Reach OUT.

Author: 151989


Capítulo Nº1

Mi frágil espalda sufrió el fuerte impacto de chocar con violencia en una de las paredes de mi habitación. No hallaba la hora de tirar de una sola vez lo que había sido una suave y planchada camisa roja… ya no, mis manos recorriendo ese torso con desesperación la habían convertido en un verdadero papel estirado luego de haber sido estrujado.
Mis piernas, como nunca antes, estaban presionando a Joe contra mi cuerpo desde su cadera y el hecho de estar en una posición como esa le permitía a Joe tocar mis muslos de una manera única, tan llena de pasión y sensualidad. Me encantaba.
Ahogué un gemido mordiendo mi labio inferior al sentir como la presión que hacía entre mis piernas se iba volviendo desesperada… exagerada.
Sabía que estaba mal, luego de hacer el amor con él, el cargo de conciencia aumentaría, pero vaya quien a controlar mis hormonas. Sabía que no tendría la suficiente fuerza de voluntad para acabar con uno de los peores pecados.
Aún puedo recordar con lujo y detalle el día en que mi tranquila e inocente vida acabó…
La familia almorzaba en armonía, era un ambiente tranquilo y todos disfrutaban a gusto la deliciosa cena que Denise había preparado.
—Te encantará New Jersey Laureen —Comentó muy amable Kevin padre.
—Me agrada, todo parece ser muy tranquilo —Sonreí y tomé un sorbo de agua mineral.
Los planes que había programado durante meses no habían resultado del todo bien. Mi sueño era haber arrendado un departamento para ambos en Miami, el lugar donde nos habíamos conocido, pero mi novio siendo un muy, muy buen hijo, quiso hacer las cosas de la manera correcta y llevarme a pasar unos meses con sus padres antes de pasar a la “Convivencia”. Sus padres fueron un amor de persona y estaban interesados en conocer a la persona que su hijo había escogido para compartir a su lado.
—La cuidad es tranquila, pero esta casa es un torbellino teniendo a Frankie —Rió uno de sus hermanos. Nick.
Todos compartimos con una risa al unísono por su comentario.
Afuera llovía torrencialmente, las gotas de lluvia chocaban con fuerza sobre el techo y las ventanas.
En un momento que todos devoraban entusiastas sus alimentos y el silencio abundaba, todos pudieron percibir el sonido de un potente motor rugir fuera de la casa. Era el motor de una costosa motocicleta.
— ¿Qué hace Joe aquí? —Preguntó mi novio mirando por la ventana.
¿Joe? Oh, claro… Kevin me había mencionado de que su hermano había decido mudarse con una chica extraña, ya que nadie de la familia la conocía.
— ¡Mi hijo! debe estar estilando allá afuera, se pegará un resfriado —Dijo Denise poniéndose de pie, estaba preocupada.
—Mamá ¿Quieres no preocuparte? Sabes que es un completo irresponsable, además ¿Tenía que venir justo hoy? Claro, para llamar la atención no podría esperar a que el tiempo estuviera de humor —Dijo Kevin llevándose un pequeño pedazo de carne ahumada a la boca.
—Conocerás a mi otro hermano —Me miró con ternura, Frankie.
Sonreí demostrando interés en conocer al otro integrante de la familia. Lo observé a través de los bisillos de la ventana. El chico se bajaba de la moto, la acomodaba y se quitó el casco para agitar su cabello bajo la lluvia, luego se encaminó hasta la puerta para ingresar al calor hogareño.
—Ve abrirle la puerta a tu hermano —Dijo Kevin padre mirando a Nicholas.
El joven obedeció de inmediato y marchó hasta tomar la perilla de la puerta y abrirla.
—Hola Nick —Escuché una voz muy masculina.
Miré la puerta con detención hasta que esta se cerrara… ¡Oh Dios mío! Era un muchacho de tez morena, su pelo era de un largo adecuado y color negro. Esos ojos se clavaron en mí… a lo lejos noté lo almendrados que eran y llevaban con ellos un dulce color miel. La lluvia le había dado un baño completo, llevaba una chaqueta de cuero negra y bajo ella una polera blanca, que gracias al agua esta se translucía y mucho. Pantalones ajustados negros y converse. ¿Una chica podía pedir más ante tal físico?
Como no nos conocíamos su atención se concentró en mí y yo algo intimidada ante la penetrante mirada agaché la mía.
—Hola familia —Lo escuché decir.
Todos respondieron algo diferente, el saludo de Nicholas fue normal, el de Denise, como era de esperar, fue algo desesperado y preocupado, también emocionado. El del menor fue una especie de alegría por volver a ver a su hermano. El padre lo saludó con ánimos… y ahí estaba mi novio, con un frío y silencioso “Hola”
—Cariño, mira como estás… —Denise se uso de pie y no aguantó el hecho de estar alejada de él, se acercó y besó su mejilla— Será mejor que vallas a cambiarte, te esperaremos con un almuerzo —Sonrió.
El muchacho no me quitaba la vista de encima, me miraba serio… Denise lo notó.
—Oh, Joseph, ella es Laureen, la novia de Kevin y la nueva integrante de la familia, se quedará con nosotros por un tiempo.
—Es un gusto conocerte Laureen, había oído de ti —Sonrió.
—El gusto es mío —Sonreí y miré a mi novio que seguía comiendo callado sin mirar a su hermano.
—Bueno, bueno… subes y bajas pronto, así se conocen más —Comentó el padre.
—Seguro —Me sonrió por última vez y desapareció del comedor cuando lo noté ir por las escaleras.

Eso, fue nuestro… “Primer encuentro”

Capítulo Nº2


También como podría olvidar nuestra primera conversación…
El día en el que Joseph había llegado a la casa, ni si quiera se nos dio oportunidad de charlar, Kevin, no muy a gusto con su visita, decidió llevarme a dar un paseo por la ciudad.
El día había estado horrendo, la lluvia no cesó en ni un momento y parecía que seguiría así por el resto de los días… de todas formas, por las noches el calor abundaba, mi pecho estaba húmedo y mi garganta pidiendo a gritos un vaso de agua.
Me encaminé aun soñolienta a la cocina, en silencio fui palpando cada pared, bajé las escaleras con cuidado y en pocos minutos me encontré con el interruptor de la cocina. Al presionarlo, la luz con un alto grado de intensidad cegó mi vista, por lo que mis ojos se entrecerraron de inmediato. Tapé mis ojos con una mano y luego de sentirme preparada para exponerlos a la luz, los destapé.
—Hola —Sonrió el muchacho recién llegado. Se encontraba sentado en la mesa y al frente de él un posillo de cereales con leche.
—Hola —Correspondí con una sonrisa y luego me dirigí al mueble que guardaba los vasos.
—Así que… eres la novia de Kevin y la razón de que su hospedaje en Miami se alargara —Lo escuché reír.
—Se puede decir que si —Sonreí, me volteé para mirarlo y luego abrí el refrigerador para encontrarme con una botella de agua mineral.
—Nunca lo había visto tan feliz con una chica, hacen linda pareja —Vaya y resulta ser muy amable, ahora es cuando me cuestiono la actitud de Kevin hacia él.
—Gracias —Sonreí y dejé el baso en la mesa, luego destapé la botella y lo llené con esa exquisita agua gaseosa— Kevin me había contado que igual tenías novia —Dije sin mirarlo, tapé la botella y la guardé. Me quedé frente a él.
—Siéntate —Me invitó— Si, si… Eliza, estábamos viviendo juntos, pero… es muy complicada —Miró desconcertado su tazón de cereales y luego se llevó un bocado a la boca.
— ¿La dejaste? — ¿Desde cuando me interesa la vida de un extraño?
—Si y no —Me sonrió— Me exige que sea mas… “Novio” —Risoteó un poco.
No lo entendí y no quería preguntar, solo opté por arquear una ceja y observarlo confusa.
—La verdad es que no soy de tener relaciones serias, pero estaba empeñada en tener nuestro propio apartamento, creo que se tomó las cosas muy enserio. No estoy echo para ir tomado de la mano con una chica… de hecho ni si quiera se si algún día llegue a casarme, la idea de un matrimonio… rayos, apesta —Y volvió a sonreír.
Sinceramente, detesté por completo su comentario… La pobre chica con la que vivía no tenía la culpa, era él. Además, la entiendo, me gusta que mi vida sea organizada, por eso preferí venirme a casa de los padres de Kevin antes de vivir solos.
—Y… ¿Qué piensas? —Me miró expectante.
— ¿De verdad quieres que te diga lo que pienso? —Arqueé una ceja como gesto de disgusto.
El asintió con la cabeza y volvió a llenarse la boca con cereales bañados en leche.
—Eres un inmaduro, irresponsable y no piensas en todo lo que esa chica te quiere y lo que quiere para su futuro… juntos… —Lo miré seria— y sí, se que no quieres ni un futuro con tu pobre novia.
Me quedó mirando serio, al parecer nadie le había dicho algo parecido a la cara, o quizás si, pero no un extraño que no tiene ni la menor idea e información de él.
—Eso es… eso… eso es… —Balbuceó.
—La verdad —Suspiré y bebí de mi agua— Bueno, es tarde, mejor será que vuelva a al cama. No desperdicio mi tiempo con chicos que lastiman a sus novias.
—Oye ¡No! —Exclamó y se puso de pie al ver que estaba por irme.
— ¿Qué? —Dije fría y lo miré sin ánimos.
—Nadie me viene a decir como son las cosas ¿Ok? —Me apuntó con el dedo, estaba molesto. El muchacho tenía carácter.
— ¿Ah no? Primero que nada, no me apuntes. Segundo, me pediste que te dijera lo que pensaba y así fue, y tercero eres un mocoso malcriado, eso eres —Dije fuerte y desafiándolo con la mirada.
— ¡¿Mocoso malcriado?! —Exclamó acercándose a mí.
— ¿Qué? ¿Te duele que te lo digan a la cara? —Dije tranquila, de echo hasta sonreí.
—No me provoques, ni si quiera me conoces —Posó sus manos en mis brazos.
—Con solo mirarte se puede adivinar cuales son tus movimientos —Dije sin deshacer el contacto visual.
— ¿Ah si? Oh ya veo, vamos… dime cual es mi siguiente movimiento si te crees tan lista, vamos, anda, dilo —Dejó de mirarme a los ojos y noté como le llamaban la atención mis labios.
—Ni te atrevas a ponerme un dedo encima —Quería ser fuerte, pero vamos… ¿Quién se resiste a que alguien tan sexy te desafíe?
Me tomó por la cintura y sin delicadeza me acopló a su pecho.
—Suéltame… —Susurré.
—Dilo en voz alta y mirándome a los ojos —Pude apreciar que sus perfectos labios esbozaban una traviesa sonrisa.
Con fuerza empujé de su pecho hasta que su espalda impactó con la pared y me acerqué a él.
—Sueña con que algún día me tocarás —Susurré sobre sus labios, pero aún así sin tocarlos.
Me alejé de él, tomé el baso de agua que había dejado en la mesa y empecé mi camino.
— ¿Qué no te comenté que mis sueños se vuelven realidad? —Lo escuché decir detrás de mí.
Me volteé y ahí se encontraba apoyado en el umbral de la puerta, su cuerpo ladeado y de piernas cruzadas.
—Lastima que solo seré fantasía y no realidad —Dije seria.
—Es lo que crees —Mordió su labio inferior, me examinó de pies a cabeza y guiñó un ojo.
Había olvidado que lucia solo con un pijama tipo vestido bastante corto de pabilos y de tela raso color rosado pálido.


Capítulo Nº3

Y luego de días, aquí me encontraba… siendo su realidad y no fantasía. Desde que este romance oculto comenzó me preguntaba a diario… ¿Por qué lo hacía si tenía a alguien que me ama incondicionalmente? Y la respuesta la tenía en frente de mis ojos, no era nada más allá que simple atracción física, sabía a la perfección de que Joe no era el “Prototipo” de pareja que yo necesitaba, Kevin lo era.
Mientras sentía como sus labios y lengua recorrían con desesperación la piel de mi cuello, mis manos temblorosas y a velocidad inhumana desabrocharon los botones de la camisa roja. Tomé su rostro entre mis manos y acoplé esos rojos e hinchados labios a los míos. Notaba como las palpitaciones de Joseph aumentaban más y más, de hecho hasta llegué a sentir temor de que su sistema cardiovascular en algún momento fallara. Deshice nuestra cómoda posición para empujarlo y que sus torpes pies tropezaran con el inicio de mi acolchado, así su cuerpo se dignaría a caer hacia atrás. Retrocedió con lentitud al ver que me le acercaba seductoramente, me posicioné sobre su cadera rodeando esta con mis piernas ya desnudas, cosa que a mi amante le llamó la atención y cada una de sus manos empezó a subir y a bajar por estas.
Mi respiración se cortó al examinarlo por completo, primero que nada… su camisa; abierta por completo, dejando que su perfecto torso estuviera a la vista, como si fuera poco uno de los bordes caía por su hombro, si, solo uno.
Segundo; su piel húmeda brillaba gracias a la tierna luz mañanera.
Y tercero… su rostro, esos almendrados ojos cerrados, labios perfectamente delineados y entreabiertos esperando a que los atacara. Tres cosas que algún día acabarían con mi vida.
—Te deseo… tanto —Susurró con un hilo de voz.
Mordí mi labio inferior, una acción maestra para que sangrada, ya estaban lo suficiente hinchados por culpa de los feroces, pero sensuales dientes de Joe.
Tomé de su camina, era enserio, no resistía más. Con fuerza y sin ser una dama la quité del camino.
Lo único que alcancé a observar fue que cayó ligeramente al suelo y Joe con movimientos rápidos me hizo girar. Se encontraba en la misma posición que anteriormente yo estaba. Mis intentos de reprimir un gemido en el instante en que sentí esos labios de mis sueños sobre mí bajo vientre, proporcionándome sensuales y placenteros besos, fue en vano. Su lengua se trasladaba de un lugar a otro y sus manos aún en mis piernas subieron a gran velocidad hasta capturar mis pechos y brindarles masajes rápidos, pero cuidadosos. Necesitaba embriagarme con el jugo de sus besos y así fue, tiré de él como fuera y al estar solo a centímetros de volvernos a besar, su lengua fue quien abrió paso entre mis labios. Nunca lo había visto tan deseoso de mí. Su lengua se movía con desesperación dentro de mi cavidad bucal, en busca de la mía, luego la acorralaba y luego volvían a enredarse.
Sinceramente nunca podré descubrir como es que puede hacer tanto. Ahora, sin tratar de ser delicado, empezó a ejercer una gran presión entre mis piernas, moviéndose con rapidez. ¿Cómo podría dejar escapar tanto placer si no podíamos hacer mucho ruido? Enterré mis uñas en su triangular espalda y buscando alguna escapatoria mis ojos se apretaron y estiré mi rostro hacia atrás… ¡Genial! Ahora estaba mordiendo mi cuello, lamiendo mi piel y a la vez succionando cuidadoso para no dejar alguna marca que quedara como evidencia.
Mi polera estaba enredada junto a su camisa y mi bracier estaría en su compañía a la cuenta de; uno, dos… tres.
No pasaron más de 2 segundos cuando sentí como hacía completamente suyos a mis pechos con tomarlos entre sus manos y devorarlos con sus labios. Gemí… ya no resistía. Además seguía moviéndose sobre mí a una grave velocidad.
Ese maldito pantalón, que por cierto, verlo con él era un lujo… me incomodaba, Ok verlo sin él… si que sería un lujo.
Un gran esfuerzo tuve que hacer para alejarlo cortos centímetros y retirarlo de la escena.
Dios, quedaban solo dos telas en nuestros cuerpos y aún así molestaban. El calor que emanaba la situación era abundante. Su piel y la mía estaban húmedas y gracias a ello las sábanas de mi cama.
Quería devorar una vez más sin querer controlarme sus labios, pero antes de tocarlos mi lengua y la de él hicieron un apasionado reencuentro fuera de nuestras cavidades bucales… se enredaban, jugaban… moriría, moriría ahora mismo.
Sin dejar de hacer lo que Joe había agregado a la situación, tomé el elástico de sus boxers y lo fui deslizando haciendo contacto con mis manos en la piel de sus piernas. Pronto ambos cuerpos se encontraban desnudos… Nos hacíamos los fuertes para poder continuar con las profundas caricias que nos proporcionábamos el uno al otro, pero no… ambos queríamos pertenecernos de una vez, hacer el amor de la manera mas increíble que pudiéramos hacerlo.
Separó mis piernas todo lo que pudo, sin antes haberme examinado por completo y en el estado en que me encontraba no iba a reprenderle por hacer eso… ya ni si quiera podía expresar una palabra.
Se acomodó sobre mí, besó la loma de mis pechos y subió sin quitar el contacto de sus labios con mi piel hasta los míos.
Me miró a los ojos y soltó un largo suspiro sobre mis labios… ¿Por qué me hacía esperar tanto? Claro… cuando menos los esperé y él siendo veloz, entró en mí sin desesperarse, con calma y lentitud para irnos acomodando cada vez más a lo que ambos cuerpos experimentaban.
Nos mirábamos con dificultad, sabía que al igual que yo… sus ojos estaban entrecerrados, pero aún así… nos mirábamos.
Desesperada en busca de algo que me ayudara a calmar tanto placer y excitación, enterré mis uñas una vez más en su triangular espalda. El solo gimió sobre mis labios y provocó un cierto grado de incitación a seguir. Ahora todo tomaba velocidad y nuestros gemidos se hacían mas frecuentes.
Segundos… minutos, quien sabe cuanto tiempo… ¿Pero que importa? Me encontraba en uno de los momentos más placenteros de mi vida, pero pronto… como todas las cosas, nuestro acto de amor llegó a su fin… alto… ¿Dije acto de amor? ¿Es amor lo que siento por él o solo es la necesidad de desencadenar el placer?
Llegó dentro de mí con un largo gemido sobre mi oído izquierdo… yo por mi parte mordí su hombro para no gritar y así… cayó sobre mi desnudo, húmedo y agitado pecho para poder respirar.
Acarició mis brazos y mis pechos…
—Eres excelente… —Suspiró.
No pude evitar sonrojarme ante su pícaro comentario.
Acaricié su espalda y cerré los ojos para relajarme… no era buena idea… si alguno de los dos se dormía estábamos expuestos a que nos sorprendieran.

Capítulo Nº4

Pronto, como era de esperarlo, tuvimos que escapar del cuadro que Joe y yo pintábamos.
La familia completa había salido para estar expectantes de un acto que el pequeño de ocho años realizaría en su colegio. Había hecho un gran esfuerzo por acompañar a mi novio, pero Joe se convirtió en una insoportable e insistente persona, que por cierto su plan funcionó a la perfección, no me dejó más opción que rendirme y aceptar a pasar un día completo junto a él. Me excusé con tos y con síntomas de fiebre, el secador de cabello me fue muy útil en el momento en que necesité que mi frente pareciera estar a una temperatura de 39 grados. Kevin, tan cuidadoso y preocupado conmigo se negó a que los acompañara.
Joe por otra parte se retiró de la casa junto a todos con una mentira parecida a “Iré a la casa de un amigo”
Me quedé esperándolo en la sala principal mientras cambiaba aburrida de canal, entonces apenas entró al hogar, corrió hacia mí y se abalanzó contra mis labios… bueno… ya sabrán lo que pasó luego.
—Cosas como estas deberían repetirse más seguido —Susurró mordiendo el lóbulo de mi oreja mientras me sujetaba por la cintura y mantenía su torso apegado a mi espalda… yo solo trataba de seguir con la tarea de llenar el vaso con agua mineral.
—Deberías guardarte ese tipo de comentarios —Mi respiración se agitaba, se agitaba.
— ¿Y por qué no eh? Acaso… —besó mi cuello rozando levemente su lengua en mi piel— ¿Te incita a hacer cosas no debidas conmigo? —Volvió a susurrar sobre mi oído.
Me giré, ya no soportando la situación y lo enfrenté con una penetrante mirada.
— ¿Quieres jugar? —Expresé de la manera más sensual que mi alma me lo permitiera.
Solo cerró los ojos y mordió su labio inferior.
—No me harías nada comparado con lo que yo te haría a ti —Me miró desafiante.
Mis manos se posaron en sus pectorales y acerqué mis labios a la tersa piel de su cuello para rozar mi lengua por esta. Sin dejar esa labor, mis manos comenzaron a deslizarse hacia abajo con la decisión firmes en ellas. Con lentitud y sensualidad desabrocharon el botón de ese pantalón ajustado y a la misma velocidad, incluso aún más lenta… bajé cuidadosamente el cierre. Una de mis traviesas manos se escabulló por el interior de este y presionó con fuerza en la masculinidad de Joe. Mi amante terminó por largar un gemido y detener el lento masaje que le proporcionaba.
—Ya… ya… tú… ganas… —Dios mío, lo había dejado sin aliento… ¡Bien!
Sonreí traviesa y lo alejé un poco de mí para tomar de mi vaso, pero no… él teniendo una velocidad increíble, antes de que me girara me tomó y llevó sus manos a mis pechos.
Me miró serio y me arrastró hasta una pared para hacer presión entre mis piernas. Sus manos aún en mis pechos comenzaron a brindarme delicados masajes y sus labios que se encontraban entretenidos en mi cuello comenzaron a descender, sus manos enancharon el cuello de mi polera, corrieron a la vez mi bracier y así dejó mis pechos a su exposición. Dios, que mal hizo cuando los capturó con sus labios… no pude evitar gemir y tomar de sus piernas para que la presión que hacía entre las mías aumentara.
— ¡Fuiste el mejor! —Oímos exclamar desde el exterior de la cocina y seguido de eso un leve portazo.
Joe saltó y comenzó a abrochar su pantalón, mientras yo nerviosa me arreglaba… ¡Por favor que mi polera no delate el placer que había sentido hace segundos!
Me senté descaradamente en la mesa con el vaso de agua en frente y comencé a reír, justo en ese momento entraron a la cocina.
— ¿Laureen? ¿Qué haces en pie? —Preguntó mi novio al verme sentada muy animada con mi vaso, luego se percató de que alguien más compartía el techo— ¿Joe? ¿Tu que haces aquí? Se suponía que estarías con Sally.
¿¡Sally!? ¿¡Quien diablos es Sally!? Antes de contestarle envié una mirada con recelo a Joe.
—Amor… —Sonreí— bajé cuando escuché el timbre, acaba de llegar y me estaba contando una divertida historia —Uf… de divertida tenía mucho, la estaba experimentando.
—Ven, ya vamos —Me sonrió y tiró su mano para tomar la mía.
—Claro —Dije amable y tomé de su mano.
Ni si quiera miró a Joe y salimos de la cocina… Por su puesto me disculpé con el pequeño, quien estaba desanimado por mi ausencia en dicho acto.
Ya de noche, suspiré recordando con lujo y detalle cada segundo y minuto de mi día experimentado, la verdad es que nunca pensé en que mi vida fuese tan agitada… en “Ese” sentido.
Cerré mis ojos y la oscuridad que abundaba en mi cuarto fue de gran ayuda para elevarme hasta el reino de los sueños… pero no…, no, no… conociendo como era mi vida hasta el momento, no podría recobrar el sueño tan fácil.
Sentí la puerta abrirse con cuidado y luego cerrarse cuidadosamente… pronto detrás de mi el colchado se hundió.
¿Qué se proponía? Teníamos un trato, por la noche… no nos veíamos.
—No deberías estar aquí —Susurré— Sabes que si alguien nos ve podría… bueno tu sabes, pensar mal —Reí despacio.
—Lo sé, pero te extrañaba, te dejé casi un día completo a solas —Dijo una serena y tierna voz. Kevin.
Mi corazón se detuvo en seco, por poco de mis labios se escapa el nombre Joe. Me giré enseguida para encontrarme con esos hermosos ojos verdes escondidos en la oscuridad.
—Quiero verte… prende la luz —Susurré.
En pocos segundos la luz me segó
—Ahí estas —Susurró y acarició mi mejilla yo solo le sonreí.
¿Por qué me sonreía así? ¿Por qué me trataba tan bien cuando yo era realmente la persona más vil que podía existir? Claro… si él se enterara de cómo son las cosas.
Me besó en los labios tranquilo y dulce, queriendo sacar algo más dentro de mí.
Luego de nuestro corto y pasivo beso me refugié entre sus brazos y apoyada en su pecho, sentir el palpitar de su corazón era la melodía más hermosa escuchada por mis oídos.
—Has estado... extraña —Lo escuché susurrar mientras acariciaba mi espalda.
Tragué saliva y dejé nuestra posición para mirarlo a los ojos.
— ¿De que hablas? —Enarqué una ceja y acaricié su mejilla.
—Nada, nada… —sonrió— son torpes pensamientos míos, se que todo está bien, pero te eh notado distraída… ya ni si quiera me abrazas o besas como eras antes.
Ese tono de voz… esos ojos… ¡Estaba triste! Sentí enseguida como un asqueroso nudo en mi garganta se formó.

Capítulo Nº5

—Kevin, yo… yo de verdad… —Guardé silencio y lo miré apenada, la verdad era que no tenía palabras para decirle… no más que mentiras que lograban hacerme sentir un asco como persona.
—Hey, tranquila —Sonrió y acarició mi mejilla—Ya dije, son solo cosas mías… no tienes de qué preocuparte —Besó mi frente y luego volvió a acomodarse para mirarme con ternura.
Si solo supiera como es realmente la persona que tiene en este momento a su lado.
Suspiré con tristeza y luego me acerqué a él para besar sus labios con tranquilidad y a la vez queriendo entregar más de mí cariño.
Al separarnos sonrió y tomó de mi mano para besar cada uno de mis dedos.
—Laureen… —Susurró y me miró a los ojos. Lo noté nervioso.
— ¿Si? —Sonreí y acaricié su mejilla.
—Lo e estado pensado, pero eh sido cobarde y no… no eh podido encontrar la manera adecuada de decirte algo —Si, si estaba nervioso.
—Soy tu novia, debes confiar en mí —Tomé de su mano y entrelacé nuestros dedos.
—Laureen… eh pensado que ya… bueno, llevamos bastante tiempo siendo novios, te amo con todo mi corazón… —No digas eso, me haces sentir peor— creo que ya llegó el momento en el que tu y yo… —Guardó silencio y tragó saliva.
— ¿Qué estás tratando de decirme? —Sonreí inocente, sabía muy bien que era lo que me quería decir.
—Te deseo, no… en [b]ese[/b] sentido —hizo resaltar la palabra “ese” — te deseo como la mujer de mi vida, te deseo a mi lado por siempre y creo que ya es hora de que tu y yo… —Volvió a guardar silencio, esta vez solo le sonreí para emitirle confianza— quiero que hagas el amor conmigo —Cerró los ojos y noté como la sangre se acumulaba en sus mejillas.
Me quedé en silencio, la verdad es que no esperaba escuchar “Esas” palabras tan… directas.
—Habíamos acordado de que… bueno de que… si… nos… de que… si nos —Tartamudeé, un día en una conversación me habíamos acordado no tener relaciones hasta que si algún día nos casábamos.
—Lo sé, sé que sería hasta lo de nuestro matrimonio… —Sonrió— ok, dejemos ese tema atrás… necesito que te vistas ahora mismo.
— ¿De que hablas? —Sonreí confundida.
—Vamos, vístete ahora, te estaré esperando en el living —Besó mi frente y se puso de pie— ah y… que sea elegante, saldremos a cenar —Sonrió por última vez y salió de mi habitación.
Me quedé sentada en la cama con mil palabras en la boca… ¿Acaso estaba loco? acababa de acostarme, estaba cansada… además… ¿una cena? Ok, esto me sonaba a algo importante.
Tiré las sábanas de mi cama hacia atrás y busque entre toda mi ropa algo que me quedara a la perfección, nada mejor que un vestido color negro strapless hasta las rodillas y ajustado, suponiendo que sería algo elegante me maquillé lo adecuado y recogí mi cabello de cada lado para luego dejar caer un mechón de pelo ondulado hacia el frente.
AL bajar las escaleras me encontré con mi novio de traje, camisa celeste y corbata… Dios… quedé embobada mirándolo por un buen tiempo, lucía tan bien que podría quedarme toda la noche mirándolo. Al parecer le sucedió lo mismo conmigo, fue la razón de que ni uno de los dos hubiese emitido alguna palabra.
—Estás… hermosa —Susurró rompiendo el silencio.
—Puedo decir lo mismo de ti —Agaché mi rostro y sonreí.
Lo sentí acercarse y tomar de mi mano para besar el dorso de esta y luego entrelazar sus dedos con los míos.
Nos subimos a su auto y nos encaminamos a… bueno, donde él lo tenía planeado.
Se estacionó frente a un gran local iluminado por pequeñas luces doradas en cada rincón de este, se bajó del auto y luego se dio la vuelta para abrirme la puerta.
—Gracias —Sonreí al tomar su mano en señal de ayuda para bajar.
Caminamos hasta el local y al entrar quise morir… ¿Por qué todo tenía que ser tan elegante? Ok, era francés.
—Kevin esto es… —Me interrumpió.
—Lo que tu mereces —Besó mi mejilla.
Sentí como esas mariposas que hace tiempo estaban dormidas volvían a aparecer.
Nos guiaron hasta una mesa cual parecía estar reservada por Kevin, genial… ahora me entero de que esto lo tenía preparado hace tiempo.
Alejó la silla para que tomara asiento y luego se dirigió a su puesto.
—De verdad me dejaste sin palabras —Lo miré a los ojos y luego observé el lugar, era maravilloso.
—No tienes que decir nada —Sonrió.
Pasamos un buen rato charlando… ¿Es que siempre tiene algo nuevo que contarme? Debe ser una de las razones porque lo amo.
—No me digas —Dije agachando la cabeza y riendo.
— ¡Enserio! Fue muy embarazoso —Rió junto a mí.
Luego de calmar nuestras risas nos miramos y sonreímos en silencio.
— ¿Quieres champaña? —Preguntó sonriente.
—Yo… yo… no bebo, tu sabes —Sonreí algo tímida.
—Solo es un vaso de champaña, sabes que no te daría nada que no quisieras, es para hacer un brindis —Tomó de mi mano.
Lo miré y esos ojos verdes me irradiaron de confianza.
—Está bien —Sonreí.
Acepté y ahora se me venía a la cabeza ¿Un brindis? ¿Cuál es la razón de brindar?
Kevin hizo una señal con la mano y luego aparecieron unos cuantos meseros, uno con la bandeja y las champañas, los demás con instrumentos… ¿Eran violines?
Lo miré sin entender y pusieron la copa alargada de champaña frente a mis ojos.
—Salud —Extendió su mano en lo alto con la copa en ella cuando la melodiosa música comenzó.
Me sentía extraña, todo esto tenía que ser por algo, pero Kevin no daba señales de que esto tuviera algún fin, no más que una hermosa cena con la chica a la que él ama y la chica quien a él engaña, si… hasta rima.
Solo alcé mi copa y la hice chocar suavemente con la de Kevin, emitiendo un lindo timbre. Llevé la copa hasta mis labios aún no muy segura de beber el trago cuando lo levanto un poco para que el líquido llegara hasta mi boca un chirrido poco notable fue lo que escuché. Alejé la copa de mí para examinarlo… claro, pensé que lo había quebrado o algo así cuando en el fondo de la copa veo algo que brillaba con intensidad.
Mis ojos se abrieron como platos y miré a Kevin, el solo me miraba con una tierna sonrisa en los labios.
— ¿Qué… que… que es? —Pregunté como estúpida.
—Pues… averígualo —Sonrió y bebió un poco de su champaña.
Tomé un tenedor y saqué con cuidado la joya… tomé un pañuelo y lo sequé.
—Esto es… —Hablé sin sentido mientras admiraba la sortija… por lo que pudo descifrar mis ojos era oro blanco con hermosas pequeñas piedras de diamante.
Tomó de mi mano izquierda mientras yo aún no podía pronunciar alguna palabra y con cuidado me quitó la sortija de la otra mano.
Lo miré nerviosa… y mordí mi labio inferior.
—Laureen, nunca creí que algún día encontrara a una persona tan maravillosa como lo eres tú, eres divertida, tu carácter es perfecto, eres mi alegría, mi felicidad, mi orgullo, lo eres todo para mí Laureen, simplemente todo y… esta noche… quiero hacerte una pregunta —Guardó silencio y me miró con ojos brillantes— Laureen… ¿Te casarías conmigo? —Besó el dorso de mi mano y volví a mirarme.
La dulce música aún estaba de fondo ante tan espectacular escena, sus ojos frente a los míos, rendidos por las lágrimas, acariciaba mi mano con ternura y yo… no podía decir ni una sola palabra gracias a mi sucia conciencia pensando en otra persona.


Capítulo Nº6

Era una decisión y un paso muy importante en mi vida, el más importante.
Kevin me miró con tranquilidad esperando a que mis labios se movieran y dieran a conocer la respuesta.
Respiré hondo cerrando mis ojos y luego volví a mirarlo con una sonrisa.
—Si Kevin, quiero casarme contigo —Dije aún nerviosa.
Me miró con grandes ojos, supongo que estaba sorprendido, yo solo mordí mi labio inferior y en mi mano izquierda, con mucho cuidado, deslizó el anillo por mi dedo anular.
Al terminar, nuevamente, besó el dorso de mi mano. Nos miramos queriendo decirnos todo lo que sentíamos, una mirada dice mucho más que palabras.
—Kevin esto es maravilloso —Suspiré.
Me puse de pie y caminé hacia él para poder abrazarlo.
—Te amo —Sollocé en un susurro mientras lo abrazaba.
—También te amo Laureen —Acarició mi espalda con cariño— ¿Bailas? —Besó mi mejilla y me alejó de sus brazos para mirarlo— Amor, no llores —Sonrió y secó la lágrima que corría por mi mejilla.
Solo asentí y él se puso de pie para besar mi mejilla y estrecharme contra sus brazos.
Tomé de mi mano y me guió hasta la pista de baile donde la mayoría vestía casi tan elegantes como nosotros.
La música lenta nos envolvió danzado a un ritmo suave y cuidadoso. Una de sus manos en mi cintura y con la otra sujetaba de mi mano.
—Eres maravillosa ¿Sabías? —Sonrió mirándome a los ojos.
Solo sonreí y sentí como la sangre se acumulaba en mis mejillas, debí de haberme puesto del color de un tomate, ya que Kevin lo delató con una tierna risa.
Quizás cuantas horas más estuvimos bailando y tampoco me di el trabajo de detenerlo en algún momento o mirar mi reloj, nada de eso… era uno de los momentos más hermosos de mi vida y no lo arruinaría. Kevin era un gran bailarín, de hecho me ayudó mucho.
Supongo que ya estaban por cerrar, la música cesó y nos separamos con lentitud del tranquilo beso que nos dábamos, miramos a nuestro alrededor y reímos al ver que solo quedaba una pareja más conversando en una de las mesas lejanas y nosotros solos en medio de la pista.
—Supongo que tendremos que irnos —Susurró sobre mis labios.
Creo que notó mi expresión de decepción, había sido una noche mágica en verdad.
—Tranquila —Sonrió y acarició mi mejilla— nuestra boda será mucho mejor que esto —Besó mi frente.
Entrelazó sus dedos con los míos y caminamos hasta la mesa para tomar nuestros abrigos y salimos en camino al auto.
Al llegar a casa, como siempre bajó del auto para luego abrirme la puerta y así caminar juntos hasta la entrada.
Kevin sacó las llaves y buscó la cerradura para abrir la puerta, pero antes de entrar lo detuve para poder degustar de sus exquisitos labios.
Su espalda se apoyó en la puerta y tomó de mi cintura para apegarme a él. De un momento ese beso tan tierno y tan tranquilo tomó la velocidad que luego se hacía tan difícil de detener. La puerta se abrió y entramos besándonos con desesperación. La puerta se cerró detrás de mi y terminé siendo presionada con el perfecto torso de mi novio, ahora mi prometido y la madera.
Sus manos quitaron mi chaqueta para dejarla caer y yo hacía lo mismo con la suya. Tomé de su corbata para presionarlo más contra mi anatomía y él ya se encontraba acariciando mis muslos, tomó de una y la hizo rodear su cadera.
Jugué sin vencerme con el nudo de la corbata para deshacerlo mientras Kevin estaba de lo más entretenido brindándome besos mortíferos en mi cuello y bajando a mi pecho.
Desordené su cabello más de mil veces en el intento de no soltar algún gemido cuando lo sentí rozar su lengua en la piel de mi cuello e hincar esos perfectos sientes que me mataron la primera vez que lo vi sonreír.
Tomó de mi otra pierna y completó la llave en su cadera, ahora caminaba conmigo a cuestas hasta que con delicadeza me recostó sobre un sillón y él se acomodo sobre mí para besarme más a gusto.
Mis manos desesperadas desataron el nudo y tiraron la corbata al suelo, enseguida, sin esperar más acaricié su pecho y encontré el primer botón de la camisa… lo quité de su ojal y fue lo mismo con los demás.
Capturaba mi labio inferior con sensualidad, mordiéndolo de vez en cuando y sentí como de a poco su lengua abría paso para desafiar a la mía a muerte, era una guerra. Por fin pude tocar su pecho a gusto, pero aún sin quitar la camisa.
Sentí que me ahogaba cuando tocó mis pechos y yo estaba a punto de quitar su camisa, se había quedado trabada en los codos de mi futuro esposo, pero este se separó bruscamente de mí.
—Lo siento, Laureen, como lo siento —Articuló agitado y como si estuviese preocupado por algo, se separó de mí para ponerse de pie y comenzó a acomodar su camisa.
— ¿Qué es lo que sucede? —Pregunté aún agitada y me quedé inmóvil en el sillón.
—No puedo hacer esto, sabes que no podemos… yo… me estaba dejando llevar, Laureen… lo siento —Hablaba rápido y nervioso— Que tengas buenas noches amor, nos veremos mañana… —Dijo tratando de relajarse y besó mi frente para luego desaparecer por las escaleras.
Me quedé sin palabras, la verdad era que me hacía mal verlo empeñado en no hacer este tipo de cosas cuando yo había roto mi promesa… con su hermano.

Capítulo Nº7

Suspiré y me levanté para encaminarme de pocos ánimos hasta mi habitación, me deshice del vestido y así acomodarme con mi suave pijama, me metí en las sábanas y esperé a que el cansancio junto a mi conciencia me dejara dormir.
Al día siguiente me levanté al sentir que la mayoría andaba en pié. Me metí a la ducha, hice que mi cuerpo se relajara y salí perfectamente para ir a desayunar.
— ¡Laureen! Ya era hora —Rió Nicholas sentado en la mesa con una tostada en la mano.
—Lamento tardar, estaba algo cansada —Me excusé.
—Cariño, siéntate… —Dijo Denisse— Kevin vendrá pronto, salió por unas compras.
Solo sonreí y me senté junto al menor, Frankie. Observando a todos en la mesa… estaban, Kevin padre, Nick, Frankie y Denisse… Si Kevin había salido por compras… ¿Significaba que Joe lo había acompañado acaso? Si claro, como no.
—y estem… ¿Joseph? —Pregunté mostrándome natural y tomé una tostada.
—Ya sabes, sale cuando se le ocurre, ni si quiera lo vimos esta mañana —Me respondió el padre de la familia.
Solo sonreí, pero dentro de mi cabeza tenía un millón de preguntas escondidas… ¿Por qué era tan misterioso? ¿Por qué nunca me contaba nada? Quizás era una de las razones de porqué me atraía, no, no, error, el no me atraía… ¿o si? No, ni muerta, era solo algo físico.
—Linda, enséñame tu mano izquierda —Dijo Denisse, al mirarla trataba de mirar mi mano un tanto confundida.
Sonreí animada, pero prefería esperar a que mi prometido llegara para darles la gran noticia.
Esquivé si petición de alguna forma, solía siendo buena en escabullirme de problemas y esto no sería la excepción.
Pronto la puerta de la cocina se abrió y pareció que mis ojos brillaron al ver a mi amado.
—Oh, veo que ya están todos —Sonrió sin dejar de mirarme, dejó unas bolsas a los lados y se acercó a la mesa.
—Frankie ¿Podrías sentarte al lado de mamá? —Le sonrió a su hermano menor.
Sin drama el pequeño corrió hacia una silla vacía al lado de Denisse y yo ayudé a pasar su tazón de cereales.
Al estar todos en silencio compartiendo un rico desayuno, Kevin habló.
—Familia, hay algo importante que debemos compartir con Laureen —Tomó de mi mano y acarició el dorso de esa con su pulgar.
Todos los ojos estaban puestos en nosotros, por lo que no pude evitar sentir nervios.
—Anoche, tuvimos una gran cena y creo que en esa cena hice una de las peguntas más importantes de mi vida… —Guardó silencio y tragó saliva— le propuse matrimonio a Laureen… y ella dijo que si —Me miró con ternura para luego besar mi mejilla.
Solo atiné a sonreír y a agachar mi rostro color rojo profundo.
— ¡Dios! ¡Mi hijo se va a casar! —Exclamó Denisse poniéndose de pie— Vengan aquí los dos, vamos, vengan —Dijo emocionada.
Nos pusimos de pie y nos dirigimos donde se encontraba esperándonos Denisse con los brazos abiertos. Definitivamente era una gran familia.
—Felicidades hijo —Dijo su padre dándole la mano para luego formar un caluroso abrazo.
Solo observaba la escena mientras Denisse me abrazaba de un costado.
Así estuvimos la mayoría del desayuno, era una escena conmovedora, que cualquier chica desearía, pero recuerden que no era cualquier chica, sino una atrapada contra la espada y la pared, o mejor dicho Joseph y la pared, es más frecuente.
Eran alrededor de las 6 de la tarde, Kevin estaba muy activo, salía cada 15 minutos y estaba en casa alrededor de 5. Por otra parte los padres salieron en cena familiar junto a Frankie, por lo que me tocó cuidar del hogar junto a Nicholas.
—Así que te casas —Dijo su tranquila voz detrás de mi, me encontraba bastante ocupada con los platos.
—Así es —Suspiré y sonreí girándome para mirarlo, se encontraba del otro lado apoyado en un mueble, de pies cruzados y manos apoyadas en lo que su cuerpo también lo estaba.
— ¿Y estás segura? —Me miró devolviendo la sonrisa.
—Claro que si —Volví a sonreír— es lo que tanto había esperado —Mentirosa, mentirosa.
—Laureen, tengo 16 años, no soy ingenuo, quizás es verdad de que quieres a Kevin, pero… se lo que pasa entre tu y Joe —Me miró con detención.
Me quedé muda, traté de que mis ojos no se abrieran mucho para que Nicholas no notara lo sorprendida que estaba.
—Por Dios, de donde sacaste algo así —Reí y volví a girarme para seguir con la labor de secar los platos.
—Laureen —Sentí sus pasos hacia mí— no soy estúpido, lo sabes, además… el otro día Joe jugaba muy entretenido con tus pies por debajo de la mesa, creo que yo al hacer un movimiento me percaté —Dijo girándome para que lo mirara.
—Es solo tu imaginación —Dije seria.
— ¿Por qué me imaginaría que tu y mi hermano se tocaban por debajo de la mesa? Vamos, debo tener una gran imaginación ¿Verdad? —Dijo serio.
—Cállate —Susurré.
—No pienso callarme, Laureen, no tengo mal corazón, no pienso decirle nada a Kevin, solo quiero saber porqué lo haces cuando mi hermano mayor se ve tan empeñado en su relación —Suspiró.
Miré el suelo y dejé el plato y el mantel a un lado para ir a la mesa y dejar que mi cuerpo cayera rendido en una silla.
Tomé mi cabeza entre mis manos y sollocé.
—Te entiendo —Suspiró y se sentó a mi lado para acariciar mi espalda.
Solo lo miré confundida.
—Estoy en la misma situación que tu, estoy enamorado de la hermana de mi novia, ya no se que hacer —Acarició mi espalda.
—Ese es el problema, que no estoy enamorada de Joe, yo amo a Kevin, pero Joe es, no lo sé… —Sequé mis ojos antes de que saliera una lágrima.
—Siempre es lo mismo, Joe siempre arruina todo —Me miró serio.
— ¿De que hablas? —Arqueé una ceja.
—Creo que ya es hora de que sepas la razón de porqué Kevin detesta y no quiere que pases tiempo con Joe. — ¿Por qué tan serio?

Capítulo Nº8

Esos ojos marrones clavados como dagas en los míos y tan llenos de seriedad no eran una buena señal, de seguro esto era un tema delicado.
—Significa que si hay una razón —Fueron las primeras palabras que solté, bastante estúpidas debo decir.
Solo asintió con la cabeza y luego me miró.
—Joe siempre ah sido la… “Oveja negra” de la familia —Soltó una risa contagiosa y luego volvió a mirarme— y… hace tres años atrás Kevin tubo la confianza de dejar a su novia en manos de Joe mientras él salió por cosas que nuestros padres le habían pedido, resulta que a la vuelta no los pudo encontrar en mejor escena que besándose con furor y valla saber yo que más —Rió nuevamente.
Luego de unos segundos que aprecié como Nick reía del horrendo pasado de su hermano lo callé.
—No es gracioso Nicholas —Dije seria.
—Quizás si, quizás no. Vamos, quizás soy su hermano, pero también soy chico, así es nuestro mundo… es como… —Se puso de pie y caminó de un lado a otro mirando el techo. Pensaba— no lo sé, es difícil de explicar, a nosotros mientras mas chicas tengamos es mejor —Sonrió.
¡¿Qué?! Ok, no podía creerlo, estaba boquiabierta con sus palabras.
— ¿Perdón? —Arqueé una ceja molesta y me puse de pie.
—Así es y Joseph es el número uno, es enserio… lo admiro —Me miró serio y luego miró aun lado para encontrarse con el rojo fruto de la manzana.
— ¿Sabes? Me das asco —Me crucé de brazos… o no, eran las mismas palabras que le había dicho a Joseph la primera vez que hablamos— ¡No puedes admirar a alguien por tener una y otra chica cuando termina lastimando a todas! —Dije un tanto alterada.
—Así es nuestro mundo, no te quejes —Dijo rápido para luego darle un mordisco a su manzana.
—No, no todos son iguales, quizás ese es el dicho… pero no, Kevin no es así —Defendí a mi futuro esposo.
Dejó la manzana a un lado para acercarse y acariciar mis brazos ¿Qué rayos hacía?
—Mi hermano no sabe las reglas de los chicos —Susurró— y no sabes las ganas que e tenido y tengo de comerte la boca a besos, pero… —suspiró— con Joe no me meto —Rió.
Se alejó de mí y volvió a tomar la manzana. Por otra parte me quedé estupefacta ante su actuar, de verdad no me lo esperaba, Nicholas siempre se veía tan dulce, tan comprensivo y sensible… mentiras, mentiras y más mentiras.
—Nicholas, piénsalo, es horrible lo que ustedes hacen —Sollocé.
—No lo es. Somos cazadores, solo hasta encontrar lo que de verdad queremos —Me miró pensativo y luego se encogió de hombros— yo ya me voy, iré a pasar tiempo con mi… novia —Sonrió— Ten —Me arrojó la manzana y tomó la chaqueta que colgaba en el respaldo de una silla— te dejo a cargo.
Fueron sus últimas palabras y desapareció de escena para dejarme con miles de pensamientos vagando constantemente por mi cabeza.
Sentí que mi cuerpo hervía de rabia, no lo podía creer. La verdad no entendía como podían ser tan fríos y a la vez tan inmaduros.
Al poco rato que Nicholas me dejó, corrí escaleras arriba para tirarme en la cama y pensar en todo lo había sido hasta ahora mi vida y lo que pronto sería junto al hombre que amaba. No duré mucho en el estado lleno de pensamientos e imágenes, ya que la puerta de mi cuarto se abrió con fuerzas.
—Hola dulzura —Dijo cerrando la puerta y acercándose para estirase a mi lado.
—Quiero estar sola, déjame —Dije seria y le di la espalda.
Que gran error, ¿Por qué era olvidadiza en cuanto a mi vestimenta? Se me había borrado de la mente que usaba una polera strapless color vainilla.
— ¿Sucede algo? —Susurró sobre la piel de mis hombros, acariciando mis brazos verticalmente.
Me giré y me senté para mirarlo.
—Tú, tú eres lo que sucede —Llevé mis manos a mi rostro para ocultarlo y poder pensar con claridad en la oscuridad.
Sentí que se acomodaba detrás de mí, rodeando mi cintura con sus piernas y alejó todo mi cabello para dejarlo caer sobre mi pecho y empezar con un sensual masaje en mis hombros.
—Soy todo oídos —Susurró sobre mi oído para luego morder el lóbulo de mi oreja con sensualidad.
Alejé mis manos de mi rostro y dejarlas caer sobre el acolchado para arrugar las sábanas, mi anatomía se rendía ante el placer del masaje.
—Joe… —Susurré con un hilo de voz. Cerré mis ojos y mordí mi labio inferior.
Solo lo escuché reír travieso. Pronto sentí sus tibios labios en mi piel para desparramar húmedos besos por esta… y aún así no terminaba su labor con las manos.
Traté alrededor de veinte veces decirle que era lo que pasaba, quería decirle de una vez que estaba comprometida, que me casaría con su hermano, que me iría de la casa para formar mi propio hogar y que sería feliz con su hermano, pues era el hombre de mi vida, el hombre de mis sueños… pero, hahaha no… no podía, cada vez que mis labios se abrían centímetros y así poder soltar alguna palabra, los dientes de Joe se hincaban en mis hombros, hacía presión con su cuerpo contra el mío y yo no hacía mas que soltar un suave gemido.
Sus manos cesaron el placentero masaje y se deslizaron hasta el borde de mi polera y en un segundo la quitaron de escena. A la misma velocidad me giró y se tiró pesadamente hacia atrás arrastrándome con él.
—Acuéstate conmigo —Susurró sobre mis labios mientras acariciaba mi cintura.
—Joe, ya basta… yo ya no puedo hacer esto —Sollocé.
—Si puedes, pero no debes que es diferente —Sonrió tan sensual como solía hacerlo siempre.
Fin de palabras y comenzamos, otra vez, a besarnos con desesperación.

Capítulo Nº9

¿Por qué era tan débil? Aparte de débil, era inconsciente, egoísta e incluso me clasifico de mal corazón.
Joseph me hacía experimentar cosas que nunca imaginé en la vida. Supongo que era una de las razones por haber roto mi promesa con Kevin.
Con un solo movimiento brusco me sacó de mis pensamientos y a la vez se posicionó sobre mí rodeando mi cintura con sus piernas. Como era de esperar tomó mis muñecas y las puso a cada lado de mi rostro.
— ¿En que piensas? —Preguntó rozando su nariz con la mía y mirándome a los ojos.
El fuerte contacto visual que creo me hizo volar y olvidar todos los pensamientos que hace un rato vagan por mi cabeza. Ahora tenía una laguna mental.
—En… yo… en… —Tartamudeé. Genial, ahora aparte de que Joe me encontrara la mujer más débil, también sería la más torpe.
Solo sonrió divertido de mi estado y ahogó las pocas y cortas palabras que salían de mi boca con un fervoroso beso.
Mis manos posadas con tranquilidad en sus mejillas, se deslizaron hacia arriba para enredar mis dedos en su sedosa cabellera negra y desordenarla una y otra vez.
Alejó unos pocos centímetros su cuerpo del mío para él mismo poder quitarse la chaqueta negra de cuero que tan bien le quedaba. Su torso quedó cubierto por una tela blanca, lo bastante delgada para sentir como su piel ardía bajo esta.
Sus grandes manos que subían y bajaban por mis muslos, dejaron la labor para arrastrarse desesperadas por la piel de mi abdomen y llegar hasta mis pechos. Ambas los capturaron con tranquilidad, masajeándolos algo impacientes por la tela que los cubría.
Yo no hacía más que tratar de controlarme un poco, si solo un poco y expandir mi cavidad bucal todo lo que pudiera para darle paso a su mentolada lengua y que hiciera un tour por toda mi boca. Su miembro dulzón acorralaba a la mía y la rozaba con sensualidad, tanto como para volverme loca.
Simulando ser una persona calmada, tomé el borde de la polera y la comencé a deslizarla cruelmente hacia arriba, digo [i]cruel[/i] ya que mis finos dedos acariciaban su piel y la erizaban mediante que el cambio de temperatura que la tela le brindaba iba desapareciendo y lo dejaba expuesto a la temperatura ambiente.
La prenda, fuera de escena, me dejó apreciar el trabajado torso de mi amante, quizás no era mucho, pero a mí me dejaba sin aire.
No esperó más a tenerme completamente en ropa interior y yo a él en el mismo estado.
De un solo giro me posicioné sobre él. Me senté en su cadera y llevé mis manos a su pecho para alejarme con fuerza de sus labios y poder respirar agitada.
Lo miré desde mi altura, no podía creer lo hermoso que era… sus labios un tanto abiertos buscando aire, sus ojos entrecerrados, mirándome… mas bien acechándome. En su piel ya se podía apreciar la suave capa de sudor, dándole un brillo espectacular. Las ondas de su cabello se hacían más visibles y el brillo que daban hacía un lindo contraste con su piel.
Apoyé mis manos en el acolchado, a cada lado de su cuello y me acerqué a esa zona para devorar cada lunar. Sentía como Joe gozaba cada vez que hincaba mis dientes o simplemente lamía con delicadeza su cuello y por querer darle un gusto mayor comencé a moverme suavemente sobre su anatomía. Al parecer mi atacante resultó ser la victima, ya que se dejó llevar por cada movimiento de mi parte.
Sus manos subían y bajaban constantemente por mi espalda. De sorpresa, me tomó de la cintura y me empujó hacia arriba, quedando con mis pechos a la altura de sus labios… ¡Que tramposo! Sentí como hacía contacto con sus rojos e hinchados labios en la loma de mis pechos y desabrochaba la tela que los cubría. Al fin y al cabo, terminó siendo parte del suelo como otras prendas más.
Me aferré con fuerzas al respaldo de madera de mi cama al sentir que de la manera más sensual devoraba mis pechos. Ahogué un gemido capturando mi labio inferior con mis dientes superiores y cerré los ojos… no quería que el ganara.
Con esfuerzo volví a la posición anterior y besé sus labios con fiereza y descontrol. Nuestras lenguas hacían un reencuentro y sentía como mi cuerpo se desvanecía ante el exquisito sabor y placer que me brindaba.
Ahora, esta vez sin ser delicada ni nada, hice presión entre sus piernas… Joe solo ahogó los gemidos dentro de mi cavidad bucal.
Joe se desesperó y me volteó para quedar sobre mí una vez más y comenzar con una serie y placenteros movimientos rítmicos entre mis piernas. Ya no lo soportaba… gemí las veces necesarias para desencadenar un poco lo que sentía.
Sentí como tomaba del borde de mi prenda inferior y la deslizaba. Yo por mi parte, queriendo hacer lo mismo, colé mis manos bajo la única prenda que cubría su cuerpo y me deshice de ella.
Antes de que todo ocurriera, tomé su rostro y lo hice mirarme a los ojos.
—Será la última vez Joe —Dije seria y fría.
El solo sonrió… Ok, al parecer él pensaba que solo era una broma, que no lo decía enserio, pero yo supongo que estaba segura de lo que decía.
Tomó mi cintura y yo enredé mis dedos en su húmedo cabello para sonreírle cómplice y robarle un beso.
Separó mis piernas y a los segundos sentí una presión dentro de mí, enseguida solté un suave gemido sobre sus labios, tirando de su oscura cabellera a medida que sus movimientos iban subiendo la velocidad.
Mis ojos entrecerrados se percataban de las facciones que Joe creaba, era peor si lo veía… solo me incitaba a apresurar nuestra condición. Mordía su labio inferior, tanto, que temía que pronto sangrara. Ahora, siendo violento, pero cuidadoso a la vez, me embistió con fuerzas y yo enterré mis cuidadas uñas en su espalda.
Agitados, ya sin aire… seguíamos siendo uno solo.
Gimió sonoramente sobre mis labios para luego dejarse caer rendido a uno de mis costados y abrazarme por la cintura antes de que me alejara.
Nos quedamos mirando hasta poder recobrar el aire y poder decir algo.
—No creo… no… no creo que sea… la “última vez” —Dijo riendo entrecortado con burla.
—Lo será —Sonreí y acaricié su mejilla.
Acerqué mi mano izquierda y le enseñé el precioso anillo de oro blanco con pequeñas piedras de diamante incrustadas.

Capítulo Nº10

Lo quedó mirando con tranquilidad por segundos y pronto sus ojos cafés se clavaron en los míos.
— ¿Cómo es que no te pesa? ¿De donde lo robaste? ¡Oh ya veo! Lo hurtaste de… quien sabe donde, entonces ahora lo venderás y serás millonaria, entonces así podrás dejarme y también a mi hermano —Habló con rapidez, tanto que su lengua se enredaba.
Solo reí divertida y me senté para poder vestirme cómodamente.
— ¿Acaso eres tonto? —Dije riendo mientras subía mi pantalón.
—No. Pasa que tengo una gran imaginación —Lo escuché reír y me volteé para ver como lucía estirado en mi acolchado cubierto solamente de su ropa interior.
— ¿Quieres vestirte? Llegarán en cualquier momento —Mi voz traviesa ahora sonaba molesta.
Bufó sin dejar de mirarme y comenzó a vestirse.
—Ahora, dime… ¿Y ese anillo? —Me senté en la cama y comencé a observar cada detalle de su anatomía mediante se vestía con tranquilidad.
— ¿Es en verdad de que no tienes idea lo que significa? —arqueé una ceja.
—No, por eso saqué mis propias conclusiones —Sonrió. Después de todo también tenía su lado infantil y tierno.
—Joe… —Lo miré seria— Voy a casarme dentro de pocos meses con Kevin —Musité tranquila.
Me quedó mirando serio, de sus labios no salía ni una sola palabra, ni tampoco pude ver que hiciera un intento por decir algo. Llevó su mano derecha a la nuca y enredó sus dedos en su cabello.
—Entonces… ¡Que bien! —Sonrió.
Pensé que lo decía irónicamente, pero su expresión de felicidad era tan sincera que me golpeó fuerte
— ¿Solo “Bien”? ¡Es fantástico! —Dije mostrándome alegre, cosa que no lo estaba al ver que reaccionó bien frente a mi compromiso.
—Luego seremos amantes —Susurró para apoyar sus rodillas y manos en la cama, gatear hasta mí y besar mi cuello sensualmente.
—Pero… —Llevé mis manos a sus hombros y lo alejé de mi para mirarlo directamente a sus almendrados ojos— ya somos amantes.
—No, Kevin es solo tu novio. Ahora será oficial —Sonrió y me robó un corto beso.
Lo tiré hacia atrás y me puse de pie para salir de la habitación.
No podía creer que se lo tomara tan bien, pensé que me haría algún escándalo o algo, pero no. Con esto me daba cuenta de que no sentía ni una pizca de amor o cariño hacia mí, nada de nada. Simplemente era un juego, quizás era el medio para desahogar sus necesidades.
Al llegar a la cocina tomé un vaso, corrí hacia la llave para llenarlo con fresca agua y ahogarme en ella.
— ¿Sucede algo? —Lo escuché preguntar detrás de mí.
No respondí, solo sentí como mis ojos se empañaban y enseguida refregué mis ojos para que no notara que comenzaba a llorar.
—No, estoy bien. Perfecta. Gracias —Dije queriendo sonar firme y volví a llenar mi boca de agua.
—Laureen… —Sentí su mano en mi hombro— ¿Te afecta lo del matrimonio?
¡¿Qué?! ¡¿Qué si me afecta lo del matrimonio?! ¡Dios santo! ¿Acaso no se daba cuenta? Ok, no creo que lo haga si piensa que hurté un anillo de compromiso.
Me volteé con rabia y lo miré a los ojos.
— ¿Preguntas que si me afecta lo del matrimonio? —Pregunté apretando mis dientes.
—Ham… si —Sonrió.
— ¿Y a ti no te molesta? —Solté sin quererlo. Su respuesta iba ser obvia y no quería escucharla.
—Claro que no. Recuérdame felicitar a mi hermano —Sonrió y tomó mi vaso de agua y lo volvió a llenar para refrescarse un poco.
—No volveré a verte, me iré con Kevin —Dije seria y miré hacia un lado.
Nos quedamos en un silencio completo, solo escuchaba como de vez en cuando tragaba el agua.
Como supe que no diría nada más, me propuse dejarlo solo e ir a encerrarme para llorar desconsoladamente por haberme acostado con alguien que no siente nada por mi y haber roto una promesa con alguien que sí.
— ¿Acaso pensaste que hacíamos el amor porque nos queríamos? —Lo escuché decir antes de que yo desapareciera por el umbral de la cocina.
Me detuve en seco al escucharlos y me volteé incrédula frente a sus palabras.
—Lo siento cariño, no soy tu príncipe azul —Dijo con seriedad y ocultando sus manos en los bolsillos de su pantalón.
— ¿Perdón? —Pronuncié con dificultad, el nudo en mi garganta y el dolor de estómago que se formaban en mi interior eran enormes.
—No te hagas la desentendida Laureen, sabes muy bien que te acuestas conmigo porque Kevin tiene un pequeño trauma psicológico y no te da lo que tu necesitas ¿Verdad? —Vi sus labios curvarse solo un poco.
Me quedé en silencio… Ahora si que no entendía bien, Kevin no tiene ningún trauma.
—Para que tú sepas, Kevin no tiene ni un solo problema, solo quiere hacer las cosas bien —Dije fuerte y firme.
—Oh vamos. Nunca han tenido relaciones, quizás mas de una vez trataste de seducirlo, pero no… el se iba y te dejaba sola ¿O me equivoco? —Arqueó una de sus cejas y me miró directo a los ojos.
— ¿Tu… tu… tu como sabes? —Dije temblorosa.
—Ah tenido varias novias y con todo es lo mismo, a ni una le a propuesto matrimonio, eres la excepción, pero con todas sus novias es igual… —Lo interrumpí.
—Tu eres el culpable de que termine con sus novias —Dije seria.
—No. Es él y sus problemas, a todas les dice el mismo cuento “Solo hasta nuestra noche de bodas” Las chicas no vas a esperar a su noche de bodas, quizás alguna que otra si, pero son muy pocas… —Sonrió.
— ¡Hay millones de chicas que sueñan con su noche de bodas! ¡No necesitan tener relaciones para ser felices Joe! ¡Yo era una de ellas! Pero por desgracia te cruzaste en mi camino y no, no significa que ahora te necesite para ser feliz —Dije con amargura y tristeza— y Kevin no tiene problemas, solo quiere hacer feliz a una chica demostrándole lo lindo que es una relación pura y sana como era la de nosotros —Sollocé.
—Entonces… es un mal jugador —Se burló.
—No Joe, tu lo eres… —Susurré— estarás con muchas chicas por ahora, las tendrás a tus pies cuando quieras, pero llegará el momento en que te quedarás solo y llorarás para que alguien esté a tu lado y si sienta algo por ti —Pronuncié cada palabra sin quitar el contacto visual.


Capítulo Nº11

No pronunció ni una sola palabra. Sabía que mis palabras tenían algo de verdad y era él quien estaba erróneo en todo lo que estaba pasando y sus pensamientos.
Corrí escaleras arriba y cerré mi habitación con llave para asegurarme de que Joseph no entrara sin previo aviso.
Al mirar mi cama y darme cuenta de que aún seguía completamente desordena, mi corazón ya quebrado producto a mis actos, rompió y explotó todos esos trozos que aún sobrevivían en él.
Desesperada, junto a la rabia, tristeza y asco que tenía hacia mi misma quité todas las sabanas, que por cierto seguían impregnadas al perfume de Joe. Las enrollé y caminé con ellas hasta el baño, las dejé caer en el cesto de ropa sucia y me devolví para rehacer mi cama con sabanas limpias, nuevas y que quitaban un poco la suciedad de mi conciencia.
Cansada y envuelta en llanto me dejé caer sobre mi acolchado ya terminado. Sin expresión alguna las lágrimas brotaban con frecuencia de mis ojos y estos pronto se cerraron dejándome llevar en un sueño oscuro y tormentoso.
Salté agitada con una mano en mi corazón, me había quedado dormida y ahora tocaban la puerta de mi habitación con desesperación. Antes de atender me miré a un espejo y poder analizar si estaba presentante… error, mis ojos estaban aún algo hinchados por el llanto y mis facciones no eran de buenos amigos. Suspiré. No había nada mejor que hacer, que fingir que me sentía de maravilla.
Avancé a paso pesado hasta la manilla y la giré con lentitud, pronto apareció frente mis ojos mi prometido. Se le notaba preocupado.
— ¡Laureen! —Exclamó al verme en mi crítico estado y entró a la habitación para cerrar la puerta detrás de él— Me tenías preocupado… ¿Sucede algo? Llevo golpeando la puerta hace más de 15 minutos —Dijo tomando mi rostro entre sus manos y mirándome a los ojos. Besó mi frente.
—Tranquilo —Di la mejor sonrisa que pudiera sacar en estos momentos— Nicholas se marchó temprano, me dejó sola y vine a dormir —Acaricié su mejilla.
Suspiró y luego se dejó caer en la cama quedando cómodamente sentado.
—Te eché de menos —Sonrió y tiró levemente de mi mano para que me sentara a su lado.
—También yo —Susurré— ¿Qué hora es? Creo que dormí más de lo que creí —Dije cuando me di cuenta de que afuera ya estaba oscuro y las estrellas brillaban.
—Son alrededor de las diez —Me sonrió.
—Kevin —Sonreí y mordí mi labio inferior— Supongo que ya tendrás una fecha o algo en mente ¿Verdad?
—No. Era justo de eso lo que quería hablar, me gustaría que tu eligieras la fecha, me sentiría cómodo si lo hicieras —Entrelazó sus dedos con los míos.
Me quedé callada, la verdad no esperaba que esa fuera su respuesta. Esperaba números decididos.
— ¡Oh! ¡Entonces genial! ¿Qué te parece que sea en un mes más? —Sonreí nerviosa.
— ¡¿Un mes más?! —Exclamó con una sonrisa sorprendida.
—Si, claro… ¿Es muy pronto? —Arqueé una ceja, al parecer mi novio planeaba que fuese un poco más lejana, pero no quería esperar, menos si tenía a su hermano cerca de mí.
—Bu-Bueno… si es un poco pronto, pero… —Me miró pensativo— Creo que nuestra boda en un mes más sería perfecto —Sonrió.
Lo miré emocionada, no creí que aceptara que todo pasase tan rápido. Me abalancé sobre sus brazos y tomé su rostro entre mis manos para besarlo y demostrarle lo feliz que era.
Sus manos se posaron en mi cintura para atraerme a su regazo y quedar sentada a la perfección sobre él. Mis dedos se enredaron en un par de segundos en sus perfectos rizos y presionar más el beso.
— ¿Sabías que te amo? —Sonreí sobre sus labios y lo miré a los ojos.
La verdad es que nunca pude haber dicho palabras más sinceras. Lo amaba y con todo mi corazón… lo sentía en cada beso, palabra, tacto que tuviera con él. Era un sentimiento puro e incondicional.
—También te amo cariño —Sonrió y volvió a robarme un beso apasionado.
Sabía como era Kevin y sabía que no pasaríamos más allá de que suaves besos y caricias, pero nos gustaba divertirnos.
Mis manos posadas en su pecho fueron el impulso que su torso necesitó para que cayera hacia atrás y así pudiéramos besarnos con mayor comodidad.
Sus manos aún seguían posadas con tranquilidad acariciando mi cintura y yo seguía acariciando su pecho de arriba hacia abajo sobre la remera suave y de color rojo.
Me agradaba el sonido que el beso emitía y los largos suspiros que Kevin soltaba, eran melodía para mis oídos.
— ¡Ya basta! —Oímos exclamar.
Nos separamos enseguida, nos habían sorprendido no en el mejor momento.
Suspiré aliviada cuando vi que solo era Nicholas y tapaba sus ojos con una mano.
— ¿No te enseñaron a tocar? —Preguntó Kevin sentándose en el acolchado y ayudarme a imitarlo.
—Puedes destaparte los ojos inocente —Dije mirándolo fijamente para descubrir que había en su mirada.
Al verlo, solo me lanzó una mirada peligrosa y sonrió.
—Mamá estaba preocupada, quiere saber si comiste algo —Dijo Nicholas, mirándome.
—Emm, si. Dile que bajaremos enseguida —Sonreí.
—Ok. No se demoren, tienen que ver como Joe puede tragar agua y luego expulsarla por debajo de la lengua, es divertido —Rió y luego salió de la habitación.
Ok, Nicholas sí admiraba a Joseph.
—Como si me interesara lo que Joseph hace. Inmaduros —Dijo serio y luego me miró para dedicarme una encantadora sonrisa.
Lo miré y le dediqué una sonrisa sin ánimos mientras acariciaba su frente y luego su mejilla.
—Ven, vayamos a cenar —Tomó de mi mano y se puso de pie para guiarme por los pasillos hasta la cocina.
Capítulo Nº12Al llegar a la cocina, Nicholas y Frankie al parecer sufrían un grave ataque de risa. Denise solo miraba a su hijo un tanto desconforme por la situación y Kevin padre sostenía firme una mirada de pocos amigos a sus hijos.—Linda, te estábamos esperando —Dijo Denise poniéndose de iré al vernos— ¿Prefieres pizza o un plato vegetariano? —Sonrió.—Creo que voy por la pizza —Sonreí simpática.—Bien. Siéntense. Kevin ¿Tu? —La escuché preguntar cuando me sentaba en la mesa.—No te preocupes, ya comí algo afuera —Sonrió con ternura y se sentó a mi lado.Un gran trozo de pizza estuvo expuesto ante mis ojos alrededor de 5 segundos, la verdad era que estaba hambrienta y no quería demostrarlo, así que con suma delicadeza tomé los servicios y comencé partir la pizza en pequeños trozos.De un momento a otro, cuando degustaba de la exquisita pizza napolitana, un chorro de agua fue lanzado en mi pecho. Como era de esperarlo me asusté y pegué un grito. — ¡Joe! —Exclamó Kevin padre.— ¡Puedes tener mas cuidado! —Exclamó mi prometido enojado y poniéndose se pie para tomar un paño.—Amor, tranquilo. No es mucha agua —Dije tomando una servilleta y llevándola a mí pecho para secar la humedad.Miré a cada integrante de la mesa. Los padres, obviamente estaban molestos, Nicholas trataba de contener la risa ocultándola bajo sus manos, Frankie solo sonreía y Joe me miraba serio.—Joe ¿Podrías dejar de ser infantil? Madura de una vez ¡Ten más cuidado! ¡Lo único que sabes hacer es arruinar todo! —Dijo furioso. Kevin
—Amor, fue solo un poco de agua. Nada más —Dije nerviosa.—Si. Kevin, vuelve a tomar asiento —Comentó Denisse.—No. Déjenme decirle lo estúpido y torpe que es —Estaba enojado. Sus mejillas ya estaban rojas y sus ojos reflejaban odio puro.—Kevin, ya baja el tono de voz. Estamos cenando —Dijo Joseph mirándolo desafiante.Esto terminaría mal, muy mal.— ¡Y tú deja de comportarte como un niño de 4 años! ¡Tienes 19! —Exclamó furioso y volvió a tomar asiento a mi lado.Nos quedamos todos en silencio incómodo, las mirabas iban y venían, pero nadie emitía ni una sola palabra. —Arruinaste la cena Kevin —Expresó Nicholas de un momento a otro— ¿Desde cuando eres tan antipático y amargado? Que Joe se llevara a todas tus novias es implemente tu culpa —Se puso de pie.— ¡Nicholas! —Exclamó Denise furiosa y se puso de pie— ¡Habíamos acordado que este tema se había cerrado hace tiempo! No lo vuelvas a repetir.—Mamá déjalo —Susurró Kevin apoyando con rabia sus manos vueltas un puño en la mesa y luego se puso de pie— Ahora dímelo a la cara —Dijo serio.Sentí que mi corazón se detenía. Esto era el fin. Nicholas diría mi secreto y tendría que despedirme de todos los Jonas para luego correr a un precipicio y lanzarme. — ¿Quieres que te lo repita? —Preguntó Nicholas con obviedad.—Muchachos ya siéntense —Dijo calmado. El padre.— ¡No! —Exclamó Kevin cerrando los ojos.—Amor, siéntate, por favor —Supliqué.
—No Laureen. Esto no puede quedarse inconcluso —Su voz era suave cuando se dirigía a mí— Vamos Nick. Dime —Lo alentó a seguir.—Eres aburrido. No aguantas ni una sola broma y menos si son de Joe. O quizás mejor para ti ya que aprovechas de gritarle. Entiende que no es su culpa que seas un aburrido con todas tus novias —Dijo clamado.— ¿Tu que sabes mocoso? —Dijo con rabia.— ¡Já! Créeme que mucho —Me miro fugaz y luego volvió a mirar a Kevin.— ¡Eres tan maleducado como Joseph! ¡Tienes solo 16 años y crees saberlo todo sobre la vida! ¡Déjame decirte que no es fácil de llevar! ¡Sigue defendiendo a tu hermano! ¡No me interesa! ¡Solo fracasarás en la vida si quieres seguir su ejemplo! Pobre de ti Nicholas —Dijo serio y salió de la cocina.—No pierdas palabras con él —Le dijo Joe a su hermano a la vez que se escuchaba un gran portazo en el segundo pisoNo tardé más de dos segundos en pedir disculpas a todos, no iba a quedarme a escuchar como regañaban a Nicholas, y salir tras mi novio. Subí las escaleras lo más rápido que mis piernas me lo permitieran y entré a su cuarto.Estaba afuera, en su balcón… los brazos los apoyaba a lo largo de la baranda, de espaldas a mí.Me acerqué y me puse a su lado apoyando una de mis manos en su espalda.—No los tomes en cuenta —Susurré mirándolo— solo es un niño.
—No tienes idea de todo lo que lo quiero Laureen —Sollozó ¿Lloraba? — Me he esmerado para ser un buen ejemplo para él, también para Frankie cuando el sea mayor. También intenté hacerlo con Joseph, pero ya está perdido. Por eso es mi manera de ser, tan correcta y… —Lo interrumpí.—Buena —Sonreí— eres un gran ejemplo para todos, para grandes y pequeños amor —Lo giré para que me enfrentara y llevé con delicadeza mis manos hasta sus mejillas para barrer las lágrimas de amargura— Eres una persona hermosa Kevin, te mereces el cielo amor. Nicholas está un tanto confundido, debe ser la edad. Ahora encuentra divertido las locuras que hace Joe, pero no significa que no quiera ser como tu. Llegará el momento en que sepa quien está en lo correcto —Le sonreí y me acerqué a sus labios para darle un pequeño beso.—Me gustaría hacerte una pregunta —Dijo serio.Solo asentí y lo miré comprensiva.— ¿Me encuentras aburrido? —Susurró.—Si me enamoré de ti significa que amo a la persona que eres y no, no eres aburrido… Que sepas a como llevar la vida no significa que seas aburrido —Acaricié su suave mejilla.—Te amo Laureen. Si me dejaras yo… no sabría que hacer —Sollozó y me estrechó con sus brazos. Ahí estaba yo, una vez más acompañada de mi laguna mental.

Capítulo Nº13

A la mañana siguiente desperté con una extraña sensación recorriendo todo mi cuerpo, más bien era como un cosquilleo, un presentimiento. Mi sexto sentido.
Por la hora que marcaba mi reloj despertador, supuse que todos aún dormían, por lo que me no me vi en la necesidad de vestirme. Envolví mi cuerpo en una bata y salí de mi alcoba para ir a la cocina y tomar algo.
Al pisar el último escalón de madera me detuve en seco. Desde la cocina venían voces y su conversación al parecer no era de lo más agradable. Eran Denise y Kevin.
—No voy a dejar que salga sola con Joe —Escuché la molesta voz de Kevin.
—Cariño, tu casamiento es dentro de un mes y sería bueno que Laureen compartiese más con la familia. Lo ha hecho con todos, pero menos con Joe, dale una oportunidad a tu hermano —Sugirió Denise.
No, no y no, no me obligarán a salir a solas con Joseph. Sobre mi cadáver.
— ¿Una oportunidad? ¿Una? Le he dado mucho más que una oportunidad —Vamos Kevin, tu puedes rebatirle la idea a tu madre.
—Mira, podríamos hacer algo. Ya es hora de que Laureen busque su vestido de novias, seré su dama de honor, si ella lo desea, y Joseph puede acompañarnos ¿Qué te parece? — ¿Denise mi dama de honor? Sería fabuloso.
— ¿Irás con ellos? —Preguntó Kevin.
— ¿Tanto desconfías de Laureen? —Preguntó Denise. Palabras que me chocaron. Estaba en lo cierto. Si Kevin estaba tan esmerado en que no salga con Joe, significaba una sola cosa; No confiaba en mí.
—Confío demasiado en Laureen madre. Es Joe en quien no confío —Sus suaves palabras tranquilizaron mis nervios.
Oí hasta como Denise suspiró.
—Está bien, ¿Pero que dices de la idea? —Insistió su madre.
—Ok, ¿Cuándo saldrán? —Mi novio se había rendido. Que mal.
—Hoy, temprano. Así que ahora ve por Laureen para que desayune antes de salir, yo iré por Joseph —Respondió gustosa.
Fin de mi espionaje. Silenciosa corrí escaleras arriba para entrar a mi habitación, tirar la bata lejos y meterme entre las sábanas. Al minuto más tarde escuché entrar a Kevin en mi cuarto. Sentí su peso en la cama y luego su mano en mi brazo.
—Amor… —Susurró— despierta.
Se suponía que me encontraba en un sueño profundo, por lo que mi actuación debía durar unos minutos.
Luego de insistir, de abrazarme y hacer todo tipo de cosas para que despertara, abrí mis ojos con cuidado y al verlo sonreí.
—Buenos días… —Susurré queriendo parecer soñolienta aún— ¿Qué hora es?
—Las… —Levantó su muñeca y observó su reloj— un cuarto para las diez —Sonrió— ¿Cómo dormiste?
—Bien, gracias —Sonreí y acaricié su mejilla.
—Laureen, vengo a despertarte por una razón —Lo noté incómodo.
—Dime —Sonreí transfiriéndole un poco de confianza.
—Mamá… pregunta si querrías que ella fuese tu dama de honor —Sonrió.
—Sería excelente, creo que no hay nadie mejor para ese papel —Ahora se aproximaba la bomba.
—Perfecto… y emm una cosa más… —Aquí viene— Está empeña en que las acompañe Joseph, dice que no han pasado gran tiempo para conocerse y familiarizar más —Apuesto a que sí.
—Y… ¿Tú estás de acuerdo? —Dije agachando mi mirada.
—No, pero no puedo decirle que no a mamá. Además, eres inteligente para dejarte llevar por cualquiera y se que me amas y no me lastimarías —Sentí como las palabras eran duros y fuertes golpes en mi corazón. Dolió y mucho.
Le sonreí tratando de que no notara como mis ojos estaban cubiertos por lágrimas.
—Entonces… —Suspiró— mamá quiere salir temprano, mi misión era despertarte para que estuvieras lista —Sonrió.
Besó mi frente y salió de la habitación.
Quería llorar, pero las lágrimas estaban extinguidas en mí. Lo mejor sería ir a vestirme y estar preparada para un largo e incómodo día.
Al estar preparada desayuné algo junto a Kevin y pronto aparecieron Joseph y Denise.
—Bueno cariño ¿Estás lista? —Me sonrió.
—Si, si… —Dije limpiando mis labios con una servilleta.
Antes de partir, lavé mis dientes, solía tener muy buena higiene y salimos en el auto de Kevin, Conducido ahora por Joseph.
— ¿Dónde es? —Preguntó Joe cuando nos detuvimos en una esquina.
—Iremos a New York, no nos queda tan lejos —Articuló calma Denisse.
— ¡New York! —Exclamó Joseph.
—Así es, iremos a Tom Ford’s store, queda ubicada en la 845 avenida Madison, New York. —Sonrió satisfecha.
Había escuchado a miles de chicas nombrar al famoso diseñador. Por lo que tenía entendido, era quien confeccionaba las prendas más hermosas en celebridades.
Nos demoramos alrededor de 4 horas en llegar. Por lo que el viaje no fue muy gustoso.
Al llegar a la tienda, no lo podía creer, era tan sofisticada que me sentía mal de entrar. Ok, si mi sortija de compromiso llevaba diamantes incrustados… quiere decir que esto estaba entre los planes.
Nos atendió una dama muy amable, ¿Por qué todo era tan perfecto? Bueno… como decía, nos llevaron por una cantidad de salas repletas de hermosos y costosos vestidos de novia. Por mí estaría la vida entera admirándolos.
Empezamos a elegir vestidos desde los más simples hasta los más confeccionados… hasta que mis ojos encontraron el vestido de mis sueños. Strapless, color blanco perla. Un fino diseño bordado de otro tono… era hermoso.
Me quedé parada en media de la sala dorada y octagonal de paredes de espejos, mirando como lucía… sentí que el aire me faltaba. No podía creer que este momento llegase por fin en mi vida.
—Te ves hermosa —Dijo Denisse mirándome por el espejo.
Solo le sonreí. Estaba en un estado de shock.
—Si me disculpan. Necesito que venga conmigo para mostrarle otro tipo de vestidos —Le dijo a Denisse quien nos atendía.
—Eh, si claro. Vuelvo enseguida —Nos sonrió y desapareció de la sala.
—Luces maravillosa —Escuché decir a quien no había me había dirigido la palabra en todo el día.
Lo miré seria y luego volví a mirarme en el espejo.
—Así que te casarás de blanco… —Se puso a mi lado mirándome por el espejo y soltó una leve risa— eres una gran actriz. Felicidades —Susurró.
—Ya cállate —Sollocé. No por favor no, llorar era lo que menos deseaba— ¿Podrías dejarme tranquila de una vez? No necesito tus comentarios Joe, no me amargues la vida. Estoy empezando de nuevo y soy feliz así —Sonreí al verme vestida de blanco— Te estoy borrando y eso es fantástico.
—Nunca podrás borrarme de tu memoria Laureen, por más que trates —Susurró en mi oído acariciando mis hombros descubiertos.


Capítulo Nº14


—No me toques —Susurré alejándome de él— Es enserio Joseph, no quiero saber nada de ti —Lo miré con los ojos empañados— Te odio… —Volví a mirarme al espejo.
—Tú no me odias. Lo sabes —Dijo poniéndose en frente de mí.
— ¡Tu que sabes! —Exclamé— No tienes la mínima idea de cómo me siento, eres una basura ¿Lo sabes? La verdad es que nunca había odiado tanto a alguien Joe, felicidades, eres el vencedor —Lo miré directamente a esos almendrados ojos.
— ¿Me odias? ¿Y por qué? Sabías que… —Lo interrumpí.
—No, no sabía que eras alguien sin sentimientos —Sollocé y dejé caer mi cuerpo sobre un asiento— Pensé que… pensé que por lo menos te atraía un poco.
Sentía que mi respiración se agitaba, mis ojos estaban cubiertos por lágrimas y el nudo en mi garganta crecía y crecía. Todo eso significaba una sola cosa; Iba a explotar en llanto.
— ¿Cómo puede existir gente tan insensible como tu? —Dije secando mis lágrimas con los dedos.
—Laureen tu me atraes —Articuló serio.
Lo quedé mirando confundida ¿Qué quería decirme?
— ¿De que hablas? —Susurré.
—Me atraes, pero… tú sabes, solo en ese sentido —Se sentó a mi lado.
—Me quitaste lo más preciado de mí, lo que me daba valor ¿Qué más quieres de mí? —Lo miré a los ojos— ¿Seguir torturándome? —Agaché mi rostro— Por favor… por favor aléjate de mí, la idea de un solo mes para mi casamiento es para no volver a verte la cara, me iré a vivir lejos con Kevin. Ahora… no me hagas más daño del que me has hecho —Supliqué mirándolo a los ojos y apretando mis dientes.
Volví a esconder la mirada entre mis manos.
— ¡Laureen! ¿Qué sucede? —Genial. Denise.
Destapé mi rostro y la miré con una sonrisa.
—No es nada —Sequé mis lágrimas— es solo… emoción. No puedo creer que este momento halla llegado —Sonreí y suspiré.
—Hay querida… —suspiró y se sentó a mi lado para abrazarme y acogerme entre sus tibios brazos— ¿Es hermoso verdad? No hay duda de que tu y mi hijo serán una estupenda pareja —Besó mi frente y me sonrió.
Que dulce era, si solo se enterara las terribles cosas que he hecho. Ni a ella me merecía. No merecía ser parte de su familia.
—Supongo que Joseph tampoco fue de gran ayuda ¿Verdad? —Rió.
Sonreí y me puse de pie para mirarme una vez más al espejo.
—Oh cariño ¿Quieres ver los otros vestidos? —Preguntó entusiasmada.
Miré mi figura, debo admitir que él vestido me quedaba espléndido y ni un otro podría reemplazarlo.
—No… gracias —Susurré— Presiento que es este el indicado.
—Tienes un excelente gusto, los otros no te hubiesen gustado… entonces ¿Lo llevas? —Sonrió.
Quedé mirando a Denise dudosa. Ahora, recién ahora me daba cuenta de que en mis bolsillos no traía ni si quiera migas.
—No creo que pueda —Agaché mi rostro— No… no traje dinero —Me miré en el espejo.
—Laureen, te traje aquí porque te mereces ese vestido y será un regalo de mi parte, no tienes que pagarlo. Es todo tuyo —Me abrazó.
—Yo… no puedo aceptarlo, es… demasiado —La miré seria.
—No puedes negarte, es un regalo de la madre de tu futuro esposo —Dijo aún con la sonrisa pegada en el rostro.
La miré desconforme y luego sonreí. Tampoco podía negarme, era el vestido de mis sueños.
Entré bailando y saltando en el camarín para dejarlo y volver a vestirme con mi ropa de adolescente. Sentía nervios al saber que pronto sería… “Señora Jonas” Eras las dos palabras que navegaban por mi mente muy seguido.
Mi vestido estaba dentro de una hermosa caja, bastante amplia, color damasco y con una cinta dorada casi transparente. Me sentía realmente complacida por todos.
El viaje de vuelta fue totalmente diferente.
Denise y yo comenzamos a organizar todo lo que sería la boda y reíamos gustosas al saber que no le habíamos consultado nada a Kevin.
Llegamos alrededor de las 11 de la noche. Denise bajó del auto y tomó la caja.
—Guardaré el vestido en mi habitación. No quiero que Kevin lo vea —Sonrió entrando a la casa.
Le sonreí y me encaminé por la vereda para entrar a la casa.
—Oye —La fría mano de Joe en mi brazo congeló mi cuerpo.
— ¿Qué no entiendes? Déjame —Me solté.
—No me odies —Susurró.
Lo miré con recelo y corrí al interior del hogar. Había quedado algo confundida… ¿Qué significaba “No me odies”?

Capítulo Nº15

Al subir las escaleras entré directamente al cuarto de Kevin.
—Dios… me tenían preocupado —Dijo serio poniéndose de pie.
Corrí hacia él y lo abracé con fuerzas rodeando su cuello con mis brazos.
— ¿Estás bien? ¿Qué sucede? —Susurró acariciando mi espalda con sus fuertes y protectoras manos.
Me alejé de él para mirarlo y sonreírle.
—Te extrañé —Susurré y besé sus labios con tranquilidad.
—También yo —Suspiró con los ojos cerrados chocando su frente con la mía— ¿Cómo estuvieron las compras?
Tomó de mi mano y me arrastró hasta su cama para poder sentarnos y charlar con mayor comodidad.
—Se podría decir que excelentes, Denise es una excelente dama de honor —Sonreí con ternura y acaricié su mejilla.
— ¿Cómo se comportó el inmaduro de mi hermano? —Me miró serio. Supongo que era eso lo que más le importaba.
—Desinteresado —Sonreí sin ánimos— Supongo que a él no le interesa en lo más mínimo nuestra boda Kevin —Suspiré y recordé todo lo sucedido.
—Mientras más alejado de nosotros esté es perfecto para mí —Rió.
Sus palabras eran sabias. Mientras más lejos tenía a Joseph de mí, de mí matrimonio era lo ideal y el paraíso.
Me quedé por un largo tiempo con Kevin, vimos un poco de televisión y luego llegó la hora de marcharme a mi cuarto.
—Que tengas dulces sueños —Sonrió y se acercó hasta mis labios para robarme un beso que pronto me dejó sin aliento— Te amo —Susurró.
—También yo —Besé por última vez sus labios y salí de la habitación.
Pasé por el baño para cepillar mis dientes y al terminar me encaminé con paso pesado hasta mi habitación.
Me desvestí para abrigarme con mi delgada pijama y corrí las sábanas hacia atrás para acostarme, pero antes de poder refugiarme bajo las frazadas me empujaron hacia el acolchado y se subieron sobre mí. Joseph.
Tomó de mis manos posándolas a cada lado de mi rostro y se arrodilló entre mis piernas, provocando que no hubiese ni un tipo de contacto entre ambos cuerpos.
—Sal de aquí, ahora —Ordené enojada mirándolo a los ojos.
—Dime que no me odias, dime que me deseas —Susurró sin dejar de mirarme.
— ¡¿Qué?! —Exclamé en un susurro— Enserio no lo puedo creer ¿Cómo te da la cara para venir a decirme eso?
—Cállate y escúchame —Estaba serio y eso me causaba temor— de mí nadie escapa y tú no serás la excepción. Eres muy fuerte Laureen, pero no te alejarás nunca de mí. Estés lejos o no de todas formas te voy a alcanzar y serás mía todas esas veces ¿Entendiste? —Estaba muy cerca de mis labios y me sentía débil e indefensa frente a él.
Por más que mis manos, mis piernas y todas mis fuerzas trataran de alejarlo de mí, el era el vencedor. Lo peor de todo; No podía gritar. Si lo hacía Joseph hablaría.
— ¿Qué te hace pensar que puedes hacer lo que quieras conmigo? —Lo miré con recelo y rabia.
—Ya hice lo que quise contigo y que conste que fue por tu propia voluntad. Al parecer maduraste ¿Verdad? ¿O es que mi hermano te lavó el cerebro para la perfección? —Aún susurraba sobre mis labios.
—Por favor, suéltame —Sollocé— No quiero causarle más daño a nadie, no quiero seguir haciendo esto con Kevin… por favor… —Supliqué cerrando mis ojos, ya no quería verlo.
Sentí que sus labios hacían presión sobre los míos. Quería ser fuerte, quería luchar conmigo misma y hacer saber que por lo menos algo dentro de mí tenía valor.
Sus manos aún apretaban mis muñecas a cada costado de mi rostro. Mis piernas estaban acorraladas entre las de Joe. Ni el más grande y fuerte movimiento que me permitía hacer la situación… no funcionaría.
Por supuesto, no le correspondí al beso. Solo cerré mis ojos apretándolos… no quería verlo y saber que disfrutaba de mi deplorable situación.
Luego de unos minutos ya fue tarde. Mis labios se movían solos al compás que él había creado. Capturaba mordiendo y succionando mi labio superior, dejando a mi merced su superior.
Se percató de que había sido vencida, de que mis fuerzas ahora jugaban a favor de él y que le respondía sin disgusto.
Mis parpados se aflojaron y ahora estaban relajadamente cerrados para poder sentir con más detalle cada movimiento, cada sonido del beso.
Sus manos dejaron de presionar a mis muñecas para tomar mi rostro y deslizarlas desde; mis mejillas, mi cuello, mis pechos, mi vientre hasta poder llegar al inicio de mi camisola, hundirse bajo ella y acariciar mis muslos brindándome suaves masajes.
Vamos, se fuerte… quítatelo de encima ahora que estás libre y se recostaba sobre ti.

Capítulo Nº16

Comencé a sollozar sin sentido, era increíble que sufriera tanto y aún así devolviera el beso que me llevaría al pecado eterno.
Sus manos aún seguían dándome placenteros masajes en mis piernas, mientras que a la vez las separaba para poder acomodarse a gusto entre ellas.
Su lengua, suave y con ese sabor que calificaba a menta, se movía deseosa y con lujuria por toda mi cavidad bucal. Acariciando mi paladar y se enredaba constantemente con la mía.
Su rostro se ladeaba cada tres segundos para darle una mayor comodidad al beso, mientras que por otra parte parecía estar desesperado por obtener más de mí.
Su cuerpo ejerció una poco delicada y fuerte presión en mi cuerpo, por lo que me vi obligada en ahogar un gemido en el beso desenfrenado.
El mismo se despojó de su chaqueta al ver que mis manos estaban congeladas a cada costado de mi cuerpo. No realizaría ni un tipo de movimiento… era demasiado con responderle al beso y no hacer nada para alejarlo de mí.
—Ya extrañaba tocarte —Susurró sobre mis labios cuando subió sus manos hasta mis pechos.
—Joseph, por favor no sigas —Sollocé.
—Shh… —Posó dos tibios dedos en mis labios haciéndome callar— Solo quiero estar contigo… no me hagas enojar —Sonrió sobre mis labios.
—No Joe… no, por favor… no quiero —Sentí una lágrima resbalar por mi cien.
Me quedó mirando y secó la lágrima.
— ¿Me odias? —Pronunció serio.
—Mas que nada en el mundo —Expresé apretando mis dientes.
—Dije que no me provoques —Susurró.
—Me estás lastimando y también a tu hermano Joe ¿Cómo es que no te das cuenta? Vete con otra chica, ya no te quiero más —Miré hacia un lado.
— ¿Me querías? —Tomó de mi mentón y con brusquedad me hizo mirarlo.
Me quedé callada, no había pesando muy bien mis palabras y eso me jugaba en contra.
No alcancé a responder cuando ahogó mis palabras en un eufórico beso.
Sus calientes manos comenzaban a subir mi camisola con rapidez y yo no podía hacer nada… sabía que esto llegaría a todo lo que él quería.
Quedé en ropa interior y el solo se alejó un poco para poder deshacerse de su polera y pronto de sus pantalones para quedar a la par conmigo.
Su caliente pecho ardía contra el mío y apreté mis ojos cuando mis manos lo tocaron. Aún sentía ese cosquilleo cuando estaba cerca de mí…
Tomé su rostro entre mis manos y devoré sus labios con desesperación. Ganó.
Sonrió victorioso en medio del beso y volvió a concentrarse en su tarea.
Se apartó de mis labios para besar mi mejilla y comenzar a descender por mi cuello, mi clavícula, mi pecho y la loma de mis pechos.
Enredé mis manos en su cabello y acariciarlo mientras suspiraba y cerraba mis ojos con tranquilidad.
Sentí como comenzaba a ejercer una leve presión entre mis piernas, que de a poco se iba volviendo rápida y exagerada.
No podíamos emitir ruido alguno… pero ya no resistía. Solté un leve gemido y tiré de su cabellera para atraerlo a mis labios y devorar los suyos una vez más.
Sus movimientos rítmicos sobre mi no cesaban y yo sentía morir.
Gemía suavemente sobre mis labios y me miraba a los ojos.
Mi bracier dejaba se cumplir su función y ahora las manos de Joe lo reemplazaban.
Tocó mi cuerpo cuidadoso… y suspiró sobre mis labios.
—Nunca podré dejarle… —Estaba agitado y de vez en cuando me besaba para saciar su sed— siempre serás mía. Siempre te alcanzaré y podré tocarte Laureen… siempre —Susurró.
—No lo creo Joe —Susurré.
Lo miré a los ojos y posé mis manos en su pecho.
Capítulo Nº17

Con fuerzas inexplicables lo empujé sin cuidado ni delicadeza hacia atrás, salté de la cama y sin preocuparte de vestir mi bracier, tomé mi camisola y me la puse.
—Lárgate de aquí. Vete ahora mismo Joe si no lo haces grito —Murmuré apegándome a la pared.
—Si lo haces, solo lograrás que todos se enteren de nuestro romance —Sonrió y se sentó en la cama.
—Como tú quieras —Sollocé— ya no puedo ni quiero seguir con esto Joseph. Dile a todos que eres un cobarde, dile a todos que nos besamos, dile a todos que nos acostamos, ya no me importa… me dolerá dejar a Kevin, pero así me alejaré por siempre de tu vida… entiende que no te quiero cerca —Murmuré con el esfuerzo de contener las lágrimas.
— ¿Estás hablando enserio? —Me miró serio.
— ¿Por qué mentiría? Hablo muy enserio Joe, amo a tu hermano. Entiéndelo de una vez y no quiero seguir hiriéndolo… menos con la persona que más le ha causado daño —Agaché mi rostro y sentí una lágrima caer— Entiende que no te amo y no siento nada por ti.
Apreté mis ojos y dejé que mi espalda se deslizara por la pared hasta que mi cuerpo pudiera tocar el suelo y así poder abrazar mis piernas.
Oculté mi rostro entre mis brazos y comencé a sollozar. Sabía que este era mi fin, sabía que toda mi hermosa relación con Kevin se iría por un agujero negro, al igual que la boda de mis sueños.
Durante un tiempo duradero no escuché ni una sola palabra, seguramente estaba disfrutando de verme llorar, de saber que mi vida estaba arruinada… o quizás no… levanté mi rostro empapado en lágrimas cuando escuché cerrarse la puerta con sumo cuidado.
Ya no había nadie… solo yo acompaña del silencio y la soledad. Me levanté aún atónita frente a la reacción de Joe, no me lo esperaba. Pensé que seguiría sentado esperando a que corriera a sus brazos, pero no.
Corrí hacia la puerta y le puse el seguro, así estaría segura de que no volvería a entrar.
Me metí entre las sábanas y apagué la lámpara de mi velador para quedar en la completa oscuridad.
Los pensamientos iban y volvían a mi cabeza… una vez más.

Los preparativos para la boda iban viento en popa. No podía describir el brillo que irradiaban los ojos de mi prometido. Cada minuto, hora, día que pasaba se le notaba más emocionado, entusiasmado y alegre por nuestro casamiento.
Los días transcurrían rápido y de a poco los nervios iban comiendo cada rincón de mi cuerpo.
Pensé que las cosas por fin empezaban a funcionar a mi favor. Joseph desde esa noche no me dirigía ni una sola palabra y eso me traía relajada y sin preocupaciones… aún así sentía que era extraño no tenerlo detrás de mí, sentía que algo faltaba… ¡Por favor! El no era lo que me hacía sentir un vacío. Lo odiaba y me lo había puesto en mente, eso tenía que perdurar por siempre.

—Mañana es el gran día —Susurró mirando el techo mientras acariciaba con suavidad mi espalda.
—Tengo nervios —Sonreí y me refugié en su pecho.
—No los tengas, solo… relájate —Me levantó unos centímetros para mirarme.
— ¿No sientes nervios? —Lo miré con ternura y acaricié su mejilla.
—Lo admito, si tengo nervios —Rió suave— solo trato de parecer que no. No quiero transmitírtelos —Susurró.
—Ya es tarde —Sonreí y me acerqué para besar sus dulces labios.
—No puedo creer que… mañana… en la noche seremos marido y mujer —Cerró los ojos y suspiró.
—Tampoco yo —Sonreí y recosté mi rostro en su pecho para poder escuchar el rápido latido de su corazón.

Capítulo Nº18

Abrí mis ojos cuando sentí como los fuertes rayos del sol mañanero entraban en mi habitación… No recuerdo haber dormido con las cortinas abiertas.
Me ahogué en nervios cuando me percaté de que el día mas esperado en mi vida estaba frente a mis ojos. Al fin había llegado.
Cargué todo el peso de mi cuerpo en mis antebrazos hundidos en el colchón, miré hacia un lado y en la mesita de noche se encontraba una pequeña tarjeta bajo una larga y hermosa rosa roja.
Sonreí y tomé la flor para poder llevarla hasta mi nariz y poder drogarme con el exquisito aroma. En segundos tomé la tarjeta… “No es bueno interrumpir un sueño. Saldrás con mamá apenas abras tus hermosos ojos. No nos veremos hasta la noche de bodas amor. Te amo. Kevin” Sonreí al terminar de leer el pequeño y claro mensaje que mi futuro esposo había escrito. Supongo que estaría ocupado alrededor de todo el día.
Me levanté con el corazón ya agitado. Caminé hasta mi baño y llegué la bañara para darme darle a mi cuerpo uno de los baños más relajantes que podría tomar. Sabía que todo tenía que parecer relajado y no perder la calma.
Me tomé alrededor de una hora estar preparada para salir con Denisse.
—Llegó el gran día —Sonrió Nicholas entrando a mi habitación.
— ¿Qué haces aquí? —Le sonreí guardando mis maquillajes en la pequeña cartera.
—Veía a darte felicitaciones —Me estiró su mano.
Lo miré seria y luego sonreí. Que tierno era.
Me puse de pie y tomé de su mano para estrecharla con la suya.
—Gracias —Sonreí aún moviendo mi mano de arriba hacia abajo, apretando levemente la suya.
Nos quedamos mirando y Nicholas me jaló hacia él para poder darme un fuerte y caluroso abrazo.
—Te quiero —Susurró— y no hallo la hora de verte vestida de blanco en el altar —Me separó de él y besó mi frente.
Suspiré y acaricié su mejilla.
—No me hagas ponerme ansiosa, es suficiente con los nervios —Reí.
—Tranquila. Vengo a decirte esto porque cuando salgas con mamá no te veré hasta en la noche —Suspiró.
—Oh, entiendo —Soné confundida. La verdad era que no tenía idea donde iría en unas horas— Gracias —Volví a sonreír.
Salimos de la habitación y bajamos las escaleras. Si Nicholas había venido a darme las felicitaciones y desearme lo mejor… sería porque no nos veríamos en días.
— ¿Estás lista cariño? —Preguntó Denise sacándome de mis pensamientos.
—Oh, si, Si. —Sonreí distraída aún.
Tomamos nuestras cosas y emprendimos camino. Pronto me di cuenta de que me había llevado a pasar mi día en un lujoso spa. Ok, mi baño no había sido nada con todo lo que vendría ahora.
Nunca me habían prestado tanta atención en un día de hecho creo que debería repetirse más seguido.
Al terminar todo tipo de cesión me encontré en un salón de belleza para ya ir preparándome. Las uñas, el peinado… y todo lo que implicaba. Me sentí bien atendida cuando veía correr de lado a lado a personas y todo por mí.
Mientras miraba como recogían mi cabello para formar un hermoso tomate y decorarlo con diminutos adornos… me daba cuenta de que esto era siempre lo que había querido, esto era lo que me llenaría mi vida de felicidad siempre y para siempre… pero aún así había algo que necesitaba… un perdón, el perdón de él, pero no llegaría nunca… había logrado que se alejara y no por escuchar una palabra lo buscaría.
Al terminar mi manicure, peinado, maquillaje y otras cosas marchamos al hotel. El reloj marcaba las 6:30… un corto tiempo para vestirme y arreglar los últimos detalles.
No me había visto al espejo por lo que al estar lista, caminé a paso lento y con el corazón en la mano a la sala principal.
Me paré frente al gran cristal y abrí mis ojos al creerme lista para verme.
Ni si quiera emití alguna palabra, solo dejé que los pensamientos y las miles emociones que sentía en el momento se apropiaran de cada rincón de mi cuerpo.
— ¡Laureen! —Exclamó Denisse apareciendo detrás de mí— Dios santo, estás hermosa —Susurró mirándome a través del espejo y llevó una de sus manos a su pecho— no puedo creer que el momento ah llegado —Me abrazó.
Solo sonreí, detestaba ser tan sentimental, ya sentía el nudo en mi garganta.
—Hay querida, no llores —Sonrió con sus ojos cristalinos.
No pude evitar hacer un puchero y lanzarme en sus brazos.
—Linda, arruinarás el maquillaje —La escuché reír tratando de contener el llanto.
Me separé de ella y le sonreí.
—De verdad muchas gracias por todo, yo… —Sollocé.
—Laureen, no tienes nada que agradecerme, te lo mereces —Sonrió secando uno de sus tiernos ojos maternales.
Me ayudó con la única prenda que faltaba, el velo y me miró por última vez.
—Tendrás una hora para relajarte, volveré pronto… —Sonrió y besó mi mejilla.
Al sentir que se marchaba volví a contemplarme en el espejo… me veía hermosa. Nuevamente volví a escuchar la puerta, debía de ser ella…. Seguro se arrepintió y decidió hacerme compañía en la única hora que faltaba.
—Luces preciosa —Una voz masculina bien conocida por todos mis sentidos detrás de mí.
Me estremecí al escuchar las suaves palabras y mi anatomía se congeló cuando la figura de Joseph apareció en el espejo detrás de mí.
Vestía de traje negro, su cabello aún seguía peinado a su propio estilo y sus manos, como siempre, ocultas en los bolsillos de su pantalón.
Me di cuenta de que hasta había perdido el habla cuando traté de despedirlo de la habitación.
—Joe… por favor… —Me interrumpió.
—Solo… quiero que me escuches, no te haré nada —Susurró con su cabeza agachada.
Lo miré a través del cristal… tenía un aspecto demacrado, triste, decepcionado y por lo que pude notar una mirada perdida.
Levantó su mirada para poder verme a través del espejo, pero escondí la mía.
—Solo vengo a desearte lo mejor… —Comenzó— y ha… no pedirte, si no decirte perdón —Susurró.
Levanté mi rostro y me encontré con sus ojos marrones y almendrados en el espejo. Vamos, es solo una pesadilla, debí de haberme quedado dormida.
—Nunca había conocido a una mujer como tú y será una de las razones para nunca olvidarte… eres única Laureen. Nunca me perdonaré haber sido un estúpido y no haber jugado por ti, por nunca haberte dedicado una linda palabra, por haber despreciado un amor como el que tú me ofreciste. Tenía mis ojos cerrados… nunca quise enamorarme… pensé que el amor no existía hasta que toqué tus labios y traté día a día darme fuerzas para no caer… pero me fue imposible hacer desaparecer un sentimiento tan grande como el que siento… yo… —Se detuvo al verme girar y enfrentarlo.
—Ya es tarde —Estaba gritando por dentro, se desataban miles de sentimientos ocultos y aún así soné tan fría como un iceberg. Lo miré a los ojos— ya es tarde… nunca llegaste —Mi voz se quebraba— y no hay manera de volver atrás… no eres mi príncipe… lo lamento… es tarde —Al terminar de decir agaché mi rostro.
Las lágrimas iban a parecer, pero no, no debía llorar, no debía mostrarme débil frente a él.
Sentí su mano en mi mentón y levantó con delicadeza mi rostro para apoyar sus labios en mi frente.
—Te amo… —Sollozó.
Besó mi frente y volvió a mirarme. Mis ojos estaban bañados en lágrimas y en él ya corría una por sus mejillas.
Me sonrió levemente sin ánimos y salió de la habitación.
Esperé más de un año para escuchar esa palabra, tan poderosa y a la vez prohibida de sus labios… pero no, esperó y esperó.
Me derrumbé en el suelo y comencé a llorar sin importar que el maquillaje y mi vestido de arruinaran… ¿Este era mi sueño?
Me levanté y corrí al baño para quitarme el vestido y deshacer el peinado. Guardé mi traje en la caja y salí corriendo del hotel. Tomé un taxi y corrí a la casa. Ya nadie habitaba en ella… y tenía una hora para hacer todo lo que me proponía.
Al estar lista, tomé hojas de papel y un lápiz, me senté en la cocina y comencé a redactar.


Nunca esperaré una disculpa, nunca esperaré una palabra tuya… pues no merezco nada, absolutamente nada… nada más que tu desprecio. Te amo amor y esa es la razón de alejarme de tu lado. No pretendo hacerte más daño del que te he causado sin que te hubieses dado cuenta. Ya no puedo seguir estrujando tu corazón, tampoco el mío.
Debo agradecerte los hermosos momentos juntos. Cada palabra que me dedicaste, por haberme estrechado en tus brazos protectores cuando en realidad no merecía ni una pizca de tu cariño y amor.
Me duele saber que eres a quien más necesito a mi lado y sin duda tengo que alejarme para siempre.
No cabe duda de que fuiste a quien más amé en mi vida. Eres un hombre maravilloso, lleno de todo lo que una chica sueña.
Simplemente lo eres todo y mucho más de lo que yo merezco.
Debes saber que siempre te amé… y por querer lo mejor para ti, ahora debo marcharme con cobardía.

Lo lamento…

Laureen.


Las lágrima son ayudaban, solo humedecían el papel con las pocas palabras que podía dedicarle a la persona que más me a amado.


Te esperé Joseph, esperé para que me dedicaras dos palabras… “Te amo” y ahora ya lo decidí. No puedo seguir con este maldito juego que acaba lentamente día tras día con mi vida. No podía seguir por siempre manteniendo un matrimonio y teniéndote frente de mí sintiendo fuerte sentimientos.
Me enamoré de la persona equivocada Joe. Me enamoré de ti y ahora acabo diciéndote adiós.
Solo… deseo tu felicidad y que encuentres a quien te haga feliz y no desaproveches cuando esté en frente de ti.
Dudo poder olvidar algún día quien fuiste… nunca lo haré. Estás en cada paso, palabra, pensamiento y en cada latido de mi corazón, porque te amo…

Laureen.


Dejé cada hoja doblada en sus respectivos dormitorios y bajé con mis maltas en la mano. Al llegar a la sala principal… me detuve y cerré los ojos recordando cada momento vivido en el lugar que fue mi hogar.
Sentí una lágrima caer y salí para conseguir un taxi. Este pronto llego y el conductor me ayudó con el pesado y numeroso equipaje.
Estaba dispuesta a llevar mi vida lo más lejos de donde quedarían mis sentimientos.
Me subí en el automóvil y cerré mis ojos.
— ¿Adonde señorita? —Preguntó amable el conductor.
—Al aeropuerto de New Jersey, rápido por favor —Susurré.
El auto se ponía en movimiento y suspiré al sentir que dejaba toda una vida atrás.
Giré mi rostro y vi como la hermosa casa desvanecía junto a mi felicidad, mi tristeza, mis sentimientos… y mi corazón.

Fin.

Capítulo extra.

Revolvía mi capuchino a la misma vez que mi mano libre encendía el notebook. Adoraba venir cada mañana a Starbucks a una cuadra de mi casa, ya era mi rutina.
Sin pensarlo dos veces, buscaría lo que estos últimos meses me ha sido de mucha ayuda; el horóscopo.
“Se abrirán nuevos caminos, la suerte estará de tu lado. El trabajo ha estado lento, pero no desesperes, pronto llegará una oportunidad cual no deberás desaprovechar. Amor: Quizás pensaste que esa persona ya estaba olvidada, pero mantén tus ojos abiertos, que cupido ya jugó cartas y volverás a entrar en juego, hay nuevas sorpresas que te esperan.”
¡Vaya que positivo! Nuevos caminos, la suerte de mi lado, oportunidades en mi trabajo ¿Qué mas puedo pedir? Pero… Por favor, no volvería con Chad aunque viniera a rogarme de rodillas junto a un mariachi y más de un millón de rosas, esa basura no sabe con quien se había metido.
—Ni loca volveré con Chad, ni por ti horóscopo —Dije charlando con la propia pantalla.
— ¿Y quien es Chad? —Preguntó una voz invisible. Supuse que fue mi conciencia.
—Oh, un maldito estúpido… nadie importante —Susurré interesada en la pantalla de mi notebook.
¡Genial! Ahora estaba demente. ¿Desde cuando hablo con mi conciencia?
Suspiré y volví a revisar la página llena de cosas al estilo esotérica.
—No puedo creer que estés tan hermosa como lo eras —Susurró mi conciencia.
Oh gracias, resulta que mi conciencia era hombre, pues su voz era varonil y me halagaba. Ok… quizás no es mi conciencia.
Tomé del inicio de la pantalla y cerré mi computadora portátil.
No, esto no podía ser… era mentira, es solo un espejismo o un mal sueño… ¡No es real! Yo no tengo en frente de mí a un joven de tez morena, ojos almendrados brillantes y una hermosa sonrisa que dejaba a la vista su perfecta dentadura. Su pelo oscuro era intermedio, ni largo, ni corto… algo ondulado. ¡Es mentira!
—Laureen ¿Estás ahí? —Su mano se movía de lado a lado frente a mis ojos.
Apreté mis ojos e inhalé y exhalé unas cuantas veces para recuperar todos mis sentidos.
Abrí mis ojos y ahí estaba, era real.
—Hola —Susurró.
Lo miré seria y luego agaché mi rostro. Sentí que no habló en varios segundos. Pensé que se había marchado, como lo hizo una vez, pero no… seguía ahí.
Mi piel se erizó al sentir el tacto de su piel con la mía. Había tomado de mi mano con tranquilidad.
—Había esperado tanto para este momento… anhelaba volver a verte —Susurró.
Levanté mi mirada y conecté mis ojos con los de él.
—Pensé que no querrías hablarme jamás con lo que hice —Murmuré helada.
—Te extrañaba, te he estado buscando todos estos años Laureen y no me iba a rendir hasta hallarte —Me miró con esperanzas.
— ¿Cómo está él? —Pregunté sin prestarle mucha atención a lo que había dicho anteriormente.
— ¿Enserio quieres saber? —Murmuró serio.
—Claro que quiero… —Susurré.
—Tiene dos hermosas hijas, así que felicitarme, soy tío —Sonrió.
Me quedé muda y supongo que mi expresión no era la mejor.
—Se casó a los tres años después de lo que sucedió… y tuvo mesillas al año —Seguía sonriendo con ternura.
—Eso es… estupendo… —Sonreí sin ánimos— ¿Y Nicholas con Frankie? —Miré mi café.
—Nicholas está estudiando música, sale con una chica y Frankie, lo vieras está… muy grande —Rió suave.
— ¿Denise y Kevin? —Tomé un sorbo.
—Siguen siendo los mismos padres preocupados —Susurró.
—Oh… —Guardé silencio.
Volvimos al silencio, que por mi parte fue incómodo.
— ¿No vas a preguntar por mí? —Levantó con suavidad mi rostro.
— ¿Cómo has estado? —Sonreí sin ánimos. No quería saber que ha sido de su vida. De seguro ya tiene a su perfecta esposa, a sus adorables hijos y a la familia deseada por todos. Un asco considerando que mi vida había sido vacía desde hace 6 años atrás.
—Que te puedo decir —Suspiró— Me casé, tengo 4 hijos varones y mi familia es perfecta —Susurró. ¡Bingo!
—Eso suena estupendo —Le volví a sonreír y volví a ahogarme en café.
—Ese sería mi presente si estarías a mi lado ahora —Susurró.
Solo lo miré y arqueé una ceja.
—Es mentira, no estoy casado, no tengo hijos y desde que te fuiste solo he podido pensar en ti… —Me miró directo a los ojos.
—Joseph… eso es mentira —Sollocé. ¡Aquí voy de nuevo!
—No he dicho que no he tenido parejas, pero no he podido estar con ni una de ellas, porque ni una es siquiera el dos % de lo que tú eres —Seguía susurrando.
— ¿No me has olvidado? —Lo miré esperanzada.
—Me prometí nunca olvidarte, además… sabía que no podría hacerlo —Cerró sus ojos— ¿Qué hay de ti?
—Lo mismo que tu, solo he salido con chicos y a mis 25 años de edad no e conseguido mi boda de sueños —Suspiré.
Seguimos charlando, la verdad era que mi estomago se revolvía al mirarlo, al tocarlo y oír cada una de sus palabras.
—Bienvenido —Susurré dejándolo entrar a mi apartamento.
—Wao… esto está de lujo ¿Vives acompañada? —Me miró entretenido y se sentó en uno de mis sillones de cuero blanco.
—No. Soy yo y soledad —Reí— ¿Quieres algo de beber? —Pregunté dejando las llaves en la mesa y quitando mi chaqueta.
—No gracias, yo… había tomado un café en Starbucks, había estado mirándote mientras leías tu horóscopo —Rió.
—Oh, así que ahora te dedicas a intervenir la privacidad de las personas —Sonreí y me dejé caer a su lado.
— ¿Sigues siendo atrevida como antes? —Me miró curioso.
—Puede ser… —Murmuré pensativa— ¿Y tu? ¿Sigues siendo el rebelde de la familia?
—Puede ser —Susurró mirándome.
Cerré mis ojos e inhalé su perfume. Seguía siendo el mismo, si, hasta su varonil perfume recordaba.
—Tu perfume —Susurré con mis ojos aún cerrados— sigue siendo el mismo.
Pronto, sin que interrumpieran el silencio sentí la yema de sus dedos en mi rostro… con ternura dibujo cada una de mis expresiones y yo me dejé llevar mientras suspiré repetidas veces queriendo ser silenciosa.
Iba a abrir mis ojos para sonreírle, pero sentí una leve presión en mis labios… eran los suyos que después de seis años volvía a tocar.
Con cuidado tomaba de mi labio inferior… siendo delicado y especial.
Como anhelaba volver a sentir sus besos… pero esta vez era algo totalmente diferente a como había sido antes. Llevé mis manos hasta su mejilla y hacer presión en el beso. Volvíamos a ser dos adolescentes.
Caí hacia atrás en el sillón y él se acomodó sobre mí.
—Me alcanzaste… —Susurré mirándolo a los ojos.
—Te amo —Susurró y volvió a ahogarme con el jugo más exquisito que podría probar… sus besos.

FIN ♥

 

2 Responses to “Reach OUT.”

  1. Joeliett

    OMG!!

    es la kinta vez que leo
    esta historia!!


    ahhh!
    en serio

    sería genial
    QUe hicieras otro cap
    Xtra
    Esperó que subas una nueva pronto!!


    Alloz


  2. Claudia Rodriguez

    AHHHHHHHHHH! KASJAJSKAJS VOY A CONTINUAR LEYENDO ESTA HISTORIA PK ME DIO LA CURIOSIDAD Y BAJE HASTA EL FINAL...Y ESO ESTAN AKSJAK FABULOSAS TUS HISTORIAS :)


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