Crazy

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Crazy


Capítulo Nº1

Daba vueltas sin sentido en mi habitación, de un lado a otro. Sentía como mi corazón comenzaba a latir con más intensidad y tragaba con dificultad al razonar bien lo que estaba a punto de hacer; una completa locura.
— ¡Meg! —Escuché desde el primer piso la voz de mi mamá.
— ¿Si? —Exclamé acercándome al umbral de mi habitación.
En segundos escuché los altos tacos de mi madre subir las escaleras.
— Cuídate ¿Si? —Sonrió tranquila— No le abras la puerta a desconocidos, los números telefónicos por cualquier emergencia están… —Interrumpí sus instrucciones.
— En la agenda… lo sé —Suspiré.
— Volveremos alrededor de las doce, tu padre se está volviendo loco esperándome en el auto. —Sonrió una vez más y besó mi frente.
— Entonces, no lo hagas esperar —La animé para irse, lo único que quería en estos momentos era que mis padres desaparecieran de la casa.
Solo me miró simpática y acarició mi mejilla. Enseguida bajó trotando las escaleras y me escondí en mi habitación.
Me tiré nerviosa sobre mi cama y esperé a que el potente motor del auto de mi padre echara a andar.
Luego de unos minutos me puse de pie y me agaché a la altura que quedaba mi cama del suelo, estiré mis manos debajo de esta y tiré una gran maleta de color negro hacia fuera.
La bajé con cuidado por las escaleras y me senté en el gran sillón de cuero blanco que decoraba el living de mi casa a la perfección.
Mientras en la completa oscuridad que abundaba por toda la casa, me dediqué a mirar fijamente las cortinas claras del living, cuando a través de ellas la casa quedó iluminada por los focos de un auto.
Sentí mi corazón detenerse en seco, me puse de pie y caminé temerosa hacia la ventana, corrí solo un poco de esta, lo suficiente para que mi ojo echara un vistazo hacia el exterior de la casa y se diera cuenta que ahí estaba el tan conocido auto deportivo de mi cómplice en mi espera.
Salí de la casa y traté de apresurar mi paso hasta el auto, aunque el gran peso de mi maleta me lo impedía. Supongo que mi novio al percatar que la maleta tenía un peso superior al mío salió del lujoso auto para ayudarme.
— Necesitas ayuda con eso —Sonrió acercándose.
— ¿Tu crees? —Expresé con una sonrisita sarcástica, pero simpática.
— ¿Cómo estás? —Musitó con voz grave al tomar mi maleta— ¿Qué es lo que tanto pesa? —Miró con detención mi maleta.
— Toda mi ropa ¿Crees que una chica sobreviviría sin toda su ropa? —Marché hasta el auto y el caballerosamente abrió la puerta para dejarme entrar al interior de este.
— Tienes toda la razón —Escuché su voz con poca intensidad, ya que había cerrado la puerta y el seguía afuera para guardar mis pertenencias en el portamaletas.
Subió al auto, puso el motor en marcha y antes de hacer el auto andar, mientras miraba distraída mi casa, sentí como acarició mi pierna con ternura para llamar mi atención.
— ¿Estás bien? —Esbozó una sonrisa confiada.
— Si… —Susurré y sonreí.
Me miró con tranquilidad y luego se acercó para besar mis labios y capturar mi inferior de una forma que solo él sabía hacer.
El auto se puso en movimiento y con el dolor de estómago, producto al nerviosismo, giré mi cabeza hacia atrás para ver como me alejaba de mi hogar.
— Si sigues haciendo eso… será peor —Lo Escuché decir simpático.
Solo sonreí, aún dudaba de mis acciones, pero esto era lo que tanto habíamos charlado, esto era lo que queríamos.
— ¿Qué dirás cuando llegue tu familia al hotel? —Expuse un tema de conversación para interrumpir el silencio.
— Son fáciles de engañar —Una sonrisa traviesa se formó en sus labios mientras miraba hacia el frente como un buen conductor— No pensemos en eso por ahora, recuerda que vamos para distraernos, se nos ocurrirá alguna que otra excusa.
Solo asentí con la cabeza y sentí que el sueño se estaba apoderando de mi cuerpo, me sentía cansada y agotada, física y mentalmente, había estado la mayoría del día pensando y arreglando las cosas necesarias para mi huída con Nicholas.
— Linda, duerme si quieres, el viaje es largo, dormí la mayoría del día para manejar sin problemas, llegaremos alrededor de las nueve de la noche. —Me dedicó una mirada fugaz junto a esa perfecta sonrisa.
Me acerqué y besé su suave mejilla.
— Te amo —Susurré en su oído.
— No me provoques… —Risoteó— es mala idea mientras manejo.
Solo reí suave y me pasé a los asientos traseros para así poder estirar mi cansada anatomía sobre estos.
Desperté gracias a la suave y delicada voz de Nick que entonaba una melodía conocida, observé el paisaje a través de los vidrios polarizados, solamente era… pradera por ambos lados.
Me senté en el asiento y observé a Nick.
— Buenos días —Susurré rozando mis labios en su cuello al darme cuenta de que delante de nosotros se encontraba una larga carretera vacía y nada podría lastimarnos.
— Megan… ¿Te desperté? —Preguntó a la vez que me pasaba al asiento de copiloto.
— Algo así, pero no te preocupes, ya es de día, necesitaba acompañarte —Sonreí.
Era un día soleado, bastante caluroso debo agregar, ya que dentro del auto abundaba en exceso.
— Dios, hace calor —Me abaniqué con una mano y con la otra corrí todo mi cabello hacia atrás.
No se que hizo, pero el auto deportivo de mi novio… ahora era un perfecto descapotable.
— Genial ¿No? —Articuló orgulloso de su auto.
— Es perfecto… —Sonreí.
Busqué con la mirada la radio del auto y la prendí buscando algo que hiciera del viaje algo más relajado.
— ¡Ahí! —Exclamó Nick cuando pasé por una estación— Nuestra canción… —Me miró y guiñó un ojo.
Lo era, fue la canción que tocaban en una radio cuando me conocí con Nicholas, una de las canciones más famosas de Aerosmith, Crazy.
— I go crazy, crazy, baby, i go crazy, you turn it on, then you're gone, yeah you drive me —Cantó con pasión y emoción mirando hacia el frente.
Ahora era mi turno.
— Crazy, crazy, crazy, for you baby, what can I do, honey, i feel like the color blue... —Canté tal como lo hacía él y lo miré.
Pasado unos segundos aún seguíamos cantando a toda voz.
— Yeah now I'm never, never, never, never gonna be the same —Cantó con entusiasmo mirándome.
No resistía más, no habiendo nada más que una ancha carretera enfrente a nosotros, nos fundimos en un apasionado beso, sentí sus ganas de tocar mi piel, cosa que el conducir no le permitió. Mordía mi labio inferior torturándome por completo, era rápido y apasionado, mientras sentía como su respiración se agitaba, sentí como su lengua recorría mi cavidad bucal por completo, enredándose con la mía y sin dejar de acariciarla y atacarla.
Nos separamos al saber que mal hacíamos, nos exponíamos al peligro de todas formas.
— Ya verás que será de ti cuando lleguemos al hotel —Susurró seductoramente, me miró y guiñó un ojo.
— Supongo que debo prepararme —Solo reí y mordí mi labio inferior al verlo manejar tan sensual.
Cerré mis ojos y estiré mis brazos hacia arriba.
— Esto es perfecto —Musité dejando que la música me llevara.



















































Capítulo Nº2

Paramos al llegar en un pequeño pueblito, así podríamos alimentarnos, de lejos se podía escuchar como el estómago de mi novio rugía.
Tomados de la mano caminamos en busca de algún restaurante, sentía la tranquilidad de Nick, siendo un pueblo pequeño, eran pocas las posibilidades de que alguien lo reconociera.
— Es lindo estar aquí —Sonreí apoyando mi cabeza en su hombro mientras caminábamos.
— Solo si estás junto a mí —Secundó mi sonrisa y besó mi cabello.
Me sentía tan orgullosa de ser la novia de Nick, admito que al principio… me sentía la chica más afortunada por salir con uno de los hermanos más famosos, pero ya no es así, ahora las cosas cambiaron, supongo que es madurez.
Comimos algo liviano, no faltaba mucho camino para llegar a nuestro destino; un lujoso hotel.
— ¿Podría traernos la cuenta? —Preguntó mi novio amable a una camarera.
— Enseguida —Sonrió y salió hacia la caja.
— ¿Ya conocías aquí? —Pregunté observando el lugar.
— Solo cuando tenía cinco años, no recuerdo mucho, era el restaurante preferido de mis padres… aunque nunca supe bien el por qué. —Sonrió y bebió un poco de su bebida.
— Los entiendo, es… bastante original —Musité ida, ya me había perdido en los profundos y misteriosos ojos de Nicholas.
— Esta noche… —Susurró apoyando sus codos en la mesa y cargándose en ellos para acercarse a mí.
— ¿Qué pasa? —Musité nerviosa, no sé como lograba hacerlo, con un simple acercamiento mi piel se erizaba.
— Quiero que sea especial… —Sonrió travieso y me robó un pequeño beso.
— ¿A que te refieres? —Sonreí inocente.
— Ya verás… —Guiñó un ojo y volvió a tomar asiento como corresponde.
Sonreí y agaché mi vista.
A los pocos minutos después llegaron con la cuenta, Nick pagó, dejo abundante propina y salimos para continuar con nuestro viaje.
— ¿Qué hay de tus padres? —Preguntó en un momento que me notó distraída.
— Nada, les dejé una carta, solo para que no me buscaran y no armaran un gran show —Miré directo hacia la carretera dándome cuenta de que pronto entraríamos a la gran ciudad.
— Entonces, no hay mucho de que preocuparnos —Esbozó una sonrisa y tomó de mi mano.
Eran las 8:30 de la noche y el viaje por fin había finalizado.
Dios, valla a saber quien como se llamaba el hotel, pero que importaba el nombre cuando era el más lujoso de todos, me sentía toda una estrella dentro de este.
Nick pidió los pases v.i.p’s de la habitación y emocionados nos encaminamos a esta.
— Al fin —Susurró en mi oído antes de abrir la puerta y me abrazó.
Sin decir nada, cerré mis ojos inhalando el exquisito perfume que abundaba en su ropa y sobre todo en su cuello.
Mientras seguíamos abrazados disfrutando de ello, sentí como Nick giraba la manilla y la puerta se abrió.
Nos separamos de a poco y mi novio me dejó enfrente de un paraíso… digo, nuestra habitación.
— Esto… esto… —Balbuceé mientras recorría la habitación con la vista y sin ingresar a ella aún.
— ¿Te gusta? —Pregunto rodeando mi cintura con sus brazos.
— Es hermoso —Susurré y giré mi cabeza para que mis labios se encontraran con los de Nick.
Nos besamos delicadamente a la misma vez que entrábamos a la habitación y escuché a Nick cerrar la puerta con una sola mano.
Volteé mi cuerpo y así poder devorar sus labios con más comodidad, lo apegué a la puerta y tomé su rostro entre mis manos.
— ¿Cenamos? —Interrumpí el beso susurrando sobre sus labios.
— Seguro. —Esbozó una sonrisa y me robó un beso.
Pedimos servicio al dormitorio y degustamos de la mejor comida que podríamos probar.
— Definitivamente supera a la comida de mamá —Dijo mirando su plato ya vacío.
— ¿De que hablas? —Reí al oír su comentario.
— Joe siempre ah venido a este hotel y siempre molesta a mamá con que la comida de aquí es fabulosa —Sonrió.
Al rato después me levanté de la mesa para ayudar a limpiar, pero Nick se negó y me invitó a pasar a nuestra habitación. Quedé algo aturdida al ver lo espaciosa que era, un gran televisor colgaba de la pared, un poco más grande y era cine, ok, si exageré. Muebles de una lujosa madera barnizada por todas partes… ni hablar de la cama en medio de la habitación con el respaldo a la pared, era… diferente, de forma circular y cubierta por un acolchado bordado blanco, las almohadas se veían cómodas, en su interior abundaba el algodón.
— Nick esto es… —Me interrumpió al ver que mi voz se cortó.
— Es solo para los dos… —Besó mi mejilla— ¿Me esperas? Iré a cerrar la puerta con seguro.
— Seguro, espero. —Sonreí.
Desapareció de la habitación y sentí un nerviosismo recorrer mi cuerpo, bien… soy inocente, pero tampoco soy ingenua, sabía muy bien lo que pasaría dentro de unos minutos. Sin pensarlo dos veces, caminé hasta la maleta de Nick y saqué una de sus camisas, quité mi ropa y dejé la interior para cubrirla solamente con la camisa.
Me estiré en la cama y prendí el televisor, hasta que mi novio apareció por la puerta.
— Meg… —Musitó ido al recorrer con su vista toda mi anatomía.
Caminó hacia mí, tomó el control de la televisión y la apagó.
— Te amo —Susurró sobre mis labios.
— Igual yo… —Susurré y cerré los ojos.
Me estiré en la cama y lo sentí rodear mi cintura con sus piernas. Llevó sus grandes manos a mis rodillas y comenzó a subirlas lentamente acariciando mi piel tortuosamente. Mordí mi labio inferior y estiré mi cabeza hacia atrás. Mientras una de mis manos arrugaba las sábanas la otra tomó la corbata de Nick y así lo pude atraer hacia mis labios. Finalmente ese beso apasionado que tanto esperaba cortó mi respiración y sonido que emitía hacía a mi corazón agitarse cada vez más. Su lengua recorría mi cavidad bucal con lentitud, atacando a la mía con cuidado y delicadeza. Tiré el nudo de su corbata y así pude quitarla de la escena. Arrastró sus labios desde los míos, por mi mejilla hasta llegar a mi cuello y así rozar solo su lengua en este. Desde su bajo vientre acaricié para así subir hasta el primer botón de la camisa y todo esto al mismo ritmo que Nick había inventado, lento y mortal.
Empujé delicadamente su pecho para que esta vez yo estuviera sobre el y llevé mis labios a su pecho y así cada vez que quitara un botón besara su suave piel. Sus manos firmes acariciando mis piernas, mi cintura y espalda. Finalmente sentí sus gemidos cuando llegué a su bajo vientre y me entretuve besando esa zona con deseo y lujuria. Mientras bajaba los pantalones me iba dando impulso para subir hasta sus labios nuevamente. Mis manos acariciando su pecho desnudo quitaron la camisa que caía de ambos hombros de mi novio. Cambiamos nuevamente de posiciones, pero esta vez nos sentamos en la cama y rodeé su cintura con mis piernas. Mientras acariciaba su espalda sentí como quitaba los botones de mi camisa, solo hasta los del medio, ya que la corrió hacia los lados y se separó de mis labios para poder observarme. Atacó mi cuello con pasión y luego arrastró sus labios hasta mis hombros. Era tanta la presión que ejercía sobre mi cuerpo tan solo con sus labios, que obligó a apoyar mis manos en el acolchado y estirar mi rostro hacia atrás. Sus manos subieron desde mis muslos hasta mi espalda y encontrar el broche de mi bracier. Lo quitó enseguida y sus labios se dirigieron a mis pechos, besándolos y tocándolos con delicadeza. No pude evitar soltar un fuerte gemido y tomar su rostro para atraerlo a mis labios. Caímos hacia atrás y terminó el trabajo de quitar la camisa.
Por fin en ropa interior… el calor que emanaba la situación demandaba que la ropa saliera luego de escena.
Su piel y la mía juntas, ambas totalmente húmedas. Sus manos recorrían todo mi cuerpo, sin querer perderme ni una parte de este, mientras yo solo enredaba mis dedos en su cabello y hacer del beso más profundo. Comenzó a hacer presión en mi cuerpo… siempre con esos movimientos lentos y llenos de sensualidad.
Con cuidado y lentitud, deslicé la única prenda que quedaba en su trabajado cuerpo. Sin quedarse atrás hizo lo mismo con la mía.
Separó mis piernas todo lo que pudo y se acomodó entre ellas. Besó una vez más mis labios con pasión, dándole velocidad a la situación.
Solo sentí como comenzaba a entrar en mi, al principio lentamente… no pude evitar gemir con fuerzas sobre su oído y aferrarme a su espalda enterrando mis uñas en ella. Luego sus movimientos dentro de mí se formaron rápidos e intensos… gemíamos sin control.
Nunca habíamos disfrutado tanto hacer el amor, siempre teníamos esa adrenalina de que alguien nos descubriera… la mayoría de las veces fue en su casa. Esta vez no, éramos libres de gritar, gemir todo lo que quisiéramos… nuestra habitación se encontraba alejada de la de todos.
Finalmente, después de tanto deseo y placer lo sentí llegar dentro de mi cuando ambos emitimos gemidos ahogados… Cayó agotado sobre mi pecho que subía y bajaba… chocando con el corazón, palpitando a gran velocidad, de Nick.































Capítulo Nº3

Desperté al sentir el ruido de agua cayendo sobre una superficie plana. Abrí mis ojos con cuidado y me fijé enseguida en una puerta entreabierta de la cual escapaba un húmedo y espeso vapor. Supuse que mi novio se estaba dando una ducha.
Me quedé tirada en la cama, mis ojos se encontraban cerrados inhalando el perfume impregnado de Nicholas en las sábanas y almohadas.
En un momento sin esperar, sentí que se cargaban en el acolchado, abrí mis ojos y ahí se encontraba Nick, rodeado mi cuerpo con sus brazos y piernas.
— Buenos días amor —Sonrió y me robó un dulce beso.
Preferí guardar silencio y admirar lo perfecto que se veía esa mañana, su pelo rizado húmedo al igual que todo su cuerpo, no puedo dejar de lado un detalle, estaba desnudo, pero obviamente, una toalla rodeaba su cintura.
— Buenos días —Suspiré.
— Pensé que dormías —Besó mi frente y se quitó de encima para ponerse de pie y revolver su cabello con una toalla.
— Desperté hace solo unos minutos —Afirmé y apoyé mi codo para luego poder apoyar mi cabeza en mi mano— ¿Qué haremos hoy? —Pregunté distraída observándolo.
— El hotel es grande, sabes que no podemos salir… —Me miró apenado— pero no nos aburriríamos si salimos a recorrerlo, podríamos perdernos por ahí ¿Te parece?
— Es perfecto —Sonreí.
Vistió solamente desde su cadera hacia abajo y luego se estiró a mi lado.
— Hubieses despertado mas temprano —Susurró a centímetros de mi acariciando mis labios con sus dedos.
— ¿Por qué? Me hubieras despertado. —Enredé mis dedos en su cabello.
— Nos hubiéramos duchado juntos —Sonrió coqueto y besó mis labios.
Su lengua calmadamente comenzaba abrir paso entre mis labios para así encontrarse con la mía y acariciarse sin descontrol. Sus manos se encargaban de tirar las sábanas hacia atrás –Debo recordar que mi cuerpo estaba denudo- y así comenzar con caricias en mi cintura. Pensé que las cosas no cesarían, pero era acabar con esto.
— Nick… —Articulé con dificultad entre sus besos— Nick… Nick —Insistí al ver que no se detenía.
— ¿Qué sucede? —Se alejó y me miró con tranquilidad.
— No podemos… de nuevo no —Dije algo incómoda y miré sobre su hombro.
Noté que sonrió y se refugió en mi cuello para así besarme nuevamente.
— ¿Haremos el amor esta noche? —Y nuevamente… sus caricias.
— Nick —Dije seria y lo empujé hacia atrás para poder mirarlo— No me escapé contigo para hacer el amor todas las noches, no quiero tener una relación que sea solamente sexo ¿Si? —Ahora me notaba molesta.
Se quedó callado y me miró sin comprender. Solo envolví mi cuerpo en una sábana, caminé hacia el armario que contenía mi ropa y caminé hacia el baño para vestirme. Al salir, Nick ya estaba bien vestido y estirado en la cama cambiando sin ánimos de canal.
— ¿Desayunamos? —Sonreí.
— Como digas… —Musitó serio, se puso de pie y salió de la habitación.
Me quedé en silencio, no podía creer su reacción… Me sentí mal, no podía haberse enojado por un simple comentario, era su novia, si el me quería… debía respetar mi opinión tanto como yo respeto las de el.
Caminé hasta la sala principal y ahí se encontraba mirando por la espaciosa ventana.
— Nick… —Musité nerviosa.
Se giró y sonrió de pocos ánimos, caminó hacia mí, tomó de mis manos y besó mi frente.
— Lo siento ¿Si?… no me levanté con el pie derecho, de verdad. Se que mi actitud fue inmadura… ¿Me perdonas? —Sonrió.
Mi interior pareció haber suspirado aliviado frente a la sorpresiva disculpa de Nick.
— No te disculpes —Sonreí y acaricié su cabello— Te amo —Me acerqué hasta besar sus finos labios.
— Iremos a desayunar al comedor principal… te fascinará —Me robó un corto beso.
Salimos de la habitación tomados de la mano y llegamos a un lujoso comedor, Nick pidió una mesa para dos y nos sentamos en esta hasta que pidieran nuestra orden.
— No puedo creer que estoy en uno de los hoteles más lujosos del mundo y acompaña de la persona a quien mas amo —Sonreí mirando directamente a sus ojos.
— Te mereces estar aquí —Acarició mi mano— Y creo que el afortunado soy yo, nunca pensé en encontrar alguien como tu amor… —Mostró toda su ternura en una sonrisa.
Nos quedamos mirándonos, al parecer si estábamos enamorados… o eso era lo que creía yo.
— Nick… ¿Eres tu? —Una voz distrajo nuestra conexión con solo miradas.
Miré sobre el hombro de Nick y me encontré con una chica, cual rostro se me hacía familiar… muy familiar.
Nick se giró para ver quien llamaba a su nombre.
— Miley… —Articuló mirándola.
¿Miley? ¿Miley Cyrus?
— ¡Dios! No puedo creer que te venga a encontrar aquí —Caminó un poco más hasta quedar de pie entre nosotros— ¿Qué haces aquí? Escuché que andaban de gira, pero no sabía que estarían alojándose en el mismo hotel que yo… ¿Hace cuanto? —Hablaba emocionada.
— Desde ayer —Sonrió— Hmm… Miley, te presento a Megan —Me miró con cariño.
La chica me miró con ternura y sonrió.
— Lo siento, que mal educada —Se regañó a sí misma— Soy Miley, Miley Cyrus… Valla, debes ser la novia de Nick… es un gusto conocerte —Estrechamos las manos.
Admitiré que siempre pensé que sería una engreída, pero no… era dulce y amable.
— Si ella es mi novia —Sonó orgulloso y luego me miró— De verdad igual no puedo creer que estés aquí, ya hace bastante tiempo que no nos cruzábamos… —La miró y sonrió.























Capítulo Nº4

— Toma asiento —Ofrecí amable para que compartiera con nosotros.
— Oh yo… sería un gusto, pero sería desubicado que interrumpa su desayuno —Sonrió.
— No, no nos molestaría, para nada, hace tiempo que no hablamos —Expresó mi novio.
— De verdad muchas gracias, me encantaría, pero después de todo tengo que salir con mi familia, solo vine a saludar. —Acarició el hombro de Nick.
— Entonces… ¿Nos veremos? —Preguntó Nicholas.
— Seguro, estaremos aquí hasta fin de mes, podríamos salir todos juntos un día ¿Qué les parece? —Me miró con ternura.
— Estaría bien —Aceptó el.
— Genial, bueno ya me tengo que ir, fue un gusto conocerte Megan —Me sonrió a medida que comenzaba a retroceder lentamente.
— El gusto fue mío. —Devolví la sonrisa.
Nuevamente solos.
— Es simpática —Expresé mirando una servilleta.
— Lo es… aunque parece loco que… —Guardó silencio.
— ¿Qué? —Lo miré seria, parecía ocultar algo.
— Nada, nada… solo, una tontera —Esbozó una sonrisa.
— Me interesa lo que piensas, se supone que puedes confiar en mi ¿No?
— Linda, si confío en ti, solo que… puedes que te enojes. —Me miró nervioso.
— Está bien, prometo no enojarme —Me crucé de brazos.
— Veo que no estás enterada de que Miley y yo fuimos novios ¿Verdad? —Me miró serio.
¿Novios? ¿No que solo fue un rumor? ¿O sea es verdad? Diablos.
— Oh este… no, no sabía —Agaché mi mirada.
— ¿Ves?… te enojaste —Regañó.
Levanté mi rostro y lo miré algo apenada.
— No estoy enojada Nick… solo que… —Miré hacia un lado— no tenemos nada parecido, ella es linda y yo… —Me interrumpió.
— Y tu eres hermosa… —Tomó mis manos— Megan… te amo y tu lo sabes, no te dejaría por nada en el mundo… ni por nadie. —Se me acercó y depositó un tierno beso en mi mejilla.
Opté por esbozar una sonrisa sin ánimos.
Terminamos nuestro apetitoso desayuno en solo unos minutos, luego salimos a recorrer el gran hotel, supongo que solo habíamos caminado la mitad, pero ya estaba cansada.
— No doy mas… —Musité parando el paso en seco y atrayendo a Nick a mi cuerpo y así poder abrazarlo.
— ¿Ya estas cansada? —Dijo entre risitas.
— Sabes que no acostumbro a caminar, es demasiado… seguimos a la tarde, hace mucho calor y eso me agota. —Logré decir a medida que besaba su cuello.
— Entonces… ¿Qué planeas hacer ahora? —Sonrió alejándome de él y besó mi frente.
— No lo sé, yo… opto por… volver a la suite y descansar un rato ¿Hoy llega tu familia verdad? —Dije sin interés, pues bastante interés le prestaba a peinar el cabello de él.
— Si… —Suspiró sin ánimos— Arruinarán todo, será perfecto hasta que lleguen —Besó mis labios con tranquilidad y luego volvió a alejarse.
— Tranquilo, tenemos la suite para los dos, no molestarán mucho —Sonreí.
— Sabiendo lo sobre protectora que es mamá… no querrá que nos quedemos solos, supongo que sabrás por qué —Sonrió travieso.
— Pero Denisse no sabe que hacemos esto ¿Verdad? —Articulé nerviosa.
— No… recuerda que llevo esto —Me señaló su mano izquierda— Pero según ella… somos jóvenes y las hormonas no se controlan —Risoteó algo incómodo y se llevó una mano a su nuca.
— Es verdad —Sonreí— Vamos, será mejor que volvamos pronto.
Volvimos a la suite, de verdad ya no daba más… si alguien recorría el hotel tan solo en un día… supondremos que saldría en el libro de record.
— Ven aquí —Escuché a Nick detrás de mí, mientras tomaba mi cintura y comenzaba a depositar matadores besos en mi cuello.
Solo cerré mis ojos y mordí mi labio inferior para no desatar la locura en Nicholas. Caminamos hasta llegar a el sillón, me volteé y ataqué sus labios con lentitud, sus manos se colaron por debajo de mi polera y rodeé su cuello con mis brazos para así mantenerlo apegado a mi cuerpo y al caer en el sillón no nos alejáramos. Sus labios capturaban los míos a un compás inexistente y sentía como un leve fío envolvía mi vientre… pues mi polera ya iba a la altura de mis pechos.
Comencé a desabrochar botón por botón… cuando el maldecido timbre sonó.
— Diablos… —Susurró en mis labios.
Nos separamos y ordenamos nuestras prendas de vestir. Nick, molesto, se encaminó hasta la puerta al encuentro de quien había interrumpido tan placentero momento.
Mi mandíbula por poco atraviesa el suelo cuando mis ojos vieron a dos muchachos en la puerta Joe y Kevin, que mantenía una sonrisa amable.
— Kevin… Joe… ¿Qué hacen aquí? —Dijo Nicholas cuando los dejó entrar a la suite.
— ¡Megan! —Expresó bastante sorprendido al verme, Kevin.
— Hola… —Me di ánimos y saludé con simpatía.
— ¿Qué haces aquí? —Sonrió sentándose a mi lado, sin antes haberme dado un gran abrazo.
— Es una gran historia —Murmuré pensando en lo que pronto tendría que inventar a los padres de los chicos.
Desvié la mirada a Nicholas que se encontraba detrás de Joe, su mirada era afligida, al parecer no pensaba en que llegarían tan temprano… luego me encontré con la mirada de Joe, estaba serio, su mirada fija en mi y de brazos cruzados. Será mejor que ni se me acerque… ya con lo pasado… fue bastante.

























Capítulo Nº5

— Hola… —Esbozó una sonrisa y me miró con detención.
— Hola —Saludé con una fugaz mirada, tampoco podía ser tan desubicada.
— ¿Y los demás? —Preguntó Nick llevando sus manos a los bolsillos.
— Recorriendo el hotel —Expresó Kevin.
— ¿No los acompañaron? —Arqueé una ceja.
— No, preferimos venir a saludar —Dijo simpático, Joe.
Se sentó a mi lado, dejándome en medio de él y Kevin, mientras Nick me miraba con tranquilidad parado en frente de la mesa de vidrio.
Me puse de pié enseguida, no quería estar cerca de Joe… ya no lo soportaba. Creo que ya no era rabia, era odio lo que sentía por el.
— Nick, que te parece si… ¿Vamos en busca de tus padres? —Sonreí acercándome a el.
— eh… si, si, excelente idea —Besó mi frente— Chicos… Supongo que no querrán quedarse solos —Me abrazó.
— Estamos algo cansados ¿No te molesta si nos quedamos? —Musitó Kevin.
— No, no habría problema —Dijo Nick.
— Yo los acompaño —Articuló con una gran sonrisa en los labios, Joe.
— Oh genial, los acompaño igual —Farfulló Kevin poniéndose de pie.
— Bien… entonces vamos todos.
Las últimas palabras de Nick y salimos de la suite.
Sabía que nos iba a costar bastante tiempo en encontrar a la familia de los chicos, como había dicho anteriormente el hotel era enorme y más que nada un laberinto.
Planeé irme todo el camino enganchada al brazo de Nick, desde ahora en adelante lo mejor era no estar sola.
— ¡Mamá! —Exclamó Nick emocionado, por fin los encontrábamos.
— ¡Nicholas! —Exclamó la dulce mujer y tomó camino hacia nosotros— Megan… valla que sorpresa —Sonrió al terminar de besar mi mejilla— No esperábamos verte por acá.
— Hmm… mamá —Sonrió— Recuerdas que te había comentado hace unos días atrás que Megan había salido de vacaciones con sus padres —Musitó entrelazando sus dedos con los míos.
— Oh, si, lo recuerdo —Sonrió colocando a su hijo menor en frente de ella, Frankie.
— Bueno, se estaban alojando aquí y hoy… muy temprano, sus padres tuvieron una emergencia, es ofrecí que se quedara un tiempo con nosotros ¿No es genial? —Sonrió mi novio.
— Valla, no puedes tener mejor suerte hijo —Secundó la sonrisa.
— ¿Y les crees? —Escuché susurrar a Joe.
Solo giré mi cabeza y miré a Joe de mal gusto.
— ¿Qué les pasó a tus padres? Lamentablemente nunca hemos tenido la posibilidad de charlar con ellos —Preguntó Denisse.
— Nada grave, pero emergencias en casa con mi… abuela —Sonreí.
— Bueno querida, tú lo sabes… cuando estás con nosotros eres bienvenida, parte de la familia.
Sonreí amable y seguí el paseo con toda la familia. La verdad… todos eran un amor conmigo, siempre muy preocupados.
— Amor… iré a hablar con papá con respecto a lo de nuestra habitación —Sonrió temeroso.
— ¿Seguro? Porque traigo dinero, podría pedir una para mí —Musité cabizbaja.
— Amor… no te preocupes, mi padre es fácil de convencer, además… somos buenos hijos ¿Verdad? —Sonrió y luego besó mi frente.
Solo lo vi alejarse hasta su padre y de ahí comenzar a caminar juntos para así poder hablar seguramente en privado.
— Al fin sola… —Escuché detrás de mi.
Me volteé sin pensarlo dos veces y me encontré con el moreno que un día había llamado mi atención.
— Aléjate ¿Si? —Dije molesta y volví a girar en mi misma para marcharme.
— Oye, espérate… —Me alcanzó tomándome de un brazo.
— ¿Qué quieres? Y que sea rápido —Me crucé de brazos.
— ¿Qué? ¿Ahora está prohibido que hablemos? —Arqueó una ceja.
— Para mí si… ¿Qué no entendiste bien tiempo atrás que ya no querría hablarte, ni si quiera verte? —Dije molesta.
— Es bien difícil que lo logres si estás con Nick… Es mi hermano ¿Sabías? —Sonrío y llevó una de sus manos a mi brazo.
— No me toques… —Me corrí hacia atrás— Joe… hablo enserio, yo… no quiero volver a hablarte.
Lo miré por última vez y volteé con rapidez para dirigirme luego donde se encontraban Denisse, Kevin y Frankie.
Aún no entiendo bien porqué seguía colocándome nerviosa estar cerca de Joe, se suponía que lo odiaba.











































Capítulo Nº6

Tal como había dicho Nicholas, fue fácil convencer a Kevin padre.
— Estaremos solos esta noche —Susurró en mi oído al llegar a mi lado.
— ¿Tu madre que dijo? —Lo miré casi preocupada.
— Tranquila, sabe la gran chica que eres, además… soy su hijo consentido —Sonrió inflando su pecho, orgulloso.
— Como quieras galán —Sonreí.
El resto de la tarde fue agradable, aunque hubiese sido más que perfecta si no hubiese tenido que soportar saber como Joe me acechaba con la mirada.
Toda la familia degustaba de un exquisito helado cuando el celular de mi novio comenzó a sonar.
— Disculpen —Musitó concentrado en la pantalla de su celular.
Lo seguí con la mirada hasta que lo vi detenerse lo suficiente lejos del grupo para que la conversación fuese privada. Me derretía verlo hablar, sus labios abriéndose y cerrándose acompasadamente, luego sonreía y daba una que otra vuelta.
— ¿Estás enamorada? —Distrajo mi concentración en el muchacho, Kevin.
Lo miré y me encontré con sus verdes ojos esperando por mi obvia respuesta.
— ¿Tu crees? —Sonreí y luego volví a desviar la mirada para observar cada movimiento de Nicholas.
— Está bien, supongo que si —Rió muy suave— El igual, creo que eres su único tema ¿Sabías?
Me quedé callada, esas palabras me alentaban a quererlo más de lo que ya lo quería… si eso era posible.
— ¿Son responsables? —Preguntó cuando el silencio hizo su aparición.
— ¿A que te refieres? —Arqueé una ceja.
— Es algo incómodo —Su voz tembló.
— Ya veo… —Miré la mesa— ¿No llevas la misma promesa que Nick? —Lo miré directo a los ojos.
— Claro que si.
— ¿No te dice algo? El la cumplirá y lo ayudaré con eso —Dije firme, ¡Genial! Si algún día inventan un premio para el cinismo, seré la vencedora.
— Disculpa, no quise ofenderte, ni tampoco a mi hermano, pero… son jóvenes, e tenido novias y se lo que es, es difícil el… —Lo interrumpí.
— Resistirse… lo sé —Sonreí— hay que ser fuerte, además… tenemos solo dieciséis años, aún somos unos niños —Oh dios… ¿Niños? Si, si… los que planean jugar al papá y la mamá.
Solo rió suavecito y en unos segundos llegó Nick, se le notaba nervioso.
— Megan… ¿Podemos hablar? —Su voz tembló.
— Hmm… claro, disculpen —Miré a la familia que conversaba animada y me puse de pie.
— ¿Sucede algo? —Pregunté cuando vi lo alejados que estábamos de la mesa y que Nicholas no pronunciaba ni una sola palabra.
— No, no… todo está bien —Sonrió.
— Entonces ¿Qué sucede? —Lo animé con devolviendo la sonrisa para darle confianza.
— Es que… esta noche… me invitaron a una cena —Me miró nervioso.
— Y eso es genial —Sonreí— te noto nervioso ¿Solo era eso? Tranquilo, sobreviviré una noche sin ti —Reí suavecito y besé su frente.
— No es solo eso Megan —Me miró fugaz y luego miró el suelo.
— ¿Qué más? —Tomé sus manos.
— La invitación es de Miley… —Volvió a mirarme.
Sentí que la tranquilidad y la confianza que le entregaba a Nick cambiaban por incomodidad y angustia. Miré el suelo.
— Tienes todo el derecho en ir… —Le sonreí sin ánimos— Tu me quieres y ella es una buena chica ¿Verdad?
— No voy si es que te incomoda —Tomó mis manos.
— Nick… —Suspiré— Solo son amigos, no tendría porqué enojarme o hacer una escena de celos, se todo lo que me quieres y no tengo que sospechar de ti ni nada de esas cosas —Sonreí.
— ¿Estás segura? —Arqueó una ceja.
— Más que segura —Volví a sonreír y le robé un corto beso.
Solo secundó mi sonrisa y volvimos con el grupo.
Ok, no soy celosa ni nada, pero después de todo… ellos fueron ex pareja y me incomodaba el hecho de saber que tendrían una “velada” juntos.
Al volver a nuestra habitación, mientras yo me desvestía para luego arroparme con la ligera pijama, Nick se arreglaba para su salida… no se arregló mucho, una simple camisa, sus típicos pantalones ajustados y listo.
Me estiré en la cama y así poder observar abotonaba su camisa mirándose al espejo.
— Volveré temprano —Pronunció al terminar, me miró, sonrió y se me acercó.
— Estoy cansada, lo mas probable es que esté dormida cuando llegues —Acaricié su mejilla.
— Volveré temprano —Repitió y rodeó mi cuerpo con sus brazos.
— Te amo —Susurré sobre sus labios.
— Igual yo amor —Rozó mis labios con los propios y luego nos fundimos en un tierno beso lleno de amor.
Besó mi frente, luego mi mejilla y se levantó para marcharse.
Se alejó de mí sin dejar de mirar hasta que llegó al umbral de la puerta y desapareció de mi vista.
Apenas escuché la puerta chocar contra su umbral, me metí bajo las frazadas y acomodé mi cabeza en la almohada. Las cortinas se encontraban abiertas y la habitación era solamente iluminada por la luz de las estrellas y la luna.
Quizás cuanto tiempo estuve mirando la noche… pero no podía dormir, mil de pensamientos iban y volvían a mi mente… ¿Qué pasaba si Nick se volvía a enamorar de su ex pareja? ¿Si me dejaba? No, no… vamos, Nick me quiere, no me dejaría.
En un momento que no soporté mas ser sonámbula, prendí la luz de mi velador y me senté en la cama para mirar la hora… las una de la madrugada… ¿¡Que!? Nick se fue a las nueve y aún sigo despierta… alto… y Nicholas aún no llegaba.
En mi espalda comenzaba a abundar un dolor por la incomodad de estar recostada en ella y no poder dormir, pensé que haría si el sueño no me atrapaba… supuse que vagar por la suite… o no, una mejor idea… La piscina era temperada ¿Verdad? Genial, nada mejor que refrescarme a las una de la madrugada, no había nadie, casi una piscina olímpica para mi sola.
Me puse mi traje de baño… -Bikini por cierto- y encima de este un vestido ligero, solo para trasladarme por el hotel. Bajé no se cuantos pisos, aún había gente, supongo que el cambio de hora para ellas era diferente.
Al llegar a la piscina me la encontré vacía, dejé mis pertenencias en una silla de playa, quité mi vestido y me lancé a la exquisita agua tibia disponible solo para mí. Dios, esto era el paraíso… especialmente para relajarme y olvidarme por un momento de que mi ex estaba en una cena con Miley.
Nadé de un lado para otro… hasta que el cansancio lo sentí en mis brazos, me estiré en el agua y cerré mis ojos.
— ¿Qué haces a esta hora ahí dentro? —Escuché una voz familiar.
Me giré asustada y me encontré con el moreno de mis… ex sueños.
— ¿Qué haces tu aquí? —Dije seria.
— Te vi salir de la habitación, no podía dormir —Se cruzó de brazos.
— Tampoco yo… —Musité y miré mis manos que jugaban dentro del agua.
— ¿Puedo meterme? —Preguntó sonriente.
— Hmm… no creo, estás con ropa —Sonreí nerviosa.
Solo llevó sus manos al borde de su remera y la quitó… Maldición ¿Qué diablos hace? Sentí que los nervios me comían, pero no aparté mi vista de el, prontamente llevó sus manos a su cinturón y así comenzó a desabrochar sus pantalones, genial… pronto sería mi funeral.
Quedó solamente en unos apretados boxers negros de elástico blanco… quería morir. Se lanzó en un clavado al agua y nadó por debajo de esta hacia a mí.
— Hola —Sonrió apareciendo y agitando su cabello con una mano.
— H-Hola… —Balbuceé.
— Así que… ¿No podías dormir? —Se me acercó más y yo comencé a retroceder.
— No… —Musité angustiada.
— ¿Por qué? Es lo de Nick y Miley ¿Verdad? —Me miró comprensivo.
— ¿Tu como sabes? —Arqueé una ceja.
— Nick le contó a Kevin y Kevin a mí —Sonrió.
— Si, pero… no tiene nada de malo, son solo amigos y el me quiere —Mi paso se detuvo al encontrarse con el borde de la piscina.
— Sabes que Nick salió con ella ¿Verdad? —Me miró serio.
— Si, lo sé ¿Y eso qué? ¿Acaso tratas de ponerme en contra de él, tal como lo hiciste hace tiempo atrás? —Dije con rabia.
Me acorraló apoyando ambos brazos en el borde a cada lado de mi cuerpo.
— No planeo eso Megan… —Susurró tortuosamente cerca de mis labios— Quiero una sola cosa… nada más —Me miró a los ojos.
— ¿Qué quieres? —Pregunté mirando sus ojos, luego sus labios y luego a sus ojos nuevamente.
— A ti… —Susurró y sin más esperar besó mis labios con completa pasión y lentitud.
No podía separarme, sus labios capturaban a los míos sin compasión y eso me atraía más a el.
































Capítulo Nº7

Mis brazos que al principio estaban inmóviles apegados en el borde, hundidos en el agua, reptaron por el pecho de Joe hasta llegar a su estilado cabello y así poder enredar mis dedos en este, haciendo del beso… algo más profundo.
Sus manos acariciaban mi cintura con mayor locura a medida que los segundos pasaban, al igual que aumentaba la velocidad del beso.
Sentí como sus manos se deslizaban por mis piernas. Tomó de estas y con lo liviano que se hacían los cuerpos en el agua le fue fácil lograr una perfecta llave en su cintura.
Conmigo a cuestas y sus labios bajando por mi cuello hasta llegar a mis hombros y devorarlos sin compasión, caminó hacia la orilla, salió de la piscina y en brazos me llevó hasta la silla de playa cubierta por mi toalla.
Se recostó sobre mi cuerpo y ahora podía recorrerlo con sus manos todas las veces que quisiera.
Cuantas veces rogué a mis neuronas reaccionar frente al gran error que estaba cometiendo, pero no, los besos, las caricias… las hormonas eran más fuertes.
Ladeaba su cabeza cada segundo para ir aumentando la velocidad y la comodidad en nuestro beso. Yo solo era capas de tomar de sus mejillas y disfrutar el momento.
Posesionó sus manos a mis costados al inicio de mis costillas, tomando de mi cuerpo y ejerciendo presión con el de el, así comenzó con una serie de movimientos sobre mí. Su actuar me dejó profundamente ida y mordí su labio inferior para disminuir las ganas de largar un gemido.
— Te deseaba tanto —Susurró al alejarse centímetros de mis labios.
Abrí suavemente mis ojos y me encontré con los de él… ¡Dios! Yo no podía estar haciéndole esto a mi novio… yo amaba a Nick.
Sentí como un desagradable nudo se formaba en mi garganta, la angustia me comía de a poco y aún seguía sin mover ni un solo músculo con Joe sobre de mí.
Besó mi cuello y luego mis hombros, comenzando a bajar hasta llegar a la loma de mis pechos, finalmente reaccioné.
Delicadamente lo hice hacia un lado y comencé a buscar mis cosas sin pronunciar ni una sola palabra.
— Megan… ¿Qué sucede? —Preguntó confundido.
— ¿Qué es lo que sucede? —Pregunté con rabia entre un sollozo, girándome para mirarlo.
Solo me quedó mirando serio.
— Maldición… ¡No te quiero! —Exclamé— Solo quiero, amo y adoro a una sola persona… ¡Y no eres tú! Es tu hermano… —Llevé una de mis manos a mi mejilla y sequé una lágrima— ¿Qué planeas? ¿Ah? ¿Acaso es besarme, engatusarme, ponerme en contra de mi novio y luego lastimarme doble? Porque si bien lo recuerdo, eso fue lo que hiciste conmigo…
— Megan yo… de verdad te quiero —Se levantó para acercarse, pero me alejé.
— No te quiero cerca maldita sea… no quiero nada de ti, ni si quiera escuchar tu voz, tus malditas palabras que solo me hacen daño día a día… —Sollocé.
— ¡Es verdad! —Gritó— ¡DE VERDAD ME GUSTAS! —Sonó desesperado.
— ¿¡AH SI!? —Grité— ¿¡ENTONCES POR ESO ANTERIOR MENTE ME DAÑASTE COMO NADIE LO HABÍA HECHO!? ¡ME ENGAÑASTE! ¡Bien hecho Joe! —La últimas tres palabras fueron pronunciadas con sarcasmo.
— Fui un estúpido, lo sé… pero Megan, de verdad te quiero y… —Guardó silencio.
— ¿Y qué?
— Te prometo que como sea comprobaré quien es tu novio… —Dijo con rabia apretando sus puños.
— Mi novio me quiere y nunca me engañaría, porque es eso lo que hacen las personas que quieren a otras, no son falsas ni nada… ¡Me tenía metido en la cabeza que te odio Joe! Y prefiero dejarlo así. —Recogí me vestido y me vestí.
— ¿Me odias? —Susurró.
Lo miré y ahí estaba, su mirada delataba las ganas de soltar la rabia y el llanto, pero no, no lo haría.
— No lo sé… —Articulé mirándolo directo a los ojos— Dije que es lo que prefiero pensar… —¿Por qué lo dije? Ahora se haría la idea de que puede conquistarme o algo parecido— Déjame en paz… —Susurré y sin pensarlo dos veces salí corriendo del terreno.
Al llegar a la habitación me la encontré vacía aún… por lo que el nudo en mi garganta creció y se soltó enseguida. Me tiré en la cama y dejé escapar el llanto, apreté con rabia la almohada que abrazaba. El llanto junto al cansancio del día me venció y caí en un profundo sueño.
Sentí que acariciaban mi frente con delicadeza, abrí mis ojos lentamente y me encontré con Nick sonriendo… al parecer me había quedado dormida hace poco, pues aún era de noche.
— Hola. —Susurró recostado a mi lado.
— Nick… —Susurré— ¿Qué hora es?
— Las… 3 de la madrugada —Correcto, hace poco me había dormido— Lamento la tardanza, la cena se demoró —Sonó sincero.
— Nick… —Sollocé y me lancé sobre él para abrazarlo con fuerzas— ¿Me amas verdad?
— Claro que si ¿Por qué dudas de eso? ¿Sucede algo? —Acarició mi espalda.
— Te amo —Sollocé dando pausados besos en su cuello— ¿No me dejarás nunca verdad? —Me refugié en su pecho.
— Nunca te dejaría amor, sabes que eres lo más importante para mi —Besó mi cabello.
Cerré mis ojos y dejé a que, una vez más, el sueño me llevara.
































Capítulo Nº8

Desde el profundo sueño en el que estaba, pude percibir a lo lejos el mormullo de voces. Lentamente abrí mis ojos y me encontré a Nicholas disfrutando con risas un programa que pasaban en la televisión.
— Buenos días… —Susurré acariciando su pecho cubierto por un ancha polera roja.
— Hola —Articuló feliz al verme despierta y besó mi frente— ¿Cómo amaneciste?
— Bien… y estem ¿Cómo la pasaste anoche? —Me senté en el acolchado para así poder mirarlo.
— Nada especial, la familia de Miley estuvo durante la velada, se sorprendieron al verme, fui una especia de… sorpresa o algo así —Rió suave.
¿Fue una cena familiar? Bueno, ahora no tendría que preocuparme por su cena, no estuvieron solos.
— Oh… genial… —Susurré— ¿Y que haremos hoy?
— No lo sé, planeaba descansar todo el día aquí, contigo. —Sonrió y besó mis labios con ternura.
— Te prepararé desayuno —Musitó en un susurro calmado sobre mis labios.
— ¿Demorarás? —Pregunté rozando mis labios con los de el.
— ¿Por qué lo preguntas? —Besó mi mejilla y se puso de pie.
— Me siento aún dormida, algo torpe —Sonreí— y quisiera darme una ducha corta… no demorare mucho —Me puse de pie.
— Está bien, tómate tu tiempo, me propongo que sea algo grande —Sonrió.
— Claro.
Nick desapareció en camino hacia la cocina, mientras yo comencé a buscar todas mis pertenencias para meterme a la ducha.
Al entrar al baño mis ojos se abrieron de par en par, creo que había olvidado lo hermoso que era. Dejé mis pertenencias sobre una repisa espaciosa de mármol y desvié mi anatomía hacia el gran espejo que cubría la mayoría de la pared y así poder entretenerme un rato jugando con mi imagen.
Abundaban las sales de baños, las cremas, los lujosos jabones… si y cuando hablo de lujosos jabones, lo eran.
Tomé un frasco de vidrio alargado y de color azul transparente, llamaba mi atención, era espuma… lo primero que pensé fue en disfrutarlo, después de todo Nick dijo “Tómate tu tiempo”
Destapé la tapa para así poder apreciar su olor, cuando sentí unos fuertes brazos en mi cintura y delicados besos en mi cuello. Levanté mi rostro y como era esperarlo, ahí estaba Nick, totalmente concentrado.
— ¿Qué haces? —Sonreí.
— No pensabas ocupar la espuma de baño sin mi ¿O si? —Susurró en mi oído.
— Quizás si, quizás no —Sonreí y me volteé hacia el.
Quedé apegada al mueble de mármol mientras sentía a Nick respirar sobre mis labios.
Subió sus fuertes manos por mis muslos, subiéndolas sobre de la camisa con la que dormía, una de él por cierto, hasta llegar al primer botón.
Solo miraba los botones a medida que los desabrochaba, pero tomé su rostro entre mis manos y lo hice mirarme.
— Te amo… —Susurró y me besó con lentitud en los labios.
Me dediqué a devorar sus labios mientras el terminaba de desabrochar la camisa.
Rodeé su cuello con mis brazos y sentí sus manos tocar mi piel, sus manos descendieron desde mi espalda hasta mi parte trasera.
No pude evitar gemir en un susurro al sentir sus calientes manos tocando mi cuerpo.
Lo empujé hasta que calló en una silla y me senté en sus piernas, me concentraría en un solo punto, su cuello. Lentamente comencé a besar esta zona de su anatomía, hincando mis dientes, rozando su piel con mi lengua.
Mis manos se encargaban de subir su polera lo más pronto posible para sentir su piel sobre la mía. Sentía nervios, nuevamente y ¿Por qué? No tengo idea, solo Nick lograba que mi cuerpo se estremeciera, que sintiera esas mariposas.






















































Capítulo Nº8

Su caliente pecho contra el mío, mí agitado pecho contra el de él, más bien parecía una guerra de; cual lograba expandirse más.
Sus manos se entretuvieron al subir por mi vientre, mis pechos, hasta mis hombros y deslizar la camisa hacia atrás, quedado sin paso entre mis codos.
Mis manos se encontraban sujetando el rostro de mi novio para mantener el fogoso beso que creábamos. Su delicada lengua danzaba junto a la mía a un compás inexistente, al igual que nuestros labios se expandía.
Era una lucha para saber quien era el más fuerte, quien era el que mas resistía sin lograr desencadenar nuestros lados desesperados y creo que hasta el momento era la vencedora.
Nick tomó de mis piernas y se levantó para adjuntar mi cuerpo contra la fría pared y comenzar con una lenta, tortuosa y profunda caricia por todo mi cuerpo. Sentí como una de sus manos se alejaba de mi anatomía y empezaba una búsqueda de la llave que largaría el agua caliente de la ducha. Prontamente comencé a jugar con el elástico del pantalón de buzo que llevaba puesto, aunque en la posición que estábamos, mis mismas piernas eran las que impedían que su pantalón cayera al suelo, puesto que estaban haciendo una fuerte llave en su cintura.
Mis pies tocaron el suelo y mis manos tomaron con firmeza en principio del pantalón, sin arrebato, comencé a deslizarlo pasivamente hacia abajo, sintiendo la piel de sus piernas en mis manos, logrando un perfecto descontrol en él.
Al fin, ambos en ropa interior… perfecto para que el calor que ambos sentíamos en estos momentos desapareciera un poco… si, solo un poco.
Cada vez que sus anos quemaban en mi piel, sus labios devoraban a los míos con más intensidad por cada segundo pasado y yo solo me dedicaba a delinear sus pectorales, a tomar de su húmedo cabello y tirarlo hacia atrás cada vez que trataba de evitar soltar un gemido.
El baño dentro de poco se cubrió de vapor producto al agua hirviendo que caía sobre la superficie que pasaba por loza.
— Te amo… —Repitió una vez más.
Los húmedos besos bajaron por mi cuello, hasta la loma de mis pechos y sobre la tela que los cubría. Su lengua humedeciendo mi piel más de lo que estaba, sus dientes hincándose sobre esta y sus manos inventando nuevos masajes ya me estaban llevando lejos. Tratando de buscar una escapatoria ante tanto placer, estiré uno de mis brazos hacia un lado para poder aferrarme a algo, era el espejo que ante a mi piel húmeda y mi mano buscando algo que arañar, emitía un suave chillido. Mi novio terminó hincado en el suelo, acomodándose para besar mi bajo vientre con pasión, barriendo la humedad arrastrando su labio inferior de un lado a otro y sus manos acariciando con delicadeza la tela de mi prenda interior inferior, pronto la quitaría del camino, pero por ahora sus intenciones eran nulas.
Al volver a ponerse de pie y quedando pecho a pecho, me separó solo centímetros de la fría pared de piedra y sus manos subieron delicadamente por mi espalda, disfrutando mi piel y ver como me estremecía, ya que nuestras miradas estaban fijas y nuestros labios aún no se acoplaban para formar un beso desenfrenado y perfecto.
Las extremidades del muchacho se detuvieron en seco al encontrarse con los dos broches que se unían para mantener al bracier en su posición.
Rozó mis labios con los de él, si seguía así prontamente estaría sobre el arrancándole los besos mas profundos, apasionados que pudiera dar, pero controlarme en estos momentos sería lo mejor… después de todo, el manejaba la situación.
Un simple ágil movimiento con sus manos y logró hacer magia con la prenda, pues esta desapareció.
Tomando de mis manos me guió hasta el interior de la ducha y sentí el agua recorrer todo mi cuerpo.
— No… ocuparemos… la espuma… —Susurre mirándolo a los ojos.
Solo sonrió y volvió a atacar mis rojos e hinchados labios.
Nuevamente apegada a la pared y el presionando me cuerpo contra el suyo. Lentamente comenzó a proporcionar suaves, pero a la vez profundos movimientos sobre mí, ya no lo podía evitar, no pude evitar gemir tratando de soltar tanto placer y aferrarme a su espalda, por esta misma, mis manos se deslizaron hasta el elástico de su bóxer para tomarlo y deslizarlo hacia abajo, si quedarse atrás, sus manos se posicionaron en mi cintura, tomaron la única prenda que impedía estar a mi cuerpo desnudo y la quitó del camino.
Finalmente ambos desnudos, mi novio acariciando besando mis pechos y yo arañando su triangular espalda.
Decidido se acomodó entre mis piernas y solté un largo gemido en susurros al sentir como comenzaba entrar en mí. Mordía sus labios, enterraba mis uñas en su espalda ahogando los gritos y el apoyaba sus manos en mi cintura para manejar sus movimientos y los míos.
Soltó un suave gemido sobre mis labios a medida que la velocidad entre ambos cuerpos comenzaba a aumentar.
Pasado ciertos minutos sin dejar gritar, gemir… de hacer el amor, lo sentí llegar con locura y pasión dentro de mí, tratando de liberar un poco de placer y excitación tomando con fuerza mi cintura y juntándome más a su cuerpo, yo solo estiraba mi cabeza hacia atrás y tiraba de su cabello.
Ni un cuero resistió más, ambos estábamos agotados, tratando de capturar el oxígeno que estábamos perdiendo.
Ni si quiera podíamos hablar, nos mirábamos agotados y respirábamos sobre nuestros labios.
Ya agotados las caricias prosiguieron… cuando un molesto sonido proveniente desde el exterior del baño nos interrumpió, el timbre.































Capítulo Nº9

— Maldición… —Susurró mirando hacia un lado molesto.
— Será mejor que salgamos pronto de aquí. —Articulé en un tono muy similar al de él y estiré una de mis manos hacia el exterior de la ducha para sacar mi toalla y envolver mi cuerpo en ella.
Salimos lo más pronto posible. Nick al estar presentable se encaminó hacia la puerta para atender a quien llamaba con tanta desesperación, en cambio, como toda chica preocupada por su cabello, me quedé en la habitación con mi cuerpo abrigado tan solo con una bata y comencé a secar mi cabello con el aire caliente que proporcionaba el secador.
Con muy poca intensidad escuché grandes saludos en el living y una que otra risa. Apagué el aparato secador y presté atención la conversación, era la voz de una chica y un chico, sin contar la de mi novio.
Caminé sigilosa por el pasillo de mi habitación hasta llegar al umbral que daba hacia la sala principal… Eran Joe y Miley.
— ¡Es una sorpresa tenerte por estos lados! Digo… mi suite. —Nick sonó emocionado… ¿Dijo mi suite? Es nuestra suite.
— Me encontré con Joseph en uno de los pasillos, pregunté por ti y me trajo hasta aquí —Sonrió simpática.
¿Qué diablos hacían aquí? Ella me agradaba, pero me incomodaba que estuviera cerca de Nick.
Seguí observando, hablaban animadamente y en un momento, en que Joe los notó distraídos, comenzó a tomar camino hacia donde me encontraba en este preciso momento. Me quedé firme, suspiré y me apegué a la pared.
— Ven aquí —Dije tomándolo de un brazo y parando su paso al tiempo que dobló en el umbral— ¿A dónde te propones ir?
— ¿Qué haces apegada a la pared? —Sonrió.
— ¿Qué planeas? ¿Por qué traes a Miley? —Farfullé.
— Quería venir a saludar… —Me examinó con la mirada.
Lo miré con asco y lo dejé en el pasillo para volver a mi secado de cabello.
Antes de volver a sentarme en el cómodo acolchado y admirar la gran vista que tenía en frente Joe me alcanzó tomando de mi brazo.
— Planeo probarte lo que te comenté anoche ¿Recuerdas? —Susurró muy cerca de mis labios.
Con fiereza, pero con igual cuidado me apegó a una pared.
— Aléjate. —Ordené sin nervios.
Precisa, pero inútil palabra. Sus labios capturaron los míos con pasión, mordiéndolo a gusto cuantas veces el quisiera, me quedé en silencio, sin mover ni un solo músculo, esta vez me había dejado sin aliento. Su labio superior quedó a mi merced y no estaba aprovechando… aunque pronto lo hice.
Que fácil se le hacía hacer que mis piernas temblaran, que fácil se le hacía hacer que mis extremidades se apropiaran de su cabello dándolo suaves masajes.
Sus manos reptaron por mis brazos hasta mis hombros y así pudieron encontrarse con los bordes de mi bata y con velocidad deslizarla hacia los lados, por suerte mis pechos impidieron el paso hacia más abajo.
Enseguida sus húmedos besos bajaron por mi cuello hasta mis hombros y mi clavícula. Mordí mi labio inferior y estiré mi cabeza hacia atrás, sería un gran error dejar escapar un gemido.
Mis respiración comenzaba a agitarse, la de él ya estaba lo suficiente agitada para escucharse.
La piel de la loma de mis pechos fue invadida por los numerosos besos de Joe que provocaban más que explosiones dentro de mí.
Sentí la presión que comenzaba a hacer en mi cuerpo… esto estaba tan mal, pero era imposible alejarlo de mi, ya me había vencido… una vez más.
Sentí unos tacos acompañados por el sonar de unas zapatillas vans, desesperada empujé a Joe hacia atrás logrando caer en la cama, mala idea, muy mala idea… subí mi bata en lo que me permitieron mis manos y seguí en mi posición, apegada y agitada en la pared.























































Capítulo Nº10

— Joe ¿Qué diablos haces tirado ahí? —Preguntó Nicholas apenas logró visualizar bien donde se encontraba su hermano.
Joe me miró desesperado, como si yo tuviera la respuesta… ok, la tengo, pero no esperan que le diga a mi novio que nos besábamos con locura y al escucharlos venir lo lancé lo más rápido posible ¿O si?
— Eh… eh… ah… Joe resbaló —Las últimas dos palabras sonaron firme, bien un punto a mi favor.
Nick y Miley me lanzaron una mirada fugaz y luego a Joseph, parecían programados.
— Yo… ¡Megan! Es un gusto saludarte nuevamente —Atinó a decir, Miley.
Se me acercó, abrazó con ganas y luego se alejó para besar mi mejilla.
— El gusto es mío —Sonreí amable— Lamento mi facha, estaba secando mi cabello y Joseph apareció a saludar —Me expliqué.
— Meg, Miley venía a invitarnos a salir… —Me miró sonriente.
— ¿Te irás de nuevo? —El tono de mi voz delató un cierto de disconformidad en mí.
— No. —Rió calmado y se me acercó para entrelazar sus dedos con los míos— Saldremos todos, hablo de tu, Miley, Kevin, Joe y yo… ¿Qué te parece?
Lo miré desesperada, al parecer mis planes de pasar un día a solas con Nick se desvanecían.
— ¿Podemos hablar en privado? —Fui amable.
— Oh, claro. Disculpen —Una fugaz sonrisa para todos y me guió tomando de mi mano al exterior del cuarto— ¿Qué sucede? —Acarició mis labios con los de él. Dios, que malvado, ahora no podría negarme.
— ¿Qué paso… que pasó con lo de… el día para los… dos? —Solté la pregunta con dificultad, su aliento mentolado agitaba fácilmente mi respiración.
— Tenemos más de un mes para hacerlo, sabes que no podremos salir muy seguido, hay que aprovechar las oportunidades ¿No crees? —Besó mi mejilla con dulzura y volvió a alejarse para clavarme su mirada en los ojos.
Agaché mi rostro, ocultando lo enojado que estaba mi ser, más bien frustrado.
Sentí sus suaves manos en mi mentón y con tranquilidad alzó mi mirada.
— No te enojes Megan, la pasaremos bien —Besó mi frente.
— ¿Es porque va ella? Se sincero —Ahora mi mirada era la que mandaba.
— ¿De que hablas? —Arqueó una de sus delineadas cejas.
— Ni respondas, es por ella… y listo, fin de la discusión, ve solo —Sentí la rabia invadir mi corazón, ella me agradaba, pero no la quería cerca de él, no luego de saber que fueron una feliz ex pareja famosa y la persuasión de Joe.
Sin mirarlo más evadí su comentario y tomé rumbo a la cocina para preparar un café amargo, solía hacerlo cuando la frustración se apoderaba de mí.
— No seas melodramática, ven aquí —Lo escuché decir detrás de mi.
No quería escucharlo, no quería sus excusas, que fuera y se divirtiera, para mi el hotel era como mi hogar, mi acompañamiento… solía estar siempre sola en él.
Al llegar a la cocina comencé a sacar todos los implementos para mi codiciado café.
— Megan, ya basta ¿Qué rayos te sucede? —Sin mirarlo sentí como de a poco se molestaba.
— Cállate —Dije amarga— Ve a acomodarte para tu paseo, te esperaré con una cena, soy la dueña de la suite ¿O no es así? —Lo miré y sonreí con ironía.
— Megan, iremos todos, estaremos juntos ¿Qué es lo que tanto te molesta? —Exigió una explicación.
— Eso, eso me molesta —Dije tratando de calmarme al sentir el agua golpear el fondo del hervidor mientras lo llenaba.
— ¿Qué es? —Investigó.
— Que estemos ¡Todos! —Recalqué con rabia la última palabra.
— ¿Qué tienen “Todos”? ¿Acaso ahora me quieres solo para ti? —Golpeó la mesa, provocando un gran ruido.
¿¡Que!? ¿Escuché bien o me lo imaginé? Dijo… “¿Me quieres solo para ti?”
Cargué mi peso en el lavaplatos, agaché mi rostro, cerré mis ojos y suspiré sonoramente. A los segundos Joe y seguramente Miley aparecieron en la escena, nos los miré, solo escuché.
— ¿Qué sucede? —Preguntó Joseph.
— Los llamo, ahora no… —Sonó molesto. Nick.
En silencio otra vez, por varios segundos… hasta que el sonido de la puerta al chocar con su umbral interrumpió.
— Vamos, contesta —Habló una vez más.

















































Capítulo Nº11

Suspiré una vez más y esta vez… apenada. Me volteé hacia él.
— ¿A que se supone que vinimos aquí? —Dije calma, no quería empeorar las cosas.
— A pasar tiempo juntos. —Me miró serio.
— Y todos no estaban incluidos en los planes ¿O si?
— Megan, salir nos hará bien, tomar aires nuevos ¿Qué hay de malo en eso? —Se me acercó para acariciarla suave piel de sus manos con la de mi mejilla. Me alejé.
— Tu ex y… —Guardé silencio, no iba a decirle “Y tu hermano quien me acosa y yo no me resisto”
— ¿Y que? —Otra vez molesto.
— Y eso me enfada. —Bien, por otra parte de todas formas era sincera.
— Miley es una buena chica, solo quiere que salgamos a disfrutar de la ciudad ¿Acaso piensas que nos va a separar y todo el cuento? —Tomó mi mano.
Agaché mi rostro. Buen punto Nicholas.
— Desaparece ¿Si? —Me volteé nuevamente.
— ¡Eres increíble! ¡¿Sabías?! —Exclamó furioso.
— ¡Lo soy! —Grité.
Escuché sus fuertes pisadas caminar hacia la habitación, luego un portazo y fin de nuestra discusión.
Sentía un gran nudo en mi garganta, la verdad es que nunca me había peleado tan fuerte con él, la mayoría de nuestras discusiones se provocaban por algo estúpido y se resolvían fácilmente con una simple plática y finalmente un deseoso beso, esta vez no fue nada parecido.
Al terminar mi café, que por cierto… fue tomado a mucho gusto, me vestí y salí sin avisar, lo mejor era ir a un lugar donde no me pudiera encontrar.
Encontré un fabuloso spa, se que Nick nunca podría encontrarme en aquel lugar, sabía que los odiaba, pero con la rabia que me estaba cargando, sería relajante.
Pasaron las horas, de seguro Nick andaría buscándome por todo el hotel, pobre de él, eso le enseñará a no hacerme pasar malos momentos.
Volví a la suite, entré lentamente, la verdad es que estaba demasiado relajada incluso para hablar, solo era paz y amor, por lo que no le dirigiría ni una sola palabra al mocoso insolente de mi novio.
Recorrí la suite unas cuantas veces para encontrarlo, pero ni si quiera una señal de vida, debería estar afuera en mi busca aún.
Al entrar en nuestro cuarto me encontré un papelito blanco sobre un velador, mi corazón comenzó a detenerse de a poco, sospeché lo peor.
Caminé lentamente hacia él y lo tomé de pocos ánimos.
“Querida Megan…” Oh por dios ¿Un poco más irónico? “…pensé que deseabas pasar el día junto a mí, ya veo que no. Por si te interesa saber, Joe, Miley y yo salimos a dar una vuelta, quizás volvamos tarde, el día está perfecto para ir a la playa ¿No crees?... Te ama, Nicholas.”
Me quedé mirando atónita el maldito papel frente a sus palabras, nunca me había tratado así.
— Oh, veo que ya lo leíste. —Escuché una voz detrás de mí.
Me volteé con rapidez y ahí estaba Kevin, apoyado en el umbral acompañado de palomitas y una coca cola de dieta.
— ¿Cómo entraste? —Susurré sin comprender nada, pero me acaba de dar cuenta de que él no estaba mencionado en la nota.
— Nick me dijo que te esperara, debería llamarlo… pero prefiero charlar unos minutos contigo —Me miró serio
Alto, no era su hija ni nada… no podía regañarme por un asunto personal entre su hermano y yo.
Al ver mi expresión de disgusto antes sus planes sonrió.
— Oye, no voy a reprenderte por algo que pasó entre tu y Nicholas —Rió. Increíble, Soy muy obvia o lee las mentes.
En la sala principal tomamos asiento en un sillón, se acomodó con su alimento y refresco y me miró expectante.
— Estoy dispuesto a escuchar tu versión, la de Nicholas no me importa, suele mentirme en cuanto su relación —Sonrió.
Solté una suave risita, Kevin siempre lograba hacerlo por muy enojada o triste que estuviera.
— Supongo que debes saber que Miley y Nick… —Me interrumpió.
— Oh… lo entiendo, es duro saber que tu novio se fue con su ex ¿Verdad? —Me miró decepcionado.
— ¿Te a pasado? —Fui curiosa.
— Solo una vez, pero lo entiendo, es difícil —Tomó las palomitas y se echo una por una a la boca.
— ¿Puedo confesarte algo? —Agaché mi rostro.
— Claro —Musitó en un susurro.
— Desde este momento, desde que leí la nota… ya no se si me preste el mismo interés en cuanto llegue hacia delante, creerá que soy la típica novia psicópata y absorbente —Miré hacia un lado— ahora su atención será en Miley… otra vez —Cerré mis ojos y suspiré apenada.
— Megan, Nicholas te adora, tu sabes que te ama, no puedes dudar de eso, miles de veces me ah dicho todo lo que te quiere. —Que alentador.
— No dudo de que me ame, sé que es así, pero… ahora… se fijará en ella, creo que nuevamente seré una incomodidad para mi pareja —Apreté mis puños recordando como me había ido anteriormente en relaciones pasadas.
Nos quedamos en silencio, algo que me hacía bien, sentía que si me escuchaba con atención.
— Lo estuve pensando en el spa, pero me dije que sería algo alocado, pensé que solo sería una tonta discusión y cuando llegaría a la suite se solucionaría, pero luego de leer la carta… creo que… —Nuevamente me interrumpió.
— No estás pensando en irte ¿O si? —¿Cómo adivina?
Su pregunta me obligó a mirarlo.
— Yo… —Guardé silencio y lo miré con tristeza.
En ese lapso de silencio, la puerta se abrió… Quien más iba a ser que Nicholas acompañado de Joe y Miley.
























Capítulo Nº12

A penas entró cruzamos miradas que decían todo. Nadie habló y al parecer nadie lo haría. Nicholas prefirió esquivar el silencio y se puso en marcha a la cocina.
— Chicos, es mejor que los dejemos solos. Tienen mucho que hablar —Explicó mi mejor amigo.
Me dedicó una tibia sonrisa para reconfortarme con ánimos y luego me abrazó.
— Gracias —Susurré en su oído.
— No hay de qué. Megan, tienes buenos argumentos y no cometas errores antes de solucionar algo pasajero —Que buen consejo.
— Claro —Sonreí al alejarme de él.
Besó mi mejilla y se puso de pie para marcharse con el grupo. Joe me hizo señas despidiéndose al igual que Miley. Los imité.
Suspiré y me dirigí a nuestra habitación, desvestí y me metí en las sábanas. Dejé la televisión prendida para que por lo menos me acompañaran voces, ya me sentía sola.
Nick no volvía, solo escuchaba el ruido que emitían los platos, el juego de servicios y la mayoría de los implementos necesarios que ocuparía para prepararse una cena a gusto.
Había pasado sin el una tarde completa en una ciudad a donde conozco con suerte seis personas, sin contar mi novio.
Entre tanto pensamientos y la melodiosa voz de él al entonar una canción conocida mis ojos se fueron cerrando de a poco, hasta que finalmente creí estar dormida por completo.
No fue a sí, a los pocos minutos sentí como se incorporaban en la cama, como eran sus piernas las que primero ingresaban a ella, luego su cuerpo. Acomodó su rostro muy cerca de mi nuca, cubrió su cuerpo con las sábanas y terminó acomodándose para tener perfectos sueños.
— Buenas noches… —Susurró soltando su aliento sobre la piel de mi cuello.
No respondí, el quería probar si mi sueño era ligero.
— Megan… —Rodeó mi cintura con sus fuertes brazos y luego con fuerzas me volteó para mirarme. Aproveché de ensayar lo poco que había practicado teatro y cerrar mis ojos pareciendo estar dormida profundamente— Como lo siento… suelo ser muy impulsivo, lo sabes, no quise dañarte ni nada, sabes que te amo —Acarició mi mejilla delicadamente con el dorso de su mano— Espero que… no me odies, Megan sabes que te amo y que nunca te dejaría por nadie.
Fueron sus últimas palabras… ¿Cómo no lo disculparía con esas palabras? No lo odiaba, solo estaba molesta con su terca actitud.
Sentí su respiración sobre mis labios y a los segundos el exquisito jugo que sus labios brindaban a los míos. Ok, deberán entender que ya no estaba dormida y que le respondía los besos con mayor pasión.
Al darse cuenta de que le respondía se separó suavemente.
— Estás despierta… —Susurró sonriente y besó mi frente.
— Quería ver que era lo que hacías —Busqué sus ojos en la oscuridad.
— ¿Escuchaste todo lo que dije? —Me miró nervioso.
— Si… —Susurré calmada— …era exacto lo que necesitaba escuchar —Sonreí y besé sus labios.
— ¿Aún estarás enojada conmigo? —Me miró.
— No —Sonreí— Solo trata de no repetir el día de hoy, trataré de no se insoportable y saber que eres solo mío.
— Lo sé, lamento todo lo que dije en la cocina —Me miró apenado.
— Prefiero no recordarlo… ¿Cómo estuvo el día? —Me animé a preguntar, pero con dificultad, no quería que ella fuera nombrada.
— ¿Cómo crees que debe haber sido un día sin la persona a quien más amas sabiendo que están enfadados? —Me miró serio.
— Terrible —Sonreí.
— ¿Tu donde fuiste?
— A dar vueltas, terminé en un spa —Sonreí.
— Van solo mujeres ¿Verdad? —Me miró serio.
No pude evitar largar una carcajada antes su penetrante mirada, estaba preocupado si estuve frente a otro hombre casi desnuda.
— Como crees —Reí.
— Entonces bien —Sonrió.
Luego de un par de risas y juegos de mimos… nos quedamos en silencio mirándonos fijo a los ojos.
— Te amo —Suspiró.
— También yo —Acaricié su mejilla.
Se acercó lentamente hasta capturar sus labios con los míos de una forma especial. Lenta y sensualmente mordía mi labio superior para dejarme deleitar con su inferior.












































Capítulo Nº13

No fueron más que tibias caricias, unos cuantos besos y el sueño junto al cansancio nos venció. Caímos en un profundo sueño.
Al día siguiente todos mis sueños fueron interrumpidos por los delicados y húmedos besos de Nick en mi espalda.
Sonreí antes de abrir los ojos y lentamente me giré hacia el para poder mirarlo.
—Buenos días bella durmiente —Susurró sensualmente sobre mis labios.
—Buenos días Nick —Sonreí y le robé un corto beso.
—¿Adivina que haremos hoy? —Sonrió travieso.
—¿Salir? —Arqueé una ceja.
Me quedó mirando serio, al parecer mi comentario no había sido mucho de su gusto.
—¿Cómo crees? Será el día solo para nosotros —Sonrió una vez más y capturó mis labios con delicadeza.
De a poco iba incrementando la velocidad en el beso, su respiración junto a la mía se iban agitando y su cuerpo de a poco iba acomodándose sobre el mío.
Sus manos comenzaban a subir por debajo de mi polera y mis piernas con las suyas de enredaban.
—Te amo tanto —Susurré con dificultan entre sus labios.
Enredé mis dedos en sus rizos profundizando el beso, la presión entre nuestros labios ya no podía ser mayor. Ladeaba su cabeza cada segundo para ir dándole la comodidad a su carnosa lengua y así poder acoplarse con la mía.
Sentí mi polera subir de a poco… y antes de que saliera de escena, detuve nuestro actuar.
—Nick, Nick… Nick… —Dije con dificultad al sentir sus húmedos besos en mi cuello.
Parecía no ponerme atención y en segundo mi polera estaba siendo parte del suelo.
Mi cuerpo completo se estremeció al sentir el calor que su cuerpo me proporcionaba.
—Nick, ya basta… —Dulcemente lo hice a un lado— Mi estómago ruega por un rico desayuno. —Sonreí.
Me miró serio y luego comprensivo, sonrió y besó una vez mis labios.
—Saldremos a desayunar, así que… vístete —Sonrió.
A sus órdenes me vestí con la mejor ropa, quería volver a llamar su completa atención y así olvidara de que Miley estaba en el hotel.
Pronto salimos a uno de los buffet mas elegantes, dios, me sentía como una reina.
—Y así… es como se desayuna —Expresó feliz mirando su alimento.
Lo miré feliz, era algo que disfrutaba… verlo comer. Ver como mordía delicadamente cada tostada, como le daba un sorbo a su jugo de naranja… dios, cada movimiento era perfecto.
—Megan, espérame un poco —Dijo mirando detrás de mi hombro.
Me giré, pero no había nadie.
—Claro… —Dije extrañada y nuevamente me volteé a mirarlo, pero el tenía la vista pegada en un punto.
Se puso de pie y salió en un trote rápido hacia una esquina, ahí desapareció.
Me quedé sola, lo esperé unos minutos, pero el hambre que sentía era mayor.
Finalmente terminé mi alimento y Nick aún no daba señales de vida.
— Megan… —Dijeron detrás de mi.
No fue necesario que girara una vez más, Joe apareció y se puso de pie frente a mí.
—Siéntate —Sonreí, quería ser amable una sola vez con él.
—Megan, ven conmigo —Me estiró una mano.
—¿Qué sucede? —Me quedé quieta en mi asiento.
Al ver que no me movería, tomó un de mis brazos y me lanzó con fuerzas hasta que mis piernas tocaran el suelo y mis rodillas estuvieran estiradas.
Me arrastró con fuerzas por el pasillo sin decir ni una sola palabra.
—Joe… ¿Qué diablos sucede?... vamos, suéltame, me lastimas —Dije tratando de correr a su lado, la velocidad que llevaba era rápida.
—No hables, solo escucha. —Me apegó contra una pared.
Me quedé en silencio… supuse que era algo importante.
—Nicholas, necesito hablar urgente contigo —Era la voz de una chica.
—Si claro… ¿Qué sucede? —La perfecta voz de mi novio.
—Se que son pocos días y que… no nos hemos visto seguido, también que tienes novia —Era Miley.
Me apoyé un poco más en la pared, se que estaba mal escuchar a las personas, pero era mi novio con su ex.
—¿Qué tiene que ver Megan en esto? —Rió confundido. Nick.
—Nicholas, tú me gustas. —Expresó ella.
¿¡QUE!? ¡LO SABIA!
—Maldita… —Sollocé y acomodé mi cuerpo para marchar hacia ella y arrancarle la cabeza con mis manos.
—Espera… —Susurró Joe tomándome de un brazo.
—¿De que hablas? —Nick sonó nervioso.
—De esto… —Ella susurró.
Se quedaron en silencio por bastante rato, por lo que me dio mal presentimiento.
Acerqué uno de mis ojos al borde del umbral y observé… no… no… no es verdad… no.
No tenía palabras, enseguida un nudo en mi garganta hizo su aparición al igual que las lágrimas.
—Te lo dije… —Dijo Joe… estaba serio.
Miré a Joe atónita… ¿Hacía esto solo para tenerme cerca de él?
Sentí la rabia invadir mi corazón partido en dos. Avancé con odio hacia las dos personas que se besaban con tranquilidad y de a poco con más intensidad.
—¡Eres un maldito! ¿¡Sabías!? —Exclamé furiosa.
Nicholas y Miley se separaron en menos de un segundo… ambos abrieron grandes ojos y él se puso de pie.





























Capítulo Nº14

—Megan, de verdad esto no es lo que tu piensas… —Dijo rápido y lo interrumpí.
— ¿No encontraste otra frase mejor? Esa es muy repetida. ¡Todos dicen lo mismo!
Todos me escucharon sollozar.
—Megan, yo besé a Nick. No es su culpa —Lo defendió apenada. Miley.
—Claro y él te devolvía el beso muy cómodo —Protesté al mismo tiempo que una lágrima comenzaba a deslizarse por mis mejillas— No quiero volver a verte nunca más en la vida Nicholas. Te odio —Expresé mirándolo con rabia.
—Megan… —Sollozó.
No quería escuchar más, haber visto la escena pasada hace unos segundos había dicho mucho de él; un cretino que no valía ni si quiera un centavo. Todas mesas palabras que me dijo alguna vez… ahora no valían nada. ¿Esto era lo que quería? ¿Separarme de él? Muy buen trabajo, lo logró.
Volteé antes de explotar verdaderamente en el llanto que ahogaba mi interior. Comencé a correr s toda velocidad, todo lo que mis piernas lo permitieran.
— ¡Megan, espérame! —Lo escuché decir detrás de mí, muy a lo lejos. Claro, como si aún tendría tiempo que desperdiciar en él.
Al llegar a mi piso, jadeante, cansada y apareciendo levemente en mi cuerpo el sudor producto al veloz trayecto corrí una vez más a mi cuarto, tomé la maleta y sin darme el lujo de ordenar cada prenda de vestir las lancé en ella.
—Maldito imbécil —Farfullé, sollocé entre dientes.
Comenzaron a golpear la puerta con gran violencia.
—Megan por favor… dame la oportunidad de escucharme una vez más —Lo escuché decir con dificultad desde el exterior.
Esto es lo que él mismo se ganó, no necesito sus estúpidas palabras. Como dije; sería solo un gasto de tiempo.
Pasado un largo tiempo y haber percibido que los insistentes golpes en la puerta habían desaparecido, tomé mi celular y marqué un número de un amigo.
— Hola… —Comencé a sollozar— no… no estoy con Nick… ¿Te molesta si te pido un favor?... si, si… ¿Podrías llevarme de regreso?... tienes razón, me buscaría en casa… bien… ok, tu decides… ¿Dónde nos vemos?... ¿Cómo?... entiendo… a las 8… te espero.
Corté la llamada y me dejé caer mi pesado cuerpo en el acolchado, necesitaba deshogarme un poco, llorar me vendría bien.
Mis ojos se cerraron vencidos por el llanto y pronto desperté por unos suaves golpes en la puerta. Levanté mi muñeca izquierda a la medida que mis ojos observaran el reloj, como lo supuse, eran las ocho.
Caminé agotada con mi maleta hacia la puerta.
— ¿Quién es? —Vaya… ¿De donde saqué esa voz firme?
— Soy yo, abre… iremos a algún lado —Dijeron calmado desde el otro lado.
Con cuidado abrí el rectángulo de madera barnizado y miré por un borde a la persona que me esperaba. Era él.
— Vamos, Nicholas podría volver —Con delicadeza me tomó de un brazo y me empujó hacia el exterior de la suite.
—De verdad gracias… —Susurré.
—Tranquila, estarás bien. Eres fuerte. —Besó mi frente.
Sonreí queriéndole hacerle sentir que lograba reconfortarme por un momento.
Con mucho cuidado bajamos hasta el estacionamiento, me hizo subir en los asientos traseros y el se subió pronto al de conductor.
Emprendimos un viaje en silencio, él sabía muy bien que mis ánimos de entablar una conversación eran nulos.
—Duerme… —Lo escuché decir cuando la noche había caído— Te hará bien por un momento —Lo observé sonreír por el espejo retrovisor. Muy galán por cierto.
—Creo que… tienes razón —Sonreí.
Me estiré en los asientos y me tapé con unas sábanas que mi acompañante hacia dejado a mano en el vehículo por cualquier caso de emergencia. Que preciso.
No se cuantas horas habré dormido, desperté al sentir que el motor se detenía, luego la puerta del conductor abrirse y cerrarse, provocando que entrara el aire fresco en el tibio ambiente del vehículo y pronto… alto… ese sonido… ¿Es mar?
Abrí mis ojos y lentamente me fui sentando en el asiento. Correcto, estábamos estacionados casi a la orilla del mar.
Mi conductor estaba apoyado en el frente del auto dándome la espalda, su cabello danzaba en la brisa marina y abrasaba sus brazos una y otra vez.
Cubrí mi cuerpo en la frazada y salí del auto, el sonido de la puerta cerrándose llamó su atención.
— ¿Qué hacemos aquí? —Me apoyé en el auto a su lado.
—Me gusta este lugar… aún estamos en camino a la casa de mis tíos, podrías alojarte por unos días hasta que Nick pierda la esperanza —Sonrió.
Sonreí desanimada, su nombre lograba un gran nudo en mi garganta, él lo notó.
—Vamos, sabes que Nick no vale la pena. No derrames lágrimas por alguien que no lo haría por ti —Suspiró y rodeó mi espalda con su fuerte brazo.
Me sentía tan cómoda en sus brazos, todo esto que estaba pasando… lograba que sintiera falta de afecto y ahora cualquier muestra de cariño llamaría mi atención.
Besó mi cabello y sonrió perfectamente.
—Gracias por traerme aquí, el mar de noche es muy… relajante —Sonreí.
—No hay de qué, es mi lugar preferido… estaba de paso y sabiendo que el sueño me vencía sería bueno que nos detuviéramos aquí y siguiéramos nuestro trayecto mañana ¿Qué te parece?
—Es perfecto —Me acomodé en su pecho.
El palpitar de su corazón era como una melodía… una extraña y dulce melodía.
Cerré mis ojos y suspiré.
Levanté mi rostro y ahí estaba, como siempre con una mirada que irradiaba confianza.
Sentí escalofríos en mi cuerpo, pero tampoco nerviosismo. Tenía muy cerca de mis labios ese suave aliento a menta, esos rojos y delineados labios cerca de los míos.
Cerré mis ojos y pronto sentí una presión en mis labios… eran los suyos capturándolos con tranquilidad y ternura. Nunca había echo algo parecido con él.


























Capítulo Nº15

Nunca había besado sus labios con tanto cariño, con tanta ternura… con la calidez de un verdadero beso. Con [i]amor[/i].
Besos anteriores con él, solo habían sido lujuria, era vez era completamente diferente.
Sentí como de a poco su cuerpo se iba acomodando perfectamente sobre mi cuerpo y este se iba haciendo hacia atrás producto a la presión que él ejercía.
Tomé su rostro entre mis manos para no perder el exquisito ritmo que llevábamos. De a poco su boca se iba expandiendo, si, muy de a poco para luego incorporar su deseosa lengua de un encuentro con la mía, sin antes recorrer toda mi cavidad bucal… deslizándose con ternura en mi paladar y luego danzando junto a la mía. Sus manos acariciaban verticalmente mis brazos por debajo de las brazas. Mi cuerpo se estremecía y así arañaba su espalda sobre la fina tela de su polera. Lo estaba disfrutando y eso no era bueno, pero en esas circunstancias no podía pensar, solo quería llenar de cariño el gran y oscuro agujero que había dejado Nicholas.
—Lo siento, como lo siento… —Expresó separándose de mis labios de una forma repentina y se alejó.
¿Qué le sucedía? Siempre quiso que esto apsara y ahora que le correspondía a gusto se separaba de mí.
Me quedé en silencio y agaché mi rostro.
—No quiero que pienses que hago esto por… —Guardó silencio y sentí su cálida mano sobre la piel de mi brazo bajo las tibias frazadas.
—Entiendo… —El no quería que pensara que hacía esto por aprovechar mi triste y deplorable situación— No te preocupes, estoy bien… —Murmuré tratando de buscar su mirada perdida en el suelo.
Me acerqué a el y levanté su rostro tomando suavemente su mentón con una mano.
—Está todo bien —Sonreí tratando de transferir confianza y ánimos en él— siento frío, sería bueno que subamos al auto.
Me acerqué hasta su mejilla y deposité un delicado beso, luego me giré y me incorporé en el auto.
Como lo habíamos hecho al principio yo en la parte trasera y en el asiento del conductor.
Me sentía feliz de estar cómoda, ok… no perfectamente cómoda, pero era mucho comparado a como dormía él sentado en el asiento.
— ¿Estás cómodo ahí? —Fui curiosa. El notar mover su anatomía de un lado a otro tratando de buscar una posición en la que quedara a gusto lograba hacerme sentir culpable.
Se volteó a mirarme aún sin decir nada y sonrió.
—Lo estoy. Gracias —Sonrió.
—No seas mentiroso —Reí y me hice hacia un lado dejando espacio suficiente a su cuerpo— Ven aquí… —Palpé los asientos.
Me miró serio y no se movió.
—Luego no me eches a patadas ¿Si? —Rió.
—Claro que no —Acompañé su risa.
Se cambió y terminó recostado a mi lado. Siendo un espacio muy pequeño el que teníamos nuestras narices rozaban.
— ¿Segura que no estás incómoda? —Preguntó mirándome directo a los ojos.
—No —Susurré sin perder el contacto visual— Quería darte las gracias por… no lo sé, estar a mi lado y abrirme los ojos… Joe… te quiero. —Suspiré y me levanté un poco para levantar solo un poco mi cuerpo y quedar sobre su pecho.
—No sabes lo que dices —Suspiró apenado, por lo que me obligó a mirarlo.
— ¿De que hablas? —Arqueé una ceja.
—Necesitas cariño, necesitas que alguien esté a tu lado y lo estaré, pero luego… no quiero perderte y si… —Lo interrumpí.
—No necesito cualquier cariño Joe. Necesito tú cariño —Susurré cerrando mis ojos.
Quedamos en silencio, ambos sin mover ni un solo músculo— Tócame… —Suspiré.
Tomé una de sus manos y las llevé a mis pechos.
—Megan... —Suspiró nervioso.
—Solo… hazlo. —Lo miré a los ojos.




















































Capítulo Nº16

—Megan, no puedo hacerlo… —Dijo corriéndome con delicadeza hacia un lado para sentarse.
Mejor era mirar hacia un lado y no emitir tan solo una palabra. Me sentina incómoda frente a su reacción.
—Sabes que te quiero y que me gustas mucho ¿Verdad? —Susurró detrás de mí.
Giré mi rostro en cámara, como si estuviese dentro de una película y nuestras miradas finalizarían un reencuentro.
Solo acentué con mi cabeza y volví a agachar mi rostro.
—Entonces, no me hagas daño. Se que aún amas a Nicholas, solo estás lastimada y no quiero ser el premio consuelo. —Dijo al mismo tiempo en que levantaba mi rostro con su mano en mi mentón.
Nuestras miradas al conectarse formaron un ambiente de ternura. No se que era lo que sucedía dentro de mí, pero abundaba la primavera dentro de mi corazón.
— ¿Por qué crees que te respondía cuando me besabas? —Susurré.
Me miró confundido y luego se encogió de hombros.
— ¿Es que no entiendes? —Arqueé una ceja, estaba desesperada por alguna respuesta de su parte.
—Megan, te besaba a la fuerza. —Me excusó.
—Solo al principio —Busqué sus ojos.
—Será mejor que llegamos luego a casa. Te quiero y no deseo que cometas un error del cual te arrepientas o que me reproches de porvida que me aproveché de ti gracias al estado en que estabas —Al termino de sus palabras besó mi frente y se desplazó hasta los asientos delanteros.
Me dejó sumida en billones de pensamientos, era increíble. Siempre me quiso tener en sus brazos… y aceptaré, desde lo más profundo de mi corazón, que más de una vez quise tenerlo.
Volvió a poner el auto en marcha, sabía lo cansado que estaba y que sería peligroso que condujera de noche por una larga carretera y sin nadie que lo mantenga despierto.
Me crucé hasta el asiento del copiloto y encendí la radio dejándola a un buen volumen para mantenernos a ambos despiertos.
— ¿No vas a dormir? —Lo escuche preguntar, yo mantenía mi vista fije hacia el frente.
—Alguien te tiene que mantener despierto, es peligroso que manejes cansado, de noche y sin algo que te mantenga alerta —Dije seria y fría.
Aún no lo miraba, no quería hacerlo. Lo necesitaba y el se negaba.
En un momento sentí su tibia mano en mi pierna, acariciándola con ternura.
—No te enfades, por favor —Me miró por dos segundos, suplicante.
—No lo estoy, solo que… nada, no interesa —Seguí mirando en línea recta.
El sabía bien que era lo que me sucedía y yo esperaba a que me comprendiera.
El camino se hizo largo y cada vez que mis ojos pedían a gritos cerrarse, hacía el intento para no hacerlo, pues Joe recitaba mi ayuda.
Finalmente nuestro trayecto se detuvo cuando llegamos a un pueblito. Unas cuantas vueltas por los pasajes y pronto estuvimos en una hermosa casa, no de gran tamaño, pero bastante acogedora.
Joe me designó una hermosa pieza, bastante elegante puedo decir y el se metió en otra. Como nuestra estadía no tenía tiempo definido no me tomaría la molestia de desempacar. Solo dejé la maleta sobre un mueble y busqué la ropa adecuada para la ocasión; Dormir.
Me metí entre las sábanas de la amplia cama y antes de caer en un profundo sueño, me quedé despierta mirando hacia la ventana.
Sentía ese frío de no tener a mí amado a mi lado, lo extrañaba y más recordar la imagen de ese veloz beso… fueron razones para que mis ojos se cubrieran en lágrimas.
Estaba sola en la noche, en un lugar que no conocía y con alguien que me quería tanto para no cometer una locura conmigo… realmente estaba todo mal.
Comencé a sollozar y de a poco iba mojando la almohada con mis lágrimas. Apreté con fuerzas las sábanas y pronto escuché el crujir de la puerta.
—Megan… ¿Qué sucede? —Lo escuché preocupado y en unos instantes estaba detrás de mí estirado a mi lado.
—No es nada, enserio, no te preocupes —Cambié mi tono de voz por uno mas firme y luego sequé una lágrima.
—A ver… —Susurró y me hizo girar con delicadeza para mirarme.
Mis ojos, mi rostro me delataron enseguida.
—Megan… ¿Por qué…? Vamos, no llores —Secó mis lágrimas con su dedo pulgar.
—No entiendes, además… ya te dije, no es nada importante —Susurré y sonreí, no quería preocuparlo.
—Ven, siéntate —Dijo ayudándome a sentarme a su lado.
Me acomodé y lo miré.
—Sabes que no tienes porqué llorar, es un completo imbécil, eres fuerte, hermosa, extrovertida, dulce… eres todo lo que alguien quiere a su lado. El no pudo apreciar ni si quiera algo de aquello. —Me miró con ternura y besó mi frente.
—Yo… quería darte las gracias, enserio… fuiste quien me abrió los ojos, te quiero y mucho —Lo abrasé.
No dijo nada, solo acarició mi espalda y dejó que escuchara como su corazón latía intensamente.
Volví a tomar la posición anterior y lo miré a los ojos.
—Lo siento —Susurró.
— ¿Ah? —Arqueé un a ceja.
— ¿Puedo… besarte? —Lo escuché con timidez. ¿Desde cuando?
Solo acentué con la cabeza.
Cerré mis ojos y enseguida sentí su respiración sobre mis labios. Finalmente sus labios contra los míos. ¿Por qué lo disfrutaba tanto? Esto no debía ser así.
Enredé mis dedos en su fino cabello e hice una fuerte presión entre ambos. Dejé caer mi cuerpo hacia atrás y él rápidamente se posicionó sobre mí.


























Capítulo Nº17

La verdad es que nunca me había dado la oportunidad de sentirlo tan profundamente. Las cosas entre los dos, tiempo atrás, habían sido solo un juego de locura y lujuria, nada más.
Sus tibias y tímidas manos seguían posicionadas en mi cadera, sin moverlas en algún instante, creo que disfrutaba lograr quemar mi cuerpo al querer sentir su piel.
—No tienes que hacer esto si no lo deseas —Dije en el momento en que nuestros labios se separaron centímetros.
—Sabes que si es así solo que… —Me miró apenado y acarició mi rostro con el dorso de su mano.
—No lo recuerdes —Sonreí.
Se acercó con delicadeza y besó mis labios con ternura. Llevé las palmas de mis manos hasta sus mejillas y tomé de su rostro con tranquilidad. No quería apurar la situación, era perfecta.
Rocé divertida su nariz con la mía, sonreí, también el.
Nuevamente nos besábamos con cariño y de apoco me di cuenta como el calor entre ambos cuerpos aumentaba. En un momento, antes de empezar una serie de besos desenfrenados… me miró, acarició mi mejilla, acariciando mis labios con la yema de sus dedos y lentitud.
—Te quiero —Susurró sin dejar de mi mirarme.
—También yo… —Suspiré.
Cerré mis ojos y esperé a sentir una vez más sus labios sobre los míos.
—Mírame… —Susurró nuevamente.
Mis ojos se clavaron con los de él.
—When you look me in the eyes, and tell me that you love me. Everything's alright, when you're right here by my side. —suspiró con ternura sobre mis labios y aún no quitaba el contacto visual.
Mordí mi labio inferior y tomando su rostro entre mis manos finalicé nuestras miradas con un increíble y dulce beso.
Lentamente acariciaba mis piernas, mis muslos y así subía por mi cadera hasta llegar a mi cintura tocando mi piel cuidadosamente.
Separó mis piernas con tranquilidad y se acomodó entre ellas.
Esos hinchados labios, esos increíbles besos húmedos vagaban intensamente por mi cuello, mientras yo solo disfrutaba acariciando su espalda y cerraba mis ojos. Pronto llegué hasta al borde de la polera con cuadrados azules y otros con la misma tonalidad, pero más clara. Era un lujo verlo con esa remera puesta, pero ya no resistía el calor… además admitiría que sentir su caliente pecho contra el mío era algo deseado por mí.
Nos fuimos desvistiendo de a poco, mientras sentía sus caricias sin límites. Tocando cada lugar de mi cuerpo… me fascinaba.
Nuestros pechos chocaban con rapidez y sus labios buscaban a los míos con desesperación. Su exquisita lengua abría paso una y otra vez entre mis labios, luego así podía enredarse con la mía. De un momento a otro, sin haberme dado cuenta sentí sus manos sobre mis pechos y hacer una gran presión entre mis piernas. Las ganas de gritar estaban sobre mí, pero no pude hacer más que gemir suavemente sobre su oído.
Me despojó de los pantalones con tranquilidad y sin resistir mas ante su tortuosa cadena de besos en mi bajo vientre. Quería devorar sus labios una vez más, ya lo extrañaba, extrañaba ese exquisito sabor exótico que me brindaba. Desde mi ombligo comenzó a arrastrar su labio inferior por mi piel… por mis pechos cubiertos, mi clavícula, mi cuello… mi mejilla y esperándolo con ansias, mis labios.
Pronto estábamos en ropa interior… Sus piernas enredándose con las mías, era increíble.
Sus labios se separaron de los míos y me miró. Le sonreí con ternura y acaricié su mejilla. Esos tibios dedos tomaron los breteles de mi bracier y los deslizaron hacia abajo. Por primera vez sentí nervios, nunca había llegado a esto con Joe.
Se acopló a mi cuerpo al contemplar el rojo de mis mejillas y así yo pude tomar el elástico de su bóxer y quitarlo del camino.
Besó mis labios con delicadeza… con ternura, ya no era nada brusco, si no único, tranquilo y relajado. Pronto me ayudó a que la timidez que sentía desapareciera.
Besó mi cuello y luego llegó a la loma de mis pechos. Que lindo era, en ni un momento trato de apresurar las cosas, no… por le contrario, le encantaba nuestra situación.
Sentí que pronto no había ni una prenda de ropa en nuestros cuerpos y aún así seguíamos con esas caricias.
— ¿Es esto lo que quieres? —Preguntó corriendo mi cabello detrás de mi oreja.
—Segura —Suspiré y cerré mis ojos.
Sentí su respiración por mis ojos y me percaté de que trataba de besar mi frente, así bajo por mi nariz, sonreí y sentí como también el lo hacía.
Separó mis piernas y mordí mi labio inferior. Lo sentí entrar en mí con total cuidado. No pude evitar gemir sobre sus labios y él hacía lo mismo sobre los míos.
Manejando cada movimiento sosteniéndome de mi cadera, sin soltarme. Era un momento mágico y único, esperaba nunca poder olvidar esto.
Ni se cuando tiempo había pasado y de todas formas no me importaba… solo sabía que aún seguíamos haciendo el amor.
Mordía su hombro en busca de ahogar mis gritos, arañaba su espalda y el seguía ahí, sobre mí… dentro de mí sin querer dejarme ir y dándome besos que con suerte lograban durar 2 segundos.
Finalmente, lo sentí llegar dentro de mí. Ambos optamos por ahogar el placer, los gritos, los gemidos en un beso lleno de amor.
Tomé de su cabello e hice una presión aún mayor… casi imposible.
Agotados, agitados… sin respiración nos miramos.
Acaricié su mejilla y moría por mirarlo a los ojos, aún los mantenía cerrados.
—Te adoro —Sonreí al ver que me miraba.
Sonrió tratando de buscar oxígeno y así calló en mi pecho.
Los minutos pasaron, Joe había caído en un profundo sueño y yo aún no. Me dediqué a mirar la ventana con la cortina entreabierta y poder observar la luna. Era la luz que iluminaba nuestros cuerpos… dulce y silenciosa.
Suspiré y besé el cabello de Joe.





















Capítulo Nº18

Al día siguiente desperté por una linda melodía proveniente desde el exterior de la casa. Abrí mis ojos con lentitud y me percibí recostada sobre el tibio y desnudo pecho de Joe.
La ventana seguía entreabierta y pude notar como pasaban pequeñas aves de un lado a otro, entonando esa melodía que me había quitado el sueño.
Levanté solo un poco mi rostro para poder darme cuenta de si Joe aún dormía… y así era, sus ojos estaban cerrados, la expresión de su rostro era tan pacífica… me entregaba calma y ternura, incluso parecía que sonreía levemente.
Supuse que ya era tarde, se escuchaba el motor de autos ir y venir, al igual que los grandes autobuses y cosas por el estilo.
Comencé con cortos besos sobre su suave piel y sin darme cuenta de que ya había despertado, seguí con mi quehacer, pues sentía como sus manos subían y bajaban por mi espalda.
Llegué a sus labios y comencé a devorarlos con desesperación, tomó de mi cuerpo y me giró para quedar sobre mí.
Esos húmedos y pacíficos besos sobre mi cuello me dejaban sin aire. Tomé mis manos y las llevó a cada lado de mi rostro. Ahora sabía que empezaba a jugar tortuosamente con mi anatomía.
Mi pecho ya estaba agitado y Joe aún seguía besando mi cuello.
—Buenos días —Susurró al levantarse un poco y mirarme.
—Buenos días —Sonreí y acaricié su mejilla. Volví a besar sus labios.
Antes de hablar suspiró y me analizó.
—Eres hermosa —Se recostó sobre mi pecho.
Suspiré y cerré los ojos.
Pronto nos vestimos y nos encaminamos a la cocina para preparar un apetitoso desayuno.
—Malas noticias —Me miró serio luego de revisar ciertos muebles y el refrigerador.
— ¿Qué sucede? —El tono de su voz me transmitió cierta frialdad.
—No hay… alimentos —Me miró desesperado.
Me acerqué a él, tomé su rostro entre mis manos y besé sus labios.
—Tranquilo, sobreviviré —Sonreí.
—Es que… —Me miró nervioso y guardó silencio.
El silencio completó su frase, su querido estómago comenzó a gruñir… lo delató por completo, tenía hambre.
—Joe… tienes hambre —Sonreí.
—Un poco —Agachó su rostro y se sonrojó. Mordió su labio inferior.
Me alejé de él y busqué las llaves de su auto.
—Ten —Se las lancé mientras me observaba sin entender.
— ¿Qué planeas?
—Iremos por provisiones —Reí.
Y así fue, salimos de la casa y nos pusimos en marcha al supermercado que estuviese mas cerca.
Joe tomó un carrito y comenzó a lanzar todo tipo de alimentos. Estaríamos solo un par de días, no necesitábamos tanto… ok, es hombre y supuse que debería tener gran apetito.
Antes de llenar el carro, Joe se me acercó, tomó de mi cintura y me subió en este.
— ¿Qué diablos haces? —Pregunté riendo.
— ¿Nunca te has subido a uno y correr por los pasillos? —Sonrió travieso.
—Creo que si, a los 5 años. Solía aburrirme cuando venía con mamá —Reí.
—Volverás a tener cinco —Rió.
Tomó del carrito y comenzó a correr, siendo aún muy temprano no habían muchas personas que intervinieran en la carrera de Joe.
— ¡Joe! ¡Ya basta! —Reí sentándome en el carrito encogiendo mis piernas gracias al poco espacio— ¡Terminarán echándonos de aquí! —Sentía que en cualquier momento chocaría contra un estante de alimentos y terminaría hundida en latas de sardinas.
— ¡Tranquila! ¡Solo disfrútalo! —Seguía riendo entretenido.
Comencé a reír sin sentido, se sentía bien ser uno misma y no temer de lo que los demás dijeran.
Antes de encontrarnos con un guardia de seguridad, me bajó del carrito, terminó de llenarlo y salimos del supermercado.
Al llegar, bajamos del auto, sacamos la mercadería en pocas bolsas y caminamos hasta la puerta. Joe muy tranquilo le quitó el seguro y la dejó entreabierta, pero alto… no entró, prefirió tomar mi rostro con una mano y besarme apasionadamente en los labios. Empujé la puerta y entramos sin dejar de besarnos antes de que alguien nos viera.
Tiré las bolsas en un lugar equis para despejar mis manos y enredar mis dedos en su sedoso cabello.
Cerró la puerta con el pie y caminó empujándome hasta lograr chocar con una pared.
—Genial, siempre desee ver como besabas Megan —Escuchamos decir a lo lejos.
Enseguida nos separamos, como si nos hubiesen separado gracias a un rayo.
Ahí estaba él…. Sentado en un sillón, sus manos metidas en los pantalones.
—Nick… —Susurré.





































Capítulo Nº19


—Buenos días —Me miró serio.
Miré a Joe desesperada, sabía muy bien que ahora no tendríamos escapatoria.
— ¿Q-que… Que haces aquí? —Pregunté temblando.
— ¿Acaso creen que soy muy estúpido para ir a casa de Megan cuando se que no quiere verme? Todos tenemos la llave de esta casa, se supone que es de los tres y sabía que aquí la traerías hermanito. —Dijo aún con esa penetrante mirada en sus hermosos ojos.
Nos quedamos en silencio, no había nada que mejorara la situación.
—Creo que los estoy incomodando, acabo de interrumpir uno de sus mejores momentos ¿Verdad? —Sentí esa fina voz con rabia.
Se puso de pie y como era de esperarlo sus pies se movieron con lentitud hasta la puerta.
—Nicholas, espera —Dije con mi voz en un hilo.
Lo alcancé y tomé uno de sus fuertes brazos.
—Déjame —Dijo apenas sintió mis dedos sobre la tela de su chaqueta.
—Nick, por favor no te vallas, tenemos que hablar —Sollocé.
—Oh entiendo ¿Esperas a que te de la oportunidad de explicarme que es lo que hacías besándote con mi hermano cuando tu no me la diste a mí? —Sus ojos, sus ojos estaban brillando…. Eran lágrimas.
—Nick no llores… por favor —Seguí con mi sollozo y lo abrasé.
—No Megan, suéltame —Sollozó y me alejó de su cuerpo.
—Por favor, por favor —Dije agitada, no quería soltar desatar un mar de lágrimas.
Lo volví a abrazar, quedando apegada a su pecho. Puse sentir su corazón, agitado y seguramente quebrándose cada vez que yo le hablaba, lo miraba o ahora mismo mientras lo abrazaba.
— ¡YA TE DIJE QUE NO TE QUIERO! ¡YA NO TE AMO MÁS MEGAN! —Gritó furioso… y más que eso.
Ahora esa delicadeza de alejarme quedó atrás y me empujó.
Sentí ese líquido brotar de mis ojos y resbalar por mis mejillas, parecía que en las de él también habitaban las lágrimas.
Nos mirábamos, ambos llorábamos… ambos teníamos rabia, peor lo más importante es que ahora los dos nos entendíamos.
—Nicholas tienes que saber algo —La voz de Joe hizo su aparición.
—Tú ni me hables —Dijo Nicholas apretando sus puños.
—No, tendrás que escucharme quieras o no quieras —Dijo mi acompañante.
Me alejé un poco, pasos atrás. No estaba preparada para verlos pelear o algo.
— Joe, no quiero tus cuentos —Suspiró irritado. Nick.
—Megan nunca quiso besarme, se ah negado a mí todo el tiempo —Musitó sin dejar de mirar a Nicholas.
— ¿Pretendes que me crea eso? —Preguntó obvio.
—Si.
—Oh vamos, vi como ella te respondía sin dramas —Farfulló y me miró.
—Deberás entender cuantas veces quise besarla. Está muy mal Nick, te necesita y yo me aproveché de una situación delicada.
No podía creerlo… mis ojos estaban abiertos como plato. No… Joe no tenía por qué hacer esto. Me lo merecía.
Nicholas me miró serio y luego agachó su rostro.
—Te ama y se que tu igual a ella, lamento haberlo echo, se que estuve mal. Tienes una gran novia Nick, nunca la dejes. Se que Miley fue quien te besó —Dijo Joe con tranquilidad.
—Traté de decírselo, pero… —Lo interrumpió.
—Lo entiende. Ella… ahora lo sabe —Me miró— Ven aquí —Me estiró una mano y me sonrió sin ánimos.
Sin entender, comprender o razonar bien que era lo que hacia Joe, tomé su mano y me acerqué.
—Ustedes dos… tienen que estar juntos, hacen una linda pareja —Sonrió llevando mi mano a la de su hermano.
—Joe, pero… yo… —Tartamudeé.
—Tu nada —Volvió a sonreír.
—Megan… —Susurró Nick con la cabeza agachada— ¿Es verdad lo que Joe dice? —Aún no me miraba.
Miré a Joe con tristeza, el solo me sonrió para darme confianza y hacerme saber que si respondía un “si” no tendría que sentirme culpable.
Volví a mirar a Nick y levanté su rostro.
—Es así —Contemplé con ternura esos ojos marrones.
Me abrazó hundiendo su rostro en mi cuello y apretando mi anatomía con fuerzas… que por cierto ni si quiera sentí, necesitaba esos fuertes brazos.
Lo sentí sollozar, razón para que yo lo hiciera también y soltara lágrimas.
—Tengo que dejarlos. Me alegra que estén… juntos —Escuchamos decir a Joe.
Nos separamos con tranquilidad y lo miré. Vi como Nick solo acentuaba con la cabeza, después de todo sabía que estaría molesto por un buen tiempo con su hermano.
Se acercó para besar mi mejilla y luego extendió su mano a Nicholas, este la recibió con pocos ánimos.
Apenas Joe salió de la casa… me di cuenta de que no podía dejarlo ir así. No podía.
—Espérame —Miré a Nicholas
—Claro —susurró.
Corrí hacia el exterior de la casa.
—Joe, espera —Dije detrás de él.
— ¿Qué haces aquí afuera? Deberían estar besándose, no lo sé —Sonrió.
Lo miré con ternura… definitivamente no habría nadie como él.
—Gracias —Susurré mirándolo a los ojos.
—Te quiero Megan… no desperdicies esta oportunidad —Llevó una de sus manos a mi hombro derecho en señal de apoyo.
Solo asentí y sonreí.
—También te quiero —Sonreí— ¿Dónde irás ahora?
—Supongo que de vuelta al hotel, mamá y papá deben estar preocupados —Suspiró.
—Supongo que si —Reí.
—Ya… tengo que marchar —Me miró y volvió a suspirar.
—Que tengas un buen viaje —Le deseé.
—Mantendré la radio prendida —Bromeó.
—Excelente.
Nos abrazábamos y lo vi subir al auto, este pronto desapareció y con ello aparecieron los nervios… ahora estaría a solas con… Nicholas















Capítulo Nº20

Comencé a caminar a un paso ligero, sentía como si faltase algo dentro de mí, era una extraña sensación. Una de mis manos se elevó para presionarla suavemente contra mi pecho, ahí estaba mi corazón palpitando lentamente… apunto de morir, no tengo idea lo que pasaba, se suponía que volvería a estar con Nicholas y seríamos la misma linda pareja que solimos ser.
Antes de entrar en la casa, miré hacia atrás… quería asegurarme de que si Joe verdaderamente se había marchado y así era… ya no había rastro de que en algún momento estuvo junto a mí.
Suspiré cerrando mis ojos y me preparé para ingresar en el lugar que me esperaba mi… ¿Amado? Bueno, eso supongo.
Abrí la puerta una vez más y la extraña sensación llena de frío y temor no se marchaba.
Al cerrar la puerta detrás de mí, Nicholas despertó de seguramente una nube de pensamientos y a la vez también desperté… ¿Qué estaba haciendo?
Nick se me acercó y en pocos segundos estuvo casi rozando sus labios con los míos… y ahí van esas ganas de explotar en llanto por seguramente cometer un error.
—Perdóname —Susurró juntando su frente con la mía y cerrando sus ojos.
Tragué con fuerza, ya me estaba costando hablar… quería llorar.
Lo alejé con delicadeza de mi cuerpo, solo para no ser grosera, porque sabía que en estos momentos tenía que ser rápida.
—Nicholas, lo lamento tanto —Sollocé al mismo tiempo que mi cabeza se movía con lentitud de un lado a otro, seguramente negaba mis pensamientos.
—No Megan, perdóname tu… —Acarició mi rostro.
Tomé su mano y besé sus dedos.
—No Nicholas —La dejé a un lado para mirarlo los ojos, estaba segura de lo que estaba apunto de decir— yo no puedo con esto, sería una gran mentira —Lo miré a los ojos, basta de engaños y falsas palabras.
Solo arqueó una ceja, seguramente todo esto lo tendría muy confundido, más con mis palabras que parecían ser un fácil acertijo.
— ¿De que hablas? —Llevó una de sus manos a mis hombros en gesto de darme confianza para contarle mi embrollo.
—Sabes que te quiero mucho, pero las cosas ya son lo mismo, me acabas de decir que no me amas y… —Me interrumpió.
—Se que dije cosas, pero estaba molesto. Sabes que no es verdad —Me sonrió.
—Quizás, peor lo dijiste y… Nicholas, no va a funcionar —Susurré… ya quería llorar.
—Megan ¿Que estás tratando de decirme? —Esas facciones de tranquilidad desaparecieron.
—No puedo quedarme contigo. Lo lamento. Mi lugar no es aquí —Miré la puerta.
— ¿Es él? —Lo escuché decepcionado y triste… sabía que lo que acaba de hacer fue peor, pero uno no decide las cosas de un momento a otro, siempre es mejor pensar… o al menos eso dicen.
Lo miré.
Casi dos minutos después me vi corriendo por las calles en busca de un taxi, al parecer la suerte me acompañaba y al subirme en este, más que agitada le indiqué cual era mi destino.
Estaba desesperada, no encontraba por ni un lugar el auto de quien mi corazón rogaba a gritos tener en mis brazos una vez más.
Cuantas veces apresuré al conductor, el solo me miraba molesto por el espejo retrovisor… ¿Tenía que importarme? No… los nervios me comían.
Finalmente, las esperanzas de encontrar el vehículo estaban esfumándose cada vez más… cuando a lo lejos pude divisarlo, solo en la carretera y a sus lados un paisaje desierto.
— ¡Toque la bocina! —Pedí a gritos.
El solo obedeció, con tal de que me bajara pronto del auto sería mucho mejor para su bien estar, lo estaba dejando sordo.
El auto que se nos presentaba en frente se hizo a un lado de la carreta, se detuvo y yo no opté por mejor opción que lanzarle el dinero que debía al pobre conductor, no quería perder más el tiempo.
Mi cómplice se bajó del auto algo asustado supongo… claro, al verme se quedó de pie junto a su auto, inmóvil… verme cerca de él, sin Nicholas lo había sorprendido.
Corrí hacia él emocionada de encontrarlo y me detuve a estar mirando directamente sus ojos.
Me miraba sin comprender y yo solo opté por sonreír jadeante por mi viaje. Él sin saber como actuar, tomó mi rostro entre sus manos y me besó apasionadamente en los labios, dulce y exquisito sabor que recorría todo mi cuerpo. Rodeé su cuello con mis brazos e hice una presión mayor en el juego más delicioso de nuestros labios.
Me tomó en brazos con locura, claro… solo en brazos, yo no rodeaba su cadera ni nada… ¿Se imaginan en plena carretera? No.
— ¿Qué diablos haces aquí? —Preguntó emocionado, apenas salía su voz.
—Es que te amo. Joe… no amo a nadie más que a ti, te amo —Dije tomando su rostro para que me mirara fijo a los ojos.
Sentí como una y otra lágrima se escapó de mis ojos.
Secó mis lágrimas y volvió a besarme con desesperación.
—También te amo Megan, y… estás completamente loca —Rió levemente.
—Por ti… —Susurré cerrando mis ojos y rozando mis labios con los de él.
Suspiré y dejó que mis pies tocaran nuevamente tierra, así podía acomodarme sobre su pecho y escuchar cada melodioso latido de su corazón.
Quien sabe las cosas que tendremos que enfrentas mas adelante, pero que más da… si uno comete una locura por amor… todo vale la pena.

Fin ♥

 

2 Responses to “Crazy”

  1. shand!ta15

    WAOOOOOOOOOOOOOO, qe confunsoo! Primero me escape con Nick para vivir nuestro amor hasta teniamos una cancion y amaba a Nick con toda mi corazon (?) Y despues amo a Joe solo x culpa de qee Miley beso a Nick y me fugue con Joe, al final tengo la oportunidad de volver con el con mi Nick pero no ia no lo amo sino qe ahora amo a Joe (¿?) OMG! QE historiaaa! Pero me encantoo auqnee me hubiera gustado qedarmee con Nick! Peroo igual estuvo HERMOSA!!! :D Gracias x una de tus hermosas novelas, enserioo!^^ Ojala escribas otra pero ahora de Nick :D Esqee es tan lindoo *-* Boenoo me tengo qee ir, ii ESTUVO HERMOSA LA NOVEE! Bye


  2. vaneessiita

    aww ii essquee mee enkaantaa tuu nooveee quee lastiimaa que eiiaa aakaaboo ojaalaa ii aagass ootraaa

    waao


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