejado lo suficientemente preocupado para que volviera a besarme o algo.
- ¿Quieres… volver a casa? –Preguntó con la cabeza agachada.
- Si, estaría bien –Me puse de pie- No me siento… muy bien que digamos.
- ¿Estarás sola? –Arqueó una ceja.
- Supongo, mi madre trabaja y ya sabes que mi padre salió por trabajos ya hace dos meses –Dije tomando mi chaqueta.
- No dejaré que te quedes sola, imagínate que llegara a pasarte algo –Dijo serio.
- Tranquilo –sonreí- estaré bien, solo sangré un poco, a cualquiera le puede pasar –Traté de relajarlo un poco.
- Ese es el punto Angee, no todos sangran de la nada –Dijo en un tono frío.
- Entonces… ¿Qué propones? –Dije seria- Oye, de verdad… no te preocupes, si llegara a pasar de nuevo… llamo a algún médico.
Nick insistió en todo el camino a casa en quedarse conmigo en casa, pero solo quería descansar, andaba un poco mareada y estar sola me ayudaría a reflexionar con lo que estaba pasando respecto a los hermanitos.
Me quedé sola en casa, tiré las sábanas de mi cama hacia atrás y me acosté. En pocos segundos el sueño me venció.
Cap.8
Desperté por el molesto sonido del teléfono, la casa estaba en plena oscuridad, mi madre aún no había llegado. Me levanté de pocos ánimos y caminé a paso pesado hacia el teléfono.
- ¿Diga? –Dije aún con los ojos cerrados cuando contesté la llamada.
- ¿Angee? Soy yo… Joe –Dijeron desde el otro lado.
- Ah, Hola –Dije despertándome.
- ¿Cómo estás? Supe lo que te pasó –Sonaba preocupado.
- Estoy bien gracias, le dije a Nick que no armara escándalo, solo sangré un poco, nada grave.
- Que bien… ¿Estás sola aún?
- Eh... no, mi mamá llego hace unos minutos atrás –Mentí, sabía que si decía que estaba sola sería capaz de llegar en unos segundos.
- Que bien, entonces… me alegro de que ya estés mejor –Sonó animado.
- Si, gracias.
- Bueno… nos vemos mañana en el colegio.
- Claro.
Nos despedimos y cortamos la llamada, de verdad no me sentía lo suficientemente bien como para ir al colegio, era como si me decayera mas y más.
Al día siguiente me dejaron faltar a clases, así que pude dormir hasta la hora que yo quisiera.
Admito que me sentía mejor, al despertar me duché para despejarme un poco del bochorno.
Estaba sola nuevamente, mi madre no se la pasaba mucho en casa por su trabajo. Estaba preparando un rico desayuno para darme un gusto, cuando suena el timbre de la casa.
Al abrir la puerta me sorprendí al ver a Joe muy sonriente.
- ¿Tu que haces aquí? –Sonreí sin darle el paso pata entrar.
- Me sorprende que lo preguntes, supe no habías faltado y decidí venir a verte.
- ¿Te corriste de las clases? –Arqueé una ceja.
- prefiero decir que… Preferí venir a ver como estabas –Sonrió.
- Claro –reí suavecito y lo dejé entrar.
Me acompañó en mi desayuno, luego subimos a mi cuarto, nos estiramos en mi cama y prendimos la televisión.
- Te ves bien –Se acomodó en el acolchado para encontrar mi mirada.
- Si, eso creo, me siento bien –Susurré.
Acarició mi mejilla suavemente con la yema de sus dedos, logró que me sonrojara un poco y agachara mi cabeza. Al levantarla Seguía con esa tierna mirada y una leve sonrisa.
- Es increíble que… te conozca hace solo unos días y me tengas completamente loco. –Dijo sonriente y se mordió el labio inferior.
No resistí, llevé una de mis manos hasta su suave cuello y lo atraje hacia mí, al comienzo era uno de los besos mas tiernos que pude haber dado, su mano sostenía mi cadera y la mía aún seguía en su cuello. El beso de a poco comenzó a tomar velocidad, me recosté sin despegarme de sus labios y de a poco Joe comenzó a subirse sobre mí. Ahora sus manos empezaban a subir por debajo de mi polera, al parecer todo era muy lento y ya no quería que fuera así, bastó una sola vuelta y ahora yo estaba sobre el. Me senté sobre su cadera, tiré del nudo de la corbata hasta lograr deshacerlo, enseguida comencé a desabrochar los botones de su camisa con desesperación, la quería fuera ahora. Cuando ya estaba desabrochada por completo y antes de quitarla del camino, comencé besar su pecho, produciendo que Joe soltara pequeños y suaves gemidos, cosa que me descontroló. Llegué a su cuello y así subí a sus labios.
Mi polera y su camisa ya eran parte del suelo, el contacto de su piel con la mía solo provocaba querer mas de el… sus fuertes manos recorriendo mi espalda y su delicada lengua tratando de derrotar a la mía con furia.
Ahora el estaba sobre mi, se arrodilló en la cama, rodeando mi cintura con sus piernas, sonrió con ternura y comenzó a jugar con el cierre de mi pantalón.
Antes de volver a mis labios, puso ambas manos en mi cintura y comenzó con una serie de besos desde mi obligo y comenzó a subir, no me dejó otra opción que gemir de placer.
Nuevamente nos besamos sin control y mientras enredaba mis dedos en su cabello sentía como mis pantalones iban bajando cada vez más.
Sin quedarme atrás con desesperación desabroché los suyos, con ambas manos tomé el borde del pantalón y los deslicé hacia abajo.
No nos quedaba nada más que la ropa interior en nuestros cuerpos.
Separó mis piernas y terminé haciéndole una llave en su cintura.
Primera vez que llegaba a esto con un muchacho, creo que nunca lo hubiese hecho, pero con Joe era totalmente diferente.
Sus manos me tocaban por completo y la curiosidad de saber hasta donde podríamos llegar me mataba.
El solo escuchar sus suaves gemidos me hacían desearlo más… Sus labios bajan por mi cuello y seguían más y más abajo, hasta que ambos terminamos dando un salto por el sonido molesto del teléfono.
Lo separé un poco de mí y lo miré a los ojos.
- Déjalo para después –Dijo jadeante y con los ojos cerrados.
- ¿Y si es algo importante? –Soné agitada.
- Después –insistió.
Solo hice caso, el teléfono sonó y sonó, hasta que la contestadora hizo lo suyo.
Sin prestarle mucha atención a la contestadora, seguimos besándonos, mientras sus manos bajaban los breteles de mi bracier.
“Angee, espero que estés bien, estoy a tan solo unas casas de la tuya, estoy ahí en segundos” Era Nick.
Cap.9
- ¿No le vas a abrir verdad? –Dijo con una sonrisita en los labios.
- Supongo que si –Dije triste.
- Por favor, estábamos juntos ahora, no quiero interrupciones –Dijo al mismo tiempo que comenzaba a besar mi cuello y no me dejaba concentrarme cada vez que su exquisita lengua hacía contacto con mi piel.
- Es que… -Fui interrumpida por el timbre.
- Ya está aquí –dijo serio.
Desilusionado se paró y comenzó a buscar su ropa.
Miré por la ventana sin que Nick se diera cuenta y ahí estaba, esperando con su mochila al hombro y su chaqueta entre los brazos. Me llené de angustia al pensar en lo que iba a hacer, pero estaba decidida en quedarme con Joe.
Entré al baño donde Joe se había metido para esconderse, estaba poniéndose los pantalones… sonreí para mis adentros, cerré la puerta y caminé hacia el… subí suavemente mis manos por su espalda aún descubierta y llegué hasta sus hombros.
- No abriré –Susurré.
Inmediatamente se giró para mirarme.
- Oye, enserio… de verdad, disculpa si me coloqué insoportable, no te estoy obligando a nada –sonrió y acarició mi mejilla.
- No Joe, yo… quiero estar contigo –sonreí y agaché mi cabeza, estaba roja como un tomate.
Suavemente posó una de sus manos en mi mentón y me levantó la cara para que quedáramos mirándonos a los ojos.
- Creo que es imposible explicar lo mucho que te quiero si tan solo te conozco hace poco –Dijo con los ojos cerrados apoyando su frente en la mía.
Nos abrazamos y creo que hasta pude sentir todo su cariño en ese abrazo.
Todo esto era increíble, era como si ambos estuviésemos hechizados o algo.
Sus manos se posaron en mi cintura y comenzamos a besarnos con desesperación, de nuevos nuestras lenguas se encontraban en una competencia por saber quien era la más rápida y ágil. Acaricié su pecho desnudo recorriéndolo todo como si fuera la última vez que lo haría.
Sus manos recorrían mi cuerpo por completo y se detuvieron el encontrarse con el suave género de mi bracier.
Separamos nuestros labios y lo miré algo nerviosa.
- No quiero obligarte a hacer algo que no quieras Angee –Susurró con ternura.
- No Joe… yo… quiero… estar contigo –Susurré sonrojada.
Volvimos a besarnos sin control… caminamos hacia la pared más cercana y me apoyó en ella sin dejarme escapatoria… bajó por mi cuello dándome pausados y húmedos besos… llegó a la altura de mis pechos y sentí como sus manos bajan los breteles de mi bracier.
Tomé el borde de sus pantalones ya desabrochados y comencé a bajarlos.
El timbre sonó un par de veces más y esas veces sentía que era lo peor que podía estar haciendo, de verdad… me sentía mal, pero necesitaba a Joe mas que nunca… era como si toda mi vida lo hubiese estado esperando a el.
El agua de la ducha se largó… ambos en ropa interior nos metimos en ella… dejamos el agua correr por nuestros cuerpos… mientras jugábamos besándonos y sin dejar de tocarnos.
Sus manos subían y bajan por mi espalda mientras el broche del bracier no le daba todo el espacio que el quería… Lo sentí jugar durante ratos con el, no lograba quitarlo, hasta que por fin sentí como ya no había nada más que sus manos en mi espalda. Mientras los besos no cesaban quitó mi bracier y nos alejamos un poco… Con la yema de sus dedos acarició mi piel.
Tomó de mi cabello y me tiró delicadamente hacia atrás, para así besar mi cuello y bajar por mi pecho. Gemí suave tratando de controlarme y no gritar producto a lo que Joe causaba en mí. Bajé mis manos hacia su cintura y comencé a jugar con el elástico de su boxer sin saber muy bien lo que hacía… pero lo único que sabía en estos momentos, es que quería más de lo que me imaginaba a Joe.
Cap.10
Solo podía sentir sus manos deslizarse desde mis hombros hasta mis caderas, hacer presión en mi cuerpo con el suyo y jugar con el elástico de la única prenda que quedaba en mi cuerpo.
De apoco sentí como quería deshacerse de ella y comenzaba a deslizarla suavemente hacia abajo…
- Alto –Susurré agitada sobre sus labios y sostuve su mano con la mía.
- ¿Pasa algo? –Dijo jadeante.
- Joe… yo… -Agaché la mirada- Como lo siento… no creo estar… -Lo miré con ojos húmedos.
- Tranquila –Dijo calmado y besó mi frente- Dije que no… habían presiones –sonrió.
Suspiré al ver que Joe podía ser una de las personas más compresivas que podría conocer. Lo abrasé con fuerzas y el devolvió el abrazo. Dejamos que el agua nos cayera encima mientras los pensamientos iban y volvían a mi cabeza.
Salimos de la ducha… Nos secamos con unas toallas y tuve que buscar algún buzo de mi padre para pasárselo. Se nos olvidaba el hecho de que nos habíamos metido con ropa interior.
Al entrar a mi habitación, me quedé en el umbral de la puerta, viendo como secaba su pelo con una toalla. Estaba envuelto de la cintura para abajo, de su espalda aún caían gotas que me recordaban esos besos y caricias que hace poco nos estábamos dando dentro de la ducha.
- Ten –dije entregándole los pantalones.
- Oh, gracias –sonrió.
Me puse unos shorts de pijama y una polera sin mangas… Joe se quedó sin camisa, nos metimos en las sábanas y aprovechamos de tomar un poco de energía durmiendo.
Desperté con el sol que ya quería desaparecer, recostada de uno de los hombros de Joe y mi mano puesta sobre su pecho. El aún dormía profundamente y en sus labios se dibujaba una leve sonrisa.
Miré la hora en el reloj de mi velador… eran las 17:50, mi madre llegaría pronto, así que mejor que Joe se fuera.
- Joe, despierta –sacudí su brazo.
Costó para que despertara, cuando lo hizo, me ofreció acompañarlo a casa, el más tarde me vendría a dejar. Sin pensarlo acepté.
Al llegar a su casa no había nadie, me sorprendió un poco, ni si quiera estaban sus padres.
Subimos a su habitación y apenas entré, Joe me tomó de la cintura, me apegó a una pared y comenzamos a besarnos apasionadamente en los labios, enseguida sus tibias manos fueron subiendo por debajo de mi polera… al parecer ambos habíamos cobrado las energías que habíamos perdido hace unas horas atrás.
- ¡Já! ¡Así era como los quería pillar!
Al escuchar esas palabras nos separamos en menos de unos segundos y miramos hacia la puerta. Kevin, quien lucía con una amplia sonrisa ganadora y cruzado de brazos apoyado ene. Umbral de la habitación.
- Kevin, yo… esto no… -Tartamudeó Joe.
Me quedé en silencio mirando con grandes ojos.
- No te sorprendas Angee ¿Vez de lo que te hablaba el otro día? –Dijo muy firme.
- ¿Hablaron? –Joe arqueó una ceja.
- No mucho… dijo algunas cosas, nada más… cosas que a el no le importan –Me defendí y me crucé de brazos- Ahora que esperas… corre, ve y dile a Nick todo lo que viste ¿No es eso lo que quieres hacer? –Dije molesta.
- Quizás si, quizás no, pero no soy tan mala persona y no soy mala clase para hacer algo así… o quizás si, para que abra bien los ojos de una vez –Dijo enojado.
- Kevin, por favor… quédate callado, no le digas nada a Nick –rogó Joe.
- Eso depende de ustedes –Sonrió.
- ¿A que te refieres? –Preguntó Joe.
- No pueden ni si quiera hablarse, ni nada, ni si quiera… un simple beso en la mejilla, eso basta, Nick no sabrá nada –No dejó de sonreír en ni un momento.
Cap.11
2 meses… 2 largos meses en los que solo pude pensar en una sola persona, Joe.
Las cosas entre Nick y yo iban de mal en peor, yo lo quería mucho, pero no par que tuviéramos algo serio. El me quería mas de lo que yo a el y en cualquier momento me pediría ser su novia… serían palabras desperdiciadas y me dolería darle un no como respuesta, sabía que cometería el error mas grande mi vida dándole un si.
Era un día viernes por la tarde, estábamos estirados en la cama de su habitación viendo tv.
- ¿Sabías que te quiero? –Susurró sobre mi cuello.
- Yo igual –dije fría.
Separó sus labios de mi cuello y se acomodó sentándose un poco en la cama para poder verme.
- Has estado rara este último tiempo –Clavó la mirada en mi.
- No lo sé, me siento igual –deslicé mi mirada hacia la pantalla nuevamente.
- Angee, mírame –Doblo delicadamente mi cabeza con su mano derecha- No eres la misma de siempre… ¿Te sucede algo conmigo?
- No eres tu –Dije fría.
- ¿Entonces quien? –Pareció molestarse.
- Yo… por favor, no sigas con interrogaciones, no estoy para eso.
Mis ultimas palabras, quité su mano de mi mejilla y apoyé nuevamente mi cabeza en su hombro… parecía muerta con vida, mi piel pálida, seria como nunca y mi voz podía congelar un estadio repleto de personas.
- Angee… ¿Qué te pasó en el brazo? –lo escuché susurrar.
- Nada –No presté atención.
Volvió a sentarse y me tomó del brazo, levantó la manga de mi polera y claro… tenía los brazos morados… como si me hubieran pegados mil patadas en el suelo o como si me hubiese caído de las escaleras.
- Yo… yo… no tengo idea –Dije alterada, nunca había puesto atención a mis brazos.
- Angee… Dime quien te hizo esto –Dijo mas serio que nunca, con una mirada preocupada.
- Te juro que nadie, no tengo idea –Sollocé.
- Júramelo Angee –Dijo serio.
- Lo juro ¿Cómo no me crees? Si alguien me hubiese hecho esto yo... no se que es lo que pasa.
Sin esperarlo me besó en los labios, cerré los ojos tratando de disfrutar sus calurosos besos… Caí hacia atrás y de a poco lo sentí colocarse sobre mí.
Su lengua con desesperación buscaba a la mía para enfrentarla a un duelo.
Enredé mis dedos en el rizado cabello de Nick haciendo que el beso fuera más profundo.
Necesitaba Tanto, necesitaba tanto los besos de Joe… que perdí la memoria de con quien estaba. Tomé sus manos y las subí por debajo de mi remera… Sus húmedos besos bajaron hacia mi cuello. Podía sentir su lengua tocar mi piel y eso hacía retorcerme por completo… agarré las sábanas del acolchado y las arrugué por completo.
Mediante bajaba se encontró con el primer botón de mi camisa manga corta… llevó sus tibias manos hasta el y lo desabrochó.
Recorrí sus pectorales bien marcados con mis manos deseosas de quitarle la polera color blanca.
Tomó delicadamente una de mis piernas y la llevó hacia su cintura, no bastó para que ambas de mis piernas lo tuvieran amarrado a mi cuerpo.
- Te amo –Dijo mientras besaba mi pecho descubierto.
Me quedaron dando vuelta las palabras…
- Igual te amo… Joe –Susurré con los ojos cerrados.
- ¿¡Que!? –Exclamó alejándose de un salto- ¿Joe?
- ¡Joe! Paso por la puerta y… nos vio Nick –Dije nerviosa poniéndome de pie.
Nick miró hacia atrás y cerró la puerta.
- Lo siento –Dijo casi rojo como un tomate- ¿Volvemos a lo nuestro? –Sonrió seductoramente.
Se acercó a mi, se quitó la polera y me apegó a su cuerpo… ¿¡Desde cuando que Nick es así!? Este chico me va a matar de un infarto al corazón.
Cap.12
¡Dios! “No te le acerques” era lo que decía mi mente una y otea vez, pero claro… la mente no le ganaba a mis hormonas a mil por hora.
- Yo… yo… no creo que sea… lo indicado –Dije avanzando hacia atrás a medida que el se me acercaba.
- Angee… por favor –dijo lo suficientemente cerca de mí y pegó sus labios a mi cuello.
Así comenzó con una serie de besos mortales y en cada vez que sentía su suave lengua tocar mi piel me iba quedando sin aire.
- ¡Está bien! ¡Tú ganas! –Dije jadeante.
Tomé la cara de Nick con ambas manos y lo atraje hasta mis labios, sabía que no resistiría ni un segundo más.
Mis manos subían y bajaban desesperadas por el abdomen descubierto de Nick y las suyas se entretenían desabrochando mi camisa.
Mi piel ardía más y más con cada contacto de sus manos sobre ella… Era increíble lo que Nick causaba en mí, era algo sin explicación… como si me controlara o algo parecido.
Me apegó contra una pared… mientras una de sus traviesas manos subía por una de mis piernas y la masajeaba por completo. Terminé levantándola y llevándola hacia su cadera y amarrarlo a mi cuerpo. Se le hacía mas fácil tocarme al estar solo en falda… mi tan apreciada falda rosada que siempre usaba.
Subí mis manos hacia su cabellera ya desordenada y enredé mis dedos en ella… así podía profundizar el beso y además darle el espacio a sus manos sedientas de mi cuerpo.
Su lengua buscaba a la mía para un reencuentro fatal… ambas luchaban por saber quien era la más fuerte. Era una de las cosas que lograban descontrolarme. Con todas mis fuerzas, tiré a Nick hacia un punto donde sabría que caería en la cama, gateé hacia el, lo tuve rodeado por mis manos y piernas, sin hacer contacto físico por un buen rato solo para hacerlo sufrir… me preocupé de solo agachar mi cabeza y comenzar a besar desde su ombligo y subir por sus pectorales tan bien trabajados… en camino hacia sus labios, arrastré mi labio inferior por su cuello… lo sentí gemir despacito y tiró su cara hacia atrás con los ojos cerrados dejándose llevar por el placer…
No resistió más y con sus fuertes manos me apegó a su cuerpo. Metió sus manos por debajo de mi camisa desabrochada por los hombros y la deslizó hacia atrás para poder quitarla.
Sus caricias y besos mataban… de ves en cuando se despegaba de mis labios y susurraba que me amaba… eran como mil golpes en mi corazón, sabía que esto de estar cada vez más lejos de Joe hacía que lo amara más… era ridículo y patético, pero así eran las cosas…
- Te amo –gimió una vez más cuando jugaba con el broche de mi bracier.
No aguanté más y me quité de encima.
- Que… que... ¿Qué pasa? –Dijo jadeante y asustado.
- Esto esta tan mal –Dije poniéndome de pie.
- ¿Por qué lo estaría? Ambos nos queremos y… -Lo interrumpí.
- ¡Ya basta! –Exclamé con los ojos cerrados y apreté mis puños- Quiero irme a casa, no me siento bien –sollocé.
Nick se puso de pie y me pasó mi camisa.
- ¿Qué hice mal? –susurró cuando la ponía sobre mis hombros.
- Nada Nick, eres excelente –musité cabizbaja- ya te dije que no eras tu, soy yo.
Abroché mi camisa, tomé mi chaqueta y bolso y lo miré.
- Nos vemos… no sé.
Mis últimas palabras y salí a toda carrera por las escaleras.
- ¡Angee, espera! –Lo escuché gritar detrás de mí.
Seguí corriendo, iba con los últimos peldaños con mi cabeza agachada cuando choco con alguien, al levantar mi cabeza… era Joe.
- ¿A dónde vas tan apurada? –Sonrió mostrándome esos perfectos dientes blancos.
Cap.13
Solo agaché la cabeza y sin decir nada abrí paso para salir de la casa.
- ¡Angee! –Nick venía a todo correr por las escaleras.
Abrí lo más rápido la puerta de la casa, pero me tomaron de un brazo.
- Nick quiere hablar contigo –Dijo esa voz masculina… Joe.
- No importa –susurré- quiero irme a casa y… cuidado con mis brazos –Me alejé de el.
- ¿Sucede algo? –Dijo levantando la manga de mi chaqueta- ¡Dios! ¿¡Nick te hizo esto!? –Exclamó alterado.
- ¡No! –Exclamé- no fue nadie, ni idea como me lo hice.
Nick llegó a nuestro lado.
- Yo no fui... ¿Cómo crees? –Dijo molesto, al parecer había escuchado.
- Escuchen, me quiero ir a casa, así que si quieren ponerse a alegar por algo que no me interesa, háganlo solos… me voy y no me sigan –Dije decidida.
Estaba enojada y pobre del que me siguiera, de hecho se los advertí a los dos, quería estar sola. Al llegar a casa, tiré mi pequeña cartera a lo lejos, corrí por las escaleras y me dejé caer en mi cama.
Abrí los ojos con un dolor de cabeza tremendo ¿Me había pasado algo? Para mí, hace poco había llegado a casa y ahora ya estaba casi de noche. Doblé la cabeza hacia el otro lado de mi cama y pegué un salto cuando vi a Joe durmiendo placidamente recostado mi lado. Agité su hombro suavemente tratando de despertarlo, hasta que de a poco comenzó a abrir los ojos.
- ¿Qué haces aquí? ¿Cuando llegaste? ¿Por qué ya es de noche? –Pregunté casi como un trabalenguas, rápido.
- Angee –Musitó mas serio que nunca y se sentó en la cama para verme- Te desmayaste.
- ¿¡Que!? –Exclamé alterada- ¡Nunca me eh desmayado! Ni si quiera sentí un mareo o algo –Dije seria.
- Ni idea, tu madre pensó que dormías, llegué a verte, me dejó entrar y traté de despertarte, pero no hubo caso –Dijo acariciando mi mejilla- ¿Y lo de tu brazo? Angee, me tienes preocupado –Dijo serio.
- Ni preguntes que es lo que le pasó a mis brazos, no tengo idea –Dije molesta y miré hacia un punto infinito.
- Lo sé, por eso es mejor que… consultemos un médico ¿Y lo de tu nariz el otro día?
- Oye, tranquilo, estoy bien –Sonreí dándole confianza- De verdad, me siento bien, quizás fue por la comida que comí en la mañana, eran… mariscos –Mentí.
- Está bien, espero que halla sido solo eso –Dijo serio.
Se me acercó suavemente y depositó un dulce beso en mis labios. Dios, como extrañaba tocar sus exquisitos labios, solo quería dejarme llevar y dejar que el controlara la situación, me estiré por completo en la cama y lo dejé que me besara cuantas veces quisiera, su lengua comenzaba a abrir paso para llegar a la mía… delicadamente jugaban enredándose, pero sin descontrolarse.
Sin recostarse sobre mi subió delicadamente una de sus manos por debajo de mi polera… acariciando mi piel suavemente… la yema de sus dedos lo ayudaban a recordar esas veces que nos besamos sin control.
- Te quiero Angee –Susurró sobre mis labios con los ojos cerrados.
- Igual yo… -sonreí y acaricié su mejilla.
- Debí suponerlo –Dijo una voz más en la habitación.
Nos separamos bruscamente y no alcancé ni a pestañar cuando vi a Nick cruzado de brazos en el umbral de mi habitación, mantenía una seria y triste en su rostro.
- Nick yo… -susurré sin negar
- Nick, esto es mi culpa –Dijo Joe poniéndose de pie- ¿Qué haces aquí?
- ¿Qué que hago aquí? Vengo a ver a mi novia, pero me la encuentro contigo. –Sollozó.
¿Qué? yo no era su novia.
- Nick nosotros… no somos novios –Dije cabizbaja.
- Lo sé, a eso venía… -Dijo serio y extendió su mano mostrándonos la mitad de un corazón y luego señalo su pecho, ahí estaba la otra mitad, colgando de una linda cadena color plata.
- Nick… no –Susurré con un nudo en la garganta y me acerqué a el, pero enseguida retrocedió dos pasos hacia atrás.
- Ya… no importa, no me sigas.
Fueron sus últimas palabras y salió corriendo, escuchamos sus pasos afligidos por las escaleras.
- ¡Nick! –Exclamé tratando de correr detrás de el, pero Joe me tomó de un brazo.
Cap.14
- Algún día tenía que enterarse –Dijo detrás de mí.
Joe tenía razón, Nick algún día de estos terminaría sabiéndolo todo, eran por las buenas o por las malas.
- Joe –Sollocé volteándome hacia el y lo abrasé.
- Tranquila, a mí ni querrá hablarme –Susurró y besó mí cabeza.
- Me siento tan mal, yo… no quería… -Sollocé.
Mi madre al poco rato subió a preguntar que lo que había pasado, le había “impactado” el hecho de que Nick hubiese salido corriendo, solo estuve que inventar una buena excusa, lo que costó bastante con todo el dolor y la culpa que sentía.
Así, pasaron los días, lentos, pero quizás mas tranquilos, me dolía el hecho de saber lo que había hecho con Nicholas, yo lo quería y mucho, pero… como había dicho Joe, algún día tenía que saberlo.
Estaba como de costumbre sola en casa… ya se estaba oscureciendo y solo quería ir a dormir, últimamente todo me estaba agotando, hasta subir las escaleras de mi casa… Un miedo me invadió, quizás algo me pasaba o quizás no… como sea. Estaba apunto de ir a acostarme, cuando el maldito sonido del timbre llamó tres veces.
Casi arrastrando mis pies llegué hasta la puerta, abrí sin preguntar quien era, bastante desconsiderada fui, ya estaba oscuro, cuando suspiro al ver a Joe con sus manos en los bolsillos y una inocente sonrisa en los labios.
- ¿Qué haces aquí a esa hora? –Musité dejándolo entrar antes de que contestara.
- Pasaba a verte, andaba cerca con unos amigos y… creí que sería lindo traerte una gran sorpresa con mi presencia –Dijo entre una risita.
- Claro… te faltó el ¡Sorpresa! –Agregué riendo.
- ¿Tu madre no está? –Dijo recorriendo la casa con su vista.
- No, salió, supongo que llegará tarde, papá está por llegar y anda en trámites –Dije orgullosa de que mi padre estuviera pronto en casa.
Subimos a mi habitación, nos recostamos en la cama y nos pusimos a mirar la TV como de costumbre…
- Joe –me volteé hacia el decidida de lo que iba a decir.
- ¿Si?
- Quiero… bueno que… los dos… -me sonrojé.
Son decir más, levanté la vista para mirarlo y suavemente se acercó a mi, me dejé llevar… me recosté sobre el acolchado y enseguida Joe se subió delicadamente sobre mi.
Nos besamos con ternura, hasta que sentí sus manos meterse por debajo de mi polera.
Se arrodilló en la cama rodeando mi cintura con sus piernas y comenzó a levantar mi polera hasta lograr quitarla por completo.
- Te echaba tanto de menos Angee –susurró acariciando mi vientre con la yema de sus dedos.
Solo sonreí, tomé el borde de su polera y la comencé a tirar hacia arriba… cerré los ojos sintiendo su piel con mis manos, logré mi objetivo, sacarla.
Nos sentamos los dos en la cama, mientras yo rodeaba su cintura con mis piernas.
Comenzamos con desenfrenados besos en los labios… su lengua estaba en una guerra con la mía a muerte… de ves en cuando mordía mi labio inferior y lo saboreaba lentamente… era de el… el lo sabía.
Tantos juegos que quedamos solo en nuestra ropa interior.
Masajeaba con delicadeza mis piernas y me tocaba con dulzura, producto a nuestras caricias gemíamos ambos despacito.
Arrastrando sus labios por mi piel, besó mis mejillas y bajó por mi cuello… sentí una de sus manos subir por mi espalda y tomar de mi cabello para así tirarme delicadamente hacia atrás y darle el espacio que el quisiera para besar mi pecho descubierto, caí nuevamente hacia atrás… así Joe pudo comenzar a besarme desde mi obligo en adelante, subiendo cada vez más… sin dejarme opción que gemir.
Volví a sentarme para besar sus dulces labios. Sus manos se deslizaban de arriba hacia abajo en mi espalda, pero había algo que le impedía el paso libre… mi bracier… Sentí a sus manos tomar del género y comenzar a jugar con el cierre para deshacerse pronto de el.
Antes de que lo quitara, lo empujé hacia delante para poder mirarlo.
- Joe… -susurré agitada.
- ¿Si? –Sonrió agitado y acarició mi mejilla.
- Esta es… mi… mi… -agaché mi cabeza sonrojada.
- Igual yo –sonrió con ternura- bueno, ya te lo he dicho, si te incomoda, lo entiendo.
- No… -susurré y lo miré a los ojos- Te necesito.
Volvimos a besarnos, nuestras lenguas estaban sin control… se enredaban y luchaban para saber quien era la mas fuerte.
- Te amo –Gemí con los ojos cerrados.
- Igual yo –susurró totalmente agitado.
Ya recostados y sin nada que cubriera nuestros cerré los ojos.
Se acomodó decidido entre mis piernas y fui suya… Gemí enterrando mis uñas en su espalda…
Calló exhausto en mi pecho que subía y bajaba rápidamente. Acaricié su cabello húmedo y besé su cuello.
- Nunca me dejes –Susurré con los ojos cerrados.
- Nunca podría dejarte –acarició y besó mis hombros.
Cap.15
Calló exhausto en mi pecho que subía y bajaba agitadamente… Acaricié su húmedo pelo y besé su cabeza.
- Te amo –Susurré con los ojos cerrados.
- No sabes cuanto te amo yo ¿Verdad? –Acarició mis hombros.
- Lo sé –Sonreí.
Suspiró con ganas y se acomodó en mi pechó para quedarse a dormir ahí.
Nos quedamos dormidos en un profundo sueño… el sentir su calor junto a mi cuerpo era una de las sensaciones mas hermosas que podría llegar a sentir.
Desperté en medio de la oscura noche cuando sentí que podía moverme con total libertad… Miré hacia mi lado pero Joe ya no estaba ahí… estiré con flojera uno de mis brazos hacia la mesita de noche y prendí la lámpara… no estaba su ropa, incluso… tampoco la mía… me extrañe, pero me miré y descubrí que solo estaba tapada por una delicada y suave sábana blanca… mi cuerpo desnudo y el exquisito perfume de Joe esparcido por mi cama y que mas puedo decir… toda mi pieza.
Supuse que debió haberse ido. Me levanté tomé uno de mis pijamas y me lo puse… ordené mi cama que parecía como si un ciclón hubiera pasado por ella… sabanas por el suelo y otras totalmente arrugadas.
Al día siguiente me levanté mas contenta que nunca… aunque al bañarme… me di cuenta de que los moretones en mi cuerpo aumentaban.
Ese día me encontré con Joe en uno de los parques cercanos… al parecer notó mis moretones cuando trataba de bajarme la manga de mi chaqueta.
- Ya está –dijo molesto- Iremos a un médico, quieras o no –Regañó.
- No, no lo necesito, estoy bien –Me crucé de brazos.
- ¡Por favor! –Exclamó- Quiero saber de una vez que es lo que pasa, me tiene realmente mal que… no sepa lo que sucede ¿No te preocupas por ti? –Arqueó una ceja y se dejó caer en una banca.
- Joe –susurré con el tono de voz mas dulce que pudiera sacar y tomé su mano entre las mías- Te prometo que no sucede nada –Me costó mentir, sabía que algo sucedía, pero odiaba los hospitales y doctores, mi orgullo podría llevarme a mucho.
- No prometas cosas de las que no sabes –Miró hacia un punto fijo, valla a saber quien que cosa.
Agaché mi cabeza y pateé una piedra cercana.
- Está bien –Regañé y me separé de el haciendo un “berrinche” al igual como si tuviese 5 años.
- Era justo eso lo que quería escuchar –Dijo sonriente y pasó su brazo derecho por detrás de mi cuello, me apegó a su cuerpo- Es lo mejor que puedes hacer, me tienes feliz a mí y así te cuidas –Sonrió y besó mi frente.
- Si estoy embarazada te haces cargo ¿Ok? –Bromeé con una risita irónica y lo abrasé.
- Sabes que lo haría –Rió suavecito.
Ese mismo día nos encaminamos hacia una clínica cercana, nuevamente era la chica de 5 años, Joe parecía arrastrarme del brazo llevándome por los pasillos.
- Te espero aquí, es tu turno –Dijo mirándome fijo a los ojos, sujetó de mis brazos y besó delicadamente mis labios- Te amo Princesa –Sonrió.
Sin ganas y totalmente enojada me encaminé hacia la habitación en la que me atenderían… con un miedo entré en ella y un doctor de piel pálida me esperaba sentado con sus manos sobre el escritorio y entrelazaba sus propios dedos.
- ¿Señorita Angee Williams? –Sonrió y mostró una dentadura perfecta.
- Si –Dije fría, aún parada y apoyada en la puerta de la consulta.
- Adelante, pase, pase… supe que es últimos minutos su visita –Musitó mirando una ficha médica.
- Supongo, obligada –Dije molesta, me crucé de brazos y avancé hacia su escritorio.
Charlamos un poco sobe mis síntomas y luego logró ponerme pálida, mas que el y un papel cuando sacó inyecciones, me hizo pasar a un módulo distinto y salió una enfermera bastante corpulenta y de pelo rizado rojizo, bastante amable.
Lo peor, de lo peor… buscó mi vena… levantó la manga de mi polera… y ahí fue cuando sacó una muestra de sangre.
Al terminar… salí mareada de la consulta, con el aviso del doctor que tenía hora nuevamente en dos semanas más con los resultados de mi examen.
- ¿Qué pasó? –Preguntó bastante preocupado Joe al verme pálida e ida.
- Gracias a ti sacaron gran litro de sangre de mi cuerpo –Obviamente exageré.
- Oh, entiendo –Soltó una risita molesta- Ya vamos.
Sacamos la boleta, Joe prometió pagarlo, pero… era demasiado caballero, no dejaría que lo hiciera.
Cap.16
Así comenzaron a pasar los días, todos completamente diferentes al anterior, pero aunque pasaran mil cosas nuevas… había algo que no cambiaría… mirar a los ojos a Nick todos los días en la sala de clases. No resistiría mas con todo esto, era un dolor tremendo… tenía que aclarar las cosas por muy difíciles que fueran.
- Nick –Tomé su brazo cuando todos salían de la sala y el era casi el último.
Pegó una vista sobre su hombro y al verme cerró sus ojos con rabia y se apartó de mí- Tenemos que hablar, quieras o no –Lo detuve de nuevo.
Cansado y molesto se volteó hacia mí y me miró serio.
- ¿Qué? –Sonó alterado.
- Aceptaré cualquier tipo de respuestas, sea buena o mala… pero necesito pedirte algo –Hablé lo suficientemente claro para que entendiera.
- ¿Disculpas? –Dijo serio y arqueó una ceja.
- Ven –Tomé una de sus manos y lo arrastré hasta el puesto más cercano para hablar, nos sentamos.
- ¿Es eso o no? Habla rápido, tengo trabajo… -Regañó.
- Tranquilo… si, es eso –Lo miré directo a los ojos.
- ¿Sabes lo que estás pidiendo Angee? –Dijo totalmente frío.
- Lo sé, solo… quiero escuchar alguna respuesta tuya, se que es difícil y me siento... muy… -Me interrumpió.
- ¿Mal? –Arqueó nuevamente una ceja- ¿Mal cuando te pasas las noches con Joe? –Habló irónico.
- ¿Perdón? –Me ofendí al saber lo que trataba de decir.
- Es obvio ¿No? Hace una semana atrás se la pasó llegando tipo 5 de la madrugada ¿No estaba contigo? –Sonó serio.
- No –Mentí- No tengo idea, tendrá otras noviecitas, que se yo –Musité confusa en mis palabras- Quiero una respuesta Nick.
- ¿Sabes que te quiero? –De un momento a otro totalmente cariñoso, pero triste.
- Si –Dije casi en un susurro, un nudo estaba en mi garganta.
- Entonces… ¿Por qué lo hiciste? –Su voz se quebró.
Me puse de pié alterada, aunque sabía que no debía estarlo.
- ¡No quise hacerlo! –Exclamé y apreté mis puños con rabia- No quise hacerlo… yo… solo actué, no pensé y admito que… fui una estúpida. –Rompí en llanto.
- Angee –Se puso de pie, caminó hacia mi y tomó de mis brazos- ¿Significa que aún sientes algo por mí? ¿Volverías a estar conmigo? –Su voz se tonó de esperanzas a un sí.
No podía mentirle, pero no quería dañar nuevamente sus sentimientos…. Si, era una situación difícil.
- Tú sabes bien que te quiero y siempre te querré –acaricié su mejilla- pero… yo… -Me interrumpió.
- Entiendo –Desvió su mirada al suelo- Está bien… trataré de aceptarlo… -Volvió a mirarme- Pero no me pidas… a que de un día para otro vuelva a ser el mismo contigo.
Pensando a que eran sus últimas palabras comenzó a caminar, me dejó sola, pero lo vi detenerse y se volvió a mí.
- Te quiero –susurró y besó delicadamente mi mejilla, cerca de mis labios.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
Salió de la sala… me quedé parada con mi mochila al hombro… mis ojos llorosos y a punto de explotar en llanto, era mejor aguantar.
Pasó la semana y creo que las cosas iban mejorando, Nick de a poco comenzaba a hablarme y me iba sintiendo mejor, aunque algo se aproximaba… los exámenes del médico.
Era día viernes por la tarde, Joe y yo nos reunimos en la clínica, entramos la consulta de mi pálido doctor y nos sentamos frente a su escritorio repleto de hojas y papeles con una letra que solo podía entender el mismo.
Apenas entramos en la consulta pude notar una fría expresión en su rostro, algo me decía que no todo iba bien.
- ¿Y como salió todo? –Rompí el incómodo silencio.
- Angee Williams –Musitó mirando unos papeles.
- Si.
Dejó caer las hojas en el escritorio y entrelazó sus dedos como de costumbre.
- ¿Quién es este jovencito? –Sonrió y miró a Joe.
- Oh, Soy Joe, El novio de Angee –Sonrió con sus impecables dientes… ¡Alto! ¿Novia? Se me olvidaba el hecho de que aún no éramos novios.
- Bueno, me gustaría hablar con tus padres –Comenzó nuevamente con el tono serio.
- ¿Qué es lo que pasa? Mi madre trabaja mucho, duda que pueda venir –Dije seria.
- Bueno, tengo que… darles una mala noticia –Nos miró fijo y serio- Al parecer los exámenes no salieron del todo bien, tus plaquetas están bajas… falta de glóbulos rojos, los moretones de tus brazos y piernas, los desmayos, mareos y sangre de nariz son porque la sangre de tu cuerpo no coagula bien.
- ¿Qué quiere decir con todo esto? –Dijo casi alterado, Joe.
- Tendremos que internar a Angee… Si no la tratamos desde ahora, estará expuesta a un derrame cerebral. –Dijo frío.
- ¿¡Que!? –Exclamé al borde de las lágrimas.
- Tendrás que quedarte aquí, necesito que tus padres vengan –Dijo serio.
Me puse de pie y salí a pasos grandes, casi corriendo, de la consulta… exploté en llanto y sentí a Joe detrás de mí.
- ¡Angee! –Exclamó detrás de mí- ¡No corras! –Tomó de mi cintura.
Me volteé hacia el y me tiré sobre sus brazos…
- Saldremos de esto, solo has lo que tienes que hacer –Lo escuché llorar mientras me abrazaba- Te amo Angee… saldremos de esto, lo prometo.
Cap.17
Ahí parados, al miedo de un pasillo, nos quedamos esperando a que nuestro llanto cesara.
Tomó una de mis manos y tomamos camino hacia mi casa, estaría conmigo cuando tenga que darle la noticia a mi madre.
Al llegar a casa nadie dijo ni una sola palabra… ambos en total silencio, nuestras caras representaban la tristeza total, a veces pensé cual de los dos era quien mas sentía todo esto, el o yo.
Preparé café, Joe apoyó sus codos en la mesa y arrastré su taza hasta el, eché azúcar al mío y me dediqué a mirar hacia fuera mientras revolvía mi café.
- Estaremos bien –Lo escuché susurrar.
- Claro, lo dices como si todo esto fuese muy fácil –Dije seria y pegué un sorbo de mi café, al estar enojada no me di cuenta de lo caliente que estaba.
- Sé que no lo es, por favor no te coloques negativa ahora, sabes que me carga cuando lo haces –Sonó molesto y ambos guardamos silencio por unos minutos- No quiero enojarme, ahora no.
Dejó la taza en la mesa y se me acercó, tomó mi taza y la dejó en la mesa haciéndole compañía a la suya.
- Angee… -Se puse frente a mí y acarició mi mejilla luego de colocar un rebelde mechón detrás de mi oreja- Linda, hay algo que quiero preguntarte ya… bueno, desde el primer día en que te vi –Sonrió y me miró fijo a los ojos.
- ¿Qué es? –Soné inocente.
- ¿Quisieras ser mi novia? –Sonrió mostrando sus perfectos dientes blancos.
Me quedé seria, parecía como si estuviese petrificada.
- ¿Angee? –Soltó una risita al ver mi reacción.
- Eh… Estem, yo… -Balbuceé.
- ¿Y? ¿Qué dices? –Sonrió nuevamente.
No respondí y me abalancé para abrazarlo…
- Te amo –sollocé, me alejé de el y me acerqué nuevamente, pero esta vez a sus labios- Si, si quiero ser tu novia –Dije con los ojos llorosos.
Nos abrazamos y nos quedamos así por ratos. Nos recostamos en el sillón mientras el rodeaba mi cuello con su fuerte brazo.
Caímos en un profundo sueño y así esperamos a que llegara mi madre para la noticia.
Pasaron 3 meses… luego de la noticia quedé hospitalizada enseguida luego de una semana.
Así pasaron los días… la enfermedad comenzó a complicarse cada vez más, los doctores pretendían de que yo no me enterara de mucho, pero tarde o temprano sabía como eran las cosas.
Ni hablar de Joe, como siempre, todos los días a mi lado… tomaba de mi mano y ahí se quedaba charlando y esperando hasta que yo cayera en el sueño, incluso a veces cuando despertaba lo veía durmiendo placidamente con la cabeza acomodada en mi estómago.
~
[Joe]
Desperté con el ruido de la incomoda lluvia cayendo sobre el techo de la casa, enseguida me levanté, duché y perfumé lo suficiente para que Angee no perdiera mi olor por nada en el mundo.
Bajé a la cocina, ya todos estaban en pie.
- ¿A dónde vas tan temprano? –Dijo Kevin bostezando.
- A ver a Angee, le prometí llegar temprano –Dije sonriente.
- Ah, le mandas saludos de nuestra parte –Dijo Nick echando un poco de mantequilla de maní a su pan- ¿No tomarás desayuno? –Arqueó una ceja.
- No, no… yo compraré algo en el camino.
Mis últimas palabras y salí de la casa, la lluvia era de los mil demonios, una cosa incómoda y el viento te cortaba la piel.
Llegué al hospital y caminé a pasos grandes por los pasillos de la clínica…
- Lo siento, no puede pasar –Dijo un doctor frente a la puerta de la habitación de Angee serio y con un tono autoritario.
- Usted no entiende, le prometí verla –Sonreí.
- Lo siento, ahora no se puede, estamos ocupados –No se movió.
- ¿Qué? ¿Pasó algo? –Arqueé una ceja y con un mal presentimiento.
- No, por favor le ruego que no gaste su tiempo y vuelva a casa, no lo dejaremos entrar.
Se enojó y me quedó mirando fijo esperando a que me fuera.
Solo apreté mis puños y me retiré de la puerta, caminé hasta dar con otro pasillo y me quedé escondido a la vuelta esperando a que se fuera, hasta que lo hizo, salió por los pasillos y me dio la oportunidad de meterme en la habitación.
Ahí estaba ella, estirada en su cama, parecía estar dormida, me acerqué con una sonrisa y me senté en la silla como de costumbre.
- Despierta –susurré y la observé… su piel estaba de un tono más pálido de lo normal.
Valla a saber cuantas veces moví su hombre y rogué que despertara, pero nada… comencé a mirar hacia los alrededores... La máquina de apoyo estaba apagada y los cables que ayer tenía sujetos a su cuerpo ya no estaban.
Desperado, tomé su muñeca y calculé su pulso… ya no había.
- No por favor no… -Sollocé con los ojos húmedos- Angee, es una broma de mal gusto ¿Verdad? Tu… tu… Por favor… Angee ¡Háblame! –Exclamé y me puse de pie alterado- ¡Ya despierta! –Exploté en llanto.
Mirando hacia todos lados… mi vista se percató de un papelito blanco sobre la mesita de noche, lo tomé y comencé a leer.
Querido Joe:
Me dormí pensando… en el día en que nos conocimos y nuestra historia, algo complicada, pero… hermosa en sí.
Desperté alrededor de las 6 de la mañana, los doctores seguían en mi habitación, escuché su conversación y pude enterarme de… que ya no podré seguir más adelante, esto… ya se ha vuelto más que grave y dudan en poder sacarme de aquí. Amor… espero que siempre tengas en mente que te amo, te adoro… y aunque quizás ya no puedas abrazarme y tenerme presente a tu lado… créeme que ahí estaré, junto a ti por siempre.
Recuerda mi amor que… la vida sigue. Te ama. Angee.
Ahogado en el llanto, me acerqué a ella… acaricié su frío rostro y besé sus fríos y ya pálidos labios.
- Te amo –Susurré mientras una lágrima caía sobre su mejilla y parecía ser parte de ella- Te amo Angee.
The End.
- Prométeme que saldrás de aquí –Dije tomando sus manos y besé sus dedos.
- Joe, tu sabes que no estoy bien –Sonrió de pocos ánimos.
- Pero en días… lo estarás, solo tienes que tener fe, lo sabes –Dije con esperanzas de que ella respondiera a algo positivo.
- Por favor, no te olvides nuca de que te amo Joe –Acarició mi mejilla y noté sus ojos humedecidos.
- No, Angee, no… no empieces a despedirte –Sollocé apretando sus frágiles manos.
- Joe… -Su voz temblorosa la delataba, iba a llorar- Te amo –Susurró.
Vi como unas lágrimas corrían por sus mejillas, cerraba los ojos y apretaba mi mano con las pocas fuerzas que le quedaban.
- Linda, vas a salir de aquí ¿Por qué no me crees? Tu eres fuerte –Dije molesto, me cargaba cuando era negativa.
- ¿Tu no entiendes? –Me miró enojada- Estoy mal, no tengo idea si podré salir de esta clínica, los médicos no me quieren decir nada y mis padres corren de un lado para otro. –Se estresó.
- Tranquila, tranquila –Acaricié su frente- Me iré tranquilo de aquí si me dices que saldrás de aquí, solo… necesito una seña, algo me diga que te esforzarás y te darás fuerzas a ti misma para salir de aquí. –Sonreí.
Angee suspiró y me miró agotada.
- Lo prometo Joe, prometo salir de aquí –sonrió.
Logró que me quedara tranquilo, sus palabras me aseguraban que se iba a recuperar y seguiría conmigo por el resto de nuestras vidas.
- Ya se acabó la visita –Dijo un médico en el umbral de la puerta.
- ¿Puedo quedarme un poco más? Necesito estar con ella –Supliqué.
- Lo siento, Angee necesita descansar –Dijo frío, siempre solían ser así con todos, me molestaba.
- Es mejor que hagas caso –Sonrió Angee- Mañana nos veremos ¿Verdad? –Dijo con ánimos.
- Tienes razón –sonreí- Nos vemos amor.
Me acerqué a ella, besé sus tibios labios y acaricié su mejilla.
- Te amo –susurré.
- Igual yo Joe –sonrió.
Besé su frente y de a poco me alejé de ella, salí de la habitación con las ganas de aún haber seguido en esa habitación, no quería dejarla por nada, era una angustia demasiado grande dejarla. Caminé con mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, solo veía como pasaban camillas y más camillas por mi lado, doctores y enfermeras corriendo, como detestaba los hospitales y peor esta zona, era donde… se encontraban las personas mas grabes y sí… Angee estaba entre ellas.
Llegué a mi casa, ya estaban todos durmiendo. Tiré las llaves en una mesa, corrí por las escaleras hacia mi habitación, me desvestí y me metí en la cama, cerré los ojos… no podía ver nada mas que recuerdos, desde ese día tan especial en que conocí a Angee, claro… aún puedo recordar ese suave olor de su perfume.
- Traje a una amiga –Dijo Nick entrando a la casa.
- ¿Es invisible? –Rió Kevin.
Nick hizo una mueca la cual no era de agrado.
- por favor, no hagan preguntas ni nada, es nueva en mi clase y es algo tímida.
- ¿Es nueva y la trajiste a casa? –Dije molestándolo.
- Está afuera esperando, por favor no molesten –Nos advirtió.
- Bien Nick, ya tienes novia –Lo molesté tirándole un papel arrugado en la cabeza.
Me miró enojado, sacó la mitad del cuerpo hacia la calle y entró con la chica.
La arrastró de la mano con suavidad hacia el medio de la sala y abrió los labios para pronunciar algo.
- Chicos, ella es… Angee Williams–Sonrió por enzima del hombro de ella.
- Hola –Saludó ella con una tímida sonrisa.
Me quedé casi con la boca abierta, era realmente linda, su cabello negro casi azulado estaba sujeto en una sola trenza que caía por su hombro, un mechón de pelo se escapaba de la trenza y caía delicadamente por su rostro. Llevaba una polera de manga corta color rosa pálido y una linda falda blanca.
- ¡Joe! –Escuché en un horrendo grito mi nombre a lo lejos, era Kevin.
- ¿¡Que!? ¿¡Que pasa!? –Exclamé saltando alterado.
- Nick te habla –Kevin se echó a reír.
- Soy Joe –Me puse de pie, caminé hacia la chica y estiré una mano.
- Lo sé –Sonrió- Nick lo dijo mientras estabas algo desconcentrado –rió suavemente, estrechamos nuestras manos.
Cap.2
- Lamento estar despistado, suelo ser así –Sonreí nervioso.
- Descuida –Dijo ella agachando la cabeza.
- Angee ¿Quieres algo de beber? –Preguntó Nick, mirándola con ternura.
- Oh, está bien.
- Ven acompáñame –Dijo Nick.
- Si, voy… bueno, permiso –Miró a Kevin y luego a mí, enseguida siguió los pasos de Nick.
Me quedé en silencio mirando fijamente la puerta de la cocina, esperando a que la nueva compañera de Nick saliera y posiblemente me dejara embobado de nuevo.
- Es linda –Escuché a Kevin interrumpir el silencio.
Volteé mi cabeza con cuidado para poder mirarlo y sonreí.
- Si, es linda –Respondí tratando de simular que no estaba interesado.
Pasó el día, a mamá le encantó la idea de que Nick tuviera una nueva amiga0 de hecho la invitó a cenar, Nick el solía ser solo… digo, tenía sus amigos y todo, pero rara vez se le veía invitar a alguien a casa, de hecho todos estábamos sorprendidos, Kevin supuso que a Nick le había gustado… podría ser cierto.
Eran alrededor de las 6 de la tarde, subí a mi habitación, sabía que podía encontrarme con Angee y Nick sentados viendo televisión y conociendo a Nick me invitaría a unirme a ellos.
M extrañó no escuchar ni un solo ruido, así que con paso silencioso me aproximé a la habitación de Nick quien tenía la puerta junta, lo suficiente para que alcanzara uno de mis ojos y los espiara, nada interesante solo hablaban, decidí escuchar.
- ¿Por qué no les dijiste que ya nos conocemos? –Escuché decir a Angee.
¿¡Que!? ¿Cómo que ya se conocían?
- Mamá se enfurecería si supiera que te conozco hace tiempo, salimos y nunca te eh presentado –Escuché a Nick, fue dócil entenderle, hablaba en susurro.
No podía creer lo que estaba escuchando.
- Nick, no somos novios ni nada, lo sabes bien –Angee sonó firme.
- Quizás… podríamos serlo.
Fueron sus últimas palabras y vi como se le acercaba a Angee y terminaban dándose un profundo beso… Ella no parecía querer alejarse, el contrario, subió sus brazos hasta llegar al cuello de Nick y así abrazarlo.
Cayeron hacía atrás en el sillón, yo estaba atónito, claro, si, si… muy tímida la chica, este par de mentirosos ya se conocían hace bastante tiempo y aún no entiendo el hecho de que Nick no nos la hubiese presentado.
- ¡Joe! ¿¡Que haces!? –Escuché a Kevin exclamar.
Di un salto y me volteé para mirarlo, corrí hacia el y lo tiré dentro de una habitación.
- ¿Qué rayos hacías espiado a Nick y su nueva amiguita? –Sonrió.
- Eso no te importa –respondí de mal modo, estaba molesto- Nick se hace la mosquita muerta, se estaban besando –Miré hacia un punto fijo de la habitación de nuestros padres.
Nos quedamos en silencio cuando escuchamos los pasos de Nick seguidos por los de Angee en el pasillo.
- ¿De que hablas? –Preguntó Kevin arqueando una ceja.
- Los acabo de ver besándose.
Al escucharlos bajar por las escaleras, salimos y nos quedamos en el pasillo antes de bajar.
- No te lo creo, Nick es demasiado tímido para hacer algo así, apenas se conocen y la chica es bastante tímida también –Se cruzó de brazos.
- Es verdad lo que te digo ¿Por qué estaría mintiendo? –Arqueé una ceja.
- No lo sé, quizás te “Enamoraste de ella” –Dijo comenzado a reír.
No había caso hablar con Kevin, siempre era decidido con sus ideas, lo que pensaba nadie lo podría cambiar.
Kevin bajó y yo me quedé en el segundo piso, me fui a mi habitación, no le aguantaría la carita a ese par de cínicos. Me fui directo a mi habitación y me estiré en mi cama.
Estaba estirado en mi cama, un cojín cubría mi cabeza cuando escucho que la puerta de mi pieza se abre.
- Como lo siento, pensé que era el baño –Dijo Angee con esa linda sonrisa.
La miré serio, me paré de mi cama y caminé hacia ella.
- ¿Sucede algo? –Dijo al ver mi expresión tan seria.
La tomé de un brazo y la tiré hacia dentro de mi habitación, cerré la puerta.
- ¿Hasta cuando planean seguir con el jueguito de que no se conocen? Pregunto para no echarlos al agua –Dije serio.
- ¿Perdón? –Arqueó una ceja.
- Lo se todo, escuché tu conversación con Nick. –Miré hacia un lado.
- Ah, eres el típico que anda escuchando lo que no le incumbe –Dijo sonriente, claro… bien tímida era.
- ye, solo pasé a escuchar ¿si? –Me molesté.
- Te creo –Sonó irónica- como sea ¿Qué tiene que me conozca con Nick? –Preguntó con voz inocente.
- Quizás porque eres demasiado para el –Dejé escapar lo primero que se me vino a la mente.
- ¿De que hablas? –Preguntó casi con una sonrisa
No aguanté mas, la tomé de la cintura, apegándola a mi cuerpo.
- Suéltame por favor, ni si quiera te conozco –Sollozó.
Nos miramos a los ojos, por su propia voluntad llevó una mano hacia mi mejilla y terminamos dándonos un suave, pero apasionado beso a la vez.
Cap.3
[Angee]Joe desapareció por la puerta de mi habitación en la clínica, el doctor se quedó mirándome fríamente.- Mañana no se si tendrás visitas –Dijo serio.- ¿Por qué no? –Dije tratando de sentarme- Necesito ver a Joe.Me estaba angustiando, si no lo veía se me venían todas las malas vibras encima.- Por favor, déjeme verlo mañana –supliqué.- Lo siento, dependiendo de cómo se den las cosas… ahí vemos.Ese frío aspecto me molestaba, trató de sonreír, pero de costumbre no le resultó y luego apagó las luces, me deseó buenas noches y salió del cuarto.Me recosté nuevamente, tenía unas ganas de llorar enormes… el solo hecho de pensar que no vería a Joe al día siguiente me ponía mal.Cerré mis ojos y comencé a recordar ese día en que me conocí con Joe. ~No podía creer que recién me conociera con el y ya lo estuviese besando sin control.Debo decir que sus besos eran rápidos y me estaban dejando sin respiración, pero aún así era respetuoso y no apresuraba las cosas. Todo esto era como si nos hubiésemos conocido ya hace tiempo, hubiéramos tenido un romance apasionado y luego de años volvíamos a encontrarnos.Mi mano que aún seguía firme en su suave mejilla, la deslicé por su cuello, hombro y brazo. Tomé su mano y la conduje hasta el borde de mi polera. Nos separamos y Joe jadeando buscó mi mirada.- Oye, oye… -Jadeó- No que… no me conocías –Sonrió.- ah, está bien –sonreí.Lo alejé de mí y comencé a caminar.- Oye no –Dijo al mismo tiempo que tomaba mi mano y volvía apegarme a su cuerpo.Lo empujé hacia la pared, caminé hacia el y lo besé con lentitud en esos dulces labios, arrugué su polera de tanto recorrer su pecho con mi manos.Tomó mis brazos y ahora yo era la que estaba contra la pared. No besó mis labios, si n que decidió atacar otra parte de mi cuerpo, mi cuello. Sus labios sobre mi piel lograron que gimiera suave, muy despacio para que nadie escuchara… Ahora sus labios volvían a estar sobre los míos y una de sus traviesas manos jugaba con el borde de mi remera, mientras la otra bajaba por mi pierna, la levanté y rodeé su cintura con una, mientras seguía acariciándome.Acaricié su piel por debajo de su polera, mientras el son suavidad subía la mía.Su delicada lengua comenzaba a meterse más y más en mi boca, mientras solo lograba que lo deseara más. Recapacité, Nick debería estar esperándome abajo, creo que ya hace rato había subido.- Joe –susurré sobre sus labios, estaba bastante agitada para hablar las cosas de una sola vez.- ¿SI? –Susurró igual que yo, mientras aún mantenía los ojos cerrados y de vez en cuando me robaba un pequeño beso.Lo empujé hacia atrás y sonreí.- Ten en mente que… solo te besé porque te encuentro un chico atractivo –Me encantaba decir la verdad, claro, de una forma seductora- No nos conocemos… además… Nick me debe estar esperando abajo. Joe me miró atónito a mis palabras, arreglé mi trenza algo desordenada antes de salir, lo miré, guiñé un ojo y salí de la habitación.Bajé apurada, Nick estaba sentado en el sillón junto a su hermano.- Angee, te demoraste. –Dijo Nick inocentemente.- Lo sé, tu casa es un laberinto –sonreí sentándome a su lado.Miré hacia el frente donde estaba sentado Kevin, sostenía una seria mirada en mi, le sonreí tratando de no intimidarme, pero no fue lo suficiente… su mirada me cohibió y agaché mi cabeza.
Cap.4
Estaba incómoda, trataba de no mirar hacia el frente para no encontrarme con esa penetrante mirada del hermano mayo de Kevin, pero se me hacía imposible no mirarlo, era como su mirada me llamase, así que decidí hablar.
- ¿Sucede algo? –Pregunté mirándolo con una sonrisa para disimular mi molestia.
- No, no nada –dijo mirando hacia otro lado.
- ¿Pasa algo? –Preguntó Nick de mi tan repentina pregunta.
- No, digo… me pareció que Kevin quería decirme algo –Miré a Nick inocente.
Seguimos mirando la televisión cuando Joe llega a la sala.
Sonreí agachando mi mirada cuando pasó con una linda sonrisa y se sentó al lado de Nick. Al levantar mi mirada ahí estaba nuevamente la fría mirada de Kevin.
- Permiso –Dijo secamente, se puso de pie y desapareció en las escaleras.
- ¿Le pasa algo? –Preguntó Joe.
- Ni idea, desde hace rato que está así –Contestó Nick con si mirada fija en la pantalla del televisor.
Joe me miró por detrás de la espalda de Nick, solo respondió con una mirada nerviosa.
La tarde pasó, me quedé a cenar, admito que la familia era un amor, aún no entiendo el hecho de que Nick no me hubiese presentado desde un principio.
Resulta que Nick y yo ya nos conocíamos hace bastante tiempo, pero yo no estaba en el mismo colegio que el, por lo que se nos hacía difícil vernos seguido, claro, todo cambió desde hace pocos días atrás, cuando mis padres habían decidido cambiarme a su colegio, para ambos era una idea fantástica.
Al terminar la cena Nick prometió en irme a dejar a mi casa. Tomé mis cosas, me despedí de todos y salimos de la casa, el lugar estaba oscuro.
- ¿Tienes miedo? –Preguntó Nick al ver mi expresión de desagrado al ir caminando por un pasaje en su total oscuridad.
- Algo, sabes que soy miedosa –Sonreí mirando hacia el frente.
- Tranquila, pronto estarás en casa –Dijo al mismo tiempo en que rodeaba mi cintura con un brazo y me apegaba a su cuerpo.
Caminamos en silencio por la oscuridad, al llegar a la reja de mi casa ambos notamos que no había nadie, todas las luces estaban apagadas.
- Gracias por la cena –sonreí abriendo la reja con mi llave.
- No hay de qué, podrías ir mas seguido –Dijo sonriendo ocultando sus manos en los bolsillos de su chaqueta.
- Que tengas buenas noches –Entré y comencé a cerrar la reja.
- Oye, alto –Dijo deteniendo la reja.
- ¿Qué? –sonreí.
- ¿No me dejarás pasar? –Arqueó una ceja.
- No… ¿Qué no ves que no hay nadie y de que ya es tarde? –Dije seria.
Sin decir anda empujó la reja hacia delante y la cerró luego de haber entrado.
- Oye ¿Qué haces? –Dije cruzando de brazos.
- Pasaré solo un rato –Dijo tranquilo, caminado hacia la puerta de mi casa.
Sin poder creer lo que hacía me designé a abrir la puerta y a dejarlo entrar.
Prendí la luz y pude ver a Nick como se quitaba la chaqueta y la tiraba en un sofá. Caminó hacia mí, tomó de mi cintura y me apegó a su cuerpo. Me quedé inmóvil, sentí su respiración cerca de mi cuello y en menos de 3 segundos sus labios me proporcionaban delicados besos, apoyó su mano en la pared buscando el interruptor de la luz hasta hallarlo y dejarnos en plena oscuridad.
- Nick, detente –Traté de empujarlo hacia delante, peor no funcionó.
No pude resistirme más, busqué sus labios y lo besé delicadamente. Me separó de el, tomó mi mano y me condujo hasta un sillón, me tiró sobre el y se sentó a mi lado. Comenzamos a besarnos sin control, era tanta la presión que hacia sobre mis labios que lo separé de mi y me recosté sobre el sillón, agarré de su corbata y lo atraje hacia mí.
Comenzamos a besarnos nuevamente, mientras sentía sus suaves manos subían por debajo de mi polera, mediante que mas subía mi polera igual lo hacía.
Su exquisita lengua comenzaba a jugar con la mía y no sabían cuando amaba que Nick hiciera eso, trasladé mis manos desde su espalda hasta el nudo de su corbata y lo tiré hasta lograr deshacerlo, desabotoné sus primeros botones. Solo quería seguir, pero todo quedó hasta ahí cuando mi celular comenzó a sonar. El susto que me provocó el sonido de este que tiré a Nick bruscamente hacia atrás, me puse de pie y corrí hacia el celular que estaba sobre una mesita, lo tomé y contesté rápidamente cuando vi que el número era de mi madre.
Mientras escuchaba a mi mamá hablar y balbucear cosas que no eran de mi interés miraba a Nick que sostenía una seria mirada, no se arregló ni nada, supuse que estaba esperando a que colgara y volviera con el.
- Si mamá, no le abro la puerta a nadie –dije ya cansada de tanta charla, claro, como si tuviera 5 años.
Colgué la llamada y miré a Nick que sonrió.
- Ven… -susurró dándole pequeños golpecitos al sillón.
- Lo siento, tendrás que irte –dije seria- Mi mamá estará aquí en unos segundos, está a pocas cuadras de aquí, le dije que estaba sola.
Nick me miró de mal gusto.
- Lo siento. –Dije fría.
No respondió nada, se arregló, tomó su chaqueta y se me acercó.
- Nos vemos mañana –susurró sobre mis labios.
- Claro –sonreí y terminé dándole un lento beso.
Cap.5
Mientras escuchaba a mi mamá hablar y balbucear cosas que no eran de mi interés miraba a Nick que sostenía una seria mirada, no se arregló ni nada, supuse que estaba esperando a que colgara y volviera con el.
- Si mamá, no le abro la puerta a nadie –dije ya cansada de tanta charla, claro, como si tuviera 5 años.
Colgué la llamada y miré a Nick que sonrió.
- Ven… -susurró dándole pequeños golpecitos al sillón.
- Lo siento, tendrás que irte –dije seria- Mi mamá estará aquí en unos segundos, está a pocas cuadras de aquí, le dije que estaba sola.
Nick me miró de mal gusto.
- Lo siento. –Dije fría.
No respondió nada, se arregló, tomó su chaqueta y se me acercó.
- Nos vemos mañana –susurró sobre mis labios.
- Claro –sonreí y terminé dándole un lento beso.
Nick se fue, subí rápidamente las escaleras y corrí a la ventana de mi pieza que daba hacia la calle, Nick aún seguía ahí, al otro lado de la reja ya, sus manos escondidas en los bolsillos de la chaqueta y tenía la mirada fijada en mí.
Le dije adiós con una mano, Nick solo sonrió, lo vi tirar un beso, voltearse y comenzar a caminar en dirección hacia su casa.
Me acosté enseguida, solo quería que fuera ya de otro día y poder encontrarme con Nick.
Al día siguiente me levanté con ánimos, me vestí con lo mejor, corrí hacia un espejo, dejé mi pelo ondulado por la trenza cayera y me puse un cintillo delgado que nunca usaba.
Al llegar al colegio Nick ya había llegado, nos sentamos juntos, tal como el día anterior, solo quería estar con el, pero admito que esta vez fue algo incómodo, se la pasó todas las clases refugiado en mi cuello y los profesores lo notaron, al parecer todo el colegio estaba sorprendido, Nick me contó que siempre lo habían visto como un chico tímido, pero ya sabía bien que no lo era.
Al término de las clases Nick dijo que lo esperara, no tengo idea a donde había ido. Tomé mis cuadernos, mi morral y salí de la sala, fue una sorpresa cuando vi a Joe apegado a la pared fuera de la sala y cruzado de brazos.
- Ya comenzaba a pensar que no querías salir de esa sala –Dijo mirándome con ojos brillantes.
- ¿Qué haces aquí? –Sonreí.
- Venía por ti, veo que Nick se fue –Quitó mi morral de mi hombro y lo tomó.
- De hecho no –Dije quitándole mi morral- Ni idea a donde fue a Nick, pero me dijo que lo esperara, irá a dejarme a casa –Dije con voz inocente.
- ¿Por qué no vienes conmigo? Por favor, luego le inventarás una excusa a Nick –Me rogó.
- No puedo, de verdad lo siento, me gustaría ir contigo, pero no quiero dejar a Nick plantado, sería feo –Dije de pocos ánimos.
- Angee, te lo ruego –El tono de su voz era serio.
Miré hacia los lados asegurándome de que Nick no estuviera cerca, miré a Joe y le tiré mi morral pesado por los libros y cuadernos.
Joe solo sonrió. Caminamos apurados por los pasillos, Nick podría vernos, así que nos preocupamos de salir lo antes posible, caminamos hasta su casa, Joe me había convencido en luego decirle a Nick que lo esperé mucho y Joe me había ofrecido llevarme hasta su casa para luego vernos.
Al llegar a la casa noté que estaba vacía.
- ¿Y Kevin? –Pregunté entrando a su pieza.
- Tiene universidad, sale mas tarde –Lo escuché decir detrás de mí mientras cerraba la puerta.
Me volteé para mirarlo, pero rápidamente Joe me tomó de la cintura, me apegó a su cuerpo y pegó su frente contra la mía, cerró los ojos y lo sentí suspirar.
- Joe ¿Qué haces? –Dije nerviosa.
Condujo un dedo hasta mis labios y me hizo callar, enseguida llevó sus manos nuevamente a mi cintura y besó mis labios.
Entrelacé mis dedos en su sedoso cabezo, logrando que el beso fuese mas profundo.
Subió delicadamente sus manos por debajo de mi polera, mientras al mismo tiempo comenzamos a caminar sin detener el beso, tropecé con la cama y caímos en ella.
Puse mis manos en sus hombres debajo de su chaqueta y la deslicé hacia atrás.
El mismo terminó tirándola al suelo y al despegarse un poco de mi cuerpo sentí el aire sobre mi vientre, mi polera solo cubría mis pechos. Volvió a recostarse sobre mí, volviendo a esos besos sin control… Comencé a subir su polera, solo quería sentir su piel…
- ¿¡Joe estás en casa!? –oímos exclamar, mientras unos pasos fuertes se aproximaban hacia la habitación.
Tiré a Joe hacia un lado, me puse de pie, arreglé mi polera y caminé hacia la ventana, Joe se arregló y prendió la tele.
- Oye, volví temprano –Dijo Kevin al tiempo que entraba a la habitación.
M volteé simulando ser “sorprendida”
- Pensé que estabas solo –Dijo frío y serio, sin quitarme la vista de encima- Hola Angee.
- Hola –saludé con una sonrisa nerviosa.
- ¿Qué hacen aquí los dos solos? ¿Y Nick? –Preguntó casi molesto.
Cap.6
- Nick no está –Dijo Joe cortante.- Si eso veo –Dijo en un tono desagradable. Kevin.Escuchamos como la puerta de entrada del primer piso sonaba estrepitosamente. Unos pasos pesados subían por las escaleras, sonaban llenos de furia y rabia. Nick entró a la habitación.- ¡Angee! –Exclamó con la cara transformada. - Nick –murmuré nerviosa- Quería darte una sorpresa, Joe… ofreció en traerme hasta a casa, desapareciste de la nada y te demoraste más de 15 minutos en llegar a la sala, pensé que me habías dejado sola –Dije con argumentos firmes, no estaba mintiendo.- Angee, no sabes como lo siento –Caminó hacia mí y tomó mis manos.- Nick ¿Tu eres estúpido? –Preguntó Kevin.Nick se volteó hacia el.- ¿De que hablas? –Preguntó Nick inocentemente.- Nada, luego hablamos.Fueron las últimas palabras de Kevin, salió de la habitación y lo sentimos entrar a su habitación.- ¿Saben que es lo que le pasa conmigo? –Dijo Nick arqueando una ceja.- No, ni idea –Dijo Joe cruzado de brazos- Es mejor que bajemos. Salimos de la habitación de Joe y bajamos hacia la sala principal de la casa de los chicos. - y… ¿Dónde habías ido? –Dije tomando un sorbo del jugo de naranja que Nick me había ofrecido.- Lo siento, le debía un trabajo atrasado al profesor de Lenguaje, comenzó con una charla enorme, traté de dejarle el tema cortado, pero no me dejaba ir –Me miró con ternura- y aprovechó de preguntar si eras mi novia –Sonrió.Miré el suelo sonrojada y al volver a levantar la vista me encontré con la fija mirada de Joe que se encontraba detrás de la espalda de Nick.- Pero… no lo somos –susurré.- Quizás si, quizás no –Dijo Nick.Joe sonrió victorioso al ver lo nerviosa que me tenía.- Discúlpenme, necesito… ir al baño.Fueron mis últimas palabras, corrí por las escaleras, solo quería entrar al baño y tomar un poco de aire a solas.En mi caminata hacia el baño, una de las puertas se abrió, me detuve al ver a Kevin sin moverme ni un solo músculo al frente de mí.- Las calladitas son las peores ¿Sabías? –Sonrió cruzándose de brazos y se apoyó en el umbral de la habitación.- ¿Perdón? –Arqueé una ceja.- Si, supongo que sabes a lo que me refiero.- Creo –Me crucé de brazos.- ¿Quién te crees para hablarme así? Ni si quiera me conoces –Me acerqué a el.- Creo que con solo verte pude nota que clase de mujer eres –Dijo cerca de mi.- A ver… ¿Qué tipo? –Parecía como si estuviéramos en un desafío.- Quizás… te gustan los juegos. –Comenzó a acercarse más y más.- Puede ser –Dije seria.Me tomó bruscamente de un brazo.- Juega con quien quieras pero menos con mis hermanos –Dijo serio.Mientras más pronunciaba palabras nuestras narices de apoco rozaban.Cerré los ojos y sentí como sus labios tocaban los míos, llevándonos a un suave y delicado beso.Sus fuertes manos me tenías apegada a su cuerpo… y como el decía que me gustaba jugar lo tiré hacia atrás.- Quédate con el gusto –Sonreí.Solo sonrió y luego volvió a esa seria mirada, me puse seria.- Nunca vuelvas a hacerlo –susurré.- Tu me dejaste –Dijo serio.- Yo solo venía al año, me largo de aquí –Dije molesta.Me di media vuelta y me dirigí al baño, al cerrar la puerta de este me deslicé en ella hasta llegar al suelo, abrasé mis piernas y me mordí el labio inferior… ¿Qué era lo que estaba haciendo?
Cap.7
Me quedé sentada por no se cuanto tiempo, hasta que tocaron la puerta del baño.
- Angee… ¿Estás bien? –Era Nick.
- Eh… si –Me puse de pie- Salgo en un segundo.
Largué la llave del agua y me mojé la cara, me hacía falta refrescarme un poco.
Al abrir la puerta del baño Nick se encontraba al frente de mí, ni si quiera alcancé a pestañear cuando mi tiró hacia el interior del baño, entró en el y cerró la puerta con seguro.
- ¿Qué haces? –Pregunté nerviosa.
- Solo quiero pasar un rato a solas contigo –Susurró sobre mis labios, pero aún sin besarlos.
- Nick, es mejor que volvamos abajo –Lo alejé de mi.
- Joe y Kevin saldrán a comprar –Sonrió.
- Los acompañaremos –sonreí- Me falta un poco de aire.
Traté de esquivar su mirada molesta por mi actitud y traté de abrir la puerta, pero me tomó de un brazo y me apegó a su cuerpo.
- Por favor no, ahora no –sollocé.
- ¿Por qué no? Estamos solos –Se refugió en mi cuello y comenzó con una serie de besos que lograban dejarme agitada.
Sin besarme en los labios llevó sus traviesas manos al borde de mi polera y comenzó a subirla.
Me quedé inmóvil y no dije ni una sola palabra, terminó por sacar mi polera y la tiró a un rincón del baño.
Me quedó mirando con una tierna sonrisa en los labios, definitivamente me había ganado, tomé su cara con ambas manos y lo atraje hacia mí.
Sus besos me enloquecían, eran besos totalmente rápidos y apasionados sin control. Me tiró contra la fría pared, lo tomé de la polera para que volviera a mis labios. Sus tibias manos recorrían todo mi vientre o subían por mis brazos hasta llegar a mis hombros.
Apoyó ambos brazos en la pared dejándome “acorralada” y así me dio el paso para que pusiera levantar su polera hasta lograr quitarla por completo del camino.
Me quedé mirándolo, este chico quería matarme, sus fuertes brazos me apegaron a el.
Respiré agitada, levanté la vista para mirarlo y lo vi sonreír. Volvió a atacar mis labios, el sentir su lengua jugar delicadamente con la mía provocaba que quisiera más de el y su suave piel comenzaba a colocarse húmeda producto al calor de ambos cuerpos.
Mientras seguíamos besándonos y yo recorría toda su espalda con mis manos sentí como Nick comenzaba a jugar con el broche de mi pantalón.
Ahora sus labios estaban en mi cuello y al parecer seguirían bajando… Se separó de mí y al verme me quedó mirando casi asustado.
- ¿Qué pasa? –Dije seria.
- Angee, tu nariz… estás sangrando –dijo preocupado.
Me llevé una mano a la nariz y volví a alejarla para poder mirarla, era verdad, estaba sangrando de nariz.
- Ven es mejor que me acompañes –Dijo serio.
Volvimos a colocarnos nuestras remeras y me hizo esperarlo en su habitación, al volver llegó con papel servilleta y me lo entregó.
- ¿Estás bien? –Dijo preocupado.
- Si, gracias, es… primera vez que me pasa –dije asustada.
Nos quedamos en silencio por un momento, dejé de sangrar en pocos segundos y ya me sentí mas aliviada, al parecer Nick igual, lo había dejado lo suficientemente preocupado para que volviera a besarme o algo.
- ¿Quieres… volver a casa? –Preguntó con la cabeza agachada.
- Si, estaría bien –Me puse de pie- No me siento… muy bien que digamos.
- ¿Estarás sola? –Arqueó una ceja.
- Supongo, mi madre trabaja y ya sabes que mi padre salió por trabajos ya hace dos meses –Dije tomando mi chaqueta.
- No dejaré que te quedes sola, imagínate que llegara a pasarte algo –Dijo serio.
- Tranquilo –sonreí- estaré bien, solo sangré un poco, a cualquiera le puede pasar –Traté de relajarlo un poco.
- Ese es el punto Angee, no todos sangran de la nada –Dijo en un tono frío.
- Entonces… ¿Qué propones? –Dije seria- Oye, de verdad… no te preocupes, si llegara a pasar de nuevo… llamo a algún médico.
Nick insistió en todo el camino a casa en quedarse conmigo en casa, pero solo quería descansar, andaba un poco mareada y estar sola me ayudaría a reflexionar con lo que estaba pasando respecto a los hermanitos.
Me quedé sola en casa, tiré las sábanas de mi cama hacia atrás y me acosté. En pocos segundos el sueño me venció.
Cap.8
Desperté por el molesto sonido del teléfono, la casa estaba en plena oscuridad, mi madre aún no había llegado. Me levanté de pocos ánimos y caminé a paso pesado hacia el teléfono.
- ¿Diga? –Dije aún con los ojos cerrados cuando contesté la llamada.
- ¿Angee? Soy yo… Joe –Dijeron desde el otro lado.
- Ah, Hola –Dije despertándome.
- ¿Cómo estás? Supe lo que te pasó –Sonaba preocupado.
- Estoy bien gracias, le dije a Nick que no armara escándalo, solo sangré un poco, nada grave.
- Que bien… ¿Estás sola aún?
- Eh... no, mi mamá llego hace unos minutos atrás –Mentí, sabía que si decía que estaba sola sería capaz de llegar en unos segundos.
- Que bien, entonces… me alegro de que ya estés mejor –Sonó animado.
- Si, gracias.
- Bueno… nos vemos mañana en el colegio.
- Claro.
Nos despedimos y cortamos la llamada, de verdad no me sentía lo suficientemente bien como para ir al colegio, era como si me decayera mas y más.
Al día siguiente me dejaron faltar a clases, así que pude dormir hasta la hora que yo quisiera.
Admito que me sentía mejor, al despertar me duché para despejarme un poco del bochorno.
Estaba sola nuevamente, mi madre no se la pasaba mucho en casa por su trabajo. Estaba preparando un rico desayuno para darme un gusto, cuando suena el timbre de la casa.
Al abrir la puerta me sorprendí al ver a Joe muy sonriente.
- ¿Tu que haces aquí? –Sonreí sin darle el paso pata entrar.
- Me sorprende que lo preguntes, supe no habías faltado y decidí venir a verte.
- ¿Te corriste de las clases? –Arqueé una ceja.
- prefiero decir que… Preferí venir a ver como estabas –Sonrió.
- Claro –reí suavecito y lo dejé entrar.
Me acompañó en mi desayuno, luego subimos a mi cuarto, nos estiramos en mi cama y prendimos la televisión.
- Te ves bien –Se acomodó en el acolchado para encontrar mi mirada.
- Si, eso creo, me siento bien –Susurré.
Acarició mi mejilla suavemente con la yema de sus dedos, logró que me sonrojara un poco y agachara mi cabeza. Al levantarla Seguía con esa tierna mirada y una leve sonrisa.
- Es increíble que… te conozca hace solo unos días y me tengas completamente loco. –Dijo sonriente y se mordió el labio inferior.
No resistí, llevé una de mis manos hasta su suave cuello y lo atraje hacia mí, al comienzo era uno de los besos mas tiernos que pude haber dado, su mano sostenía mi cadera y la mía aún seguía en su cuello. El beso de a poco comenzó a tomar velocidad, me recosté sin despegarme de sus labios y de a poco Joe comenzó a subirse sobre mí. Ahora sus manos empezaban a subir por debajo de mi polera, al parecer todo era muy lento y ya no quería que fuera así, bastó una sola vuelta y ahora yo estaba sobre el. Me senté sobre su cadera, tiré del nudo de la corbata hasta lograr deshacerlo, enseguida comencé a desabrochar los botones de su camisa con desesperación, la quería fuera ahora. Cuando ya estaba desabrochada por completo y antes de quitarla del camino, comencé besar su pecho, produciendo que Joe soltara pequeños y suaves gemidos, cosa que me descontroló. Llegué a su cuello y así subí a sus labios.
Mi polera y su camisa ya eran parte del suelo, el contacto de su piel con la mía solo provocaba querer mas de el… sus fuertes manos recorriendo mi espalda y su delicada lengua tratando de derrotar a la mía con furia.
Ahora el estaba sobre mi, se arrodilló en la cama, rodeando mi cintura con sus piernas, sonrió con ternura y comenzó a jugar con el cierre de mi pantalón.
Antes de volver a mis labios, puso ambas manos en mi cintura y comenzó con una serie de besos desde mi obligo y comenzó a subir, no me dejó otra opción que gemir de placer.
Nuevamente nos besamos sin control y mientras enredaba mis dedos en su cabello sentía como mis pantalones iban bajando cada vez más.
Sin quedarme atrás con desesperación desabroché los suyos, con ambas manos tomé el borde del pantalón y los deslicé hacia abajo.
No nos quedaba nada más que la ropa interior en nuestros cuerpos.
Separó mis piernas y terminé haciéndole una llave en su cintura.
Primera vez que llegaba a esto con un muchacho, creo que nunca lo hubiese hecho, pero con Joe era totalmente diferente.
Sus manos me tocaban por completo y la curiosidad de saber hasta donde podríamos llegar me mataba.
El solo escuchar sus suaves gemidos me hacían desearlo más… Sus labios bajan por mi cuello y seguían más y más abajo, hasta que ambos terminamos dando un salto por el sonido molesto del teléfono.
Lo separé un poco de mí y lo miré a los ojos.
- Déjalo para después –Dijo jadeante y con los ojos cerrados.
- ¿Y si es algo importante? –Soné agitada.
- Después –insistió.
Solo hice caso, el teléfono sonó y sonó, hasta que la contestadora hizo lo suyo.
Sin prestarle mucha atención a la contestadora, seguimos besándonos, mientras sus manos bajaban los breteles de mi bracier.
“Angee, espero que estés bien, estoy a tan solo unas casas de la tuya, estoy ahí en segundos” Era Nick.
Cap.9
- ¿No le vas a abrir verdad? –Dijo con una sonrisita en los labios.
- Supongo que si –Dije triste.
- Por favor, estábamos juntos ahora, no quiero interrupciones –Dijo al mismo tiempo que comenzaba a besar mi cuello y no me dejaba concentrarme cada vez que su exquisita lengua hacía contacto con mi piel.
- Es que… -Fui interrumpida por el timbre.
- Ya está aquí –dijo serio.
Desilusionado se paró y comenzó a buscar su ropa.
Miré por la ventana sin que Nick se diera cuenta y ahí estaba, esperando con su mochila al hombro y su chaqueta entre los brazos. Me llené de angustia al pensar en lo que iba a hacer, pero estaba decidida en quedarme con Joe.
Entré al baño donde Joe se había metido para esconderse, estaba poniéndose los pantalones… sonreí para mis adentros, cerré la puerta y caminé hacia el… subí suavemente mis manos por su espalda aún descubierta y llegué hasta sus hombros.
- No abriré –Susurré.
Inmediatamente se giró para mirarme.
- Oye, enserio… de verdad, disculpa si me coloqué insoportable, no te estoy obligando a nada –sonrió y acarició mi mejilla.
- No Joe, yo… quiero estar contigo –sonreí y agaché mi cabeza, estaba roja como un tomate.
Suavemente posó una de sus manos en mi mentón y me levantó la cara para que quedáramos mirándonos a los ojos.
- Creo que es imposible explicar lo mucho que te quiero si tan solo te conozco hace poco –Dijo con los ojos cerrados apoyando su frente en la mía.
Nos abrazamos y creo que hasta pude sentir todo su cariño en ese abrazo.
Todo esto era increíble, era como si ambos estuviésemos hechizados o algo.
Sus manos se posaron en mi cintura y comenzamos a besarnos con desesperación, de nuevos nuestras lenguas se encontraban en una competencia por saber quien era la más rápida y ágil. Acaricié su pecho desnudo recorriéndolo todo como si fuera la última vez que lo haría.
Sus manos recorrían mi cuerpo por completo y se detuvieron el encontrarse con el suave género de mi bracier.
Separamos nuestros labios y lo miré algo nerviosa.
- No quiero obligarte a hacer algo que no quieras Angee –Susurró con ternura.
- No Joe… yo… quiero… estar contigo –Susurré sonrojada.
Volvimos a besarnos sin control… caminamos hacia la pared más cercana y me apoyó en ella sin dejarme escapatoria… bajó por mi cuello dándome pausados y húmedos besos… llegó a la altura de mis pechos y sentí como sus manos bajan los breteles de mi bracier.
Tomé el borde de sus pantalones ya desabrochados y comencé a bajarlos.
El timbre sonó un par de veces más y esas veces sentía que era lo peor que podía estar haciendo, de verdad… me sentía mal, pero necesitaba a Joe mas que nunca… era como si toda mi vida lo hubiese estado esperando a el.
El agua de la ducha se largó… ambos en ropa interior nos metimos en ella… dejamos el agua correr por nuestros cuerpos… mientras jugábamos besándonos y sin dejar de tocarnos.
Sus manos subían y bajan por mi espalda mientras el broche del bracier no le daba todo el espacio que el quería… Lo sentí jugar durante ratos con el, no lograba quitarlo, hasta que por fin sentí como ya no había nada más que sus manos en mi espalda. Mientras los besos no cesaban quitó mi bracier y nos alejamos un poco… Con la yema de sus dedos acarició mi piel.
Tomó de mi cabello y me tiró delicadamente hacia atrás, para así besar mi cuello y bajar por mi pecho. Gemí suave tratando de controlarme y no gritar producto a lo que Joe causaba en mí. Bajé mis manos hacia su cintura y comencé a jugar con el elástico de su boxer sin saber muy bien lo que hacía… pero lo único que sabía en estos momentos, es que quería más de lo que me imaginaba a Joe.
Cap.10
Solo podía sentir sus manos deslizarse desde mis hombros hasta mis caderas, hacer presión en mi cuerpo con el suyo y jugar con el elástico de la única prenda que quedaba en mi cuerpo.
De apoco sentí como quería deshacerse de ella y comenzaba a deslizarla suavemente hacia abajo…
- Alto –Susurré agitada sobre sus labios y sostuve su mano con la mía.
- ¿Pasa algo? –Dijo jadeante.
- Joe… yo… -Agaché la mirada- Como lo siento… no creo estar… -Lo miré con ojos húmedos.
- Tranquila –Dijo calmado y besó mi frente- Dije que no… habían presiones –sonrió.
Suspiré al ver que Joe podía ser una de las personas más compresivas que podría conocer. Lo abrasé con fuerzas y el devolvió el abrazo. Dejamos que el agua nos cayera encima mientras los pensamientos iban y volvían a mi cabeza.
Salimos de la ducha… Nos secamos con unas toallas y tuve que buscar algún buzo de mi padre para pasárselo. Se nos olvidaba el hecho de que nos habíamos metido con ropa interior.
Al entrar a mi habitación, me quedé en el umbral de la puerta, viendo como secaba su pelo con una toalla. Estaba envuelto de la cintura para abajo, de su espalda aún caían gotas que me recordaban esos besos y caricias que hace poco nos estábamos dando dentro de la ducha.
- Ten –dije entregándole los pantalones.
- Oh, gracias –sonrió.
Me puse unos shorts de pijama y una polera sin mangas… Joe se quedó sin camisa, nos metimos en las sábanas y aprovechamos de tomar un poco de energía durmiendo.
Desperté con el sol que ya quería desaparecer, recostada de uno de los hombros de Joe y mi mano puesta sobre su pecho. El aún dormía profundamente y en sus labios se dibujaba una leve sonrisa.
Miré la hora en el reloj de mi velador… eran las 17:50, mi madre llegaría pronto, así que mejor que Joe se fuera.
- Joe, despierta –sacudí su brazo.
Costó para que despertara, cuando lo hizo, me ofreció acompañarlo a casa, el más tarde me vendría a dejar. Sin pensarlo acepté.
Al llegar a su casa no había nadie, me sorprendió un poco, ni si quiera estaban sus padres.
Subimos a su habitación y apenas entré, Joe me tomó de la cintura, me apegó a una pared y comenzamos a besarnos apasionadamente en los labios, enseguida sus tibias manos fueron subiendo por debajo de mi polera… al parecer ambos habíamos cobrado las energías que habíamos perdido hace unas horas atrás.
- ¡Já! ¡Así era como los quería pillar!
Al escuchar esas palabras nos separamos en menos de unos segundos y miramos hacia la puerta. Kevin, quien lucía con una amplia sonrisa ganadora y cruzado de brazos apoyado ene. Umbral de la habitación.
- Kevin, yo… esto no… -Tartamudeó Joe.
Me quedé en silencio mirando con grandes ojos.
- No te sorprendas Angee ¿Vez de lo que te hablaba el otro día? –Dijo muy firme.
- ¿Hablaron? –Joe arqueó una ceja.
- No mucho… dijo algunas cosas, nada más… cosas que a el no le importan –Me defendí y me crucé de brazos- Ahora que esperas… corre, ve y dile a Nick todo lo que viste ¿No es eso lo que quieres hacer? –Dije molesta.
- Quizás si, quizás no, pero no soy tan mala persona y no soy mala clase para hacer algo así… o quizás si, para que abra bien los ojos de una vez –Dijo enojado.
- Kevin, por favor… quédate callado, no le digas nada a Nick –rogó Joe.
- Eso depende de ustedes –Sonrió.
- ¿A que te refieres? –Preguntó Joe.
- No pueden ni si quiera hablarse, ni nada, ni si quiera… un simple beso en la mejilla, eso basta, Nick no sabrá nada –No dejó de sonreír en ni un momento.
Cap.11
2 meses… 2 largos meses en los que solo pude pensar en una sola persona, Joe.
Las cosas entre Nick y yo iban de mal en peor, yo lo quería mucho, pero no par que tuviéramos algo serio. El me quería mas de lo que yo a el y en cualquier momento me pediría ser su novia… serían palabras desperdiciadas y me dolería darle un no como respuesta, sabía que cometería el error mas grande mi vida dándole un si.
Era un día viernes por la tarde, estábamos estirados en la cama de su habitación viendo tv.
- ¿Sabías que te quiero? –Susurró sobre mi cuello.
- Yo igual –dije fría.
Separó sus labios de mi cuello y se acomodó sentándose un poco en la cama para poder verme.
- Has estado rara este último tiempo –Clavó la mirada en mi.
- No lo sé, me siento igual –deslicé mi mirada hacia la pantalla nuevamente.
- Angee, mírame –Doblo delicadamente mi cabeza con su mano derecha- No eres la misma de siempre… ¿Te sucede algo conmigo?
- No eres tu –Dije fría.
- ¿Entonces quien? –Pareció molestarse.
- Yo… por favor, no sigas con interrogaciones, no estoy para eso.
Mis ultimas palabras, quité su mano de mi mejilla y apoyé nuevamente mi cabeza en su hombro… parecía muerta con vida, mi piel pálida, seria como nunca y mi voz podía congelar un estadio repleto de personas.
- Angee… ¿Qué te pasó en el brazo? –lo escuché susurrar.
- Nada –No presté atención.
Volvió a sentarse y me tomó del brazo, levantó la manga de mi polera y claro… tenía los brazos morados… como si me hubieran pegados mil patadas en el suelo o como si me hubiese caído de las escaleras.
- Yo… yo… no tengo idea –Dije alterada, nunca había puesto atención a mis brazos.
- Angee… Dime quien te hizo esto –Dijo mas serio que nunca, con una mirada preocupada.
- Te juro que nadie, no tengo idea –Sollocé.
- Júramelo Angee –Dijo serio.
- Lo juro ¿Cómo no me crees? Si alguien me hubiese hecho esto yo... no se que es lo que pasa.
Sin esperarlo me besó en los labios, cerré los ojos tratando de disfrutar sus calurosos besos… Caí hacia atrás y de a poco lo sentí colocarse sobre mí.
Su lengua con desesperación buscaba a la mía para enfrentarla a un duelo.
Enredé mis dedos en el rizado cabello de Nick haciendo que el beso fuera más profundo.
Necesitaba Tanto, necesitaba tanto los besos de Joe… que perdí la memoria de con quien estaba. Tomé sus manos y las subí por debajo de mi remera… Sus húmedos besos bajaron hacia mi cuello. Podía sentir su lengua tocar mi piel y eso hacía retorcerme por completo… agarré las sábanas del acolchado y las arrugué por completo.
Mediante bajaba se encontró con el primer botón de mi camisa manga corta… llevó sus tibias manos hasta el y lo desabrochó.
Recorrí sus pectorales bien marcados con mis manos deseosas de quitarle la polera color blanca.
Tomó delicadamente una de mis piernas y la llevó hacia su cintura, no bastó para que ambas de mis piernas lo tuvieran amarrado a mi cuerpo.
- Te amo –Dijo mientras besaba mi pecho descubierto.
Me quedaron dando vuelta las palabras…
- Igual te amo… Joe –Susurré con los ojos cerrados.
- ¿¡Que!? –Exclamó alejándose de un salto- ¿Joe?
- ¡Joe! Paso por la puerta y… nos vio Nick –Dije nerviosa poniéndome de pie.
Nick miró hacia atrás y cerró la puerta.
- Lo siento –Dijo casi rojo como un tomate- ¿Volvemos a lo nuestro? –Sonrió seductoramente.
Se acercó a mi, se quitó la polera y me apegó a su cuerpo… ¿¡Desde cuando que Nick es así!? Este chico me va a matar de un infarto al corazón.
Cap.12
¡Dios! “No te le acerques” era lo que decía mi mente una y otea vez, pero claro… la mente no le ganaba a mis hormonas a mil por hora.
- Yo… yo… no creo que sea… lo indicado –Dije avanzando hacia atrás a medida que el se me acercaba.
- Angee… por favor –dijo lo suficientemente cerca de mí y pegó sus labios a mi cuello.
Así comenzó con una serie de besos mortales y en cada vez que sentía su suave lengua tocar mi piel me iba quedando sin aire.
- ¡Está bien! ¡Tú ganas! –Dije jadeante.
Tomé la cara de Nick con ambas manos y lo atraje hasta mis labios, sabía que no resistiría ni un segundo más.
Mis manos subían y bajaban desesperadas por el abdomen descubierto de Nick y las suyas se entretenían desabrochando mi camisa.
Mi piel ardía más y más con cada contacto de sus manos sobre ella… Era increíble lo que Nick causaba en mí, era algo sin explicación… como si me controlara o algo parecido.
Me apegó contra una pared… mientras una de sus traviesas manos subía por una de mis piernas y la masajeaba por completo. Terminé levantándola y llevándola hacia su cadera y amarrarlo a mi cuerpo. Se le hacía mas fácil tocarme al estar solo en falda… mi tan apreciada falda rosada que siempre usaba.
Subí mis manos hacia su cabellera ya desordenada y enredé mis dedos en ella… así podía profundizar el beso y además darle el espacio a sus manos sedientas de mi cuerpo.
Su lengua buscaba a la mía para un reencuentro fatal… ambas luchaban por saber quien era la más fuerte. Era una de las cosas que lograban descontrolarme. Con todas mis fuerzas, tiré a Nick hacia un punto donde sabría que caería en la cama, gateé hacia el, lo tuve rodeado por mis manos y piernas, sin hacer contacto físico por un buen rato solo para hacerlo sufrir… me preocupé de solo agachar mi cabeza y comenzar a besar desde su ombligo y subir por sus pectorales tan bien trabajados… en camino hacia sus labios, arrastré mi labio inferior por su cuello… lo sentí gemir despacito y tiró su cara hacia atrás con los ojos cerrados dejándose llevar por el placer…
No resistió más y con sus fuertes manos me apegó a su cuerpo. Metió sus manos por debajo de mi camisa desabrochada por los hombros y la deslizó hacia atrás para poder quitarla.
Sus caricias y besos mataban… de ves en cuando se despegaba de mis labios y susurraba que me amaba… eran como mil golpes en mi corazón, sabía que esto de estar cada vez más lejos de Joe hacía que lo amara más… era ridículo y patético, pero así eran las cosas…
- Te amo –gimió una vez más cuando jugaba con el broche de mi bracier.
No aguanté más y me quité de encima.
- Que… que... ¿Qué pasa? –Dijo jadeante y asustado.
- Esto esta tan mal –Dije poniéndome de pie.
- ¿Por qué lo estaría? Ambos nos queremos y… -Lo interrumpí.
- ¡Ya basta! –Exclamé con los ojos cerrados y apreté mis puños- Quiero irme a casa, no me siento bien –sollocé.
Nick se puso de pie y me pasó mi camisa.
- ¿Qué hice mal? –susurró cuando la ponía sobre mis hombros.
- Nada Nick, eres excelente –musité cabizbaja- ya te dije que no eras tu, soy yo.
Abroché mi camisa, tomé mi chaqueta y bolso y lo miré.
- Nos vemos… no sé.
Mis últimas palabras y salí a toda carrera por las escaleras.
- ¡Angee, espera! –Lo escuché gritar detrás de mí.
Seguí corriendo, iba con los últimos peldaños con mi cabeza agachada cuando choco con alguien, al levantar mi cabeza… era Joe.
- ¿A dónde vas tan apurada? –Sonrió mostrándome esos perfectos dientes blancos.
Cap.13
Solo agaché la cabeza y sin decir nada abrí paso para salir de la casa.
- ¡Angee! –Nick venía a todo correr por las escaleras.
Abrí lo más rápido la puerta de la casa, pero me tomaron de un brazo.
- Nick quiere hablar contigo –Dijo esa voz masculina… Joe.
- No importa –susurré- quiero irme a casa y… cuidado con mis brazos –Me alejé de el.
- ¿Sucede algo? –Dijo levantando la manga de mi chaqueta- ¡Dios! ¿¡Nick te hizo esto!? –Exclamó alterado.
- ¡No! –Exclamé- no fue nadie, ni idea como me lo hice.
Nick llegó a nuestro lado.
- Yo no fui... ¿Cómo crees? –Dijo molesto, al parecer había escuchado.
- Escuchen, me quiero ir a casa, así que si quieren ponerse a alegar por algo que no me interesa, háganlo solos… me voy y no me sigan –Dije decidida.
Estaba enojada y pobre del que me siguiera, de hecho se los advertí a los dos, quería estar sola. Al llegar a casa, tiré mi pequeña cartera a lo lejos, corrí por las escaleras y me dejé caer en mi cama.
Abrí los ojos con un dolor de cabeza tremendo ¿Me había pasado algo? Para mí, hace poco había llegado a casa y ahora ya estaba casi de noche. Doblé la cabeza hacia el otro lado de mi cama y pegué un salto cuando vi a Joe durmiendo placidamente recostado mi lado. Agité su hombro suavemente tratando de despertarlo, hasta que de a poco comenzó a abrir los ojos.
- ¿Qué haces aquí? ¿Cuando llegaste? ¿Por qué ya es de noche? –Pregunté casi como un trabalenguas, rápido.
- Angee –Musitó mas serio que nunca y se sentó en la cama para verme- Te desmayaste.
- ¿¡Que!? –Exclamé alterada- ¡Nunca me eh desmayado! Ni si quiera sentí un mareo o algo –Dije seria.
- Ni idea, tu madre pensó que dormías, llegué a verte, me dejó entrar y traté de despertarte, pero no hubo caso –Dijo acariciando mi mejilla- ¿Y lo de tu brazo? Angee, me tienes preocupado –Dijo serio.
- Ni preguntes que es lo que le pasó a mis brazos, no tengo idea –Dije molesta y miré hacia un punto infinito.
- Lo sé, por eso es mejor que… consultemos un médico ¿Y lo de tu nariz el otro día?
- Oye, tranquilo, estoy bien –Sonreí dándole confianza- De verdad, me siento bien, quizás fue por la comida que comí en la mañana, eran… mariscos –Mentí.
- Está bien, espero que halla sido solo eso –Dijo serio.
Se me acercó suavemente y depositó un dulce beso en mis labios. Dios, como extrañaba tocar sus exquisitos labios, solo quería dejarme llevar y dejar que el controlara la situación, me estiré por completo en la cama y lo dejé que me besara cuantas veces quisiera, su lengua comenzaba a abrir paso para llegar a la mía… delicadamente jugaban enredándose, pero sin descontrolarse.
Sin recostarse sobre mi subió delicadamente una de sus manos por debajo de mi polera… acariciando mi piel suavemente… la yema de sus dedos lo ayudaban a recordar esas veces que nos besamos sin control.
- Te quiero Angee –Susurró sobre mis labios con los ojos cerrados.
- Igual yo… -sonreí y acaricié su mejilla.
- Debí suponerlo –Dijo una voz más en la habitación.
Nos separamos bruscamente y no alcancé ni a pestañar cuando vi a Nick cruzado de brazos en el umbral de mi habitación, mantenía una seria y triste en su rostro.
- Nick yo… -susurré sin negar
- Nick, esto es mi culpa –Dijo Joe poniéndose de pie- ¿Qué haces aquí?
- ¿Qué que hago aquí? Vengo a ver a mi novia, pero me la encuentro contigo. –Sollozó.
¿Qué? yo no era su novia.
- Nick nosotros… no somos novios –Dije cabizbaja.
- Lo sé, a eso venía… -Dijo serio y extendió su mano mostrándonos la mitad de un corazón y luego señalo su pecho, ahí estaba la otra mitad, colgando de una linda cadena color plata.
- Nick… no –Susurré con un nudo en la garganta y me acerqué a el, pero enseguida retrocedió dos pasos hacia atrás.
- Ya… no importa, no me sigas.
Fueron sus últimas palabras y salió corriendo, escuchamos sus pasos afligidos por las escaleras.
- ¡Nick! –Exclamé tratando de correr detrás de el, pero Joe me tomó de un brazo.
Cap.14
- Algún día tenía que enterarse –Dijo detrás de mí.
Joe tenía razón, Nick algún día de estos terminaría sabiéndolo todo, eran por las buenas o por las malas.
- Joe –Sollocé volteándome hacia el y lo abrasé.
- Tranquila, a mí ni querrá hablarme –Susurró y besó mí cabeza.
- Me siento tan mal, yo… no quería… -Sollocé.
Mi madre al poco rato subió a preguntar que lo que había pasado, le había “impactado” el hecho de que Nick hubiese salido corriendo, solo estuve que inventar una buena excusa, lo que costó bastante con todo el dolor y la culpa que sentía.
Así, pasaron los días, lentos, pero quizás mas tranquilos, me dolía el hecho de saber lo que había hecho con Nicholas, yo lo quería y mucho, pero… como había dicho Joe, algún día tenía que saberlo.
Estaba como de costumbre sola en casa… ya se estaba oscureciendo y solo quería ir a dormir, últimamente todo me estaba agotando, hasta subir las escaleras de mi casa… Un miedo me invadió, quizás algo me pasaba o quizás no… como sea. Estaba apunto de ir a acostarme, cuando el maldito sonido del timbre llamó tres veces.
Casi arrastrando mis pies llegué hasta la puerta, abrí sin preguntar quien era, bastante desconsiderada fui, ya estaba oscuro, cuando suspiro al ver a Joe con sus manos en los bolsillos y una inocente sonrisa en los labios.
- ¿Qué haces aquí a esa hora? –Musité dejándolo entrar antes de que contestara.
- Pasaba a verte, andaba cerca con unos amigos y… creí que sería lindo traerte una gran sorpresa con mi presencia –Dijo entre una risita.
- Claro… te faltó el ¡Sorpresa! –Agregué riendo.
- ¿Tu madre no está? –Dijo recorriendo la casa con su vista.
- No, salió, supongo que llegará tarde, papá está por llegar y anda en trámites –Dije orgullosa de que mi padre estuviera pronto en casa.
Subimos a mi habitación, nos recostamos en la cama y nos pusimos a mirar la TV como de costumbre…
- Joe –me volteé hacia el decidida de lo que iba a decir.
- ¿Si?
- Quiero… bueno que… los dos… -me sonrojé.
Son decir más, levanté la vista para mirarlo y suavemente se acercó a mi, me dejé llevar… me recosté sobre el acolchado y enseguida Joe se subió delicadamente sobre mi.
Nos besamos con ternura, hasta que sentí sus manos meterse por debajo de mi polera.
Se arrodilló en la cama rodeando mi cintura con sus piernas y comenzó a levantar mi polera hasta lograr quitarla por completo.
- Te echaba tanto de menos Angee –susurró acariciando mi vientre con la yema de sus dedos.
Solo sonreí, tomé el borde de su polera y la comencé a tirar hacia arriba… cerré los ojos sintiendo su piel con mis manos, logré mi objetivo, sacarla.
Nos sentamos los dos en la cama, mientras yo rodeaba su cintura con mis piernas.
Comenzamos con desenfrenados besos en los labios… su lengua estaba en una guerra con la mía a muerte… de ves en cuando mordía mi labio inferior y lo saboreaba lentamente… era de el… el lo sabía.
Tantos juegos que quedamos solo en nuestra ropa interior.
Masajeaba con delicadeza mis piernas y me tocaba con dulzura, producto a nuestras caricias gemíamos ambos despacito.
Arrastrando sus labios por mi piel, besó mis mejillas y bajó por mi cuello… sentí una de sus manos subir por mi espalda y tomar de mi cabello para así tirarme delicadamente hacia atrás y darle el espacio que el quisiera para besar mi pecho descubierto, caí nuevamente hacia atrás… así Joe pudo comenzar a besarme desde mi obligo en adelante, subiendo cada vez más… sin dejarme opción que gemir.
Volví a sentarme para besar sus dulces labios. Sus manos se deslizaban de arriba hacia abajo en mi espalda, pero había algo que le impedía el paso libre… mi bracier… Sentí a sus manos tomar del género y comenzar a jugar con el cierre para deshacerse pronto de el.
Antes de que lo quitara, lo empujé hacia delante para poder mirarlo.
- Joe… -susurré agitada.
- ¿Si? –Sonrió agitado y acarició mi mejilla.
- Esta es… mi… mi… -agaché mi cabeza sonrojada.
- Igual yo –sonrió con ternura- bueno, ya te lo he dicho, si te incomoda, lo entiendo.
- No… -susurré y lo miré a los ojos- Te necesito.
Volvimos a besarnos, nuestras lenguas estaban sin control… se enredaban y luchaban para saber quien era la mas fuerte.
- Te amo –Gemí con los ojos cerrados.
- Igual yo –susurró totalmente agitado.
Ya recostados y sin nada que cubriera nuestros cerré los ojos.
Se acomodó decidido entre mis piernas y fui suya… Gemí enterrando mis uñas en su espalda…
Calló exhausto en mi pecho que subía y bajaba rápidamente. Acaricié su cabello húmedo y besé su cuello.
- Nunca me dejes –Susurré con los ojos cerrados.
- Nunca podría dejarte –acarició y besó mis hombros.
Cap.15
Calló exhausto en mi pecho que subía y bajaba agitadamente… Acaricié su húmedo pelo y besé su cabeza.
- Te amo –Susurré con los ojos cerrados.
- No sabes cuanto te amo yo ¿Verdad? –Acarició mis hombros.
- Lo sé –Sonreí.
Suspiró con ganas y se acomodó en mi pechó para quedarse a dormir ahí.
Nos quedamos dormidos en un profundo sueño… el sentir su calor junto a mi cuerpo era una de las sensaciones mas hermosas que podría llegar a sentir.
Desperté en medio de la oscura noche cuando sentí que podía moverme con total libertad… Miré hacia mi lado pero Joe ya no estaba ahí… estiré con flojera uno de mis brazos hacia la mesita de noche y prendí la lámpara… no estaba su ropa, incluso… tampoco la mía… me extrañe, pero me miré y descubrí que solo estaba tapada por una delicada y suave sábana blanca… mi cuerpo desnudo y el exquisito perfume de Joe esparcido por mi cama y que mas puedo decir… toda mi pieza.
Supuse que debió haberse ido. Me levanté tomé uno de mis pijamas y me lo puse… ordené mi cama que parecía como si un ciclón hubiera pasado por ella… sabanas por el suelo y otras totalmente arrugadas.
Al día siguiente me levanté mas contenta que nunca… aunque al bañarme… me di cuenta de que los moretones en mi cuerpo aumentaban.
Ese día me encontré con Joe en uno de los parques cercanos… al parecer notó mis moretones cuando trataba de bajarme la manga de mi chaqueta.
- Ya está –dijo molesto- Iremos a un médico, quieras o no –Regañó.
- No, no lo necesito, estoy bien –Me crucé de brazos.
- ¡Por favor! –Exclamó- Quiero saber de una vez que es lo que pasa, me tiene realmente mal que… no sepa lo que sucede ¿No te preocupas por ti? –Arqueó una ceja y se dejó caer en una banca.
- Joe –susurré con el tono de voz mas dulce que pudiera sacar y tomé su mano entre las mías- Te prometo que no sucede nada –Me costó mentir, sabía que algo sucedía, pero odiaba los hospitales y doctores, mi orgullo podría llevarme a mucho.
- No prometas cosas de las que no sabes –Miró hacia un punto fijo, valla a saber quien que cosa.
Agaché mi cabeza y pateé una piedra cercana.
- Está bien –Regañé y me separé de el haciendo un “berrinche” al igual como si tuviese 5 años.
- Era justo eso lo que quería escuchar –Dijo sonriente y pasó su brazo derecho por detrás de mi cuello, me apegó a su cuerpo- Es lo mejor que puedes hacer, me tienes feliz a mí y así te cuidas –Sonrió y besó mi frente.
- Si estoy embarazada te haces cargo ¿Ok? –Bromeé con una risita irónica y lo abrasé.
- Sabes que lo haría –Rió suavecito.
Ese mismo día nos encaminamos hacia una clínica cercana, nuevamente era la chica de 5 años, Joe parecía arrastrarme del brazo llevándome por los pasillos.
- Te espero aquí, es tu turno –Dijo mirándome fijo a los ojos, sujetó de mis brazos y besó delicadamente mis labios- Te amo Princesa –Sonrió.
Sin ganas y totalmente enojada me encaminé hacia la habitación en la que me atenderían… con un miedo entré en ella y un doctor de piel pálida me esperaba sentado con sus manos sobre el escritorio y entrelazaba sus propios dedos.
- ¿Señorita Angee Williams? –Sonrió y mostró una dentadura perfecta.
- Si –Dije fría, aún parada y apoyada en la puerta de la consulta.
- Adelante, pase, pase… supe que es últimos minutos su visita –Musitó mirando una ficha médica.
- Supongo, obligada –Dije molesta, me crucé de brazos y avancé hacia su escritorio.
Charlamos un poco sobe mis síntomas y luego logró ponerme pálida, mas que el y un papel cuando sacó inyecciones, me hizo pasar a un módulo distinto y salió una enfermera bastante corpulenta y de pelo rizado rojizo, bastante amable.
Lo peor, de lo peor… buscó mi vena… levantó la manga de mi polera… y ahí fue cuando sacó una muestra de sangre.
Al terminar… salí mareada de la consulta, con el aviso del doctor que tenía hora nuevamente en dos semanas más con los resultados de mi examen.
- ¿Qué pasó? –Preguntó bastante preocupado Joe al verme pálida e ida.
- Gracias a ti sacaron gran litro de sangre de mi cuerpo –Obviamente exageré.
- Oh, entiendo –Soltó una risita molesta- Ya vamos.
Sacamos la boleta, Joe prometió pagarlo, pero… era demasiado caballero, no dejaría que lo hiciera.
Cap.16
Así comenzaron a pasar los días, todos completamente diferentes al anterior, pero aunque pasaran mil cosas nuevas… había algo que no cambiaría… mirar a los ojos a Nick todos los días en la sala de clases. No resistiría mas con todo esto, era un dolor tremendo… tenía que aclarar las cosas por muy difíciles que fueran.
- Nick –Tomé su brazo cuando todos salían de la sala y el era casi el último.
Pegó una vista sobre su hombro y al verme cerró sus ojos con rabia y se apartó de mí- Tenemos que hablar, quieras o no –Lo detuve de nuevo.
Cansado y molesto se volteó hacia mí y me miró serio.
- ¿Qué? –Sonó alterado.
- Aceptaré cualquier tipo de respuestas, sea buena o mala… pero necesito pedirte algo –Hablé lo suficientemente claro para que entendiera.
- ¿Disculpas? –Dijo serio y arqueó una ceja.
- Ven –Tomé una de sus manos y lo arrastré hasta el puesto más cercano para hablar, nos sentamos.
- ¿Es eso o no? Habla rápido, tengo trabajo… -Regañó.
- Tranquilo… si, es eso –Lo miré directo a los ojos.
- ¿Sabes lo que estás pidiendo Angee? –Dijo totalmente frío.
- Lo sé, solo… quiero escuchar alguna respuesta tuya, se que es difícil y me siento... muy… -Me interrumpió.
- ¿Mal? –Arqueó nuevamente una ceja- ¿Mal cuando te pasas las noches con Joe? –Habló irónico.
- ¿Perdón? –Me ofendí al saber lo que trataba de decir.
- Es obvio ¿No? Hace una semana atrás se la pasó llegando tipo 5 de la madrugada ¿No estaba contigo? –Sonó serio.
- No –Mentí- No tengo idea, tendrá otras noviecitas, que se yo –Musité confusa en mis palabras- Quiero una respuesta Nick.
- ¿Sabes que te quiero? –De un momento a otro totalmente cariñoso, pero triste.
- Si –Dije casi en un susurro, un nudo estaba en mi garganta.
- Entonces… ¿Por qué lo hiciste? –Su voz se quebró.
Me puse de pié alterada, aunque sabía que no debía estarlo.
- ¡No quise hacerlo! –Exclamé y apreté mis puños con rabia- No quise hacerlo… yo… solo actué, no pensé y admito que… fui una estúpida. –Rompí en llanto.
- Angee –Se puso de pie, caminó hacia mi y tomó de mis brazos- ¿Significa que aún sientes algo por mí? ¿Volverías a estar conmigo? –Su voz se tonó de esperanzas a un sí.
No podía mentirle, pero no quería dañar nuevamente sus sentimientos…. Si, era una situación difícil.
- Tú sabes bien que te quiero y siempre te querré –acaricié su mejilla- pero… yo… -Me interrumpió.
- Entiendo –Desvió su mirada al suelo- Está bien… trataré de aceptarlo… -Volvió a mirarme- Pero no me pidas… a que de un día para otro vuelva a ser el mismo contigo.
Pensando a que eran sus últimas palabras comenzó a caminar, me dejó sola, pero lo vi detenerse y se volvió a mí.
- Te quiero –susurró y besó delicadamente mi mejilla, cerca de mis labios.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
Salió de la sala… me quedé parada con mi mochila al hombro… mis ojos llorosos y a punto de explotar en llanto, era mejor aguantar.
Pasó la semana y creo que las cosas iban mejorando, Nick de a poco comenzaba a hablarme y me iba sintiendo mejor, aunque algo se aproximaba… los exámenes del médico.
Era día viernes por la tarde, Joe y yo nos reunimos en la clínica, entramos la consulta de mi pálido doctor y nos sentamos frente a su escritorio repleto de hojas y papeles con una letra que solo podía entender el mismo.
Apenas entramos en la consulta pude notar una fría expresión en su rostro, algo me decía que no todo iba bien.
- ¿Y como salió todo? –Rompí el incómodo silencio.
- Angee Williams –Musitó mirando unos papeles.
- Si.
Dejó caer las hojas en el escritorio y entrelazó sus dedos como de costumbre.
- ¿Quién es este jovencito? –Sonrió y miró a Joe.
- Oh, Soy Joe, El novio de Angee –Sonrió con sus impecables dientes… ¡Alto! ¿Novia? Se me olvidaba el hecho de que aún no éramos novios.
- Bueno, me gustaría hablar con tus padres –Comenzó nuevamente con el tono serio.
- ¿Qué es lo que pasa? Mi madre trabaja mucho, duda que pueda venir –Dije seria.
- Bueno, tengo que… darles una mala noticia –Nos miró fijo y serio- Al parecer los exámenes no salieron del todo bien, tus plaquetas están bajas… falta de glóbulos rojos, los moretones de tus brazos y piernas, los desmayos, mareos y sangre de nariz son porque la sangre de tu cuerpo no coagula bien.
- ¿Qué quiere decir con todo esto? –Dijo casi alterado, Joe.
- Tendremos que internar a Angee… Si no la tratamos desde ahora, estará expuesta a un derrame cerebral. –Dijo frío.
- ¿¡Que!? –Exclamé al borde de las lágrimas.
- Tendrás que quedarte aquí, necesito que tus padres vengan –Dijo serio.
Me puse de pie y salí a pasos grandes, casi corriendo, de la consulta… exploté en llanto y sentí a Joe detrás de mí.
- ¡Angee! –Exclamó detrás de mí- ¡No corras! –Tomó de mi cintura.
Me volteé hacia el y me tiré sobre sus brazos…
- Saldremos de esto, solo has lo que tienes que hacer –Lo escuché llorar mientras me abrazaba- Te amo Angee… saldremos de esto, lo prometo.
Cap.17
Ahí parados, al miedo de un pasillo, nos quedamos esperando a que nuestro llanto cesara.
Tomó una de mis manos y tomamos camino hacia mi casa, estaría conmigo cuando tenga que darle la noticia a mi madre.
Al llegar a casa nadie dijo ni una sola palabra… ambos en total silencio, nuestras caras representaban la tristeza total, a veces pensé cual de los dos era quien mas sentía todo esto, el o yo.
Preparé café, Joe apoyó sus codos en la mesa y arrastré su taza hasta el, eché azúcar al mío y me dediqué a mirar hacia fuera mientras revolvía mi café.
- Estaremos bien –Lo escuché susurrar.
- Claro, lo dices como si todo esto fuese muy fácil –Dije seria y pegué un sorbo de mi café, al estar enojada no me di cuenta de lo caliente que estaba.
- Sé que no lo es, por favor no te coloques negativa ahora, sabes que me carga cuando lo haces –Sonó molesto y ambos guardamos silencio por unos minutos- No quiero enojarme, ahora no.
Dejó la taza en la mesa y se me acercó, tomó mi taza y la dejó en la mesa haciéndole compañía a la suya.
- Angee… -Se puse frente a mí y acarició mi mejilla luego de colocar un rebelde mechón detrás de mi oreja- Linda, hay algo que quiero preguntarte ya… bueno, desde el primer día en que te vi –Sonrió y me miró fijo a los ojos.
- ¿Qué es? –Soné inocente.
- ¿Quisieras ser mi novia? –Sonrió mostrando sus perfectos dientes blancos.
Me quedé seria, parecía como si estuviese petrificada.
- ¿Angee? –Soltó una risita al ver mi reacción.
- Eh… Estem, yo… -Balbuceé.
- ¿Y? ¿Qué dices? –Sonrió nuevamente.
No respondí y me abalancé para abrazarlo…
- Te amo –sollocé, me alejé de el y me acerqué nuevamente, pero esta vez a sus labios- Si, si quiero ser tu novia –Dije con los ojos llorosos.
Nos abrazamos y nos quedamos así por ratos. Nos recostamos en el sillón mientras el rodeaba mi cuello con su fuerte brazo.
Caímos en un profundo sueño y así esperamos a que llegara mi madre para la noticia.
Pasaron 3 meses… luego de la noticia quedé hospitalizada enseguida luego de una semana.
Así pasaron los días… la enfermedad comenzó a complicarse cada vez más, los doctores pretendían de que yo no me enterara de mucho, pero tarde o temprano sabía como eran las cosas.
Ni hablar de Joe, como siempre, todos los días a mi lado… tomaba de mi mano y ahí se quedaba charlando y esperando hasta que yo cayera en el sueño, incluso a veces cuando despertaba lo veía durmiendo placidamente con la cabeza acomodada en mi estómago.
~
[Joe]
Desperté con el ruido de la incomoda lluvia cayendo sobre el techo de la casa, enseguida me levanté, duché y perfumé lo suficiente para que Angee no perdiera mi olor por nada en el mundo.
Bajé a la cocina, ya todos estaban en pie.
- ¿A dónde vas tan temprano? –Dijo Kevin bostezando.
- A ver a Angee, le prometí llegar temprano –Dije sonriente.
- Ah, le mandas saludos de nuestra parte –Dijo Nick echando un poco de mantequilla de maní a su pan- ¿No tomarás desayuno? –Arqueó una ceja.
- No, no… yo compraré algo en el camino.
Mis últimas palabras y salí de la casa, la lluvia era de los mil demonios, una cosa incómoda y el viento te cortaba la piel.
Llegué al hospital y caminé a pasos grandes por los pasillos de la clínica…
- Lo siento, no puede pasar –Dijo un doctor frente a la puerta de la habitación de Angee serio y con un tono autoritario.
- Usted no entiende, le prometí verla –Sonreí.
- Lo siento, ahora no se puede, estamos ocupados –No se movió.
- ¿Qué? ¿Pasó algo? –Arqueé una ceja y con un mal presentimiento.
- No, por favor le ruego que no gaste su tiempo y vuelva a casa, no lo dejaremos entrar.
Se enojó y me quedó mirando fijo esperando a que me fuera.
Solo apreté mis puños y me retiré de la puerta, caminé hasta dar con otro pasillo y me quedé escondido a la vuelta esperando a que se fuera, hasta que lo hizo, salió por los pasillos y me dio la oportunidad de meterme en la habitación.
Ahí estaba ella, estirada en su cama, parecía estar dormida, me acerqué con una sonrisa y me senté en la silla como de costumbre.
- Despierta –susurré y la observé… su piel estaba de un tono más pálido de lo normal.
Valla a saber cuantas veces moví su hombre y rogué que despertara, pero nada… comencé a mirar hacia los alrededores... La máquina de apoyo estaba apagada y los cables que ayer tenía sujetos a su cuerpo ya no estaban.
Desperado, tomé su muñeca y calculé su pulso… ya no había.
- No por favor no… -Sollocé con los ojos húmedos- Angee, es una broma de mal gusto ¿Verdad? Tu… tu… Por favor… Angee ¡Háblame! –Exclamé y me puse de pie alterado- ¡Ya despierta! –Exploté en llanto.
Mirando hacia todos lados… mi vista se percató de un papelito blanco sobre la mesita de noche, lo tomé y comencé a leer.
Querido Joe:
Me dormí pensando… en el día en que nos conocimos y nuestra historia, algo complicada, pero… hermosa en sí.
Desperté alrededor de las 6 de la mañana, los doctores seguían en mi habitación, escuché su conversación y pude enterarme de… que ya no podré seguir más adelante, esto… ya se ha vuelto más que grave y dudan en poder sacarme de aquí. Amor… espero que siempre tengas en mente que te amo, te adoro… y aunque quizás ya no puedas abrazarme y tenerme presente a tu lado… créeme que ahí estaré, junto a ti por siempre.
Recuerda mi amor que… la vida sigue. Te ama. Angee.
Ahogado en el llanto, me acerqué a ella… acaricié su frío rostro y besé sus fríos y ya pálidos labios.
- Te amo –Susurré mientras una lágrima caía sobre su mejilla y parecía ser parte de ella- Te amo Angee.
The End.

Ahhh, me encanto tu novela, me dio tanta pena el final, es tan triste, te juro qee estoy apunto de llorar, era tanto su amor, ayy qe cursi soi, pero me emocione! xqee se muriioo? Lo dejo tan solooo, pobre dee Joe!, ayy ia lloree, estoii llorando qee pena! pero eso si me encanto tu novela, es la mejor! Nunca lei una novela tan hermosa como estaa! Gracias x escribirla! :')
La ame lo juro..... actualmene estoi leyendo la de los vampiros y eso ajaja q escribes pero vi abaj q tenias mas y pues m puse a leer porq me imagine q serian tan buenas como la q estoi leyendo y si esta buenisima la nove m encanto sobre todo el final tan tierno q le diste, seguire leyendo las demas por hay veras mis firma jaja bye